Staff

Contacto

ARGENPRESS.info como Página de inicio

Agregar ARGENPRESS.info a favoritos Atrás

  

Buenos Aires, 1 / 8 / 2003

El mundo en sus manos

ir a El mundo en sus manos

La política en la semana

ir a La política en la semana

Economía

ir a Economía

Informe de situación

ir a Informe de situación

Mercosur

ir a Mercosur

Informes especiales

ir a Informes especiales

Justicia

ir a Justicia

Cultura

ir a Cultura

Libros

ir a Libros

Iglesias y Cultos

ir a Iglesias y Cultos

Derechos humanos

ir a Derechos humanos

Libertad de prensa y Medios

ir a Libertad de prensa y Medios

Universitarias

ir a Universitarias

Perfiles

ir a Perfiles

Editoriales

ir a Editoriales

Opinión

ir a Opinión

Medio Ambiente

ir a Medio Ambiente

Ciencia y Técnica

ir a Ciencia y Técnica

Recordatorios

ir a Recordatorios

Agenda de actividades

ir a Agenda de actividades

Cine

ir a Cine

Galería de humor

ir a Galería de humor

Archivo

ir a Archivo

Perfiles
PRESENCIA A CINCUENTA AÑOS DE SU FALLECIMIENTO
EVA PERON
Una mujer que es esperanza y lucha de los pobres. No es un mito sino una realidad política concreta en un mundo sumido por la injusticia social y la miseria. Se llamaba Evita.

Se ha intentado convertir en mito a Eva Perón para alejarla de la historia real. Por el contrario su vida y su obra constituyen una fuente creadora inspirada en la solidaridad concreta y no escatológica.

La potencialidad movilizadora de la acción social, que caracterizó el despliegue político de Eva Perón, partía de ideas-fuerza que se transformaron en conciencia colectiva.

Su reconocimiento intuitivo de las clases populares, su inmediación, testimoniaron la efectividad de su rol público y ningún mito, por más poderoso que sea, puede alcanzar el reconocimiento de las masas como ocurrió con ella.


El escritor Eduardo Mallea en sus novelas preperonistas, había hablado con acierto de la pugna de dos Argentinas: la visible y la invisible. La Argentina oficial de los años treinta mostraba un rostro de injusticia, dentro de un modelo agroexportador que condenaba al país a la dependencia. En la Argentina invisible, la del surgimiento de las nuevas masas populares, producto de migraciones internas y de los primeros pasos hacia la industrialización liviana imaginados por Federico Pinedo, crecían impulsos de renovación.

Eva Perón fue el producto de esa Argentina invisible, que se desplegó dentro del fenómeno político del peronismo con características propias, inéditas. Fue el rayo al que aludía el poeta Leopoldo Marechal en una de sus poesías que memoran el 17 de octubre de 1945.

A los 26 años, esa mujer salió a encontrarse con la historia y en los siete siguientes -su fallecimiento se produjo hace cincuenta años, el 26 de julio de 1952- escribió una página de vida para no olvidar.

Trascendió a su época

Odiada y amada, algunos ahora intentan relegarla en el recuerdo silencioso - justamente a ella que fue todo ímpetu y atrevimiento-, transformarla en estatua explicando que fue producto de una época. Como si cada tiempo no tuviera causas particulares y solamente muy pocos hechos alcanzaran la perspectiva de la historia. Eva Perón trasciende su época

para convertirse no en un mito o parábola sino en paradigma de la justicia social concreta.

Cuando murió, el periodista Augusto Mario Delfino, desde las páginas de La Nación, una trinchera tradicional del antiperonismo, escribió que su figura había sido 'Objeto de exaltación antes nunca suscitada entre nosotros por una personalidad femenina, acaso porque ninguna antes, tampoco adoptó las modalidades de su acción avasalladora, y blanco asimismo de oposiciones tan hondas como la solidaridad que le dispensaron sus partidarios'.

Otro opositor, el viejo líder socialista Nicolás Repetto -adversario encarnizado del peronismo-, despidió a Eva Perón con una notable página publicada en el entonces periódico clandestino Nuevas Bases, ante el asombro de sus mismos partidarios. En esa página sugerente, Repetto resaltó la fuerza moral de Evita, su entereza ante la adversidad y, fundamentalmente, su dedicación para con los necesitados, los pobres, los obreros.

