Arriba ]

14-035 

ORÍGENES DEL FEDERALISMO MEXICANO

 M. en D. Graciela Macedo Jaimes

SUMARIO:I.- Representación de México en las Cortes de Cádiz; II.- Las diputaciones provinciales en la Constitución de Cádiz de 1812; III.- Las diputaciones provinciales en México; IV.- Nacimiento de la República Federal; V. Surgimiento de la Autonomía Provincial; VI.- Las Provincias Demandan el Estado Federal; VII.- El Acta Constitutiva de la Federación y la Constitución Federal de 1824. 

I .- Representación de México en las Cortes de Cádiz 

La invasión francesa de 1808 y la infamante abdicación de Fernando VII y Carlos IV en favor de Napoleón Bonaparte, tuvieron trascendentales repercusiones en España y en las colonias. Una Junta Central de Gobierno se instaló en Aranjuez para después cambiar su sede, obligada por las acciones de la guerra a Sevilla y más tarde a Cádiz. La autoridad de la Junta fue reconocida en la península y en los territorios ultramarinos.  

Ya en Cádiz, la Junta entregó el gobierno a un Supremo Consejo de Regencia; en esa misma ciudad se reunió un Congreso Constituyente o Cortes en la cual estaban representadas todas las partes constitutivas del Reino, entre las cuales se había reconocido a las colonias americanas. La Cortes de Cádiz fueron expresión del espíritu renovador hispánico inspirado en "siglo de las luces" y, paradójicamente en las instituciones francesas.  

La Cortes de Cádiz se abrieron de manera solemne el 24 de septiembre de 1810, nueve días después de la iniciación de la Revolución de Independencia en México. La diputación mexicana fue integrada por 17 miembros. En el curso de las discusiones se expresó la necesidad de aliviar el centralismo colonial. El 1° de agosto de 1811 los diputados americanos, propusieron el establecimiento de juntas o asambleas provinciales semejantes a las que existían en España desde la iniciación de la guerra contra el invasor francés. Este documento tiene la firma de los mexicanos Miguel Guridi y Alcocer, Miguel González Lastiri, Antonio Joaquín Pérez, Joaquín Belle Cisneros, José Miguel de Gordoa, Octavio Obregón, José Eduardo de Cárdenas y Miguel Ramos Arizpe.  

Ramos Arizpe, representante de la provincia interna de Coahuila, pronto se reveló como el más destacado miembro de la delegación mexicana por su infatigable actividad, sus claras ideas y la vehemencia en la defensa de sus puntos de vista. El 23 de octubre de 1811 propuso el establecimiento en Saltillo, de una Junta Superior que llevaría el nombre de "Gubernativa" compuesta de siete miembros, dos vecinos de Coahuila, dos del Nuevo León, dos de Nuevo Santander y uno de Texas; también propuso la creación de "Juntas Subalternas" en cada provincia. En apoyo de sus propuestas, Ramos Arizpe presenta el 7 de noviembre una memoria sobre las Provincias Internas de Oriente. En ella destacó, en primer término, la estructura administrativa de las misma mediante las cuales estaban sujetas a autoridades diversa, según el asunto de que se tratara, e invariablemente distante. 

A continuación Ramos Arizpe analiza el carácter de los habitantes de dichas provincias; la situación de la educación publica- la de la agricultura, cría , artes y comercio. Se refiere después a los defectos del sistema de gobierno: Para reafirmar el cuadro de los defectos del gobierno de las provincias Ramos Arizpe se refiere al problema de la lejanía.

Lo que lleva a Ramos Arizpe a concluir: "de todo lo expuesto se demuestra que los vicios del sistema de gobierno de las provincias internas de Oriente consisten principalmente en no tener en su interior un gobierno superior y común, así para lo puramente gubernativo como para lo judicial; pues lo jefes superiores y reales audiencias residen fuera a mucha distancia. Es pues de absoluta necesidad si se ha de remediar tamaño mal, establecer dentro de ellas un gobierno superior y común, tanto para lo ejecutivo como para lo judicial". Insistió en el establecimiento de una Junta Superior gubernativa de las cuatro provincias internas de Oriente integrada en la forma ya descrita en su propuesta del 23 de octubre y juntas en cada un de las provincias a la que llamó "Diputaciones provinciales", quedando así acuñado el término que usaría después la Constitución de Cádiz "Para curar según ha prometido V:M., unos males tan generales como graves, es necesario establecer en cada provincia una Junta Gubernativa o llámese Diputación de Provincia, a cuyo cargo, este, la parte gubernativa de toda ella , y en cada población un cuerpo municipal de cabildo, que responda de todo gobierno de aquel territorio. 

