Ultimas Noticias

Periódico
Primera
Opinión
España
Europa
Internacional
Sociedad
Economía
Motor
Deportes
Cultura
Televisión
Ultima

Indice del día
Resumen semanal
Búsqueda

Información local
Baleares
Catalunya
Madrid

EL MUNDO
Hemeroteca


 
Domingo, 6 de febrero de 2000 EL MUNDO periodico


Pese al acuerdo PSOE-IU, los «populares» mantendrían el 42,9%, frente al 36,2% de los socialistasIzquierda Unida frenaría su tendencia a la baja y obtendría el 7,8% de los votos
El Partido Popular aventaja en casi siete puntos al PSOE a poco más de un mes de las elecciones


FERNANDO LOPEZ AGUDIN

MADRID.- A poco más de un mes de las elecciones generales los populares aumentan su ventaja casi a siete puntos sobre los socialistas. Dos puntos por encima de la que reflejaban los últimos sondeos. Según la última encuesta de Sigma-Dos, el Partido Popular obtendría un 42,9% y el Partido Socialista un 36,2%.

Mientras, Izquierda Unida, con un 7,8% frenaría su tendencia a la baja, subiendo un punto, y los nacionalistas vascos y catalanes no ofrecen apenas variación alguna, tanto sobre los últimos estudios sobre intención de voto como sobre los porcentajes electorales que alcanzaron hace cuatro años. A unas horas de la consecución del acuerdo en torno a un programa común de la izquierda, elaborado por Almunia y Frutos, el mapa del electorado no ofrece cambios sensibles sobre el que existía con anterioridad a este pacto entre Partido Socialista e Izquierda Unida.

Sin embargo, estos datos encierran una importante incógnita cuando se observan las respuestas a la pregunta de si la unidad de la izquierda va a variar el sentido del voto. Si quienes votaron a los dos grandes partidos mantienen su fidelidad electoral, en un 92% los populares y en un 84% los socialistas, quienes apoyaron a Izquierda Unida proporcionan tres respuestas diferenciadas. Un 56% seguiría en la misma opinión, un 22% la ha cambiado ya y un 16% podría cambiarla.

Precisamente por ello, esta disparidad de criterios condiciona las cifras globales de la intención de voto apuntadas. Dicho de otro modo, depende de hacia dónde han cambiado o pueden cambiar ese 38% de los electores de Izquierda Unida para saber si la ventaja de casi siete puntos de los populares persistiría o, por el contario, se reduciría o podría reducirse. Lo único que cabe deducir, a la vista de esta indecisión, es que es una ventaja condicionada a la evolución de ese segmento electoral indeciso.

La abstención

Probablemente, en este importante porcentaje, un 38% de IU, figuran el millón de abstencionistas que desertaron de la minoría de izquierda en las triples elecciones municipales, autonómicas y europeas del pasado mes de junio. Si es así, y así parece ser, ello indicaría una inmediata consecuencia del pacto firmado por Almunia y Frutos tan sólo horas después de que fuese firmado. Aunque la duda principal, el destino de estos votos, no queda despejada en esta evolución.

El aumento de un punto en la intencionalidad de voto de Izquierda Unida, en relación con el último sondeo, indica que ha recogido parcialmente este movimiento electoral de su propia base sin saber si, finalmente, la recogerá en su totalidad o no. En la hipótesis negativa, lo más probable sería que su destino final fuese el PSOE. De momento, ateniéndose al escaso aumento socialista, seis décimas, no da la impresión, que lo haya recogido.

Paradójicamente, es el PP, con ese crecimiento apuntado por el sondeo de Sigma-Dos, quien, hasta ahora, se ha beneficiado del programa común de la izquierda. O el citado pacto ha provocado ya una importante movilización social del electorado de derecha, o una parte del voto centrista, que apoyaba al Partido Socialista, deserta ante la eventualidad de un acuerdo entre socialistas y comunistas. Quizás, el acuerdo entre Almunia y Frutos lleva a votar a quienes desde la derecha hubieran podido abstenerse ante la probabilidad de un triunfo de Aznar, convertido en posible por el pacto de la unidad de la izquierda, o el contenido programático elaborado por Almunia y Frutos no convence a su segmento electoral más moderado.

Movilización de la derecha

El contraste entre esta amplia movilización de la derecha, reflejada en esos casi siete puntos, y la por el momento escasa movilización de la izquierda parece señalar que su impacto ha sido mayor en el bloque social que se siente amenazado que en el que se pretende movilizar. Podría ser una reacción defensiva, que se expresaría de una forma inmediata, cuando aún la proyectada ofensiva de la izquierda, que ni siquiera ha podido ser planteada ni explicada a su propia base sociológica, ni ha podido empezar a ser concretada.

Por la fecha en la que se ha realizado la encuesta, casi al mismo tiempo que se gestaba el acuerdo unitario entre las delegaciones del Partido Socialista e Izquierda Unida, es imposible que pueda fotografiar el alcance real sobre los votantes de las dos fuerzas de izquierda. Pero, de todas formas, sí es bastante sintomática la respuesta que parece ha suscitado ya en la derecha. En ese sentido, los porcentajes globales indican tanto la tendencia de voto anterior al pacto como su reflejo en el seno del electorado del PP.

A cinco semanas de la apertura de las urnas, este sondeo de Sigma-Dos muestra una sensible ventaja de los populares. De aquí al 12 de marzo en lo que, probablemente, será una tensa campaña electoral se verá si se mantiene, crece o disminuye. Lo que parece evidente es que no estamos ante una tendencia estática, (esta encuesta es un reflejo), sino en una crecientemente dinámica.


Un acuerdo que centrará la campaña

El programa común de la izquierda, suscrito hace unos días por el Partido Socialista e Izquierda Unida, ha variado por completo el eje de la campaña electoral. Independientemente de cuáles puedan ser sus consecuencias electorales, el hecho cierto es que ha sustituido un debate artificial, la dialéctica centrada sobre el nacionalismo, por una controversia real, basada en las grandes opciones económicas y sociales.

Nunca, desde la transición, unas elecciones han estado presididas por una discusión sobre los problemas reales que afectan a la vida cotidiana de los ciudadanos. Si se repasan todas las anteriores consultas electorales se observa que no existe ninguna que no haya estado interferida por cuestiones como el peligro golpista, la consolidación de la democracia o los escándalos. Por vez primera, va a girar sobre lo que es una práctica normal en cualquier país de la Comunidad Europea.

Estamos ante unas urnas en la que los españoles deberán dilucidar si desean continuar con una orientación socioeconómica neoliberal o prefieren cambiar por una socialdemócrata.


¿ Recomendaría
este artículo?

Copia para
IMPRIMIR