La Revolución Chiapanequa

El E.Z.L.N [1]

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional es un grupo de campesinos indígenas de las etnias tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles y lacandones. También son llamados simplemente Zapatistas. El grupo se rebeló en 1994 a las órdenes de una pequeña cúpula militar, cuya cabeza visible fue el líder conocido con el nombre de subcomandante Marcos. La rebelión contra el gobierno de la nación comenzó el primero de enero de ese año en el estado de Chiapas. El gobierno de la nación estaba formado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que había hecho posible que justo ese día se produjera la incorporación de México al Tratado de Libre Comercio (TLC).
El motivo de la rebelión fue la protesta ante la situación de extrema pobreza de los indígenas y campesinos de todo el país. Reivindicaban la propiedad sobre las tierras arrebatadas a las comunidades indígenas, un mejor reparto de la riqueza y la participación de las diferentes etnias en la organización de su estado, considerando las formas culturales de los grupos que viven en todo el país.
El Estado de Chiapas es uno de los que posee mayores recursos naturales de todo México. Hay petróleo, maderas, minas y tierras fértiles para la práctica agrícola. Pero, a pesar de esto, es el estado donde la desigualdad es más obvia. Esto es así porque la organización sociopolítica de Chiapas sigue apoyada en las viejas estructuras de carácter autoritario y latifundista, de manera que los indígenas no tienen nada que decir sobre las tierras que una vez les pertenecían.
El Tratado de Libre Comercio favorecía aún más a los latifundistas de esta región a la hora de sacar beneficios aprovechándose aún más de los indígenas. En México había, y todavía hay, indígenas que trabajaban para ganar un poco de dinero en tierras que no les pertenecían, es decir que cultivaban las tierras de las haciendas que les arrebataron en el pasado. Como los latifundistas no pagan bien a los campesinos, la producción no les cuesta mucho y pueden competir con ventaja, dentro del TLC, con los productos estadounidenses.
Como protesta, los Zapatistas ocuparon diversos municipios de diferentes ciudades en Chiapas. Pero la ocupación fue respondida con el envío de tropas federales a las ciudades tomadas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Lo que resultó fueron enfrentamientos entre el Ejército Federal y los indígenas y campesinos en las principales ciudades del estado como San Cristóbal de las Casas y Ocosingo.
El clima de violencia hizo que el gobierno mexicano enviara mediadores como el exregente de la capital, Manuel Camacho Solís, y el obispo de San Cristóbal, Samuel Ruiz. Estos negociaron una salida pacífica al conflicto. La iglesia de Samuel Ruiz apoyó el diálogo y se mantuvo al lado de los indígenas y campesinos, defendiendo sus derechos más básicos. Pero a pesar de la tregua obtenida, se abrió en la zona un clima de hostilidades que hoy todavía persiste. Estoy hablando de los diferentes enfrentamientos entre el Ejército Federal y los Zapatistas apoyados por los indígenas y campesinos, que siguen repitiéndose. El resultado de estos enfrentamientos muchas veces es la muerte de indígenas y campesinos inferiores al Ejército Federal, tanto en número como en infraestructura militar, sobre todo en armas.

