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2.1- Galería de militares republicanos en la GCE (I)

(incluyendo los oficiales de milicias)

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De Juan Aboal Aboal A Gustavo Durán)

 

 

 

Juan Aboal Aboal.

(1893-?) Comandante del Arma de Infantería y aviador militar  que al estallar la guerra civil se hallaba destinado en la embajada de España en Paris, donde , tras la dimisión del embajador, Juan Francisco Cárdenas, hizo por encargo del Gobierno republicano español una serie de gestiones encaminadas a la adquisición de armas y aviones de fabricación francesa con destino al ejército gubernamental.

Fuente: Manuel Rubio Cabeza (Diccionario de la GCe)

Santiago Aguado Calvo.

Era brigada de Carabineros. Ascendiendo en la escala de jefes de milicias, mandó sucesivamente un batallón, la 9ª Brigada y la 100ª Brigada de la 11 División. Herido en el Ebro pasó el resto de la guerra como instructor en una escuela de oficiales. Después de la guerra, asistió a la academia Frunze de Moscú y más tarde fue consejero de las guerrillas yugoslavas durante la segunda guerra mundial. Falleció en 1960.

 

Armando Álvarez Álvarez.

Era comandante de Infantería agregado a la Guardia de Asalto. Ayudó a dominar los disturbios de mayo de 1937 en Barcelona y apoyó el golpe de Casado en 1939. Mandó un C.E. en el EPR y al final de la guerra, las fuerzas de seguridad enfrentándose a Barceló. De la promoción de Vicente Rojo.

Arturo Álvarez-Buylla Godino.

 (1895-1936). Capitán del Arma de Artillería y aviador militar que en julio de 1936, siendo secretario general de la Alta Comisaría de España en Marruecos, desempeñaba interinamente el cargo de alto comisario, no obstante lo cual no se percató de la conspiración militar que se desarrollaba en su entorno ni de los preparativos del alzamiento que, el 17 de dicho mes, se produjo en el protectorado marroquí. Siguiendo instrucciones de Santiago Casa-res Quiroga, a la sazón presidente del Gobierno, intentó resistirse a los sublevados, pero fue de-tenido por éstos, en su residencia de Tetuán, y, pocos días después, fusilado sin formación de causa.

 

José Alvarez Cerón

Era capitán de Artillería en 1936. En 1938 fue nombrado subinspector general de servicios de la DCA en el Grupo de Ejércitos de la Región Oriental, con el empleo de coronel.

 

Julio Alvarez Cerón

Había tomado parte en conspiraciones en los años veinte y en 1936 era comandante al frente de un parque de automóviles. Al estallar la guerra, ayudó a organizar los transportes en la zona de Madrid y en 1938 fue nombrado director general de Transportes por Carretera en el Grupo de Ejércitos de Cataluña.

 

Aureliano Álvarez Coque de Blas

(1877-?). Coronel del Arma de Infantería que al estallar la guerra civil permaneció fiel al Gobierno republicano. En agosto de 1936 dirigió uno dle los frustrados asaltos al Alcázar de Toledo; preparó algún tiempo después un plan para desencadenar una ofensiva sobre Extremadura, operación que no se llevó a cabo a consecuencia de la sustitución de Francisco Largo Caballero en la Presidencia del Gobierno.

José Álvarez del Manzano.

Capitán de Infantería y aviador militar. junto a otros oficiales, en la tarde del 17 de julio de 1936, resistió el ataque de los sublevados en el Aeródromo de Sania Ramel, en Tetuán, hasta que en horas de la noche, vencida toda resistencia, fue detenido y posteriormente se le fusiló.

