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12 diciembre 2003

Iraq está siendo una vacuna anticolonial

Entrevista a Bernard Cassen, Director General de ATTAC y Le Monde Diplomatique.

-¿No se ha quedado usted fosilizado en el mayo del 68?
-Al contrario. Me he radicalizado con los años. Yo en el 68 no era izquierdista. Mis padres eran más bien de izquierdas y yo reconocía que los mejores profesores de la universidad, los más serios y preparados, resultaban ser comunistas, pero yo entonces me reía de la futilidad de los eslóganes de aquel mayo.
-¿Su hija de 19 años le secunda hoy?
-Ella es de la cultura del "zapping", como la mayoría de los jóvenes. Son capaces de manifestarse por cientos de miles indignados contra la guerra y luego la olvidan por la siguiente inquietud mediática.
-Los media crean estados de ánimo instantáneos que se disuelven instantáneamente.
-El caso es que los jóvenes se indignan y se manifiestan, pero cuando les hablas de organizarnos de verdad desaparecen. La palabra "organización" les produce urticaria y cualquier compromiso duradero les incomoda.
-¿Es que sirvieron de algo las manifestaciones contra Iraq?
-¡Pues claro! Pero sólo porque ahora seguimos organizados para señalar el error. Ahora EE.UU. verá que los muertos de cada día por ese error criminal sirven para disuadir al mundo de una nueva tentación colonial. Iraq es una vacuna anticolonial que obligará a Washington a olvidarse de este tipo de aventuras imperiales. Se tendrán que ir y ya no volverán a meter la pata...
-Unos cuantos miles de muertos después.
-Por eso hay que organizarse. ¡Continuidad! Un puñado de personas organizadas durante años en cualquier pueblecito logran más que una manifestación de millones un sólo día en todo el mundo. En la lucha por la justicia lo que no continúa se queda en rabieta. ¡Continuidad!
-Desde luego usted la ejerce, porque no para de organizar inventos antitodo...
-Al capitalismo le ha interesado siempre limitar la libre iniciativa a que sea privada, por eso en la mentalidad egoísta de sus defensores sólo vale la pena ser emprendedor para hacerse rico. En cambio, somos muchos quienes no nos hemos hecho ricos, pero hemos logrado poner en marcha cosas que ya han empezado a cambiar el mundo.
-Por ejemplo.
-Fundé la Universidad de Marsella, el Foro de Porto Alegre, independizamos "Le Monde Diplomatique" con Ignacio Ramonet, fundé Attac y ahora vamos a lanzar el Observatorio de los Media. Queremos crear el quinto poder.
-¿Otro?
-El cuarto poder, los media, debían moderar en democracia a los otros tres: el ejecutivo, el legislativo y el judicial, pero en la práctica, la lógica capitalista pone el control de los media en muy pocas manos, cada vez en menos manos y menos limpias. Así que los media ya no son el cuarto poder que equilibra los otros tres, sino que están al lado del poder económico que los utiliza a su antojo.
-Y su quinto poder, ¿qué pretende?
-Agrupar a ciudadanos, periodistas e investigadores para que desmantelen los engaños más obvios de los media, que acaban convenciendo al lector de que actúe incluso en contra de sus propios intereses.
-¿Cómo piensan iluminarnos?
-Con más pluralismo. Emitiremos informes sobre la información independientes y críticos con cada medio de comunicación y que expliquen al lector a quiénes están sirviendo de verdad esos media que tanto alardean de ser neutrales.
-¿Cómo lograron que ganara dinero algo tan exigente como "Le Monde Diplomatique"?
-Con independencia y rigor.
-Pero, ¿de dónde salió el dinero?
-El "Diplo" dependía de "Le Monde" y para independizarlo fundamos un "grupo de amigos del Diplo" que consiguió aportaciones de los lectores y, además, un ser excepcional, Gunter Holzman, nos dio un millón de dólares que hoy posibilitan que sean los periodistas y empleados del "Diplo" quienes eligen a su propio director por votación.
-¿Las subvenciones al campo francés que usted defiende no impiden a África competir en igualdad con sus propios productos?
-Nos oponemos a las subvenciones agrícolas que perjudican al Tercer Mundo. Lo único que defendemos es el derecho de cada país a proteger su agricultura, su modo de vida y la diversidad de su población activa: ¿o es que todos tenemos que ser informáticos o economistas? ¿Por qué no se va a poder vivir en Catalunya simplemente del campo?
-¿Por qué debo mantener con mis impuestos a campesinos que no son competitivos?
-Yo creo en un mundo en que no nos devoremos unos a otros ni compitamos hasta la victoria del más fuerte. Creo que el planeta es finito y tiene los recursos que tiene y si no los sabemos repartir, es la guerra, el caos y nuestro suicidio como especie. Así que o cooperamos o desaparecemos.
-La competencia es la madre de la ciencia.
-EE.UU. es el país más competitivo de la tierra ¿No? ¡Pues tiene más de dos millones de reclusos!: en proporción, diez veces más que Francia. No tiene Sanidad pública, la educación es elitista, no hay protección para el débil y así EE.UU. es hoy la gran fábrica del crimen y la inseguridad de Occidente.
-¿Qué sería hoy cooperar para usted?
- Si perdonamos la deuda al Tercer Mundo, nos perdonamos la deuda que tenemos con la justicia. Lula en Brasil merece poder volver a empezar, igual que el Tercer Mundo. Incluso por egoísmo: condonemos la deuda.
-Pese a todas esas injusticias, ¿acaso no vivimos mejor ahora que hace 100 años?
-Nosotros, aquí, sí.

Lluís Amiguet. La Vanguardia

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