Édouard Glissant en México

 

 

 

 

 

 

© Jacques Sassier

Para clausurar el ciclo de conferencias Literatura y destierro organizado por la Casa refugio de escritores Citlatépetl, en la ciudad de México, el escritor martiniqueño Édouard Glissant impartió la conferencia La escritura como una experiencia del exilio.

La revista en línea ¿Cómo cambiar el mundo? conversó con el escritor sobre los grandes temas que han marcado su vida: Martinica, la literatura, la diversidad cultural y el Caribe.

 

 

 

Introducción

La vista desde el restaurante donde se ha concertado la entrevista ofrece una panóramica del Zócalo de la ciudad de México. Es de mañana y un sol polvoso se extiende sobre la plaza. Al entrar, Édouard Glissant atrae las miradas. Este hombre vital de 71 años se describe a sí mismo como “un poeta muy joven”. Es la tercera vez que visita México y sobre ella comenta: "Siempre me ha parecido una ciudad muy bella, muy atrayente. Ha cambiado mucho, es prácticamente inabarcable, pero sigue siendo muy agradable".

Antes de dar comienzo formal a la entrevista, Glissant pregunta con curiosidad sobre el Festival de cine francés de Acapulco. En su juventud estudió cine en el Idhec, pero finalmente pudo más en él la vocación literaria. No obstante, conserva su afición por el cine y se mantiene al día sobre la producción internacional y francesa.

La historia de Édouard Glissant es en sí misma una épica. De origen campesino, su destino evitó todos los clichés de la época para un joven de su formación y antes de cumplir treinta años ya había ganado el premio literario Prix Renaudot, 1958. Su producción literaria se extiende por la narrativa, la poesía, el ensayo, el ensayo sobre artes plásticas y el teatro. Luego de una participación activa en favor de la creolización en Martinica y el Caribe, fundó el Instituto de investigaciones de la Martinica, fue director del Correo de la Unesco y desde hace doce años es Profesor distinguido del Doctorado en literatura francófona, primero en la Universidad de Louisiana y actualmente en CUNY, la Universidad de la ciudad de Nueva York.

Al presentar esta entrevista sin comentarios editoriales o síntesis queremos compartir y dejar sentir, la voz de este narrador, una voz que retoma los hilos de su historia personal, trenzada a la historia de su isla en el siglo XX.

 

 

 

 

 nací en 1928 en la pequeña montaña de Bezaudin al norte de la Martinica. Cuando tenía cuatro años mi madre me sujetó en su espalda y atravesó a pie la isla para instalarse en una comuna llamada “la montaña” en Lamentin. Era la organización agrícola más grande de la época y era también la región más combativa por la independencia política y los derechos campesinos. Se cultivaba la caña de azúcar para producir ron. Siempre he pensado que esa travesía a las espaldas de mi madre marcó mi vida con el paisaje de la Martinica. Mis hermanos y hermanas eran mayores que yo y todos cuidaban de mí, incluyendo a mi abuela y mis tías, era verdaderamente la familia extendida. Una tradición que sin pensar he repetido en mi vida. Actualmente en nuestra casa en Nueva York vivimos mi esposa Sylvie y yo, nuestro hijo menor de 11 años, otro hijo de 30 y una hermana de Sylvie.
Mi infancia transcurrió en la Martinica colonial, en mi primera juventud a partir de los quince años participaba tanto en la militancia política como en círculos literarios de la isla. De 1944 a 1946 hubo una lucha por los derechos civiles y finalmente la isla fue reconocida como un departamento francés y todos sus habitantes tenían los mismos derechos que los franceses continentales.
A los quince años me fui a estudiar a Francia. Era 1946 y debido a la educación que se impartía en las escuelas de la isla, cuando llegué ya conocía París a fondo, porque había leído todo Balzac, Stendhal y tuve una sensación de familiaridad, aunque los primeros dos años los pasé detestando a todo el mundo. Tenía una beca pero nunca la toqué. Pasaba hambre. Fue una época solitaria porque no hacía las mismas cosas que los otros jóvenes martiniqueños. Mientras que ellos estudiaban para abogados, doctores, profesores, dentistas, yo escribía poemas. Vivía en dos mundos; por un lado el mundo de los martiniqueños en París y por el otro mis amigos escritores franceses. Cuando me preguntaban qué era yo les decía “soy poeta” y ellos insistían “Sí, pero aparte de eso ¿a qué te dedicas?”. Sin embargo a lo largo de mi vida he conservado grandes amigos martiniqueños, muchos han muerto, así es la vida, pero los lazos que establecí con quienes compartimos el París de la postguerra, una época muy difícil, se han conservado hasta ahora. A pesar de haber sido duro fue maravilloso porque no había esta angustia actual entre los jóvenes sobre si encontrarán trabajo, "qué haré con mi vida". Al contrario, había muchos trabajos porque todo estaba en reconstrucción y uno podía permitirse ser poeta. Entre 1961 y 1966 me prohibieron ir a las Antillas y no podía abandonar Francia metropolitana, vivía esos años como un exilio.