Exigencias y medios zapatistas

Como ya he dicho, la rebelión zapatista coincidió con el primer día del Tratado de Libre Comercio, ese mercado común norteamericano que unía la economía de EE.UU., Canadá y México. Con la rebelión, unos cuantos indígenas vestidos con harapos y armados con escopetas de juguete habían trastornado los planes del presidente Carlos Salinas de Gotari de encaminar a México al siglo XXI.
Ese día, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional envió una carta dirigida al Ejército Federal. Se trataba de una “Declaración de guerra”, firmada en la selva de Lacandona, y era dirigida al pueblo mexicano. En esta primera declaración [2] (seguirían otras cuatro), el EZLN explicó los motivos por los cuales habían empezado una rebelión en contra del gobierno mexicano. Afirmaban que eran producto de 500 años de lucha. Primero contra la esclavitud española, después para evitar ser absorbidos por el expansionismo norteamericano, y luego por promulgar la constitución y expulsar al Imperio francés. Por ello, según la “Declaración de la Selva Lacandona”, el pueblo ya se había rebelado a principios del siglo XX eligiendo sus propios líderes que eran Pancho Villa y Emiliano Zapata. En la declaración, los zapatistas acusaban al gobierno del PRI de ser una dictadura de más de 70 años encabezada por traidores. También compararon el PRI con los que habían vendido más de la mitad del suelo mexicano al extranjero, con los que habían traído un príncipe europeo a gobernar México, con los que habían formardo la dictadura porfirista, con los que se habían opuesto a la Expropiación Petrolera y los que habían masacrado a los trabajadores ferrocarrileros en 1958 y a los estudiantes en 1968; en definitiva, con los que les estaban quitando todo. Es decir, con estas palabras, los zapatistas acusaron al gobierno del PRI, y sobre todo a su carácter conservador, de todo lo malo que había pasado en México.
Los Zapatistas explicaron también que, para evitar que se les quitara todo, recurrieron a la Constitución para aplicar el Artículo 39 que dice:
La sobernía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo el poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.
Los Zapatistas añadían que, conforme a la declaración, pedían a los otros poderes de la nación que restauraran la legalidad y la estabilidad de la nación deponiendo al presidente.
Con la declaración, el EZLN también reveló al pueblo mexicano el resto de sus exigencias y planes para el futuro. Reveló que la comandancia general del EZLN dio la orden a su ejército de avanzar hasta la capital venciendo al Ejército Federal, protegiendo en su avanzada a la población civil y permitiendo a los pueblos elegir, libre y democráticamente, a sus propias autoridades administrativas. Decían que durante su lucha respetarían la vida de los prisoneros y entregaban los heridos a la Cruz Roja Internacional para su atención médica. También afirmaban que iniciaban un juicio contra los soldados del Ejército Federal Mexicano y los miembros de la policía política que hubieran recibido cursos y que hubieran sido asesorados, entrenados, o pagados por extranjeros, bien dentro de la frontera de la nación o fuera de ella. Éstos, y todos aquellos que reprimieran y maltrataran a la población civil y robaran los bienes del pueblo, serían acusados de traición a la patria.
También pensaban formar nuevas tropas con todos aquellos mexicanos que quisieran sumarse a la lucha contra el gobierno y, lo más importante, querían suspender el saqueo de las riquezas naturales en los lugares controlados por ellos mismos.
Exigían y todavía exigen más igualdad para la mujer, que se exima de alquileres a quien lleve más de quince años pagando su casa, que se libre a todos los presos exepto a los asesinos, violadores y narcotraficantes, que se dén cupones de ayuda a los ancianos, que se elimine la inflación, que se cree la sanidad gratuita para todos y que se exija a las multinacionales que paguen a los mexicanos lo mismo que pagan a sus empleados en otros países. Estas cosas no sólo las exigía el EZLN sino que también pedía al pueblo mexicano que luchara por estas exigencias.
Lo que sorprende son los medios utilizados por los Zapatistas. Además de las armas, los zapatistas utilizaban y sobre todo utilizan hoy los medios de información como periódicos, cartas y sobre todo Internet, donde ponen todas las novedades de lo que haya pasado. De esa manera, los estados extranjeros y sobre todo las autoridades internacionales para los derechos humanos se enteran de toda la verdad que pasa en México sin deberse basar, como dicen los partidarios de los zapatistas, en las versiones que revela el gobierno ocultando toda la verdad. Así el EZLN no sólo dirige una lucha armada sino que también conduce una lucha informativa hacia fuera de las fronteras mexicanas, poniendo así al gobierno mexicano entre la espada y la pared, ya que de esta manera las autoridades internacionales para los derechos humanos y las otras naciones pueden controlar lo que pasa en México sin tener que basarse sólo en las versiones del gobierno. Así el gobierno mexicano tiene que cuidar la información que proporciona para no perder credibilidad.
