Viernes,14 de junio de 2002
 
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ENTREVISTA
Álvarez Rabo | «Con los años, me está entrando el sueño»
El autor de ‘Hombres alterados’ anuncia que dejará de dibujar si sus ‘fans’ no le salvan y afirma con su peculiarfilosofía vital que «para mí, es esencial perder el menor tiempo posible con las chorradas que hago».

BORJA CRESPO

El 'comiquero' Álvarez Rabo y dos de sus últimas obras: 'No puedo dar más' y 'Hombres Alterados'.
Pocos conocen su verdadero rostro, y quienes saben su identidad procuran no desvelarla. En las fotografías, e incluso en público, suele aparecer con una media en la cabeza, un pasamontañas o cualquier absurda careta que tenga a mano. Álvarez Rabo es uno de los dibujantes más polémicos de nuestro panorama comiquero. Suyos son títulos de culto como, ejem, A las mujeres no les gusta follar o Sabor a Rabo, demenciales muestras de humor escatológico que han provocado algún que otro pequeño desmayo entre las mentes bien pensantes. Fiel a su leyenda, el desvergonzado autor, cuyas páginas pueden verse habitualmente en TMEO, El Víbora o Karma Dice, ha decidido dar por finalizada su carrera, a no ser que reciba mil cartas de fieles fans (las mujeres valen por dos) que demuestren el apoyo incondicional a su trabajo antes del 11 de septiembre del presente año, una fecha tremenda. El comunicado del artista ha visto la luz coincidiendo con el lanzamiento de dos novedades editoriales de su cosecha: Hombres Alterados (La Cúpula) y El Princi-pito (La Factoría de Ideas)

Dicen que dibujas con tu apellido. Defiéndete.

Por favor, tráteme de usted. Trabajo hace más de veinte años como dependiente en unos grandes almacenes bilbaínos y estoy acostumbrado a tratar y a ser tratado de usted. Es sólo una cuestión de protocolo, no es por darme importancia.

Vale, repetimos. Dicen que usted dibuja con su apellido. Defiéndase.

No tengo de qué defenderme. Dibujar con mi agilidad, calidad y capacidad de síntesis es un gran mérito para cualquiera. Me contestará usted, con su espíritu busca-lenguas de periodista, que los lectores de la revista El Víbora, por ejemplo, no deben de estar muy de acuerdo conmigo, puesto que siempre me ponen en las encuestas como uno de los que peor dibuja. ¡Ja! Eso lo único que denota es la falta de entendimiento artístico por parte de ese público. Son del tipo de gente que siempre ha creído que Picasso dibujaba mejor de joven que en sus últimos años.

Abrir los ojos

Parte de su mala fama reside en que tarda segundos en hacer lo que otros dibujantes se ventilan en días.

Acabo de batir mi récord de la doble página. En 55 minutos, he hecho dos páginas de 12 viñetas cada una; desde la idea, el guión, el dibujo a lápiz, los textos, el pasar todo a tinta y la firma. He bajado en dos minutos la anterior marca. Mi último álbum, El Princi-pito, de cincuenta páginas a todo color, tardé seis días en hacerlo. Al séptimo, descansé. Sí, puede que a alguien le pueda irritar mi velocidad creativa. ¿Qué se le va ha hacer? Para mí, es esencial perder el menor tiempo posible haciendo las chorradas que hago.

Amenaza con abandonar la historieta. ¿Es otra de sus maniobras para dar el cante o un suicidio creativo?

Mis sienes se están tiñendo solitas de blanco, mi masa muscular deja paso alegremente al tejido adiposo, unas 50.000 neuronas se dan de baja diariamente de mi cerebro, acabo de abrirme un plan de pensiones, me he comprado un coche a plazos, ya no me levanto empalmado todas las mañanas, he empezado a votar en las elecciones… Soy un inconformista que ha acabado conformándose con casi todo. ¿Qué sentido tiene que siga haciendo cómics? Si al menos me diesen dinero, pero lo único que me han dado ha sido algún que otro disgusto.

Conseguir mil cartas de fans que le doren la píldora para que no abandone el lápiz no parece tan sencillo.

No he pretendido que lo sea. Había otras formas de apoyo más sencillas, como e-mails o un listado de firmas, pero he preferido no ponérselo tan fácil a los que me quieren. Considero que he dado mucho a cambio de casi nada y me parece que escribirme una frase de apoyo en un papel, meterla en un sobre, pegar un sellito e introducirla en un buzón tampoco es mucho trabajo. Si gente como la escultora Rachel Whiteread, el cineasta Roman Polanski, la cantante Cassandra Wilson, el arquitecto Jean Nouvel o la fotógrafa Nan Goldin, por ejemplo, nos pusieran en la misma tesitura, sería un honor para mí acceder a sus deseos para poder seguir disfrutando de sus obras. De todos modos, soy realista. Sé que no soy Santiago Segura y que mi público es muy reducido.

