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TV


Ese geniecito difícil


Oriundo de Delaware, el joven Tom Miller llegó a Nueva York a fines de los '60. Allí se convertiría en Tom Verlaine (seudónimo escogido sin verdadera alusión al poeta, porque nunca lo había leído: simplemente sonaba bien); y junto a Richard Hell formaría Television, una de las bandas más originales e influyentes de la historia del rock. Hell se iría antes de grabar el primer disco del grupo. Lo reemplazaría Fred Smith, y la formación definitiva de Television contaría con Tom Verlaine en voz y guitarra, Richard Lloyd en guitarra, Fred Smith en bajo y Billy Ficca en batería.
      En 1977, editaron su primer disco, Marquee Moon, una obra maestra que es considerada uno de los mejores discos de la historia del rock. Lo seguirían Adventure en 1978 y Television en 1992, producto de una breve reunión tras un pequeño sabático de una década y media.
      Las ventas de los discos de Television han sido siempre inversamente proporcionales a su impacto artístico. Y su actitud independiente e intransigente frente a la industria y frente a la idea del rock como mercancía estandarizada marcó profundamente a las generaciones de músicos que los sucedieron. El estilo guitarrístico de Verlaine y el sonido de Television han sido una influencia esencial para músicos y grupos como Siouxsie & The Banshees, David Bowie, Patti Smith, Echo & the Bunnymen, R.E.M, Sonic Youth y U2; una influencia comparable a la de the Velvet Underground, otro grupo audaz y único.

La obra solista de Tom Verlaine continúa, en líneas generales, la dirección de los trabajos de Television, con el mismo espíritu innovador. Sus álbumes han sido bien recibidos por la prensa, aunque nunca obtuvieron demasiada repercusión en los charts.
      El Verlaine post-Television no volvió a capturar la intensidad melódica y creativa de Marquee Moon, pero ha disfrutado de éxitos esporádicos.
      Como solista, continúa atrapado por las expectativas generadas por sus primeros trabajos al frente de su célebre banda. Como única respuesta a esas expectativas, lo que hizo Verlaine fue editar una serie de LPs personales que no intentaron volver su imagen más atractiva para el gran público.

Pero echemos un vistazo a sus orígenes como músico: "Crecí tomando clases de piano y cuando estaba en segundo grado me gustaba Wagner. Me encantan estas sinfonías pero son totalmente... es como un universo de sonido. Todavía recuerdo que cuando estaba en segundo grado compraba los discos de Las Grandes Sinfonías del Mundo de la Sociedad Longine y los tocaba. Eran discos mono. Recuerdo que cuando los pasaba -era un universo, no era una personalidad, ¡era un universo de sonido!
      "Y hacia séptimo grado alguien me pasó un disco de Coltrane, y empecé a estudiar saxo. En décimo grado, alguien me hizo escuchar (en realidad fue mi hermano, que escuchaba Motown y yo pensaba que eso era mal jazz por entonces) "Wake Me, Shake Me (When It's Over)" y cuando la oí, por alguna razón amé esa canción. Y después escuché "Nineteenth Nervous Breakdown" y "All of the Day (And All of the Night)". Esos discos me hicieron pensar que la guitarra podía ser tan buena como el jazz. Hasta ese momento, la guitarra eléctrica había sido un instrumento estúpido para mí. Cuando oí los solos en esos discos, el sonido, el sonido general, en ese momento pensé que la guitarra era un instrumento fantástico."