'Cuando se considera el aspecto social de la política de Perón -decía Repetto-, se advierte que la intervención de su esposa se impone como una fuerza de creación y de impulso, que encuentra pronto sus principales órganos de acción en el Ministerio de Trabajo, en la obra de Ayuda Social y en la Confederación General del Trabajo'. Su correligionario Américo Ghioldi ordenó que el ejemplar no se distribuyera.

Por esos días, manos anónimas escribían en muros de Buenos Aires '¡Viva el cáncer!', en referencia a la dolencia que finalmente llevó a la muerte a Evita. Pero tanto odio fue diluido en el amor fervoroso de las masas que despidieron a esa mujer joven, tenaz, fuerte en sus convicciones, y que en los momentos aciagos de la derrota política y la persecución se convirtió en bandera de rebeldía y esperanza.

Evita y la nueva generación

En los años setenta, Evita fue reivindicada por la nueva generación, a despecho de los políticos profesionales, incluidos los justicialistas. En los años posteriores al proceso militar, la juventud no la visualizó en su dimensión histórica. Ello encuentra explicación en la campaña de oscurantismo cultural que el

país vivió durante la dictadura.

Con sus aciertos y errores, Eva Perón desarrolló una meteórica campaña a favor de los necesitados. No se trató de la caridad como lo entendían aquellas damas de beneficencia dirigidas por la marquesa pontificia María Jacinta Harilaos de Olmos que trataba de paliar la miseria con paños fríos. La obra de la Fundación Eva Perón todavía no ha sido estudiada en su magnitud. Hay algunos apuntes dispersos en el tomo I del libro de Otelo Borroni y Roberto Vacca, titulado La vida de Eva Perón. Testimonios para su historia de 1970, tomo único porque las condiciones imperantes de la época obligaron a los autores a no publicar la continuación de la obra. En ese libro los autores revelaron los documentos, correspondencia y otros papeles por los cuales la Fundación Eva Perón compró armamento para armar eventualmente al pueblo peronista.

Aquella acción de Evita partía de un reconocimiento espontáneo de los nuevos movimientos sociales no encuadrados en partidos políticos ni sindicatos, ni contemplados por otras instituciones y grupos de interés. Mujeres, niños, jóvenes, ancianos, enfermos, ocuparon la actividad de la Fundación, que llegaba a donde los organismos del Estado no alcanzaban. Fue una forma de gestión popular basada en el principio de solidaridad y no en el de caridad. Alentaba el desarrollo de la persona humana antes que el asistencialismo. Promovía el crecimiento material y espiritual para completar un tipo de desarrollo político-social. No era una ayuda momentánea para desalentar la rebeldía, sino que apostaba a la esperanza para un mundo mejor.

Partía de un antiguo principio cristiano sostenido ya en la Baja Edad Media, que 'los pobres son siempre acreedores de los ricos'. Pero se necesitó del genio y la fuerza de voluntad de Eva Perón para que los nobles principios no se transformaran en letra muerta y, por el contrario, constituyeran una fuente inagotable de vida.

La niña de Los Toldos

Eva había nacido en Los Toldos, Provincia de Buenos Aires en 1919, hija de Juan Duarte y Juana Ibarguren. La precedían cuatro hermanos Elisa, Blanca, Juan y Erminda. Su padre había llegado a esa localidad al comienzo del siglo XX y arrendado el campo de La Unión. Pertenecía a una familia

de la burguesía de Chivilcoy, militante conservador y patrón de estancia, fue nombrado suplente del Juez de Paz en 1908. La llegada del radicalismo al gobierno dejó a muchos conservadores fuera del juego político. Por eso Juan Duarte comenzó a administrar campos en la localidad de Quiroga, regresando tiempo después a Los Toldos.

La situación de la familia se complicó con la muerte de duarte el 8 de Enero de 1926, como consecuencia de un accidente automovilístico en Chivilcoy. La subsistencia de la familia fue relatada por Erminda Duarte en su libro Mi hermana Evita, en donde doña Juana se transformó en el principal sostén de la familia. Elisa se empleó en el correo y Juan comenzó a trabajar en un almacén. Blanca cursaba sus estudios de maestra normal en Bragado.