Que Ramos Arizpe y los demás diputados americanos veían en las diputaciones provinciales órganos que se arrogarían funciones legislativas es indiscutible, aunque buen cuidado tuvieron en no expresarle así por razones de táctica parlamentaria. En efecto, los diputados peninsulares no veían con simpatía la creación de diputación así sus temores. "Lo dilatado de la nación la impele baxo de un sistema liberal al federalismo; y si no lo evitamos se vendría a formar, sobre todo con las provincias de ultramar, una federación, la de los Estados Unidos, que insensiblemente pasaría a imitar a la más independiente de los antiguos cantones suizos y acabaría por constituir estados separados". Por su parte, el diputado Agustín Agredes sostuvo que las diputaciones provinciales indudablemente tenderían a usurpar más facultades de las que la ley les diera; que seguramente seguiría una mayor división de provincias y que, multiplicándose la acción de estos pequeños gobiernos en razón de su número, no podrían menos que proponer a la federación.

 La idea del federalismo mexicano se originó así en las Cortes de Cádiz y su autor fue Ramos Arizpe. Fue el ilustre coahuilense el más destacado defensor de las diputaciones provinciales sobre las cuales se cimentó nuestro Estado Federal. Su nacimiento obedeció exclusivamente a la necesidad de las provincias de contar con un órgano político propio para su mejor administración interior, adquiriendo con el tiempo la plena autonomía e independencia respecto de las otras provincias. 

II.- Las diputaciones provinciales en la Constitución de Cádiz de 1812

La "Constitución Política de la Monarquía Española", fruto de los trabajos de las Cortes de Cádiz es un documento de corte liberal. Comienza enunciando el concepto de le nación española" que abrazaba tanto a la península como las colonias; establece la monarquía limitada con las Cortes, en las cuales estaban igualmente representadas todas las provincias, como suprema asamblea legislativa, el rey como órgano ejecutivo y el Supremo Tribunal como órgano judicial. El gobierno provincial se compartía entre un jefe político, nombrado por el rey, y las diputaciones, provenientes de la elección popular. 

El artículo 325 establecía: "En cada provincia habrá una diputación llamada provincial, para promover su prosperidad, presidida por el jefe superior". El artículo 326 disponía que: "Se compondrá esta diputación de¡ presidente, del intendente y de siete individuos elegidos en la forma que se dirá.. "El artículo 328 dice- "La elección de estos individuos se hará por los electores de partido al otro día de haber nombrado los diputados de cortes, por el mismo orden con que estos se nombran". El artículo 335 enumera las facultades de las diputaciones: intervenir y aprobar el repartimiento hecho a los pueblos de las contribuciones correspondientes a la provincia; velar la correcta inversión de los fondos públicos de los pueblos y examinar sus cuentas; cuidar del establecimiento de los ayuntamientos; proponer al gobierno los arbitrios más convenientes para la ejecución de obras de utilidad común- promover la educación de la juventud; fomentar la agricultura, la industria y el comercio; dar parte al gobierno de los abusos cometidos en la administración de las rentas públicas; formar el censo y la estadística de la provincia; cuidar el cumplimiento de las tareas correspondientes a los establecimientos piadosos y de beneficencia- dar parte a las Cortes de las infracciones cometidas a la Constitución en la provincia- y velar sobre la economía orden y progreso de las misiones fundadas para la conversión de los indios. Las facultades mencionadas, se precisan y detallan en la "instrucción para los Ayuntamientos Constitucionales, Juntas Provinciales y Jefes Políticos Superiores" expedida por las Cortes del Reino en junio de 1813. 

En posteriores decretos se agregaron nuevas facultades a fin de habilitar las diputaciones provinciales como cortes de última instancia en asuntos de tipo administrativo y económico, mismos que quedaron excluidos de la competencia de las audiencias.

