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Domingo, 3 de octubre de 1999 EL MUNDO periodico

RADIOGRAFIA POLITICA, A SEIS MESES DE LAS ELECCIONES (I)

El PP estabiliza su ventaja sobre el PSOE, al que vencería por 5,2 puntos si las generales fueran hoy


Cuando restan seis meses para que se celebren las octavas elecciones de la democracia, el PP consolida su ventaja de cinco puntos sobre el PSOE, según el sondeo elaborado por Sigma Dos para EL MUNDO, Onda Cero y Antena 3 Televisión. Los votos que Almunia gana por su izquierda, procedentes de IU, los pierde por su derecha en dirección al PP. Los españoles no tienen dudas cuando se les pide que hagan un pronóstico sobre lo que sucederá en marzo del 2000: el 66,3% responde sin dudar que vencerá el PP y sólo un 8,8% apuesta por los socialistas. Aznar sigue siendo el líder más valorado por los ciudadanos, que le otorgan una nota de 6,15. Felipe González goza de mayor aprecio en la opinión pública que su delfín Joaquín Almunia. El ex secretario general socialista aprueba con un 5,46 y saca algo menos de un punto a su sucesor, que se tiene que conformar con un suspenso: 4,69. La opinión pública cree que la situación política es «mejor» o «mucho mejor» que hace tres años y que las aventuras de Gil y Conde están destinadas al fracaso. Un 92% de los consultados asegura que no se plantea la posibilidad de votarles. Y un último dato: los españoles prefieren por abrumadora mayoría que Maragall venza a Pujol en las próximas elecciones catalanas.

EDUARDO INDA

MADRID.- El PP ganaría con holgura al PSOE si las elecciones generales se celebrasen hoy y se quedaría a tan sólo cinco diputados de la mayoría absoluta.

La formación que lidera José María Aznar obtendría el mayor triunfo conseguido por un partido de centroderecha en la democracia: el 42,2% de los votos. El PSOE, con Joaquín Almunia como foto del cartel, sufriría un ligero retroceso respecto a 1996 y se quedaría en el 37% e IU se hundiría hasta el 7,1%.

La palabra preferida del presidente del Gobierno, estabilidad, es aplicable al sondeo. Un análisis de los últimos sondeos permite concluir que la ventaja que el PP saca a los socialistas se ha consolidado de un año y medio a esta parte. Aunque con leves altibajos, se mantiene estable.

El estudio demoscópico elaborado por Sigma Dos confirma la tendencia adelantada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en sus dos últimas oleadas. El PP distanciaba en 5,1 puntos porcentuales al PSOE en mayo, horquilla que descendió a 4,9 puntos en el barómetro de agosto.

El bache que sufrió el PP en mayo de 1998 cuando, en plena vorágine del efecto Borrell un sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) le daba un empate técnico con el PSOE, es ya poco más que un mal recuerdo para Aznar.

La lluvia fina por la que apostó José María Aznar al principio de su mandato ha calado. Al punto que la única de las tres formaciones que mejora sus resultados respecto a 1996 es el PP.

Y, sobre todo, ha surtido efecto el viaje al centro emprendido por Aznar en Castellón en agosto de 1998, tres meses después del golpe psicológico que supuso la encuesta del CIS. «¿Por qué no despegamos si la economía va bien y no hay corrupción?», era hasta entonces la duda existencial que se planteaban en la sede central popular de la madrileña calle de Génova.

La renovación de personas, ideas, gestos y mensajes le ha resultado rentable al equipo que dirige José María Aznar. Los 15 meses de tregua etarra también han podido influir en la consolidación de la hegemonía popular. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que buena parte de la culpa la tiene Rodrigo Rato o lo que en La Moncloa tildan de «milagro económico» español.

Tanto socialistas como Izquierda Unida pierden posiciones. La lista encabezada por Felipe González obtuvo el 37,5% de los votos el 3 de marzo de 1996. Joaquín Almunia tendría un 37% de respaldo popular si los españoles tuvieran que pasarse hoy por las urnas.

La muestra fue elaborada entre el martes y el jueves pasado, cuando aún coleaba la crisis del Partido Socialista del País Valenciano -la segunda federación en importancia-.

Lo que sí es cierto es que Almunia supera el efecto Borrell. La anterior encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO reflejaba enenero de 1999 una diferencia de 6,8 puntos a favor del PP. El entonces candidato socialista a la Presidencia del Gobierno se tenía que conformar con un 36,1% en intención de voto.