A los ocho años Evita comenzó su escuela primaria, cursando en Losa Toldos primero y segundo grado. El tiempo de ocio y juego transcurría trepando árboles, escudriñando la naturaleza, envuelta en disfraces caseros que la convertían en aquello que su imaginación le sugiriera. Había pocos juguetes comprados en una época que la familia conoció las vacas flacas.

Según un relato de una sus biógrafas Noemí Castiñeiras, cuando llegó el año 1930, doña Juana decidió partir con su 'tribu', así la llamaba, buscando mejores posibilidades en la cercana localidad de Junín, adonde Elisa había sido trasladada: Blanca comenzó a trabajar como maestra en el colegio del Sagrado Corazón y Juan se empleó en la farmacia del pueblo. Erminda comenzó a cursar en el Colegio Nacional y Evita fue inscripta en la escuela No. 1 'Catalina Larralt de Estrugamou', en tercer grado.

Eran amigos de la casa de doña Juana, el mayor Alfredo Arrieta, jefe del distrito militar, José Alvarez Rodríguez, rector del Colegio Nacional y su hermano, el doctor Justo Alvarez Rodríguez. El primero se casaría con Elisa y el último con Blanca.

Pasión por el arte

Los juegos teatrales de los años toldenses empezaron en Junín a tomar forma más reales. Años después dirá Eva Perón en 'La razón de mi vida' que 'siendo una chiquilla, siempre deseaba declamar. Era como si quisiese decir siempre algo a los demás, algo grande, que yo sentía en lo más hondo de mi corazón'.

Participaba en los actos culturales y teatrales del colegio nacional local, en los actos del cine del pueblo, de las audiciones radiales y de las colecciones de fotos de artistas. Quería ser actriz.
Por eso decidió viajar a Buenos Aires a pesar de la oposición de su madre, que finalmente la llevó a la gran urbe, dejándola en casa de una familia amiga, los Bustamante.

Fueron años difíciles para Evita, de miseria, trabajo y esperanza. En 1945 alcanzó la tan ansiada denominación de 'estrella', y señalará en un reportaje concedido a la revista 'Radiolandia': 'No soy como quieren hacerme aparecer aquellos que no perdonan nunca el que una mujer joven llegue a una posición destacada, una advenediza. Tengo más que cinco años entregados de lleno al culto de esta vocación firmísima que en mi es el arte. Un lustro de sinsabores, de inquietudes nobles, que conoció la incertidumbre de los momentos adversos, como supo también del halago de las horas felices'.

A poco de llegar a Buenos Aires Evita se incorporó a la Compañía Argentina de Comedia, encabezada por Eva Franco.

El 28 de marzo debutó en el Teatro Comedia con un un breve papel en el vodevil 'La señora de los Peres'. El diario 'Crítica' opinara sobre Evita el 29 de marzo de 1935, diciendo en su crónica: 'muy correcta en sus breves intervenciones Eva Duarte'.

En mayo de 1936 partió en gira con la Compañía de Pepita Muñoz, José Franco y Eloy Alvarez, y en diciembre se incorporó a la Compañía de Pablo Suero dramaturgo y director teatral que estrenó en el Teatro Corrientes 'Los inocentes'. En 1937 se inició con la misma compañía, que se presentó por pocos días en Montevideo. Pablo Suero junto a Ernesto Palacio había traducido 'El resplandor en el abismo', de Henri Barbusse, en homenaje a la Revolución Rusa.

Evita, de regreso a Buenos Aires, participó en la Compañía de Armando Discepolo que estrenó el 5 de marzo de 1937 en el Teatro Politeama 'La Nueva Colonia' de Luis Pirandello. Augusto Guibourg, periodista de 'Crítica' y redactor de 'La Vanguardia' apuntó: 'Juanita

Sujo, Eva Duarte, Anita

Jordán y Jordana Fain intervinieron en las escenas de conjunto dirigidas con pericia y animadas con gracia ('Critica', 5 de mayo de 1937), en ese mismo año fue tapa de la revista 'Sintonía'.
En agosto del mismo año pudo verse por primera vez en la pantalla grande. Había obtenido un pequeño contrato -tenía 18 años de edad- para intervenir en el film 'Segundos afuera'.