La Constitución redujo el número de provincias existentes; por tal razón, la Cortes de Cádiz ordenaron la formación de diputaciones provinciales mexicanos en número de seis: México y San Luis Potosí (correspondientes a Nueva España), Monterrey, Guadalajara, Durango y Mérida. La Nueva España , con sede en la Ciudad de México, comprendía las provincias de México, Michoacán, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Tlaxcala y Querétaro. La de Nueva España con sede en San Luis Potosí estaba compuesta de San Luis Potosí y Guanajuato. La de las provincias Internas de Oriente, con sede en Monterrey, comprendía Nuevo León, Coahuila, Nuevo Santander y Texas. La de Nueva Galicia con sede en Guadalajara, la constitución Jalisco, Colima, Nayarit y Zacatecas. La de las Provincias Internas de Occidente, con sede en Durango, Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Nuevo México y las Californias. La de Yucatán estaba integrada de Yucatán, Campeche y Tabasco.  

Guatemala, reconocida como provincia en la Constitución de Cádiz y comprendiendo Chiapas y Guatemala, fue debidamente dotada de su diputación provincial. 

III.- Las diputaciones provinciales en México 

La Constitución de Cádiz fue promulgada y jurada en México el 30 de septiembre de 1812. Los jefes políticos no tuvieron la relevancia que el texto constitucional quiso darles, pues la institución del virrey siguió existiendo de hecho. Pero sí fueron electos diputados a la Cortes del Reino y se integraron las seis diputaciones provinciales . Una vez electas se instalaron en Yucatán (23 de abril de 1813); Nueva Galicia (20 de septiembre de 1813); Provincias Internas de Occidente aunque en San Luis Potosí se efectuaron las elecciones respectivas. La de Guatemala quedó también instalada (2 de septiembre de 1813).

 Al regreso de su cautiverio, Fernando VIl traicionó el heroísmo de su pueblo y el 4 de mayo de 1814 expidió en Valencia un decreto por medio del cual se abrogaba la Constitución y todas las leyes expedidas por las Cortes. Esta disposición llegó a México hasta el 11 de agosto del año siguiente. El virrey Calleja orden las publicaciones respectivas quedando disueltas las diputaciones y restableció el régimen colonial tradicional. 

Como consecuencia del triunfo de la revolución liberal de 1820, dirigida 'por el general Rafael del Riego, Fernando VIl, se sujetó, al decreto del 7 de marzo, a los preceptos de la Constitución Gaditana.

El 31 de mayo de 1820 el virrey Apodaca en contra de su voluntad, pero presionado por un levantamiento en Veracruz a favor de la Constitución, juró el texto de Cádiz y de nuevo se instala el régimen derivado del mismo. Se eligieron ayuntamientos, diputados a las Cortes del Reino y, entre agosto y noviembre, las seis diputaciones, que pronto quedaron instaladas. También lo hizo la de Guatemala. 

El 4 de octubre de 1820 Ramos Arizpe y Mariano Michilena, representantes mexicanos en las cortes españolas propusieron que se aumentara el número de diputaciones. Negociadas las peticiones anteriores se creó una séptima diputación del 6 de noviembre, con sede en Valladolid, para las provincias de Michoacán y Guanajuato quedó ésta instalada el 10 de febrero de 1821; también por disposición de las Cortes la provincia de Zacatecas pasó a la jurisdicción de la diputación provincial de San Luis Potosí. A partir de ese momento, varias provincias solicitaron de los representantes mexicanos a las Cortes hacer todos los esfuerzos necesarios a fin de obtener diputaciones semejantes a las que ya existían en siete de ellas. Sin embargo, para entonces la Independencia estaba por consumarse y fue ya dentro del México independiente, en razón de haberse dejado provisionalmente vigente la Constitución de Cádiz y las leyes derivadas de ella, que se autorizo su creación.

En diciembre de 1823 se habían autorizado en instalado diputaciones en veintitrés provincias: Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guadalajara, Guanajuato, México, Michoacán, Nuevo León, Nuevo México, Nuevo Santander, Oaxaca Puebla, Querétaro, San Luis, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Texas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas. Algunas de las diputaciones desempeñaron tareas propias de gobiernos autónomos. No hubo en estas creaciones impulso alguno del gobierno central sino fue el interés de cada provincia en solicitarlas, dado que se consideraba como un derecho adquirido e indiscutible.  

