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  Actualizada: 2/VII/02

Uniendo esfuerzos por Colombia

English version

Marc Grossman
Subsecretario de Estado para Asuntos Políticos
Universidad de Georgetown
Conferencia Uniendo esfuerzos por Colombia

Agradezco la oportunidad de estar con ustedes esta mañana y abrir las conversaciones sobre uno de los mayores desafíos que enfrenta nuestro Hemisferio: ayudar a los colombianos a defender su democracia y devolverle la paz y la seguridad a su país.

Gracias, Miguel Ceballos, por organizar esta conferencia. Me honra participar al lado de un grupo tan distinguido de expertos y amigos, y especialmente, del vicepresidente electo de Colombia, Francisco Santos.

Empezaré felicitando al pueblo colombiano por votar en unas elecciones justas y libres el 26 de mayo, a pesar de las amenazas y actos terroristas y violentos de las FARC, las AUC y el ELN. El pueblo de Colombia escogió sus líderes para los próximos cuatro años. El presidente electo Uribe durante la campaña prometió esfuerzos enérgicos contra el terrorismo y el narcotráfico así como defender la democracia y los derechos humanos.

El presidente electo Uribe ha comenzado rápido. Ya ha escogido a los miembros de su gabinete y estuvo en Estados Unidos la semana pasada para reunirse con el Presidente Bush, la Asesora de Seguridad Nacional Rice, el Secretario de Estado Powell, el Secretario de Defensa Rumsfeld, y el Director de la ONDCP Walters, así como miembros del Congreso. También hizo una visita muy importante al Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, con quien trató la posibilidad de un papel de la ONU en el proceso de paz. Su visita nos dio la oportunidad de conocer sus perspectivas para Colombia y de conversar sobre el futuro de las relaciones con Estados Unidos. Causó buena impresión entre quienes lo conocieron y esperamos trabajar de cerca con él.

Esta conferencia es una oportunidad para intercambiar ideas sobre cuál es la mejor manera de ayudar a lograr ese objetivo común: una Colombia democrática, en paz, sin terrorismo ni el azote de las drogas.

Espero resumir para ustedes hoy lo que la Administración Bush está haciendo, lo que creemos que Colombia necesita hacer por sí misma, y lo que otros en Europa y la comunidad internacional pueden hacer para que logremos estos objetivos comunes.


Colombia importa

Ustedes son expertos sobre Colombia. Yo no lo soy. Pero es bueno que recordemos estos principios:

    Colombia le importa a Estados Unidos.

    • Colombia es la democracia más antigua en América del Sur; una democracia que hoy se encuentra sitiada.
    • Tiene 40 millones de habitantes y es cuatro veces el tamaño del estado de California.
    • Es el noveno proveedor de petróleo para Estados Unidos.

    Colombia le importa al Hemisferio.

    Como acordaron los 34 líderes del Hemisferio elegidos democráticamente, en la Cumbre de las Américas en Quebec en abril de 2001, el objetivo común es promover la democracia, la seguridad y la prosperidad. ¿De qué servirán estos objetivos si son pisoteados en Colombia? Lo que sucede en Colombia afecta la estabilidad de toda la región. Durante una visita a Argentina a principios de este año, me llamó la atención que la principal preocupación allá, además de lo que estaba sucediendo en su propio país, era Colombia. Lo que sucede en Colombia afectará a todo el Hemisferio durante la próxima década.


Logros del Plan Colombia

Aplaudimos al Presidente Pastrana al acercarse el final de su mandato. Él lideró a Colombia durante una época turbulenta.

Admiramos la decisión del Presidente Pastrana en su búsqueda incesante de la paz. [to go the extra mile for peace] Así mismo admiramos la decisión del Presidente Pastrana de enfrentarse a las FARC y terminar el proceso de paz el 20 de febrero.

Yo tuve eI honor y el privilegio de conocer bien al Presidente Pastrana. Él y su excelente embajador en Washington, Luis Alberto Moreno, convirtieron a nuestras naciones en socias para la defensa de la democracia en Colombia así como a través del apoyo de Estados Unidos al Plan Colombia.