Manuel Álvarez, "Manolín"

Manuel Álvarez, socialista asturiano, era conocido por sus amigos y muchos de sus hombres como Manolin. Tras haber combatido en Asturias, al derrumbarse el frente consiguió huir y reincorporarse a la zona republicana. En la batalla del Ebro y con el grado de mayor estaba al mando de la 42 División, la cual pasó el río entre las localidades de Mequinenza y Fayón, ocupando un territorio que quedó convertido en una bolsa al no lograr hacer contacto con el resto del XV Cuerpo de Ejército que mandaba Tagüeña. Estando aislados y en un terreno de difícil defensa, fueron objeto de la primera contraofensiva franquista en el Ebro, siendo obligados a repasar el Ebro tras perder más de tres mil hombres entre muertos y prisioneros, muchos de ellos heridos, así como abundante material abandonado en el campo de batalla. La propaganda franquista se apresuró a proclamar a los cuatro vientos la destrucción total de esta División, pero se precipitó. Tras un período de reconstrucción en Ascó, volvieron a pasar el Ebro como reserva del XV Cuerpo de Ejército, e intervinieron de nuevo en el combate, sobre todo y de forma destacada en la defensa del cruce de Camposines. Estando tomada ya la decisión de repasar el Ebro de forma ordenada, operación que se ejecutaría brillantemente por parte del Cuerpo de Tagüeña, Manolín Álvarez murió al ser alcanzado por la metralla enemiga. Faltaban dos días para que concluyera la batalla del Ebro.

Fuente: Felipe Peña

  

Emilio Alzugaray Goicoechea.

(1880-?) Militar del Arma de Ingenieros que durante la dictadura del general Primo de Rivera pasó a la situación de retirado, trasladándose a continuación a Casablanca (Marruecos), donde trabajó como ingeniero. Al estallar la guerra civil abandonó su empleo y se puso a las órdenes del Gobierno de Madrid, haciéndose cargo del mando de una columna de milicianos vascos que se organizó en dicha capital, con la cual intervino en diversas operaciones que tuvieron por escenario las sierras de Guadarrama y de Somosierra. Ascendido a teniente coronel y a coronel en pocos meses, participó en la defensa de Madrid, resultando herido de gravedad en el citado frente. Recuperado de sus heridas, se le encomendó, primeramente, la jefatura de la VI División y, más tarde, la del II Cuerpo de Ejército. Operando en el frente de Madrid, entre el cerro de Garabitas y el del Aguila, tuvo una actuación desafortunada que terminó en un auténtico desastre para el ejército republicano. Desmoralizado quizá por su fracaso, fue destituido del mando por el general Miaja, destitución que más tarde confirmó el Ministerio de la Guerra. Según cuenta Juan Modesto Guilloto (Soy del Quinto Regimiento. Ed. Laia, Barcelona, 1978), que fue el encargado de comunicarle la orden de cese y de sustituirle, se lo encontró en su puesto de mando, «sentado ante su mesa, con una botella de coñac ante él, jugando con su pistola». Al decirle el citado Modesto que iba a relevarle, le contestó: «Bueno. ¡No me importa!» Acusado posteriormente de deslealtad, fue absuelto, pasando a continuación a Barcelona en situación de disponible, donde permaneció el resto de la contienda, prácticamente ignorado, en un muy discreto segundo plano.

José María Anglada.

Era comandante del Batallón de montaña acantonado en Bilbao. Fue fusilado por intento de transmitir informaciones al enemigo.

Federico Angulo Vázquez.

Periodista del Socialista y Mando del ejercito del Norte, capturado por los rebeldes y que Prieto quiso infructuosamente canjear por el piloto rebelde Careaga. Según Zugazagoitia en los primeros días del alzamiento se le llamaba el Capitán "Kalaka". Fue fusilado en Burgos el día 3 de octubre de 1.938


Nota: lea su biografía en este artículo.

 

Sol Aparicio Rodríguez.

(1899). Aviador militar que tomó parte en la campaña de Marruecos, en la que fue hecho prisionero por las tropas de Abd el-Krim, sufriendo veinte meses de cautiverio. Al estallar la guerra civil se hallaba destinado en el aeródromo militar de Getafe (Madrid) como sargento mecánico, o permaneció fiel al gobierno participando activamente en el asalto al cuartel de Artillería de dicha localidad, acción en la que resulto gravemente herido. Ascendido a teniente, fue nombrado jefe de un campo de aviación de nueva construcción destinado a los aviones «Katiuska» sito en Los Llanos (Albacete). Al concluir la contienda —con el grado de capitán—se refugió en Francia, siendo internado en un campo de concentración por espacio de cuatro meses. De allí partió hacia la URSS, donde trabajó en diversas fábricas especializadas, llegando a ser considerado oficialmente obrero ejemplar-. Durante la segunda guerra mundial luchó en las filas del ejército soviético, en las que tuvo una destacadísima actuación. En 1946 se marchó a México, donde fijó su residencia hasta 1975, año en que retornó a España.