El jueves 9 de febrero de 1995, el nuevo presidente mexicano, Ernesto Zedillo, reveló la identitad de Marcos y ordenó su busca y captura. El presidente dijo que a él le daba igual que Marcos fuera capturado vivo o muerto, lo único importante para él era que fuera capturado. 
¿Pero quién es el subcomandante Marcos? Según el Gobierno mexicano, el subcomandante Marcos es Rafael Sebastián Guillén Vicente. ¿Y de qué manera el Gobierno mexicano lo descubrió? Detrás de esta pregunta hay una historia que vale la pena ser contada.
006f1.jpgEl 26 de marzo de 1992, durante un discurso de Rafael Sebastián Guillén en el Hotel Posada de Tampico, un fotógrafo del Diario de Tampico inmortalizó al orador. Pero el fotógrafo no se imaginó que menos de dos años después esa fotografía se convertiría en un testimonio de valor incalculable. En poco menos de dos años, ese mismo personaje sería el líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
La familia Guillén Vicente en aquella época residía en la calle Ebano de la colonia petrolera en la norteña ciudad mexicana de Tampico. Rafael Sebastián Guillén Vicente nació en esta localidad el 19 de junio de 1957. El padre de Rafael, Alfonso Guillén, pasó de ser un simple voceador de periódicos a millonario gracias a un negocio de venta de muebles. Este cambio de riqueza hizo posible que Rafael pudiera  estudiar. Durante sus estudios en el Instituto Cultural de Tampico, Rafael tomó contacto con las enseñanzas de la teología de la liberacion y comenzó a definir su “compromiso social”. En 1977, a los 20 años, Guillén Vicente se transladó hasta la capital mexicana para estudiar Filosofía y Letras, licenciatura que completó en tres años y no en los cinco que era habitual. Guillén fue galardonado con la medalla Gabino Barreda por el presidente Gabino Portillo como el mejor estudiante de México. En la universidad Rafael se convirtió en un filósofo socialdemócrata, fiel seguidor de Louis Althusser, Engels y Marx. Para Rafael, la filosofía era como una continuación de la lucha de clases. Después de su lincenciatura, Rafael no se alejó de la universidad.
En 1983 se convirtió en profesor de Ciencias y Artes, título al que renunció el 3 de febrero de 1984 para que la teoría revolucionara pasara finalmente a la praxis. Desde 1980 el rastro de Guillén Vicente había empezado a diluirse mientras el fantasma de Marcos había comenzado a crecer. También de estas fechas dataron las primeras noticias sobre la existencia de un núcleo de profesores mexicanos y militantes de las Fuerzas de Liberación Nacional en la misma universidad donde Guillén daba clases.
Se dice que a mediados de 1980 Rafael se trasladó hasta Chiapas donde realizó diversas labores sociales como el establecimiento de proyectos de salud y la organización de sindicatos de trabajadores. Ya en aquella época Guillén Vicente era conocido con el seudónimo de Marcos. Rafael también viajo a Cuba para realizar diversos cursillos de formación política. Al mismo tiempo organizaba cursos de primersos auxilios y de comunicación radiofónica en Chiapas.
Acusados de ser presuntos miembros del movimiento zapatista, tanto Guillén como María Gloria Benavides - la presunta subcomandante Elisa y una vieja militante de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) - declararon ante la justicia mexicana que habían recibido adiestramiento militar de un conocido comandante del Ejército Sandinista llamado Linin Serna. En 1984 este grupo de jóvenes formaron el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), continuación de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN).
Sebastián Guillén, que un año antes había cambiado su apodo por el de Marcos, ocupaba la quinta posición en la cadena de mando que en aquella época lideraba Fernado Yáñez, alias Raúl o Germán. En enero de 1993, los mandos del EZLN nombraron a Marcos como máximo líder de la guerrilla.

 

[1] Encarta Enciclopedia 1998 (versión española). Zapatistas.
[2] Comandacia General del EZLN. Declaración de la Selva Lacandona I-IV. Bajado de la red el 31-I-2001: http://www.ezln.org/primera-lacandona.htm; http://www.ezln.org/archive/segunda-lacandona.html; http://www.ezln.org/tercera-lacandona.htm; http://www.ezln.org/cuarta-lacandona.htm.