A lo largo de mi vida he sido un poco esquizofrénico: tenía mis amigos paisanos por un lado, por otro mis amigos del ambiente literario y ambos mundos no se mezclaban. No es una separación social o política, ni siquiera racial, es cultural. Toda mi vida ha sido así. Después, tuve mis actividades políticas en favor de la Martinica, fui arrestado y mis amigos literatos quedaron sorprendidos ante esa faceta mía. De la misma manera, cuando en 1958 gané el premio  literario Renaudot en Maritinica no sabían que realizara actividades artísticas. En 1979 entré a trabajar a la UNESCO como director de publicaciones, en especial el periódico de la UNESCO que era publicado a 30 idiomas. Después la universidad de Louisiana me propuso un puesto como profesor de literatura francesa y lo acepté porque me interesaba mucho la cultura caribeña en el sur de los Estados Unidos. Desde los sistemas de plantación, la música, la arquitectura, la cocina. Cuando se los hacía notar a los jóvenes de Louisiana no podían creer que compartían rasgos caribeños. Estuve seis años en Louisiana. Después la universidad de Nueva York me ofreció el mismo puesto y lo acepté.

Las mezclas étnicas en Estados Unidos y en Francia
Se dice que la situación en los Estados Unidos es multiétnica y es verdad. Pero yo pienso que los grupos no se mezclan verdaderamente entre sí. Hay una tradición irlandesa, judía, italiana, escocesa, hispánica, asiática… cuando llegan a los Estados Unidos, se concentran en las regiones donde habitan sus coterráneos. Lo que aproxima a todos los grupos es el sueño americano de hacer dinero. Paradójicamente, en Francia hay más racismo y prejuicios sin embargo la gente se mezcla más. Quizá porque las diferencias en la estructura social son menos fuertes que en los Estados Unidos. Cuando mi esposa Sylvie y yo estuvimos en Louisiana, en 1988, los jóvenes se escandalizaban porque yo era negro y estaba con una blanca. Si íbamos a una tienda y Sylvie preguntaba donde estaba el baño, le decían que no había porque estaba conmigo. En la calle la gente hacía comentarios o silbaba. Para ella fue muy difícil. Para mí no, porque estoy acostumbrado al racismo.

Estrategias para sobrevivir al racismo
Yo soy un militante político y contra el racismo ejerzo una crítica política. En la vida cotidiana me río de la gente. Algo muy divertido en Louisiana es que cuando la gente sabía que yo era francés, toda su actitud cambiaba, ya no era afroamericano, era FRANCÉS, era increíble: abría la boca y la gente decía “Ah usted es francés, de París, oh la lá”. Para ellos era imposible que un negro hablará francés. Por otra parte hay cierta influencia francesa en todo el estado de Lousiana y a ello se suma la presencia del créole en la historia de la región.