Modesto Arambarri Gallástegui.

Era el capitán al mando de la policía municipal de Bilbao. Fue nombrado jefe de la sección de Operaciones del EM del Cuerpo de Ejército vasco. Tras la campaña del norte no regresó a la zona republicana y fue destituido del Ejército Popular.

José Aranguren Roldán

(1875-1939). Fue ascendido a general de la Guardia Civil el 31 de marzo de 1936, habiendo sido el primero de la escala de coroneles de la Guardia civil. Fue nombrado para mandar la 5 zona de la Guardia civil en Cataluña  —compuesta por dos tercios y cuatro escuadrones de Caballería—, con cabecera en Barcelona. Al estallar la guerra civil no quiso sumarse a los sublevados —no obstante su condición de católico y estar conceptuado como persona de filiación derechista—, sino que, por el contrario, se puso, con las fuerzas a su mando, a disposición del Gobierno republicano, lo que contribuyó decisivamente a que Barcelona no cayese en poder de los rebeldes, siendo uno de los testigos de cargo en el proceso a que fueron so-metidos los generales Goded y Fernández Burriel como consecuencia del alzamiento militar. Durante la contienda mandó algún tiempo la 4ª División Orgánica (Cataluña), cuyo cargo desempeñó más nominalmente que de hecho, dada la prepotencia del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña y la amplitud de funciones que asumió la Consejería de Defensa del Gobierno de la Generalidad catalana. Después de los sucesos de mayo de 1937 pasó a desempeñar la comandancia militar de Valencia, en cuyo cargo continuó hasta el final de la guerra, negándose a abandonar España en los últimos momentos por considerar que se había limitado a cumplir con su deber. A la entrada de los nacionalistas en dicha ciudad fue detenido, sometido a un consejo de guerra, condenado a muerte y ejecutado.

  José María Arbex

No estaba en la escala activa en 1936, pero anteriormente había sido capitán de E M Fue nombrado jefe de la sección de información del E M del Cuerpo de Ejército vasco y se pasó a los nacionalistas tras la caída de Bilbao.

  Abelardo Arce Mayoral.

Teniente coronel destinado a una caja de reclutas en 1936. Mandó un sector de Madrid y llegó a dirigir la 42 Brigada, la 6 División y la 13 División en la batalla del Jarama; posteriormente, estuvo al frente de la 9 División. Para 1939, empero, habla dejado el mando activo y era director de la academia de Oficiales.

Tomás Ardid Rey.

Teniente coronel de Ingenieros muy apreciado por su tarea de fortificación a raíz de la defensa de Madrid. Al final de la guerra ocupaba el mismo cargo y Casado le nombró inspector general de Ingenieros.

Arturo Arellano.

Uno de los mitos de la defensa de Madrid. Capitán de Infantería retirado que formaba en el Quinto Regimiento. Mandó sus compañías de acero en la Sierra y posteriormente se le dio el mando de la nueva la 4 Brigada. Resultó muerto en 17 de noviembre de 1936 defendiendo sus posiciones.

 

Ernesto Arín Prado

(1875-?). Coronel del Arma de Infantería afiliado a la UMRA que durante la guerra civil prestó servicio en el bando republicano. Durante los primeros días del alzamiento presidió en Valencia el comité local de la CNT y de la UGT que, con independencia del poder central, se hizo cargo del gobierno de aquella provincia.

Gerardo Armentia Palacios.

Comandante Jefe del Grupo del Regimiento de Artillería de Costa 3, de guarnición en Cartagena. Se mantuvo junto al Gobierno de la República y poco después del Alzamiento integró la columna que avanzó hacia Córdoba a las órdenes del general Miaja. Estuvo al frente de la artillería del Ejército de Andalucía. Resultó muerto en la base naval de Cartagena en marzo de 1939 durante el levantamiento de Casado y el intento de la Falange de tomar el poder.

  Alberto Arrando Garrido.