Tras la separación de Television, Verlaine grabó su primer disco solista, Tom Verlaine, editado por Elektra en 1979. Fue un debut fuerte y, a su manera, una reacción contra la última época de Television.
      Su bajo perfil no cambió entonces, y no cambiaría. Su personalidad, poco dada a las confesiones y a la sobreexposición mediática, ha sido caracterizada como difícil por los periodistas que nunca obtuvieron de su parte más que respuestas lacónicas, elusivas e inteligentes.
      Su segundo disco fue grabado en medio de conflictos con Elektra: "Tuve un año muy malo," explicaba en la época de su edición. "Supongo que todos tienen uno en algún momento. Básicamente lo que sucedió fue lo siguiente: Television tenía un contrato con Elektra. Karin Berg, la persona que nos contrató y que era la única en la compañía que creía en la banda, se fue de la compañía. Cuando la banda se separó en 1978 -por mi parte, yo quería hacer otro tipo de música con otros músicos- yo todavía tenía contrato con Elektra y tuve que hacer mi primer disco solista para ellos. Ni siquiera me apoyaron para salir de gira, ni para tocar a nivel local, y yo no le podía pedir a mis amigos que tocaran por casi nada. Así que no toqué. Pasé el año siguiente rodeado de abogados, intentando salirme del contrato. Ese fue el año malo. Después pasé el año pasado escribiendo y grabando este nuevo disco."
      Ese nuevo disco fue Dreamtime, editado por Warner Brothers, en 1981.
      Al momento de su edición, el New York Times publicó una crítica que decía: "Dreamtime es un disco espléndido y etéreamente hermoso, con la imaginería onírica de Verlaine, canciones maravillosamente tiernas sobre el sexo y extrañas fábulas sobre personajes imaginarios como "Mr Blur", rodeadas de melodiosos solos de guitarra ejecutados con un aplomo técnico notable".

A través de sus discos solistas, el estilo como guitarrista y la voz de Verlaine ganaron en profundidad y madurez, aunque nunca alcanzaron la belleza cristalina de los mejores momentos de Television. Aún así, sus discos mantienen una identidad y una visión que muchos músicos desearían poder alcanzar en sus propias obras.

Con Words From The Front, de 1982; Cover, de 1984, y el excelente Flash Light, de 1987, Verlaine continuó explorando sus posibilidades, haciendo sus discos personales y únicos, a un costado de los manejos de la industria discográfica y de la prensa.
      "Me gusta pensar en mí mismo como alguien invisible," explicaba. "Me parece que es una manera muy ventajosa de vivir. Desafortunadamente, no es así como funciona el negocio de la música. Si no creás algún tipo de imagen pública, alguien la crea por vos. Yo he estado en una serie de sellos discográficos, algunos de los cuales me han visto como una salida comercial posible, y otros me han visto como una prenda. No hay nada que puedas hacer para cambiar la forma en la que la gente te ve, así que no pienso en eso. No me interesa cómo será recibido algo. Existe gente que es interesante sociológicamente, como Madonna o Michael Jackson. Hay mucho más para decir sobre ellos que sobre alguien como yo -alguien que no es particularmente ambicioso para su persona, sino para su obra.
      "No me gusta que la gente se me acerque y me diga algo. Te hace volverte hipócrita inmediatamente. No hay manera de que reacciones con sinceridad. Realmente no tengo demasiado interés en el estrellato. Ahora noto la diferencia entre el deseo de atención y el deseo de explotar una energía creativa personal. Y yo no pido mucha atención especial. El problema con todo eso es que solamente puede llevar a que decepciones a la gente. Tenés que hacer que superen una ilusión básica que podrían tener con respecto a vos. Me gusta no tener que preocuparme por eso."
      Y, de paso, da cuenta de su propia evolución: "La cuestión es que me estoy alejando más y más de lo que pensé que quería. No tengo un deseo enorme de tener esto o aquello. No me identifico con ser un músico. No practico, nunca practiqué para tocar mejor la guitarra, en mi vida. Con mis discos, solamente se trata de crear algo fresco, para mí mismo, en un contexto muy limitado, que es la canción pop. No sé nada de las personas que compran mis discos, y qué obtienen con ellos, si es que obtienen algo en absoluto."