La literatura en lengua francesa en el mundo
No existe contacto entre la literatura francesa de origen árabe y la literatura francesa de origen caribeño porque los problemas no son los mismos. En el mundo árabe, existe el problema de una lengua dividida en dos, el literario-religioso y el cotidiano, popular. Otro factor es la condición de la lengua dominante, francesa o inglesa. Los escritores que comparten cada uno de esos universos no comparten los puntos de vista de los otros escritores en lengua francesa. Es muy complicado. Para los escritores francófonos del Caribe ha sido más sencillo. Tenemos una lengua materna que es el créole, una lengua oral que se formó de la mezcla de una lengua africana y el francés. El vocabulario es muy semejante al de Normandía y Bretaña en el siglo XVII y la sintaxis es africana. En estos momentos en Martinica se está inciando el proceso de fijación del créole y su enseñanza pública en las escuelas. Estas acciones no constituyen una oposición al uso del francés, que a su vez es irrigado por la poética créole. Esta es una relación distinta a la relación que el árabe tiene con el francés o el inglés.
En la Martinica se vive lo que se llama la creolización, uno puede mezclar, la lengua, la vestimenta, los hábitos.
Lo que tienen en común los escritores francófonos árabes y caribeños es que eligen esa lengua como medio de expresión. No se puede decir que hay una sola lengua francesa, ha evolucionado y se enriquece de manera distinta en las regiones donde es hablada.

La lucha anticolonialista
El colonialismo tradicional de imposición de un grupo sobre otro por medio de la violencia está desapareciendo, pero persiste la imposición de la economía. Por ejemplo Martinica es la vitrina oficial de Francia en el Caribe. Francia envía dinero público a la isla, los productos franceses están protegidos y el dinero regresa a Francia como dinero privado, es una forma distinta de colonialismo. Es por eso que los martiniqueños tienen un buen nivel de vida, sin embargo los beneficios no llegan a toda la población y la delincuencia comienza a ser muy fuerte. Además de eso está la presencia de drogas como el crack.
En Martinica se encuentran las tiendas de todas las marcas francesas como Dior, Laurent y los supermercados. El nivel de vida de la isla es probablemente el más alto de todo el Caribe, pero no producimos nada realmente. Es una riqueza de apariencia. Esta nueva forma de colonialismo no tienen nada que ver con un ejército de ocupación. Ante situaciones como está yo creo en la unión entre los distintos países del Caribe, no una unión como país, sino como federación, entre Cuba, Haití, Trinidad, Jamaica, Barbados, Guadalupe y Martinica. Eso se está dando poco a poco a través de la asociación y Guadalupe y Martinica a pesar de ser departamentos franceses se están aproximando a sus vecinos geográficos; todos ellos países independientes. En Guadalupe y Martinica la situación ha sido distinta porque las islas son muy pequeñas y el colonialismo francés ha sido muy distinto del inglés: el francés ha asimilado a la población, la ha convertido en francesa. La consecuencia de esta política de asimilación es que los ciudadanos de las islas tienen los mismo derechos que los continentales y reciben la misma formación educativa, pero esta educación los aísla de su contexto histórico y geográfico.
La historia del Caribe es una historia balcanizada, donde la islas a pesar de su proximidad han estado separadas por los colonizadores y sus lenguas. Pero a pesar de estas diferencias los escritores caribeños tienen estilos coincidentes porque el barroco hispánico marcó toda la estructura del lenguaje, la forma de contar. El Caribe está descubriendo eso y que la diferencia de idioma no es una barrera.
Quizá es por eso que hay tantos escritores en Martinica, es increíble. Los jóvenes de origen francofón más allá de las fronteras de la Francia europea cada vez ganan más espacios en la literatura, dejan su huella y su punto de vista en la lengua que los asimiló.
Por mi parte siempre he estado muy próximo del Caribe de habla hispana, fui muy amigo del escritor cubano Alejo Carpentier y visito con cierta frecuencia las islas.