Comandante de la Guardia de Asalto en Barcelona, se mantuvo estrictamente leal al gobierno catalán. El 3 de mayo de 1937 fue nombrado al frente del orden público en Barcelona, pero destituido días después por no confiarse bastante en su lealtad al gobierno central. Mandó la 30 División en Teruel, siendo destituido a raíz de las desbandadas de la primavera de 1938.

Guillermo Ascanio.

Jefe del batallón "Canarias Libre" del Quinto Regimiento, mandó la 8ª División, posteriormente comandante en jefe del II Cuerpo de Ejército, que había reemplazado al coronel Bueno en ocasión del levantamiento de Casado en los primeros días de marzo de 1939 y se opuso a la sublevación de éste. Fue ejecutado por los nacionalistas después de la guerra.

José Asensio Torrado.

(1892-1961). Coronel del Cuerpo de Estado Mayor que al estallar la guerra civil se alineó en el bando republicano. En los primeros días de la contienda tomó parte en el asalto al cuartel de la Montaña de Madrid y CO diversas operaciones que tuvieron como escenario los frentes de Andújar, Málaga, Guadarrama, cte. Ascendido a general, fue nombrado jefe del teatro de operaciones del centro y participó en el frustrado asalto al Alcázar de Toledo; fracasó, igualmente, en Talavera de la Reina e 'Deseas, lo que Ic valió una cierta impopularidad, especial-mente entre los elementos comunistas, no obstante lo cual éstos le nombraron comandante honorario del 5." Regimiento. En octubre de 1936 Francisco Largo Caballero —presidente del Gobierno v ministro ele la Guerra— le designó subsecretario del Ministerio de la Guerra, desde cuyo puesto trató de reorganizar el ejército republicano, sentando las bases de lo que poco tiempo después seria el Ejército Popular. A su inspiración se debe la creación de una serie de escuelas para oficiales, el Centro de Reclutamiento, Instrucción y Movilización (CRIM), el de Organización Permanente de Artilleria (COPA) y el de Organización Permanente de Ingenieros (COPI). Tras una campaña de descrédito orquestada por los comunistas —le llamaban «el general de las derrotas»—, que pidieron insistentemente su destitución, y en la que tuvieron una destacada actuación Dolores Ibárruri y el embajador soviético Marcel Rosenberg, cesó en la Subsecretaria de Guerra y quedó durante algún tiempo en situación de disponible. Acusado de traición, fue procesado y detenido, aunque recuperó la libertad poco tiempo después, al ser sobreseída, por falta de pruebas, la causa instruida contra él. Tras una corla etapa como asesor del Ministerio de Defensa se le designó agregado militar de la Embajada española en EE.UU., donde tuvo conocimiento de las gestiones de paz que estaban llevando a cabo Segismundo Casado y el Consejo Nacional de Defensa, a los cuales envió su adhesión por cablegrama. Finalizada la guerra se trasladó a Nueva York —en cuya ciudad permaneció hasta su fallecimiento—, dedicándose durante algún tiempo a la enseñanza privada de la lengua española y desempeñando el cargo de ministro sin cartera del Gobierno republicano en el exilio. Grado 33 de la Masonería.


Nota:

Antonio Cordón en "Trayectoria" que no simpatizaba con él y que se mantuvo muy cerca en Valencia, enumera sus aciertos y errores. Como aciertos considera la creación de los centros militares de organización, recuperación e instrucción que son los COPA (Centros de Organización Permanente de Artillería), los COPI (Centros de Organización Permanente de Ingenieros) y los CRIM (Centros de Reclutamiento, Instrucción y Movilización). Otro acierto, la creación de las Escuelas Populares de Guerra, y finalmente otro acierto el nuevo reglamento con el cambio de insignias y uniformidad. Como errores detalla: la creación de la Comandancia Exenta de Cartagena (para Cordón, centro de quintacolumnistas y derrotistas), la suspensión del grado de general, la enconada enemistad con la Junta Delegada de Defensa de Madrid, la creciente lentitud de la nueva burocracia militar, la ineficacia y falta de militarización de los transportes y finalmente, el nombramiento de Villalba para el mando de Málaga.

Antonio Azarola y Gresillón.