IV. Nacimiento de la República Federal 

La Independencia de México se logró en 1821 mediante la unión entre quienes habían luchado por ella y quienes la habían combatido. Dos corrientes confluyeron en la hora final: la formada por insurgentes y republicanos y la de los intereses criollos profundamente y identificados con el régimen colonial.

La Revolución de la Independencia no fue mucho menos una manifestación de "criollismo" pese a que varios de sus caudillos pertenecían por sangre a esa clase. Fue obra del espíritu inconformista y renovador de la poca, gestado ya en nuestro país, y del profundo resentimiento indio y mestizo que la hizo posible dándole huestes y preñándola de contenido social. Hidalgo decretó, junto con la Independencia las primeras medidas encaminadas al alivio de los infortunios padecidos por los estratos inferiores de la sociedad mexicana. Esta tendencia continuó con Morelos, imbuida ya de espíritu republicano, resolviendo en la Constitución de Apatzingán "la disyuntiva entre soberanía del rey o soberanía del pueblo". 

En 1821 una facción del ejército realista, comandada por el criollo Agustín de lturbide, logró unirse con las tropas del insurgente Vicente Guerrero. Ambos jefes firmaron el "Plan de Iguala" que proclamaba la Independencia, establecía la monarquía como forma de organización política, ofrecía la corona a Fernando VII o cualquier otro príncipe de sangre real, aseguraba la vigencia de la religión católica y los privilegios del clero secular y regular, prometía garantías a la propiedad y mantenía los cargos civiles, eclesiásticos y militares sin alteración alguna. Además esquematizaba un gobierno provisional que actuaría mientras no llegara el monarca. 

El 24 de agosto de 1821 Lturbide firmó los Tratados de Córdoba con Juan ODonojú, último virrey español, sobre las bases trazadas en el Plan de Iguala. Se previo el establecimiento de una Junta Provisional Gubernativa y de una Regencia así como la convocatoria de un Congreso Constituyente. Por otra parte, se dejó vigente, en forma temporal, el orden jurídico colonial "en todo lo que no se oponga al Plan de Iguala". Quedaba así en vigor la Constitución de Cádiz y, en consecuencia, el régimen de organización territorial en intendencias y provincias y junto con las diputaciones respectivas, que se mantuvieron integradas y funcionando. 

Los intereses criollos, clero Y Propietarios, hasta entonces decididamente opuestos a la Revolución, aceptaron la separación de España temerosos del rumbo que había tomado el gobierno liberal emanando de la Constitución de Cádiz restaurado. Las tendencias renovadoras y anticlericales que nutrían al régimen político de España, se habían hecho patentes en una serie de decretos de las Cortes, expedidos en 1820, que suprimieron la Compañía de Jesús y las órdenes monacales y limitaron las regulares, abolieron el fuero el fuero eclesiástico, redujeron los diezmos y ordenaron poner a la venta los bines raíces de las corporaciones religiosas. El clero católico mexicano, rebelde ante tales medidas, conspiraba ya antes de la elaboración del Plan de Iguala e incluso había tenido reuniones con lturbide en la Iglesia de la Profesa en la ciudad de México. Su unión al Plan se decidió al encontrar satisfactorias las garantías a la religión y a los privilegios tradicionales que aquél contenía. En forma similar, lturbide logró atraerse a la clase propietaria, enemiga de las doctrinas democráticas e igualitarias que implacablemente se filtraban y agobiada por cargas tributarios para sostener la guerra contra los insurgentes. lturbide prometía orden, preservación de la propiedad y un sistema impositivo racional (Bando del 30 de junio de 1821) A los jefes del ejército realista, en su mayoría criollos, los convencieron también las amplias garantías, cuidadosamente definidas en favor de la milicia, que contenía el Plan.

V.- Surgimiento de la Autonomía Provincial 

La Junta Provisional Gubernativa, prevista en el Plan de Iguala y en el Tratado de Córdoba, quedó integrada con representantes de los intereses criollos mencionados, invariablemente ex- funcionarios de la administración colonial, con exclusión de los insurgentes y de los republicanos. Fue instalada el 28 de septiembre de 1821 y de inmediato nombró a Lturbide como su presidente. Expidió un "Acta de Independencia del Imperio Mexicano" sobre las directrices señaladas en Iguala y Córdoba e integró la Regencia presidida por lturbide. 