Paralelamente, fue contratada por Radio Belgrano para participar en el radioteatro 'Oro blanco'. Con las Compañías de Pierina Dealessi, Caila Quiroga y los hermanos Leopoldo y Tomás Simari, Evita transitó los escenarios porteños entre los años 1938 y 1940. En aquellos años apareció en papeles menores, en las películas 'La carga de los valientes', 'El más infeliz del pueblo' y 'Una novia en apuros'.

Tendría que esperar hasta 1940, a los 21 años, para tener un papel más relevante como actriz en 'La cabalgata del circo', realizando su última película 'La Prodiga', que la contó como protagonista.

En 1939, junto a Pascual Pelliciotta, encabezó la legendaria Compañía de Teatro del Aire, primero en Radio Mitre y luego en Radio Prieto, donde interpretó obras escritas por Héctor P. Blomberg y la revista 'Antena' publicó dos veces su foto. El 1ro de mayo salió al aire en 'Los Jazmines del 80'. Transitó en programas radiales por Radio Argentina, El mundo y, finalmente en 1943, inició en Radio Belgrano el ciclo de 'Biografías de mujeres ilustres'.

Los dos terremotos

La Argentina asistiría a dos terremotos, uno sísmico y otro político. El 15 de enero de 1944, un terremoto destruyó el noventa por ciento de los edificios de la Ciudad de San Juan. Murieron siete mil personas y quedaron doce mil heridos. El 22 de enero se realizó un festival en el Luna

Park a beneficio de las víctimas del terremoto, Eva Duarte y Perón comenzaron una relación que presentarían socialmente en la función de gala del Teatro Colón, el 9 de julio del mismo año. Evita tenía en esa época tres programas en radio Belgrano: a las 10:30 hs, 'Hacia un futuro mejor'; a las 18:00 hs, encabezaba el elenco del radiodrama 'Tempestad'; y a las 20:30 hs, 'Reina de reyes'. Fue elegida presidente de la Agrupación Radial Argentina, entidad gremial de la que figuró como fundadora en 1943.

Pero iba a producirse un segundo terremoto, el 17 de octubre de 1945, cuando sectores de la nueva clase trabajadora argentina, surgida al calor de las migraciones internas y de la acción de Juan Perón, generarían un movimiento populista de base social obrera: el Peronismo.

Se la ha calificado a Evita como 'abanderada de los humildes', 'santa Evita', 'la mujer del látigo' o 'bonapartista con faldas'. El recuerdo popular fue distinto, ya que se la vio a esa frágil mujer besando leprosos o con tapados de piel, que vistió en algunas fiestas de gala, como una especie de ángel tutelar que ayudaba a los marginados sociales, especialmente a los niños, ancianos y mujeres trabajadoras.

Perón y Evita profesaban el espiritismo, como los presidentes Hipólito Yrigoyen y Victorino de la Plaza y el gobernador cordobés Amadeo Sabattini. Por lo tanto fueron cristianos y relativamente católicos romanos.

En su libro 'Historia del peronismo' Evita, clarificó la cuestión cuando calificó a Carlos Marx como 'jefe' del movimiento obrero internacional y acotó que se había equivocado, sin embargo en su 'antirreligiosidad' ya que dijo, 'no hay nada más popular que la religión' que 'no debe confundirse con el clericalismo'.

La acción pública de Evita fue meteórica y junto a su liderazgo de masas donde calificaba en duros términos a la 'oligarquía' y al 'imperialismo plutocrático' resaltaba a sus 'descamisados' y 'grasitas'.