(1874-1936). Contralmirante de la Armada, que fue subsecretario del Ministerio de Marina durante la II República y ministro del mismo departamento en un gabinete presidido por Manuel Portela Valladares. Al estallar la guerra civil desempeñaba el cargo de jefe de la base naval de El Ferrol, adoptando en los primeros momentos una actitud vacilante e inclinándose al fin por no participar en la sublevación. Hecho prisionero por los nacionalistas, fue sometido a un juicio sumarísimo, condenado a muerte y ejecutado.


Nota: Marcelino Laruelo Roa, historiador de referencia para la represión franquista en Galicia y Asturias, acaba de publicar un libro: "Muertes paralelas", donde, entre otros prohombres republicanos, detalla las vicisitudes de este marino desde el 18 de julio hasta su fusilamiento el 4 de agosto de 1936. 

Gumersindo de Azcárate Gómez.

Teniente coronel de Infantería y jefe del Batallón Ciclista con destino en Alcalá de Henares Se mantuvo a las órdenes del Gobierno, pese a ser herido por oficiales que trataron de obligarlo a sublevarse. Marchó a Bilbao como inspector del Cuerpo del Ejército vasco. Fue capturado por los sublevados y fusilado. Había formado parte del gabinete militar de Azaña.

  José Balibrea Vera.

Comandante de un regimiento de Infantería en Cartagena. Tras ayudar a aplastar la rebelión en Albacete mandó fuerzas en el intento de recobrar Córdoba. Posteriormente, estuvo al frente del XIII Cuerpo en Teruel, pasando luego al Estado Mayor del Ejército de Levante; murió en España en 1970.

Rafael Ballester Linares.

Un caso extraordinario el de este vallecano de pro. Abandona sus estudios en la Facultad de Química incorporándose al Servicio Técnico de Escucha de Artillería, donde llegó a mandar una batería de obuses QF de 114 mm.  Es ascendido a oficial por sus méritos técnicos mandando en el Jarama un grupo de artillería. Su mente inquieta le hace pedir el cambio a la aviación. Realiza un curso en los Alcázares y es destinado al 24 grupo de bombarderos SB-2 "Katiuska". A partir de aquí realiza innumerables misiones, destacando el bombardeo de los cruceros nacionalistas pesados "Baleares", que la República consiguió hundir, y varios intentos contra el "Canarias". A finales de 1.938 es derribado, juzgado sumariamente con petición de pena de muerte. Condenado a 20 años, salió libre en 1.944 a los 28 años. Falleció en 1.991. Descansa en Paz valiente compañero.


Nota: Líster lo cita indirectamente en "Memorias de un luchador", cuando cuenta cómo en la 1 B.M. se intentó montar y disparar obuses sobre camiones bajo la supervisión técnica de Ballester.


Nos escribe Rafael Ballester Medina para decirnos:

Apreciados amigos: Gracias por incluir a mi padre en su web.

Esta es la auténtica biografía, revisada de él.:

 http://www.aire.org/gce/pil_rep/ver.php?art=ballester&ant=mendiola&sig=medina

Mi padre fue OBSERVADOR-NAVEGANTE DE AEROPLANO, NO PILOTO.

Respecto al hundimiento del "BALEARES", decir que en contra de lo que siempre se pensó, la aviación de la República lanzó sus bombas sobre el crucero "CANARIAS", su gemelo, al que confundieron con el "BALEARES", ya hundido por los torpedos republicanos.

El "Canarias" estaba en medio de la cortina de humo que lanzaba, salvando a los náufragos del "Baleares". Ninguna bomba le alcanzó.

Tal y como relato en su biografía.

Gracias. Un fraterno abrazo.