Las provincias de Yucatán, Guatemala, Chiapas y Oaxaca se declararon independientes y manifestaron su voluntad de agregarse al Imperio Mexicano. La junta aceptó, desde luego, tal adhesión. La situación económico- social del país era grave: 

Falta de recursos en el tesoro público, paralización del comercio y de la industria y desmoronamiento de mecanismos administrativos. 

El Congreso Constituyente fue convocado el 10 de noviembre de 1821, integrado de acuerdo con el sistema electoral previsto en la Constitución de Cádiz e inició sus trabajos el 24 de febrero de 1822. En su composición encontraron presentación las tendencias predominantes: Los Borbonistas , defensores de los postulados del Plan de Iguala y de los Tratados de Córdoba, los Iturbidistas, servidores de las ambiciones del ex- coronel realista y los republicanos. 

La medidas que habrían de implantarse para resolver la situación económico- social del país, produjeron divisiones entre el Congreso y la Regencia. La presentación nacional decretó la disminución de los sueldos de empleados civiles y militares, medida que disgustó seriamente a la burocracia, al ejército y al propio lturbide. Con motivo de la contrarrevolución española liquidada por Anastasio Bustamante en Tenango del Aire lturbide y los Diputados constituyentes cambiaron acusaciones de traición. Encontrándose en la crítica situación la política mexicana llegó la noticia del desconocimiento del Plan de Iguala y de los Tratados de Córdoba por las Cortes españolas. lturbide vio en ello la oportunidad de lograr la realización de sus ambiciones personales y decidió un golpe militar presionando al Congreso para obtener de éste el nombramiento de "Emperador Constitucional del Imperio Mexicano" el 19 de mayo de 1822". 

El breve gobierno de Lturbide fue despótico y torpe. Atacó la libertad de prensa, encarceló a los diputados de tendencias republicanas y propuso las disminución del número de aquéllos al Congreso ocupó ilegalmente la propiedad particular, menospreció a los antiguos insurgentes y cedió al rencor que albergaba contra sus opositores cometiendo atropellos contra éstos. En fricciones constantes con el Congreso, éste fue disuelto el 31 de octubre de 1822 y reemplazado por una Junta Nacional lnstituyente que nombró el Propio lturbide.

Cuando además de las dificultades señaladas lturbide entró en el conflicto con miembros prominentes del ejército, se desató la revuelta, proclamándose el 10 de febrero de 1823 el Plan de Casa Mata, que pedía la inmediata reinstalación del Congreso y reconocimiento del principio de la soberanía nacional. Fue su autor José Antonio Echávarri. El movimiento fue pronto secundado por la "vieja guardia" insurgente: Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo y Vicente Guerrero.  

Los postulados de Casa Mata fueron rápidamente adoptados por las diputaciones provinciales, cuyo número había sido considerablemente aumentando por el Congreso, generalmente secundadas por los ayuntamientos y los jefes militares. Entre febrero y abril de 1823, el Plan había sido aceptado por Veracruz, Puebla, Oaxaca, Guanajuato, Guadalajara, Querétaro, Zacatecas, San Luis Potosí, Michoacán, Yucatán, Durango, Nuevo León, Coahuila, Nuevo Santander, Tabasco y Texas. Desconociendo al gobierno central las provincias quedaban de hecho convertidas en unidades políticas autónomas que comenzaron a actuar a través de las diputaciones provinciales y de los jefes políticos. 

Presionando por la rebelión, lturbide reinstaló al Congreso el 4 de marzo de 1823. No bastando esta providencia para sofocar la oposición, el emperador presentó su formal abdicación el día 19 siguiente. 