La globalización
La globalización es también una estandarización y una explotación por las multinacionales del mundo entero. La resistencia no está centralizada, surge de varias partes del mundo, desde África hasta los Estados Unidos, como se vio en Seattle. Es un fenómeno nuevo ligado a la preservación del planeta. El interés por la preservación del planeta ha hecho comprender el papel de las multinacionales en la economía mundial. Es la primera vez que verdaderamente gente de las más diversas culturas pueden expresar un interés supranacional. Esta es una solidaridad que va más allá de los partidos políticos, se encuentra en la mentalidad popular y las nuevas formas de lucha se van a desarrollar a partir de eso. Eso es muy interesante. Yo propuse a los martiniqueños suscribir un programa para reorganizar la economía martiniqueña a partir del punto de vista de las ONG’s en Seattle. Hacer de la Martinica el primer país anti arma biológica del mundo, arma biológica no se refiere solamente a las armas utilizadas en las guerras, si no a toda manipulación biológica, química y a los medios de comunicación y transportación que han definido nuestro paisaje en los dos últimos siglos. No por servir al turista sino por reformar el sistema de producción interior. En este momento esta propuesta es discutida en la isla.
 Todo el Caribe es una zona azul, la contaminación no es posible, incluso las instalaciones petroleras no han contaminado irremediablemente la región. La isla podría tener un sistema económico basado en la demanda mundial de productos biológicos no manipulados. Por ejemplo la producción de plátano en Martinica, a pesar de ser más cara que la de otros países como Guatemala o Camerún, es más apreciada por los alemanes porque se produce con métodos tradicionales no contaminantes. El estado francés apoya la producción en la isla, pero poco a poco los europeos no van a aceptar ese proteccionismo y sin embargo si estarán dispuestos a pagar por productos verdaderamente naturales. Pocas regiones pueden en este momento desarrollar vías alternativas de agricultura y producción. La contaminación está demasiado extendida. Son las regiones poco desarrolladas, con formas de producción tradicional, las que pueden encontrar en la demanda de productos biológicos un mercado internacional. Cada medida que se tomé en la isla debe tomar en consideración los aspectos ambientales y no sacrificar la riqueza de un ambiente limpio por el dinero rápido de más turistas.

Ser un país biológico no es una tendencia mística sino una organización económica, a pesar de ser un proyecto utópico hay una realidad.

Política y literatura
Yo no soy un político “politizado”. Jamás hice una carrera política ni acepté ser diputado, ni senador. Nunca mezclé las cosas aunque en el fondo la literatura y la política tienen la misma preocupación: la humanidad.
La actividad literaria puede deteriorarse por influencia de la política y a su vez la actividad política no debe pasar por la actividad literaria.
Mi vida política nunca influyó en mis escritos literarios. Para mí la literatura no puede estar al servicio ni de una idea ni de una ideología. Puede acompañarla pero nunca servirla como propaganda.

La ONU
El estado de la ONU depende del estado de la única superpotencia mundial, los Estados Unidos, por una parte porque sus instalaciones están ahí y su presupuesto depende en parte de ellos. Si los Estados Unidos pagan su contribución a la ONU la organización podrá continuar, si no paga como hasta ahora, las dificultades para su funcionamiento serán aun mayores. Sin embargo me parece que los principios bajo los que surgió la ONU siguen vigentes y que hay progresos considerables en ciertas áreas, por ejemplo los países pequeños cada vez mas aceptan el papel de la organización y recurren a ella como instancia supranacional, eso a su vez a hecho que la organización se abra a las necesidades y posturas de los estado pequeños.
La problemática mundial es cada vez más compleja y la ONU requiere una transformación acorde a los nuevos requerimientos. La modernización tiene que darse tanto a nivel de organización como técnico. Pero finalmente eso dependerá de la postura que asuman los Estados Unidos.
Uno no puede prever lo que pasará en el mundo, hay que acostumbrarse a pensar que toda planificación sabe de donde parte pero no ha donde llegará. Lo que caracteriza al hombre es lo que es impredecible. 24 horas antes de la desintegración de la Unión Soviética, nadie hubiera creído que eso fuera posible. Todos los parámetros para prevenir el mundo han caído en desuso, el socialismo, el nacionalismo. No es lo mismo que el “fin de la historia”, es el fin de los métodos tradicionales para entenderla. Los seres humanos cambiamos individual y colectivamente de manera fantástica, ni las personas ni las sociedades son las mismas después de veinte años. Se asimilan influencias consciente e inconscientemente y cambiamos sin saberlo. Rechazamos la idea de cambio, creemos que somos los mismos.
No podemos saber como será México en unos años, si se cerrará sobre sí mismo, si se abrirá, si se mezclará. Toda la historia de la humanidad se ha pensado que uno puede predecir el futuro a través del estudio, la reflexión, los planes, hay que hacerlos pero sabiendo que no hay certezas. No hay leyes.

En los muros de Nueva York y de Haití increíblemente he encontrado la misma consigna pintada en las paredes: “piensa globalmente, actúa localmente”. Hacer esta diferencia es fundamental para no descuidar las acciones locales, no sentirse sobrepasado por el mundo. Hay que habituarse a una nueva forma de pensamiento.