RAFAEL BALLESTER MEDINA

 

Luis Barceló Jover

(1896-1939). Comandante del Arma de Infantería que en julio de 1936 se hallaba destinado en Madrid al mando del Grupo de Infantería del Ministerio de la Guerra. Miembro de la UMRA v afiliado al Partido Comunista. Tras el aplastamiento de la rebelión en Madrid se le encarga el reclutamiento y organización de unidades milicianas, de las que poco después fue nombrado inspector nacional. Posteriormente formó parte de la Junta Clasificadora encargada de admitir en el ejército republicano a los oficiales y suboficiales procedentes de los diferentes grupos de milicias. Además de estos cargos burocráticos, se puso al frente de las fuerzas que intentaron tomar el Alcázar de Toledo e intervino también en las operaciones que tuvieron por escenario las proximidades de Madrid (sectores del Alberche, Valdemorillo y Pozuelo). Ascendido a teniente coronel, mandó primero una brigada y después una división en el frente de Guadarrama. A principios de marzo de 1939 ascendió a coronel. Se opuso a la Junta constituida raíz del golpe de estado dado por Segismundo Casado, y asumió por su cuenta el mando del Ejército del Centro. Hecho prisionero por los seguidores del citado Casado, fue juzgado en procedimiento sumarisimo, condenado a muerte y fusilado cuando solamente faltaban dos semanas para que concluyera la contienda.

Luis Bárzana

Mayor del ejercito republicano en Asturias. Dirigente de las MAOC de Gijón. Mando una división en el Norte. Posteriormente perteneció al XIV C.E. de Guerrilleros. Un hermano suyo, también maestro, fue muerto en la campaña del Norte

Fuente: Marcelino Laruelo Roa

José del Barrio

(1907-1989), secretario de la UGT de Cataluña y miembro del Partido Comunista Catalán antes de la guerra, se contó entre los fundadores del PSUC. Organizador de la columna Carlos Marx, dirigió el XVIII Cuerpo de Ejército en la batalla del Ebro con el grado de teniente coronel. Ya entonces mantuvo diferencias con otros emblemáticos cuadros militares del PCE, como Lister y Modesto, así como con el delegado de la Komintern Palmiro Togliatti y con la propia dirección del PSUC. Una de las más sonadas versó acerca de su proyecto, ideado junto con Juan Perea Capulino, de concentrar todos os esfuerzos posibles para mantener una cabeza de puente liberada en el pirineo leridano, a fin de ofrecérsela a la República como territorio desde el que encabezar la reconquista de España cuando se desencadenase la guerra mundial. Fue expulsado en 1943 por criticar la política exterior soviética y oponerse a la línea de Joan Comorera. Fundó el Movement per l´adreçament del PSUC en México, y contactó con el ex-dirigente del PCE Jesús Hernández cuando este fue expulsado en 1944.  Juntos emprendieron la formación de un partido comunista independiente, en la órbita del “titismo”, entre 1950 y 1953. Cuando se separaron, en 1954, siguió impulsando el Movimiento de Acción Socialista, con sede en Tolulouse y Paris, y reclamando la celebración de una Comisión Organizadora del Congreso Extraordinario de todos los comunistas que analizara la actuación del PCE desde la Conferencia Nacional de 1937. No dejó de buscar alianzas con otros sectores del exilio que apostaran por el mantenimiento de una oposición intransigente y esencialmente republicana. A mediados de los 50 impulsó la creación de un denominado Movimiento Republicano Antifascista de Liberación Hispana, y de la Unión Cívica Española. En 1963 se unió a Juan Perea Capulino y Vicente López Tovar para fundar el Movimiento por la IIIª República y por la reconstitución del Ejército Republicano.

Fuente e imágen: Fernando Hernández

Domingo Batet Mestres

(1872-1936). General de División procedente del Arma de Infantería. Por conspirar contra la Dictadura de Primo de Rivera, fue sancionado con el retiro. Reincorporado al servicio activo, desempeñó importantes cargos en el Ejército. En octubre de 1934, al frente de la IV División Orgánica, sofocó el intento catalanista y contra la C.E.D.A que estalló en Barcelona. Por tal proceder se le concedió la Laureada de San Fernando. El día 13 de junio de 1936 cesa, a petición propia, corno Jefe del Cuarto Militar del Presidente de la República; se le designa para el mando de la VI División Orgánica, que tiene su Plana Mayor en Burgos. En la madrugada del 19 de julio, cuando frente al edificio de la División se emplazan cañones por los ya sublevados, Batet decide rendirse y es detenido por sus propios subordinados. Posteriormente fue juzgado por un Consejo de guerra y condenado a la pena de fusilamiento. Enfrentó la muerte con gran serenidad: "Batet estuvo muy sereno, muriendo como un militar. Al despedirse de su defensor, le entregó diez o doce pitillos que le quedaban, diciéndole: -Lléveselos usted, que yo no los necesitaré-. Ante el piquete pronunció unas cuantas frases muy correctas, reiterando su fe de cristiano y español. La descarga fue tan precipitada, que el defensor y el padre jesuita que lo asistían tuvieron que apartarse de un brinco" (José María Fontana: Los catalanes en la Guerra de España)".

