Lunes, 4 de enero de 1999 EL MUNDO periodico

HORIZONTE 99 / SONDEO

El PP aventajaría al PSOE en 6,8 puntos si se celebrasen ahora elecciones generales


BALANCE'98 / HORIZONTE'99.- A un año del final de la legislatura, el Partido Popular aventaja al PSOE en 6,8 puntos, la mayor distancia en intención de voto desde los comicios de marzo de 1996. La encuesta realizada por Sigma Dos para EL MUNDO, que en tres entregas consecutivas reflejará el balance de opinión sobre 1998 y el horizonte que los ciudadanos aprecian para 1999, muestra en cifras la consolidación del Gobierno de Aznar. No solamente son aprobadas sus principales actuaciones, sino que el Presidente consigue la mayor valoración, un 6,1, seguido a más de un punto por la tripleta de líderes socialistas formada por González, Borrell y Almunia. La gestión económica y el llamado «giro al centro» parecen dar sus frutos.

RAUL HERAS

MADRID.- El Partido Popular (PP) conseguiría un 42,9% de votos si se celebrasen elecciones generales ahora, el mayor porcentaje alcanzado por un partido de centro-derecha desde la transición, lo que podría darle la mayoría absoluta en el Congreso dependiendo de la participación y del reparto de escaños. Su ventaja sobre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) llega a los 6,8 puntos, con un crecimiento continuo desde que el llamado efecto Borrell colocara a los socialistas por delante en los sondeos, y rompiera el estancamiento en que se encontraban ambas formaciones desde los comicios del 3 de marzo del año 1996.

En 1989, año de la última mayoría absoluta del PSOE, este partido obtuvo 175 escaños con tan sólo el 39,6% de los sufragios, mientras que lo que podríamos llamar centro-derecha (PP más CDS) llegó al 33,68%, e IU se quedó en el 9,07% de los votos.

Desgastado el candidato del PSOE, tanto por sus propios errores de estrategia como por el largo enfrentamiento interno en que ha colocado a su partido la existencia de hecho de una bicefalia, e incluso tricefalia; con una economía que ha conseguido colocar a España entre los países fundadores del euro, con un déficit público y un precio del dinero en mínimos históricos, y con el problema vasco de la violencia bajo los efectos de la tregua indefinida lanzada por la organización terrorista ETA, las perspectivas que se le presentan a José María Aznar no pueden ser más optimistas.

La «lluvia fina» que preconizó Aznar, como forma de «calar en la sociedad» el mensaje y la manera de administrar que tiene su partido, parecen dar sus frutos. Tras el primer año de Gobierno y la política de confrontación llevada a cabo desde La Moncloa, el giro al centro está arrastrando poco a poco, pero de forma imparable, el voto de los ciudadanos.

LA ESPERANZA DEL PSOE

Si hace un año eran los socialistas los que veían cómo sus rivales eran incapaces de trasladar a la sociedad la bonanza económica, son ahora los populares los que observan cómo todas las esperanzas colocadas por el PSOE en su candidato, tras las primarias, se disuelven como un azucarillo en un vaso de agua. La sentencia condenatoria contra José Barrionuevo y Rafael Vera en el caso Marey ha sido, sin duda, uno de los mayores varapalos para los socialistas.

¿Aprovechará Aznar esta situación, y el calendario que ha trazado Jordi Pujol al colocar las elecciones catalanas en el próximo otoño, para disolver las Cortes? Gente de su equipo le aconseja que lo haga, y que convoque las generales coincidiendo con las autonómicas y locales de junio, pero el presidente del Gobierno está decidido a terminar la legislatura, en la confianza de que el tiempo juega a su favor, y de que la diferencia respecto al PSOE no cesará de aumentar en este año.

Los casi siete puntos de ventaja que el PP sacaría a su principal adversario, con ser importantes, no serían la peor de las noticias para el PSOE. Antes de las elecciones del 96 los populares ya gozaron de una ventaja similar en las encuestas. La gran diferencia en estos momentos es que el PP está gobernando y no en la oposición, que cuenta con todos los mecanismos del poder, y que en los próximos meses no aparece en el escenario ningún problema grave que pueda dañar la imagen de Aznar y los suyos y sí, por el contrario, el PSOE tendrá que volver a afrontar el via crucis de nuevos juicios a antiguos responsables del Ministerio del Interior, desde el caso Lasa y Zabala al caso de los fondos reservados.

AZNAR, SIN OPOSICION

El PP comienza el año con la sensación de que no necesitará apoyos para gobernar tras las futuras elecciones, y el jefe del Ejecutivo lo inicia con la tranquilidad de quien sabe que ahora no tiene oposición alguna, ni fuera ni dentro de su partido. Aznar va a celebrar el Congreso del PP en loor de multitudes, con un centro-derecha que ha hecho a su medida y unos dirigentes del mismo que le reconocen un liderazgo incuestionable. La izquierda ve -desde el lado socialista- cómo sus adversarios se distancian mucho más de lo esperado, cómo su candidato cede terreno sin muchas posibilidades de recuperarlo, y tan sólo con la buena noticia de que aun peor está IU.

La formación que lidera Julio Anguita desciende a un preocupante 7,7% en intención de voto, casi tres puntos por debajo de lo que logró en los comicios de 1996, y eso que IU siempre ha obtenido mejor puntuación en las encuestas que en las urnas.

El bipartidismo es una realidad en España, ya que la distancia entre los dos grandes partidos y el resto es abrumadora, sólo compensada por la fuerza regional de los nacionalistas, que conservan su voto histórico, con una muy suave caída para CiU y el mismo suave aumento para el PNV.


En Europa mandan dos

R. H.

La diferencia de los dos grandes partidos respecto al resto, de cara a los comicios europeos, es aún más grande. La circunscripción única favorece a las formaciones con presencia en todo el Estado, y la caída de IU se hace más evidente. PP y PSOE mantienen la distancia que obtuvieron en las anteriores elecciones, y los socialistas se permiten recortar un punto y dos décimas, mejorando ambos sus porcentajes. El resto pierde, destacando Izquierda Unida que pasa de un 13,6% a apenas un 8,2%, en sintonía con los porcentajes que el sondeo le atribuye para las generales.

La mejor imagen de actuación en el Parlamento Europeo la tienen los populares, cuyos votantes son los más generosos al calificar tanto a su partido como a los de la oposición. Mientras que los seguidores del PP dan 7,7 puntos a los suyos, los del PSOE se quedan en 6,87, y los de IU en 5,60. Más crítica es la izquierda que la derecha, tal vez más exigente o tal vez menos informada o preocupada por lo que se debate en Estrasburgo, dada la escasa repercusión que hasta ahora tiene en las cuestiones internas de los países de la UE.

En la intención de voto para Europa hay un factor que podría modificar el panorama: la presencia de Felipe González al frente de la lista del PSOE, una posibilidad que el ex presidente ha negado varias veces, pero que se contempla en su partido, que tiraría del voto socialista para arriba y que algunos colocan como un factor disuasorio para que José María Aznar haga coincidir en junio un adelantamiento de las generales con el resto de los comicios que se celebrarán el 13 de ese mes.


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