Una pregunta que me hacen es: ¿el Plan Colombia ha logrado algo? Quiero resumir algunos de los logros del Plan Colombia del Presidente Pastrana:

  • En julio de 2000, con apoyo bipartidista en el Congreso, Estados Unidos aprobó US$1,3 millardos de apoyo para el Plan Colombia, un gran esfuerzo colombiano de lucha contra la producción y el tráfico de narcóticos, de fortalecimiento de las instituciones democráticas y de los derechos humanos, de fomento del desarrollo socioeconómico, y de disminución del impacto de la violencia sobre la sociedad civil.
  • En diciembre de 2001, el Presidente Bush recibió apoyo bipartidista en el Congreso para su Iniciativa Regional Andina, con una inversión adicional de US$625 millones para Colombia y sus vecinos.
  • Estados Unidos ha entrenado y equipado a la Brigada Antinarcóticos del Ejército colombiano. Esta Brigada, avalada para excluir a cualquier oficial o soldado con antecedentes de violaciones de los derechos humanos, ha destruido 818 laboratorios de base de coca y 21 laboratorios de drogas; también ha proporcionado seguridad para las operaciones de erradicación aérea en el sur de Colombia. Se la reconoce como la mejor unidad en las fuerzas armadas de Colombia.
  • Se erradicó la cantidad sin precedentes de 84.000 hectáreas de cultivos de coca en 2001 y, al ritmo actual, se erradicará una cantidad mucho mayor en 2002.
  • En 2001 el gobierno de Colombia extraditó a Estados Unidos a 23 colombianos bajo graves cargos relacionados con narcóticos. Este es una marca que trataremos de mantener bajo la Administración Uribe.
  • A través del Ministerio del Interior de Colombia, hemos financiado un programa que le ha proporcionado protección a casi 1.700 colombianos cuyas vidas habían sido amenazadas, entre ellos defensores de los derechos humanos, líderes sindicalistas y periodistas.
  • El sistema de alerta temprana, financiado por el gobierno de Estados Unidos, avisa a las autoridades colombianas de la inminencia de posibles masacres o de otras violaciones de los derechos humanos. Hasta ahora el sistema de alerta temprana ha emitido 106 alertas.
  • En colaboración con organizaciones no gubernamentales y con agencias internacionales, Estados Unidos ha proporcionado asistencia a 330.000 colombianos desplazados por la violencia desde mediados de 2001.
  • Nuestro programa de desmovilización de menores combatientes ha ayudado a reinsertar a la sociedad a 272 niños; esta es una cifra pequeña por ser un programa nuevo, pero esperamos que aumente. Una de las violaciones más flagrantes de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario es el reclutamiento forzado de menores, especialmente por las FARC.
  • Hemos ejecutado programas para ayudar al Gobierno de Colombia a reformar su sistema judicial y fortalecer el gobierno local. Hemos abierto 18 Casas de Justicia, las cuales proporcionan servicios judiciales a un costo razonable para colombianos quienes nunca han tenido acceso a la justicia.
  • Estamos ayudando a la Fiscalía General de la Nación a crear unidades de derechos humanos por todo el país para facilitar la investigación y acusación de quienes violan los derechos humanos.

Estos son sólo unos pocos ejemplos de nuestra contribución, y nuestra asistencia continuará.


Nuevas autorizaciones necesarias para defender la democracia colombiana

Como dijimos antes de la elección presidencial del 26 de mayo, Estados Unidos está listo para colaborar con el próximo gobierno de Colombia, para ayudar al país a luchar contra las amenazas de las drogas y el terrorismo, así como para restaurar la paz y la prosperidad, mientras se promueve el respeto por los derechos humanos y el imperio de la ley.

Para lograr estos objectivos, la Administración Bush ha solicitado al Congreso nuevas autorizaciones legales como parte de su petición de presupuesto suplementario para el año fiscal 2002. Estas autorizaciones nos permitirían abordar el problema del terrorismo en Colombia tan vigorosamente como actualmente abordamos el del narcotráfico, permitiéndole a Colombia utilizar los helicópteros proporcionados por Estados Unidos y la Brigada Antinarcóticos del Plan Colombia, para combatir a los terroristas según fuese necesario. La Cámara y el Senado cada uno ha aprobado su proyecto de ley reformando las autorizaciones; pronto deben reunirse para acordar la legislación suplementaria de emergencia para el año fiscal 2002.

Quiero que quede claro: nuestra solicitud de nuevas autorizaciones no quiere decir que estemos echando pie atrás respecto de nuestras inquietudes sobre los derechos humanos, ni es una señal de que Estados Unidos se esté comprometiendo de manera ilimitada en Colombia. Nuestra propuesta especifica que continuaremos avalando en materia de derechos humanos a todas las unidades militares que reciben entrenamiento o equipo de Estados Unidos y que mantendremos el tope máximo de 800 militares y contratistas estadounidenses que proporcionan entrenamiento y otros servicios en Colombia.