¿Por qué le gusta tanto la polémica?

Siempre me ha gustado provocar. ¿Recuerda el perro adormilado de Las Meninas, al cual un infante empuja para que se despierte? Así me veo yo, como un inocente niño que intenta infructuosamente abrir los ojos a esta sociedad. Lo malo es que, con los años, a mí también me está entrando el sueño.

Hombres alterados, su último álbum, parodia desde su título y portada la obra de la popular Maitena. ¿Le gustaría ser como ella o todo lo contrario?

Me gustaría tener su difusión y sus ventas. Obviamente, su obra es demasiado suave y ligera para mi gusto. He parodiado su álbum por ser uno de los más vendidos de los últimos años, más de 40.000 ejemplares, y porque no se me ocurría nada. Por cierto, considero que mi mensaje es más feminista que el suyo, feminista como sólo puede serlo el de un hombre orgullosamente traidor a su propio y estúpido género.

El tebeo cuenta con un prólogo de Lucía Etxebarría. ¿Está pelota con las mujeres o forma parte del espectáculo?

Ya no tengo necesidad de pelotear a nadie, soy un post-fracasado sin ambiciones. Las mujeres siempre me han encantado en cuerpo y alma. Las adoro. ¡Cuánto me gustaría tener su capacidad de raciocinio e intuición! Por eso, la carta de una mujer vale para mí, como mínimo, el doble que la de un hombre. Me gustaría ser el dibujante de las mujeres. Y, respecto a Lucía, tengo que decir que es una chavalota bien maja, de cuyo éxito me alegro un montón, y que se ha dignado bajar a mi altura para prologarme. ¡Chapeau!

¿Recurrir a gente conocida a la hora de prologar sus obras aporta credibilidad a lo que cuenta?

¡Ja, ja, ja! ¡Qué malo es usted! Mi obra tiene una sólida credibilidad, no me fastidie. Con los prologuistas, siempre me ha gustado jugar. El primero que quise que me hiciera un prólogo fue un conocido crítico de cómics, para que me pusiera a parir como solía hacer. Se ofendió y se negó en redondo. De todos modos, lo más bonito ha sido lograr el prólogo en dos trabajos sucesivos de dos personas totalmente antagónicas y enfrentadas: Fernando Savater y Pepe Rei.

¿Cuándo va a desvelar su verdadera identidad?

No estoy muy seguro de cuál es mi verdadera identidad; si la del dependiente de la sección de deportes, caza y pesca de unos grandes almacenes o la del patético dibujante de cómics underground que se tiene que poner una media en la cara para no ser reconocido.

Colega del subcomandante

No nos creemos que trabaje en unos grandes almacenes.

¡Vaya por Dios! Me parece que usted infravalora al colectivo de dependientes de grandes almacenes. Tenga en cuenta que somos miles en toda la península ibérica, Portugal incluido. ¡Hasta el subcomandante Marcos trabajó para la misma empresa!

En el fondo, ¿se siente un artista incomprendido? Está todo el día lloriqueando.

Si un pelagatos como yo, dibujante de cómics dominguero, ha logrado situarse entre las figuras más importantes del mundo del cómic español, puede adivinar qué situación tan lamentable tenemos. Imagínese a un pintor dominguero codeándose con Tàpies, Gordillo o Antonio López y exponiendo en sus mismas galerías. ¿Increíble, no? Pues algo parecido pasa conmigo. Desde luego, es para llorar.

Ahora en serio: ¿qué quiere comunicar con sus garabatos?

Quiero que, por medio del buceo en mi propia mediocridad y miseria, los otros divisen su propia mediocridad y miseria. Quiero que, riéndome de mí mismo, los otros se rían de sí mismos y así nos podamos reír todos de todo y todos. A fin de cuentas, sólo quiero mejorar la especie humana.

¿Funcionaría un Operación Triunfo de dibujantes de tebeos?

Estoy seguro de que, en una operación de este tipo, yo, afortunadamente, fracasaría.

Para finalizar, una pregunta fuera de lugar: ¿futuros proyectos?

Aparte de irme a vivir a Catania (Sicilia) cuando me jubile y esperar a que el Etna entre en erupción para tirarme a su cráter de cabeza, como hizo el filósofo Empédocles, tengo pocos proyectos de interés si no llegan mis cartitas de apoyo. Si las recibo, haría la segunda parte de A las mujeres no les gusta follar y de mis Consejos Sexuales, publicaría La Biblia según Alvarez Rabo, iniciaría la trilogía de mis memorias, tituladas Agotado de tanto vivir, y acabaría mi cómic mudo de cien páginas La MetamoSfosis, con ese. Gracias a Dios, espero no tener que hacer nada de todo eso.
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