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Domingo, 5 de marzo de 2000 EL MUNDO periodico


Elecciones 12.M / Macrosondeo de EL MUNDO
El PP obtendría 164 escaños, aunque el bloque de izquierda podría llegar hasta los 160

El resultado de las elecciones sigue en el aire, según el macrosondeo de EL MUNDO

FERNANDO LOPEZ AGUDIN

MADRID.- A una semana de la apertura de las urnas, el Partido Popular continúa manteniendo una ventaja de 4,6 puntos sobre el Partido Socialista.

El principal partido de la oposición reduce la distancia en relación con el último sondeo de febrero, en el que los populares le aventajaban en 6,7 puntos. En este momento, el PP podría obtener 164 escaños y el bloque de izquierda compuesto por el PSOE, IU, ERC y el BNG, partidos que ya han anunciado que respaldarían a Almunia, estaría en los 160 diputados.

Según los datos de la encuesta de Sigma Dos, obtenidos en la última semana del mes precedente, el PP vencería con un 41,9% y el PSOE quedaría en segundo lugar con un 37,3 %. Traducidos a escaños, los primeros oscilarían de 164 a 170 y los segundos se moverían de 137 a 143.

Mientras, IU vería frenada su caída sin que apunte, hasta la fecha, su recuperación. Perdería 4 puntos, sobre los que obtuvo en 1996, y vería disminuir su representación parlamentaria en, aproximadamente, una decena de escaños que afectarían, sobre todo, a una buena parte de los que consiguiera en Andalucía y Madrid.

Si se observa la intención de voto por comunidades se comprueba que esta victoria del PP estaría asentada, prácticamente, en casi todos los territorios, con excepción de Cataluña, Extremadura y Andalucía.

Hay que sumar también la salvedad de Aragón, donde los populares perderían votos y escaños, al no presentarse conjuntamente con el PAR como concurrieron en las últimas elecciones legislativas.

A anotar su espectacular avance en la Comunidad Valenciana, en la que la encuesta señala una subida de 5 puntos en su porcentaje de voto y de 2 ó 3 escaños.

A la vez, mantendrían sus escaños de Melilla y Ceuta sin que el populismo gilista, con unas intenciones de votos muy bajas, vaya a arrebatarle ninguno.

En las tres comunidades históricas, los partidos nacionalistas catalanes, vascos y gallegos se mantienen en sus posiciones o avanzan con mayor o menor velocidad.

El Bloque Nacionalista Galego ve crecer su porcentaje electoral en 7 puntos y podría incrementar su representación parlamentaria en 2 ó 3 escaños. Aquí, su doble triunfo autonómico y municipal reciente sí parece que va a encontrar su traducción legislativa.

El Partido Nacionalista Vasco, igualmente, crecería en unos 8 puntos y aumentaría 1 o 2 escaños, mientras que Eusko Alkatasuna seguiría, prácticamente, igual en porcentaje de votos y diputados.

De la misma manera, los dos partidos catalanistas, Convèrgencia i Unió y Esquerra Republicana de Cataluña, no variarían sus escaños, dado que tampoco cambia su intención de voto.

Tendencia que se repite en Coalición Canaria, quien podría volver a obtener los cuatro diputados que ya obtuvo en 1996.

Por el contrario, Unión Valenciana desaparecería del mapa parlamentario ante el avance imparable del popular Zaplana.

De todo este bloque de datos de la encuesta de Sigma-Dos se desprenden tres conclusiones políticas. Primera, el programa común de Almunia y Frutos ha movilizado a todo el voto de derecha sin movilizar al de izquierda. Mientras que el Partido Popular aparece con todo su potencial electoral entero, el de la izquierda plural no ha agotado el suyo.

Semana decisiva

Segunda, la última semana de campaña electoral va ser decisiva. No es probable que los populares pierdan las posiciones adquiridas, que señala ampliamente el sondeo, pero sí es posible que el Partido Socialista e Izquierda Unida puedan reducir o superar la distancia con la que arranca el último tramo hacia la apertura de las urnas. La respuesta a esta incógnita crucial, para el resultado final, radica en si los dos líderes de la izquierda plural logran visualizar físicamente una unidad que aparece tan sólo como un papel programático rubricado por ambos.

Tercera, los partidos nacionalistas firmantes de la Declaración de Barcelona se refuerzan considerablemente y se configuran, tanto individual como colectivamente, como una potente bisagra en el próximo escenario político.

De estas tres conclusiones, si las urnas no corrigen o contradicen los números de la encuesta de Sigma Dos, se desprende nítidamente el adiós a las mayorías absolutas.

Si tras su reciente legislatura, los populares no pueden alcanzarla, parece clara la tendencia de la mayoría de la sociedad española a no otorgar a fuerza política alguna esta fórmula gubernamental.

Todo apunta, pues, a que si las decisiones de los electores finalmente coinciden con las cifras de este sondeo, el PP gobernaría en alianza, sea del tipo que sea, con los nacionalistas catalanes.

Probablemente, mañana como ayer se contaría con un gobierno basado en algún tipo de pacto entre el Partido Popular, Convergencia i Unió y Coalición Canaria. Si es así, los españoles votarían por la continuidad y rechazarían dar paso a la alternativa de la izquierda plural liderada por Almunia y Frutos.

Sería el desenlace lógico, dado que ni siquiera toda su propia base social lo apoyaría. Ahí radica la única posibilidad de sorpresa que pueda existir en estas urnas. Va a ser el porcentaje de abstención el que ratifique o rectifique la tendencia de voto marcada por la encuesta de Sigma-Dos.


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