En la solicitud de presupuesto suplementario también incluimos otros US$35 millones para tres programas en Colombia: US$4 millones de apoyo para restablecer la presencia de la Policía Nacional en áreas que había tenido que abandonar; US$25 millones para financiar campañas antiterrorismo y US$6 millones para entrenamiento inicial de unidades del Ejército de Colombia que deberán proteger el importante oleoducto.

En nuestra solicitud de presupuesto para el año fiscal 2003, hemos pedido al Congreso US$439 millones para Colombia y otros US$98 millones destinados a entrenar y equipar unidades colombianas, militares y de policía, con el fin de proteger el Oleoducto Caño Limón-Coveñas.

¿Por qué proteger un oleoducto? Queremos ayudar al gobierno de Colombia a defender un recurso económico esencial, amenazado por los ataques terroristas, cuyo cierre durante más de 240 días en 2001 tuvo como resultado la pérdida para Colombia de casi US$500 millones en ingresos y regalías, fondos que habrían contribuido a la economía legal del país y a sus programas de desarrollo social y económico. Los derrames de petróleo como resultado de los ataques al oleoducto también han causado serios daños ambientales, comparables a 10 derrames del tamaño del Exxon Valdéz.

Los más de 40 millones de ciudadanos colombianos y su democracia están bajo el continuo ataque de tres grupos narcoterroristas: las FARC, el ELN y las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Creemos que Estados Unidos y la comunidad internacional deben hacer más por ayudar a Colombia.

Las FARC son una organización narcoterrorista. Es importante que la Unión Europea, como Estados Unidos, recientemente nombró a esta agrupación como Organización Terrorista Internacional. Nosotros vemos a las AUC en la misma categoría de las FARC. Incluimos a las AUC en la lista de Organizaciones Terroristas Internacionales el 10 de septiembre de 2001. Y aunque el ELN tal vez no esté tan profundamente involucrado en el narcotráfico, su historial de secuestros, ataques a la infraestructura y extorsión, también le ha ganado un puesto en nuestra lista de Organizaciones Terroristas Internacionales. Estos tres grupos, con un pie de fuerza total de más de 25.000 combatientes, continuamente llevan a cabo masacres, secuestros, ataques a la infraestructura, y están involucrados en cada faceta del narcotráfico, incluyendo el cultivo, procesamiento y transporte. Sus ingresos del narcotráfico, calculados en más de US$300 millones al año, han sido la clave de su expansión, tanto en números como en armamento, en los últimos 10 años.

Estas organizaciones criminales deben entender que la comunidad internacional no tolerará sus violaciones de los derechos humanos ni sus actos terroristas.


Derechos humanos

Los derechos humanos son el elemento principal de nuestra política en Colombia. El compromiso de Estados Unidos en Colombia depende de que mejore el historial en derechos humanos, y que las fuerzas armadas colombianas rompan cualquier vínculo entre personal militar y fuerzas paramilitares.

La mejor forma de garantizar que Colombia continúe logrando progreso en derechos humanos es a través del compromiso continuo de Estados Unidos. Cuando yo visité Colombia en febrero, representantes de la sociedad civil y grupos de derechos humanos me dijeron que lo que más se necesita en Colombia es una fuerza militar profesional, responsable y fuerte, que pueda proporcionar seguridad contra las acciones terroristas de las FARC, el ELN y las AUC. Dijeron que la participación activa de Estados Unidos era necesaria para lograr el progreso en materia de derechos humanos.

Demasiados colombianos continúan sufriendo los abusos por parte de las fuerzas de seguridad del estado o de los grupos terroristas en confabulación con unidades de seguridad estatales. No será posible establecer el imperio de la ley y la seguridad personal para todos los colombianos si continúan ocurriendo las violaciones de los derechos humanos y se mantiene la impunidad para quienes cometen tales crímenes. Ya le trasmitimos ese mensaje sobre derechos humanos al presidente electo Uribe y él comprende qué se debe hacer.


Colombia debe contribuir

Estados Unidos se ha comprometido a ayudar a Colombia en su lucha contra los ataques terroristas a su democracia, prosperidad y seguridad, pero los colombianos deben liderar esta lucha. A medida que continúa esta asociación colombo-americana, es esencial que Colombia contribuya.