Decía que ''el hambriento no puede esperar' y se abocó a asistir a los pobres en todas sus necesidades. Llegaba a las siete de la mañana a su despacho, se reunía con los ministros, respondía las cartas que le enviaba la gente (12.000 diarias). El embajador Areilza, citado por Alicia Dujovne Ortiz en su biografía sobre Evita. Describió el cuadro de situación: 'Había grupos de obreros, lideres sindicales, mujeres campesinas con sus niños, periodistas extranjeros, una familia gaucha con sus ponchos (...) y en medio de este aparente caos de esta confusa fiesta, Evita prestaba atención a todo lo que se le pedía, desde una simple demanda de aumento en el salario hasta el emplazamiento de toda una industria, la petición de una vivienda para una familia, de mobiliario, de un lugar de trabajo, quejas contra el abuso de poder, reuniones políticas femeninas, donativos y donaciones. La Fundación Eva Perón, creada en 1949, encarnó de manera orgánica una política solidarista y asistencial: repartió juguetes, remedios, ropa, alimentos, creó hospitales, escuelas, centros de esparcimiento, colonias de vacaciones, organizó campeonatos de fútbol y de otros deportes, entre otras actividades.

A diferencia del mero asistencialismo creó albergues para mujeres pobres del interior del país, para madres solteras y para mujeres desplazadas de sus hogares por la violencia familiar. Creó escuelas-talleres para enseñar a la mujer tareas comunes al hogar y al trabajo industrial. La ayuda social llegó también al extranjero, la Fundación Eva Perón envió comida y medicamentos a Italia, España y el Estado de Israel. La dirigente judía Golda Meier viajó a Buenos Aires donde se abrazó con Evita en muestra de su gratitud. El dictador fascista Francisco Franco le dio una gran bienvenida durante su viaje a Europa, en Italia fue recibida por el Papa Pío XII y en Francia por el Nuncio apostólico Monseñor Angelo Giuseppe Roncalli, el futuro Papa Juan XXIII.

El voto femenino

Preocupada por las cuestiones relativas a la mujer logró que se anulara en el vetusto Código Civil la calificación injuriante de 'hijos adulterinos', 'hijos

sacrílegos' e hijos putativos, un anacronismo de la época. Hizo realizar una encuesta sobre el estado de la familia trabajadora que sería utilizada en noviembre de 1954, por la diputada Delia Parodi, para fundar el proyecto peronista que estableció el divorcio vincular.

Lo más trascendente en materia de genero fue la incorporación de la mujer a la vida cívica, estableciéndose en 1947 mediante la ley 13.010 el derecho al voto y a ser candidatas para las mujeres. En 1952, veintitrés diputadas y seis senadoras ocuparon bancas en el Parlamento.

Decía Evita: 'Todo absolutamente todo en este mundo contemporáneo ha sido hecho según la medida del hombre. Nosotras estamos ausentes en los parlamentos. En las organizaciones internacionales. No estamos ni en el Vaticano ni en el Kremlin. Ni en los Estados mayores de los imperialismos. Ni en las . Ni en los grandes consorcios. Ni en la masonería ni en las sociedades secretas. No estamos en ninguno de los grandes centros que constituyen un poder en el mundo' ('La razón de mi vida').

Evita dijo al inaugurarse la sección judía del Partido Peronista denominada OIA (Organización Israelita Argentina) que: 'el antisemitismo ha sido obra de la oligarquía'.

Mujer vehemente de áspero carácter, como demostraba bondad con los débiles castigó a los opositores del régimen peronista que era nada menos que la mitad del país. Toda esta acción se realizó durante un gobierno constitucional que utilizó formas políticas autoritarias, ya que no existían libertades públicas, por ejemplo durante una década no hubo radio para los opositores y la prensa estaba mediatizada.

En la crisis argentina, las falsas antinomias, dividieron a los argentinos. Peronistas y antiperonistas no se dieron cuartel, como parte de la lucha de clases que actuó subterráneamente durante un gobierno populista que hablaba de la 'conciliación de clases'.

Evita fue testimonio de una época y trasciende en su corta vida por sus valores más positivos. En su muerte no halló descanso y su cuerpo fue profanado por la barbarie. Pero su recuerdo y el de su lucha han signado a la conciencia popular y se proyecta hacia el futuro. Falleció el 26 de julio de 1952 a los treinta y tres años.

redaccion@argenpress.info
info@argenpress.info

COPYRIGHT ARGENPRESS.INFO © 2002

webmaster@argenpress.info


Buscar en Argenpress

Humor por Langer
Humor por Langer, haga click en la imagen para ampliar.
PARTIDOS

Noticias por e-mail
Si desea recibir en forma gratuita nuestro material, haga click aquí

Información geográfica - Zonas horarias - Mapas - Datos
Información geográfica