Aún habiendo sido el celebrado letrista de Television, y habiendo escrito todas las letras de sus trabajos solistas, Verlaine tiene poco que decir al respecto: "No me siento a pensar estas cosas -yo escribo conversaciones y cosas imaginarias. [...] El "tema" de las canciones... ese término es algo nebuloso. Me parece que sólo existe en el periodismo -o tal vez en el mundo académico, donde la gente no escribe canciones, escriben sobre las canciones, o escriben sobre poemas, y producen un montón de significados, lo que no es necesariamente mi intención. Mi intención se parece más a la expresión de un momento. No es tan serio, pero... Supongo que cuando una persona escribe representa un estado de ánimo o una parte de sí misma, pero es transitorio, ¿no? [...] Yo no escribo a menos que tenga ganas. Pero generalmente trabajo todo el tiempo -con una guitarra acústica o lo que sea. O a veces tengo una pequeña historia y pienso, "Ah, puedo convertirla en una canción"."
      Esa resistencia a explayarse sobre su obra es la que le ha ganado la fama de "tipo difícil" que lo rodea desde los '70. Fama comprensible, tanto como su actitud. Su forma de expresarse es de una calma y agradable sensatez. Basta escucharlo un poco, en este caso hablando de las personas que, por una u otra razón, admira: "Diría que hay unas doscientas personas que admiro -pero no tienen nada que ver con lo que uno hace. Es por eso que nunca menciono estas cosas. Podés leer una novela de detectives que te guste realmente, pero no tuvo ninguna influencia en lo que hacés, sólo pensás, "Dios, cómo construyó todo esto ese tipo!" o te metés en su propia energía. [No sé si yo incorporo todo eso o no] pero se trata más de admirar cómo alguien hizo algo. Ves la energía del tipo y pensás "Eso fue genial". Pero la cuestión es que no analizás la técnica. [...] Yo no sé cómo lo hicieron, porque nunca analicé un poema o una pieza musical, de esa forma. Quiero decir, he leído una partitura buscando algo y he pensado, "Dios, eso es realmente inusual". O, "Eso es algo que yo nunca hubiera intentado". [...] Hay un viejo programa de televisión llamado "Mr Lucky". Henry Mancini escribió la melodía, y la escuché en alguna parte; y encontré un disco en el que estaba, y la escuché y pensé, "Cristo, qué melodía. Ya nadie escribe melodías así." [...] Agarré una partitura y la observé, y estaba haciendo todos estos pequeños movimientos con los que yo nunca hubiera soñado en un millón de años. Ese tipo de melodías no viene a mí, así que lo admiro. Pero Mancini, que escribió esa melodía -tal vez se le apareció, o quizás jugueteó en el piano hasta encontrar algo. ¿Quién sabe? Yo no sé cómo la encontró. Leí algo sobre Ravel, solía sentarse y hacer ejercicios, y las cosas más insignificantes se convertían en hermosos movimientos sinfónicos. De manera que no creo que puedas despreciar ninguna forma de hacer algo, porque hay vida en todas las cosas."

The Wonder Fontana, de 1990; Warm And Cool, un disco instrumental de 1992, y The Miller's Tale, de 1996, fueron sus últimas y semi-ocultas entregas. Albumes logrados a medias pero valiosos todavía.

"Tom Verlaine editó ocho álbumes como solista," escribió Monica Kendrik. "Nunca volvió a alcanzar las cimas de Marquee Moon -pero nadie más lo ha hecho. Sus discos en solitario continúan explorando los lenguajes paralelos de palabras y música y las relaciones entre ellos, y los momentos que caen entre las grietas de la descripción, donde la vida se siente más intensamente."
      "Cuando se trató de sacar al rock de su complacencia moribunda a mediados de los '70, tal vez nadie merezca tanto crédito como Verlaine, incluso si gran parte de su éxito artístico se deba a accidentes felices, él sabía que no estaba dispuesto a reproducir las movidas de memoria y los aburridos postulados del rock como mercancía, como una diversión estúpida o un espectáculo público". Que cosas semejantes se sigan escribiendo hoy sobre esos primeros trabajos de Verlaine, prueba su impacto en el rock contemporáneo, y la presencia de su legado en la música actual es innegable.
      Más tangible aún es su música; si escuchamos sus discos entendemos por qué ha generado tanta devoción y admiración (fue descrito en algún momento como un "iluminista sónico de primera línea que entreteje un virtuosismo lúdico con una pasión profundamente espiritual, más común entre los músicos de jazz", y como "uno de los talentos más inusuales del rock, pirotécnico de la guitarra, aspirante a poeta, e improbable estrella pop.") Desafortunadamente, su actitud ermitaña y anti-promocional nos deja en una posición difícil, porque no es sencillo conseguir sus discos; si queremos acercarnos a su música, debemos convertirnos en esforzados buscadores de tesoros -una actitud que tenemos reservada para muy pocas cosas en el mundo. Sin embargo, los que conocen el universo de Tom Verlaine no dudan en asegurarnos que la recompensa bien vale el esfuerzo.


m.
agosto de 1999

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