Colombia necesita:

  • desarrollar una estrategia nacional político-militar, incluyendo un proceso de paz justo y funcional;
  • aumentar los recursos dedicados a la seguridad, y;
  • continuar con un programa vigoroso antinarcóticos, incluyendo la interceptación, la erradicación aérea, el desarrollo alternativo y la extradición.

Colombia también debe avanzar vigorosamente en derechos humanos y romper los vínculos con los grupos paramilitares.


Europa y la comunidad internacional pueden ayudar

Colombia le debe importar a los europeos. Más del 80% de la cocaína que llega a Europa viene de Colombia; son unas 160 toneladas métricas.

La amplia participación europea en esta conferencia, especialmente el co-auspicio de dos institutos de categoría mundial: la Escuela de la Paz y la Friedrich Ebert Stiftung, reflejan el importante papel que Europa y la comunidad internacional pueden representar ayudando a Colombia a lograr la paz y la seguridad.

En uno de mis primeros actos oficiales al asumir este cargo hace 15 meses, yo debía ir a Bruselas para una conferencia de donantes. En esa conferencia, la Unión Europea y otros ofrecieron entre US$550 y US$600 millones. Tengo entendido que sólo alrededor de la mitad de esa suma ha sido adjudicada.

Colombia necesita asistencia para financiar programas socioeconómicos, de prevención, y de imperio de la ley. Hay proyectos de desarrollo alternativo dignos de ser financiados, los cuales no tienen suficientes fondos, y también se puede hacer más para promover la reinserción de los ex combatientes a la sociedad civil.

Colombia también necesita ayuda para entrenar y equipar adecuadamente a policías y militares para combatir el terrorismo y el secuestro. Los europeos y otros tienen mucha experiencia y conocimientos en esas áreas.


Conclusión

El futuro de Colombia puede y debe ser venturoso. Sin embargo, Colombia no puede enfrentar el terrorismo y las drogas sin ayuda. Colombia necesita recomendaciones pragmáticas y apoyo verdadero, tanto político como financiero.

Espero con ansiedad conocer las conclusiones de los múltiples expertos que se han congregado en esta conferencia.



Washington, D.C.
24 de junio de 2002




Joining Efforts for Colombia

Versión en español

Marc Grossman
Under Secretary of State for Political Affairs
before the Georgetown University conference, Joining Efforts for Colombia

Thank you for the opportunity to be with you this morning and to open a discussion on one of the most important challenges facing our Hemisphere: helping Colombians defend their democracy and bring peace and security to their country.

We thank Miguel Ceballos for putting together this conference. I am honored to be participating along with such a distinguished group of experts and friends, and in particular, Colombia's Vice President-elect Francisco Santos.

Let me begin by congratulating the Colombian people for turning out to vote in a fair and free election on May 26 despite the threats and acts of violence and terror from the FARC, AUC and ELN. The Colombian people chose the leaders of their country for the next four years. President-elect Uribe campaigned on a platform that promised vigorous efforts to combat terrorism and narcotics trafficking and to defend democracy and human rights.

President-elect Uribe is off to a quick start. He has assembled his Cabinet and was in the United States last week to meet President Bush, National Security Adviser Rice, Secretary of State Powell, Secretary of Defense Rumsfeld, and ONDCP Director Walters, as well as members of Congress. He also paid an important call on UN Secretary General Kofi Annan where he discussed the possibility of a UN role in the peace process. His visit provided us the opportunity to learn more about his vision for Colombia and to discuss the future of the relationship with the United States. He impressed those he met and we look forward to working with him.

This conference is an opportunity to exchange views on how we can best help achieve the goal we all seek - a democratic Colombia at peace, free from terror and the scourge of drugs.

I hope today to outline for you what the Administration is doing, what we believe Colombia needs to do for itself, and what others Europe and international community can do to realize these common goals.


Colombia Matters

You are experts on Colombia. I am not. But it is worth reminding ourselves of these first principles:

    Colombia matters to the United States.

    • Colombia is the oldest democracy in South America; a democracy today under siege.
    • It has 40 million people and is four times the size of California.
    • It is the 9th largest supplier of oil to the United States.

    Colombia matters to the Hemisphere.