VI.- Las Provincias Demandan el Estado Federal 

El Congreso formó un poder ejecutivo provisional integrado por Guadalupe Victoria Nicolás Bravo y Pedro Celestino Negrete los tres insurgentes y republicanos. Aún cuando declaró nulas las medidas arbitrarias del emperador y se ocupó de resolver a los problemas más urgentes no pudo evitar la actitud opositora de las provincias. El Congreso sufría gran desprestigio por haberse hacho cómplice, ciertamente bajo la presión de las bayonetas, en la proclamación de lturbide como emperador y por haber formado parte cincuenta y tres de sus miembros de la Junta Nacional lnstituyente. su legalidad misma era cuestionada por efectos en la aplicación del régimen electoral vigente conforme al cual se integró en 1822. Por una u otra razón las provincias sólo las reconocían como "convocante" de un nuevo Constituye entre. Sin embargo, el 14 de abril de 1823 el Congreso recomendó que, por lo pronto, no se convocase una nueva asamblea constituyente, que la comisión respectiva prepararía el proyecto de la Constitución y que, una vez completo éste, este se sometería a discusión, decidiéndose previamente si su ratificación quedaría o no a cargo de un nuevo Congreso. En esos días varias diputaciones habían enviado representantes a México. Al conocerse la decisión del Congreso, los comisionados de Guadalajara, Michoacán, Oaxaca, Zacatecas, Guanajuato y San Luis Potosí, le dirigieron una comunicación (fechada el día dieciocho) en la cual exigían la convocatoria de una nueva asamblea. Varias provincias, a través de sus diputaciones confirmaron al Congreso su sentir. Por otra parte, comenzaron a tomar providencias para estructurarse políticamente dándose órganos propios. 

Tales acontecimientos motivaron al Congreso a expedir un decreto el 21 de mayo prometiendo que se expediría la convocatoria pedida lo más pronto posible Sin embargo, el proyecto de ley respectiva fue retrasado hasta el 9 de junio. El congreso acordó el mismo día que se imprimiesen las "Bases de una República Federal".

Estas dilaciones y la preparación de las "Bases", en la que las provincias veían una intervención indebida del Congreso en la nueva Constitución, llevaron a aquéllas a actuar. El 12 de mayo, la diputación provincial de Guadalajara se constituyó junto con los miembros del Ayuntamiento, como la más alta autoridad de la provincia y manifestó su decisión de formar parte de un Estado Federal Mexicano, semejante al norteamericano. El 16 de junio la diputación provincial declaró el "Estado libre y Soberano de Jalisco " y apunto las bases de la organización política interna- una legislatura, un gobernador, un Tribunal superior de Justicia y las autoridades municipales respectivas. El 3 de septiembre la legislatura provincial convocó elecciones a un Congreso Constituyente estatal, que se reunió el 14 del mismo mes, destinado a elaborar la carta política fundamental de Jalisco. 

En Oaxaca la diputación provincial y el jefe Político declararon su completa independencia respecto del gobierno central de México el 10 de junio. Una comisión de la propia diputación preparó las bases de organización política del nuevo estado. El 6 de junio quedaba instalado el Congreso Constituyente estatal.

Yucatán había funcionado en total independencia en sus asuntos internos desde que adoptó el Plan de Casa Mata. la diputación provincial misma se arrogó las funciones gubernativas y legislativas. En abril y mayo se llevaron a cabo las elecciones para integrar un ejecutivo provisional de cinco miembros que actuaría mientras no se erigiese e instalase el Congreso Constituyente del Estado. Se convocaron juntas de ayuntamientos, ciudadanos, militares y eclesiásticos manifestándose todos ellos en favor de que Yucatán sólo asociase con México como un estado federado. El 6 de junio el ejecutivo convocó al Constituyente que se instala el 20 de agosto. 

Zacatecas manifestó, también a través de su diputación provincial, su decisión de constituir un estado federado. El 18 de junio se expidió el plan provisional de gobierno y el 12 de julio se convocó al Congreso Constituyente respectivo.

Texas, Coahuila, Nuevo León y Nuevo Santander se reunieron en Monterrey, a través de sus representantes y se declararon partidarios del Estado Federal. También celebraron reuniones con tal fin Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí y Michoacán En Guatemala se convocó un congreso local desde el 29 de mayo a fin de determinar el camino a seguir, Veracruz, México y Tabasco se declararon en pro del federalismo y Chiapas, gozando de plena independencia, decidió unirse a México el 26 de mayo.

En una forma más o menos activa la mayor parte de las provincias pedían el Estado Federal aunque sólo Jalisco, Oaxaca, Yucatán y Zacatecas establecieron de facto su autonomía e hicieron los preparativos para darse sus constituciones. 