Globalización y fundamentalismo
La defensa de las particularidades se acompaña del fundamentalismo. Globalmente la manera de luchar contra el fundamentalismo no es a través del fundamentalismo de la democracia. Vemos el fundamentalismo étnico y religioso, pero no vemos el fundamentalismo escondido de la democracia. Hay que cuestionar la democracia. No se puede imponer la democracia a una comunidad por más oscurantista que esta nos parezca. La mejor forma de ayudar a una comunidad así es darles los medios autónomos de ejercicio de la vida pública. Y al propio interior de la comunidad se irán resolviendo los conflictos. Situaciones como la desigualdad de la mujer no pueden ser solucionadas desde el exterior. Se ha visto en el conflicto de los Balcanes que mientras el ejército supranacional estaba ahí había una tregua, cuando el ejército sale de la zona los conflictos latentes vuelven a surgir.
Con respecto a los nuevos fundamentalismo es necesario cambiar el imaginario, la mentalidad de los jóvenes, pero eso no se puede hacer si no se les dan los medios de ejercer por sí mismos el derecho a ser, públicamente, laboralmente. Cuando una comunidad está en contacto con el mundo evoluciona rápidamente, pero si se le bloquea, no cambiará jamás.

Francia en los Estados Unidos
A diferencia de la comunidad hispana o asiática, no hay una comunidad francesa en los Estados Unidos. Hay raíces y presencia de la cultura en los estados del sur, en Florida y Louisiana. Son los hispanos y los asiáticos quienes podrían superar a la comunidad negra, tanto en número como en presencia y participación política.

La literatura e Internet
Creo que va a pasar como con la difusión del libro. Hay millones de libros y el tiempo y la gente es quien decide que libros permanecen y cuales desaparecen, creo que será lo mismo con las páginas de Internet. Soy un optimista de Internet.
Las leyes de la literatura son lentas y creo que con Internet será lo mismo.

Cómo escribe
Escribo a mano y utilizo el ordenador para corregir. Pero soy incapaz de escribir directamente en la computadora. Además creo que cuando uno escribe en la computadora uno escribe menos bien. Porque el acto de pasar de la mano al teclado permite tener una distancia que facilita la corrección.
Actualmente trabajo en mi próxima novela y en un libro sobre las artes en la América contemporánea, todos los pintores y escultores latinoamericanos. Sostengo que la ausencia de perspectiva en la pintura latinoamericana tiene sus raíces en las artes prehispánicas. Hace más de cuarenta años que escribo sobre los artistas .

La escritura como una experiencia del exilio
Todos los grandes libros del conocimiento de la humanidad son libros de exilio: La Odisea y La Iliada, el Antiguo testamento, el Popol vuh. Estos libros cuentan las consecuencias del exilio y la literatura se convierte también en una consecuencia. El exilio fundamental del escritor que va a hacer una obra y se exilia de sí mismo. También está el exilio del escritor fuera de su país de origen y la forma en que esto determina su escritura, y su punto de vista sobre lo que escribe. Finalmente está el que cambia su lengua de escritura, que podría ser el exilio literario más radical.
Actualmente escribimos con la presencia de todas las lenguas del mundo aun cuando no las conocemos y todavía no sabemos de que manera eso va a transformar la forma de hacer literatura.

 

Actualmente Édouard Glissant trabaja en la realización de un sueño: El Museo de las Artes en Bezaudin, su pueblo natal. El recinto será inaugurado en el año 2001 y albergará obra plástica de toda América latina y el Caribe. Con este museo y el libro sobre arte que actualmente prepara, se continúa una pasión que inició al escribir poemas inspirado en la pintura del cubano Wilfredo Lamm.

 

Entrevista y fotos Judith Moreno

 

Ligas sobre Édouard Glissant

Bibliografía

Edouard Glissant y la teoría postcolonial

Fragmentos de su obra

 

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La Casa refugio Citlatépetl pertenece al Parlamento internacional de escritores del que Édouard Glissant es vicepresidente. Ofrece actividades mensuales sobre literatura, presentación de libros y conferencias. Cuenta también con librería y cafetería. Para recibir información sobre sus actividades puede escribir a apie@prodigy.net.mx

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