    As the 34 democratically-elected leaders of the Hemisphere agreed at the Quebec Summit of the Americas in April 2001, the common goal is to promote democracy, security and prosperity. What good will these goals be if they are trampled in Colombia?

    What happens in Colombia affects the stability of the region. During a visit to Argentina earlier this spring, I was struck that the foremost concern beside what was happening to their own country, was Colombia. What happens in Colombia will affect the Hemisphere for the next decade.


    Accomplishments under Plan Colombia

    We salute President Pastrana as he nears the end of his term. He led Colombia during a turbulent time.

    We admired President Pastrana's determination to go the extra mile for peace. Just as we admired President Pastrana's decision to say no more to the FARC, on February 20.

    I had the honor and privilege to get to know President Pastrana. He, together with Colombia's able Ambassador in Washington, Luis Alberto Moreno, made our nations partners in the defense of Colombia's democracy and through U.S. support for Plan Colombia.

    Here's a question I get: has Plan Colombia accomplished anything? Let me review for you some of the accomplishments of President Pastrana's Plan Colombia:

  • In July 2000, with bipartisan congressional support, the United States approved $1.3 billion in support for Plan Colombia as part of a larger Colombian effort to combat drug production and trafficking, strengthen democratic institutions and human rights, foster socio-economic development, and mitigate the impact of the violence on Colombian civilians.

  • In December 2001, President Bush received bipartisan Congressional support for his Andean Regional Initiative, investing an additional $625 million for Colombia and its neighbors.

  • The United States has trained and equipped the Colombian Army's Counternarcotics brigade. This brigade, vetted to exclude any officer or soldier with a record of human rights violations, has destroyed 818 base laboratories and 21 drug laboratories and provided security for aerial eradication operations in southern Colombia. It is known as the best unit in the Colombian military.

  • We sprayed a record 84,000 hectares of coca cultivation in 2001 and are on pace to eradicate even more hectares of coca in 2002.

  • In 2001 the Colombian government extradited for trial in the United States 23 Colombian nationals on serious narcotics charges. An impressive record we will seek to continue under the Uribe Administration.

  • Through Colombia's Ministry of Interior we have funded a program that has provided protection to nearly 1700 Colombians whose lives were threatened, including human rights workers, labor activists, and journalists.

  • The U.S. government-funded early warning systems alerts Colombian authorities to threat of potential massacres or other human rights abuses. So far, the early warning system has issued 106 alerts.

  • Working with non-governmental organizations and international agencies, the U.S. has provided assistance to 330,000 Colombians displaced by violence since mid-2001.

  • Our program to demobilize child soldiers has helped 272 children to re-integrate into society; this is a small beginning but one that we hope will grow. One of the most egregious violations of human rights and international humanitarian law is the forced recruitment of children, especially by the FARC.

  • We have implemented programs to help the Government of Colombia reform its administration of justice and strengthen local government. We have opened 18 Casas de Justicia, which provide cost-effective legal services to Colombians who have not previously enjoyed access to the country's judicial system.

  • We are helping the Prosecutor General's office set up human rights units throughout the country to facilitate the investigation and prosecution of human rights abusers.

    These are but a few examples of our contributions, and, our assistance will continue.


    New Authorities Necessary to Defend Colombian Democracy

    As we said before the May 26 presidential election, the United States stands prepared to work with the next government of Colombia to help Colombia counter the twin threats of drugs and terrorism and to bring peace and prosperity while promoting respect for human rights and the rule of law.

    In order to best advance these objectives, the Administration requested new legal authorities from Congress as part of its FY02 budget supplemental request. These authorities would enable us to address the problem of terrorism in Colombia as vigorously as we currently address narcotics by allowing Colombia to use U.S.-provided helicopters and the counter-drug brigade from Plan Colombia to fight terrorist as needed. The House and Senate have each passed legislation making revisions to the authorities and are soon to meet to finalize the FY02 emergency supplemental legislation.

    Let me be clear: our request for new authorities is not a retreat from our concern about human rights nor does it signal an open-ended U.S. commitment in Colombia. Our proposal expressly states that we will continue to do human rights vetting of all Colombian military units receiving U.S. training or equipment and will maintain the 800 person cap on U.S. military personnel and contractors providing training and other services in Colombia.

    In the supplemental, we also requested an additional $35 million for three programs in Colombia: $4 million to support re-establishment of a Colombian National Police presence in areas it had been forced to abandon; $25 million in anti-terrorism funding and $6 million to jump-start training for Colombian army units designated to protect a vital oil pipeline.