Alarmado por la desmembración que se planteaba, el Congreso Constituyente, reconociéndose como simple convocante, emitió el 12 de junio un documento denominado "Voto del Congreso" que dice: "El Soberano Congreso Constituyente, en sesión extraordinaria de esta noche ha tenido a bien acordar que el gobierno puede proceder a decir a las provincias estar el voto de su soberanía por el sistema de república federada y que no lo ah declarado en virtud de haberse decretado en forma convocatoria para un nuevo Congreso que constituya a la nación". 

Por decreto del 17 de junio se dieron las bases para la elección del nuevo Congreso Nacional Constituyente. Todas las provincias suspendieron sus preparativos de organización política interna, en espera de la Constitución Federal, excepto Guatemala, que se separó de México días después. 

VII.- El Acta Constitutiva de la Federación y la Constitución Federal de 1824 

El Nuevo Congreso Constituyente queda instalado el 7 de noviembre de 1823. La idea de dar a las provincias autonomía y órganos de gobierno propios había obedecido no al deseo de imitar instituciones ajenas sino a una dolorosa experiencia interna que arrancó del centralismo colonia¡ y que culminó con el fraccionamiento mismo de la República. Dada ya de hecho la independencia provincial hubo de sistematizarse el todo. Fue entonces cuando se recurrió al lógico modelo que era la constitución de los Estados Unidos de América cuya traducción circulaba en varios periódicos de la poca y que estaba contenida en el libro de Vicente Rocafuerte "Ideas necesarias a todo pueblo americano independiente que quiera ser libre" editado en Filadelfia en 1822 y reeditado un año después en Puebla. 

La asimilación del esquema norteamericano se apoyó en un extraordinario documento, llamado "Pacto Federal de Anáhuac", por Prisciliano Sánchez. En él se expresa que las provincias han exigido el Estado Federal y que a esa voluntad debe plegarse el Congreso. Después se delinean las rasgos esenciales del federalismo: "La nación queda una, indivisible, independiente y absolutamente soberana en todo sentido, porque bajo de ningún respecto político reconoce superioridad sobre la tierra. Sus intereses generales los administra la autoridad central dividida en tres poderes supremos... Cada estado es independiente de los otros en todo lo concerniente a su gobierno interior, bajo cuyo respecto se dice soberano de sí mismo. Tiene su legislatura, su gobierno y sus tribunales competentes para darse por si las leyes que mejor le convengan..." Después se ocupa Sánchez de dar un esquema del Estado Federal, donde se nota un conocimiento poco común en su poca de las instituciones norteamericanos. 

Anticipándose a objeciones a la Federación, Prisciliano Sánchez discurre: "Es verdad que en el sistema federado se divide la nación en estados pequeños e independientes entre sí para todo aquello que les conviene, a fin de ocurrir a sus necesidades políticas y domésticas; más inmediatamente, a menor costo, con mejor conocimiento y con mayor interés que el que pueda tomar por ellos una providencia lejana y extraña cuya autoridad las más veces obra ignorante, o mal informada, y por ello sin tino ni justicia. Pero esta independencia recíproca de los estados en nada debilitan la fuerza nacional, por que en ella en virtud de la federación rueda siempre sobre un eje, y se mueve por un resorte central y común". 

La exposición de Sánchez tuvo gran importancia. Presentó las instituciones norteamericanas en una forma clara y sistemática, explicando los principios políticos de los cuales derivaban. Añadió, además, algunos preceptos que en su concepto redondearían la estructura federal y que no estaban en el original. Usó en todo momento una terminología jurídico política entendible para quienes se acercaban por vez primera al federalismo. Por último, se anticipó en forma brillante, ahora no como fino constitucionalista sino como hábil táctico parlamentario a los argumentos que podían esgrimir de hecho lo hicieron los impugnadores de la idea federal. La influencia del "Pacto Federal del Anáhuac" en el Congreso Constituyente fue definitiva

Los impugnadores principales del federalismo en el seno del Congreso Constituyente fueron los diputados José María Becerra y Fray Servando Teresa de Mier. El primero de ellos presentó con fecha 1° de septiembre su voto particular en desacuerdo con el federalismo, fundamentalmente porque crearía separaciones como la que se estaba presentando en Jalisco, Yucatán, Oaxaca y Zacatecas. El error de apreciación histórica es obvio ya que lo que sucedía era justamente lo contrario: la separación había sido motivada por el excesivo centralismo y la reunión la hacía posible el federalismo.