Julio Anguita no detiene el retroceso de su coalición: la erosión de IU se traduciría en una pérdida de 3,5 puntos porcentuales.

Las huestes de la calle de Génova tienen un motivo añadido de alegría: los votos que el PSOE capta por su izquierda, procedentes de IU, los pierde por su derecha.

O, lo que es lo mismo, se desvanece el temor popular a que la captura de votos de IU sirva al PSOE para acortar posiciones.

La gran pregunta es si estos resultados se traducirían en una mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. El Grupo Parlamentario Popular estaría compuesto por entre 165 y 170 diputados si la tendencia continúa hasta marzo del 2000. Es decir, en el peor de los casos le faltarían 11 diputados para superar la mítica barrera -176 actas-.

Los populares conseguirían lo que en las elecciones generales de 1996 denominaron «mayoría suficiente». A Aznar le bastaría, en la coyuntura más favorable, con pactar con Coalición Canaria y alcanzar acuerdos puntuales con nacionalistas catalanes o vascos.

Esta hipótesis coincide con la que manejan los estrategas de La Moncloa y la calle de Génova. Las cuentas del gabinete de ideas del PP son prácticamente idénticas: la mayoría absoluta está cara pero la suficiente se antoja más que factible.

La supuesta falta de carisma de José María Aznar, de la que tanto se ha hablado, quedaría desmentida por la fría contundencia de los datos demoscópicos. Los españoles valoran más al presidente que al resto del Gobierno.

Un 45,1% de los españoles tiene una imagen «buena» o «muy buena» del hombre que habita en el Palacio de La Moncloa, y sólo un 41,3% responde lo mismo cuando se le pregunta por el Ejecutivo en su conjunto.

¿Hizo bien Aznar en desoír el consejo de algunos de sus ministros, que apostaban por disolver las cámaras y convocar elecciones en otoño? A tenor de esta encuesta, parecería que no. El PP tendría garantizada la mayoría suficiente a día de hoy para gobernar hasta el 2003 sin sobresaltos.

Hay quienes, desde La Moncloa, rebaten esta tesis. Sostienen que el efecto psicológico que dejaron las municipales -donde el PP ganó pero pareció que perdió- no se ha superado. Añaden que conforme pase el tiempo, se abandonará esta sensación y el PP ahondará su ventaja.

Este efecto psicológico, clave en unas elecciones donde el factor humano es vital, juega también a favor de Aznar. Un 66,3% de los españoles pronostica que el PP ganará las generales del 2000 y tan sólo un 8,8% -ocho veces menos- tiene la sensación de que el vencedor será el PSOE.

Los propios votantes socialistas tienen claro por dónde pueden ir los tiros: el 53,2% de ellos aventura que el PP triunfará y sólo un 19,9% apuesta por Almunia.

Pero de lo que no cabe duda es que José María Aznar ha conseguido instaurar la sensación de estabilidad entre los españoles. Un 51,3% de los ciudadanos estima que la situación política es «mejor» o «mucho mejor» que hace tres años, cuando el PP conquistó el poder. Para la mayoría, un 49,7%, la gestión de Aznar no ha constituido «ninguna sorpresa». Un 47,2% de la ciudadanía confiesa que las cosas han ido mejor de lo que pensaban.

¿Cómo les van las cosas a las dos grandes formaciones nacionalistas, el PNV y CiU? Prácticamente, igual. La coalición que encabeza Jordi Pujol apenas varía sus expectativas electorales en el Parlamento español. El 4,6% que le dieron las urnas en 1996 mengua, pero de forma casi imperceptible y se sitúa en un 4,5% en intención de voto a día de hoy.

El Partido Nacionalista Vasco, sin novedades. El porcentaje de 1996, un 1,3% de los votos, se mantiene intacto.

La lectura es clara: la hegemonía nacionalista en Cataluña es prácticamente total. El electorado no castiga la entente de Jordi Pujol con el Gobierno de Aznar.

La representación del Partido Nacionalista Vasco en Madrid seguirá en los mismostérminos: cinco escaños.

Los vientos soplan a favor del PP. La historia reciente demuestra que el partido que gobierna suele obtener mejores resultados de los que les auguran las encuestas. El que tiene que mover ficha es Almunia, a Aznar le basta con aguantar.


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