    In our FY03 budget request we are asking Congress for $439 million for Colombia and an additional $98 million to train and equip Colombian military and police units protecting the Cano Limon-Coveñas pipeline.

    Why pipeline protection? We want to help the Colombian government defend a vital economic asset threatened by terrorist attacks and whose closure for over 240 days during 2001 resulted in nearly $500 million in foregone revenues and royalties lost to Colombia, funds that otherwise would have contributed to the country's legitimate economy and to social and economic development programs. Oil spills as a result of attacks on the pipeline have caused serious environmental damage also; in fact, they have been the equivalent of 10 spills the size of the Exxon Valdez.

    Colombia's 40 million plus citizens and its democracy are under sustained assault by three narcoterrorist groups: the FARC; the ELN; and the paramilitary United Self-Defense Forces. We believe the United States and the international community must do more to help Colombia.

    The FARC is a narco-terrorist organization. We appreciate that the EU, like the United States, recently designated it as a Foreign Terrorist Organization. We put the AUC in the same category as the FARC. We put it on the FTO list last September 10. And that while the ELN is perhaps not as deeply involved in the drug trade, its record of kidnappings, attacks on civilian infrastructure and extortion have also earned it a spot on our Foreign Terrorist List. These three groups - with a combined force of over 25,000 combatants - regularly engage in massacres, kidnappings, attacks on key infrastructure and are involved in every facet of narcotics trafficking, including cultivation, processing and transportation. The income they derive from narcotics, estimated at over $300 million a year, has been key to their expansion (both in numbers and armaments) over the past ten years.

    These criminal organizations must understand that the international community will not tolerate their violations of human rights and terrorist acts.


    Human Rights

    Human rights are a central element in our Colombia policy. Sustained U.S. engagement in Colombia depends on Colombia improving its human rights record, and on the Colombian Armed Forces severing any links between military personnel and paramilitary forces.

    The best way to ensure that Colombia continues to make progress on human rights is through continued U.S. engagement. In fact, when I visited Colombia in February, representatives from civil society and human rights groups said that what Colombia needed most was professional, accountable and strong military that can provide security against the terrorist actions of the FARC, ELN, and AUC. They said strong United States involvement was needed to make this to happen.

    Too many Colombians continue to suffer abuses by state security forces or by terrorist groups acting in collusion with state security units. The establishment of the rule of law and personal security for all Colombians cannot happen if human rights abuses and impunity for the perpetrators of such crimes continue to occur. We delivered this human rights message to President-elect Uribe and he understands what needs to be done.


    Colombia Must do its Part

    The U.S. is committed to helping Colombia in its fight against terrorism's assault on its democracy, prosperity, and security, but Colombians must take the lead in this struggle. As we continue this U.S.-Colombian partnership, it is essential that Colombia do its part.

    Colombia needs to:

    • Develop a national political-military strategy, to include a fair and functioning peace process,
    • boost the resources devoted to security, and;
    • continue a strong counternarcotics program, including interdiction, spraying, alternative development and extradition.

    Colombia must also make solid advances on human rights and ending ties to paramilitary groups.


    Europe and the International Community Can Help

    Colombia should matter to Europeans. Over 80 percent of the cocaine smuggled into Europe comes from Colombia, that is about 160 metric tons.

    The large European participation at this conference, in particular the co-sponsorship of two world class institutes (the Ecole de la Paix and Friedrich Ebert Stiftung) reflect the important role Europe and the international community does and can play in helping Colombia achieve peace and security.

    In fact, one of my first official acts upon taking my current job 15 months ago was to go to Brussels for a donors conference. At that conference, the EU and others pledged between $550 and $600 million. I understand only about half that amount has been committed.

    Colombia needs assistance to fund socio-economic, drug prevention, and rule of law programs. There are worthy alternative development projects that are under funded and more can be done to promote reinsertion of ex-combatants into society.

    Colombia also needs help to train and properly equip the police and its military for counter-terrorism and anti-kidnapping. Europeans and others have much expertise in these areas.


    Conclusion

    Colombia's future can, and should, be bright. Colombia, however, cannot be left to confront terrorism and drugs alone. Colombia needs pragmatic recommendations and genuine support, both political and financial.

    I look forward to hearing the conclusions of the many experts convened at this conference.



    Washington, D.C.
    June 24, 2002