Fray Servando Teresa de Mier, por su parte, se pronunció en contra del acta constitutiva propuesta, en su intervención del 11 de diciembre de 1823.

Reconoce que el pueblo había expresado su voto en pro del federalismo pero piensa que el Congreso debe ir en contra: "Al pueblo se le ha de conducir no de obedecer. Sus diputados no son los mandaderos que hemos venido aquí a tanta costa y de tan largas distancias para presentar el billete de nuestros amos. Para tan bajo encargo sobraban lacayos en las provincias o procuradores o corredores en México." Los comentarios de Fray Servando han sido la base de la interpretación tradicional y falsa de nuestro federalismo: "La prosperidad de esta república vecina ha sido, y está siendo, el disparador de nuestra América, porque no se ha ponderado bastante la inmensa distancia que media entre ellos y nosotros. Ellos eran ya Estados separados e independientes unos de otros y se federaron para unirse contra la opresión de la Inglaterra. Federarnos nosotros estando unidos es dividirnos y atraernos los males de ellos procurando remediar con esa Federación": Fray Servando simplemente no quería aceptar el Estado Federal, a pesar de reconocerlo como un hecho, tan es así que aceptar las consecuencias de ir contra el: "Cuatro son las provincias disidentes. y si quieren separarse que se separen, poco mal y chico pleito". 

El 4 de enero de 1824 fue aprobada el acta constitutiva de la Federación Mexicana y el 5 de octubre se publicó la "Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos".

Los enemigos de¡ sistema habían argumentado todas sus desventajas más que nada por temor a divisiones internas. La razón parece totalmente equivocada pues lo que había dado lugar a divisiones eran los excesos del centralismo y lo único que pudo unir como lo demostró la expedición de la Constitución Federal y los primeros años de la república eran precisamente la aceptación del sistema. 

El Federalismo queda consagrado en el acta constitutiva de la Federación y la Constitución de 1824. Se establecieron dos tipos de órdenes, el de la Federación y el de cada uno de los Estados. Se crearon tres órganos Federales: el Legislativo formado por un Congreso General, compuesto por dos Cámaras: la de Diputados integrada por representantes de elección popular en número proporciona¡ a la población y a la de Senadores integrada por dos representantes de cada Estado, nombrados por las respectivas Legislaturas. El Ejecutivo queda depositado en un Presidente y un Vicepresidente para suplir las ausencias del primero, ambos se elegían por las Legislaturas de los Estados; cada una de éstas designaban dos personas; la que obtenía el mayor número de votos sería Presidente y el que siguiera Vicepresidente. 

Esta norma produjo efectos desastrosos, ya que el Vicepresidente casi invariablemente fue el rival más encarnizado del Presidente. 

El Poder Judicial Federal queda depositado en una Suprema Corte de Justicia, en Tribunales de Circuito y Juzgados de Distrito. Cada uno de los órganos federales fue dotado de sus respectivas competencias. Las que no fueran enumeradas quedaron reservadas a los Estados; gozaban éstas de autonomía para darse su Constitución y sus normas fundamentales de gobierno dentro del marco señalado por la Constitución Federal.

Se reconocieron los Estados de Chiapas, Chihuahua, Coahuila y Texas, Durango, Guanajuato, México, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora y Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz, Jalisco, Yucatán y Zacatecas. Se declararon territorios la Alta y la Baja California, Colima y Santa Fe de Nuevo México. Queda pendiente el estatuto de Tlaxcala dejándose su fijación a ley posterior. 

Se Previó que los Estados se organizaran en tres Poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial; el Poder Legislativo quedaría depositado en una Legislatura compuesta del número de individuos que determinaran las Constituciones Estatales y efectos popularmente, el Poder ejecutivo quedaría depositado en una o varias personas, según lo decidiese cada Estado, que lo ejercitarían por tiempo limitado. 

Queda así edificado el Federalismo en una poca en que aún no se definía la fisonomía de la Sociedad Mexicana.