Alberto Bayo Giraud

Había nacido en Cuba y se había educado durante algún tiempo en los Estados Unidos. Ingresó en las Fuerzas aéreas españolas, pero tuvo que licenciarse a raíz de un duelo. En 1924 ingresó en la Legión española y permaneció varios años en Marruecos. Habiendo reingresado en las Fuerzas aéreas, aún era capitán a la edad de 44 años cuando empezó la guerra. Dirigió el desembarco en Mallorca en agosto de 1936. Tras la retirada de la isla, se le iba a encargar del mando de una fuerza guerrillera pero al final no se realizó el proyecto. Pasó la mayor parte de la guerra como agregado al Ministerio de Defensa. Acabada la contienda, pasó a México y fue profesor de la escuela de aviación de Guadalajara. A partir de finales de los años 40 fue consejero de diversas empresas guerrilleras, primero en Nicaragua y más adelante en Cuba, llegando a ser íntimo de Fidel Castro y Che Guevara. Falleció en 1971.

 

Antonio Beltrán Casaña

Había nacido en Jaca (Huesca) y había formado parte del ejército norteamericano durante la primera guerra mundial, regresando a vivir a la ciudad fronteriza de Canfranc. En 1930 prestó ayuda al intento de alzamiento de los capitanes Galán y García Hernández. Era protegido de Prieto, quien le buscó un puesto de administrativo de poca importancia. Durante la guerra civil se hizo famoso como dirigente de la 43.' División, que estuvo cercada durante tres meses en los Pirineos en 1938. A su regreso, mandó la División en las batallas del Ebro y de Cataluña y fue nombrado teniente coronel, siendo uno de los pocos oficiales de Milicias que alcanzó tal graduación. Tras la guerra marchó a la URSS y también a Francia, luchando en la Resistencia. Siguiendo sus actividades prorrepublicanas, fue deportado a Córcega. Durante algún tiempo, tras haber roto con el Partido Comunista, en el que había ingresado durante la guerra civil, actuó de agente de los norteamericanos. Murió en México en 1960.

Pulse aquí para leer su biografía...

   José Benedito Lleó.

(1905). Teniente del Arma de Artillería, afiliado al Partido Autonomista Valenciano. Se había retirado como teniente de Artillería en 1931. En los primeros días de la guerra civil desempeñó el cargo de presidente del Comité de Defensa Local de Valencia, convirtiéndose, de hecho, en la única autoridad de la provincia. En 1936 se le habla encargado la tarea de militarizar una de las columnas anarquistas más recalcitrantes, la Columna de Hierro.

   Antonio Berardini.

Era ingeniero y había militado en el movimiento obrero. Durante algún tiempo fue jefe del EM de Cipriano Mera.

José Bermúdez Reina de Madariaga

 (1899-1936). Capitán del Arma de Infantería y aviador militar, destinado en el aeródromo de Sania Ramiel (Tetuán), que al estallar la guerra civil permaneció fiel al Gobierno legitimo de la nación, oponiéndose a que los militares sublevados ocupasen el citado aeródromo, donde resistió con las armas en la mano, junto con el comandante Ricardo de la Puente Baamonde y el capitán José Alvarez del Manzano, durante unas horas, siendo posteriormente hecho prisionero por los rebeldes. Juzgado por un consejo de guerra, fue condenado a muerte y ejecutado pocos días después.

Carlos Bernal García.

Era el segundo de la escala de coroneles de Ingenieros cuando fue ascendido a general de Brigada en 1935. Fue nombrado jefe del recién reorganizado Servicio militar de ferrocarriles y más tarde jefe de la Aviación militar. Cesó en marzo de 1936. Al estallar la guerra se le nombró subsecretario de la Guerra, pero dimitió el 8 de agosto de 1936, al ser nombrado ministro Hernández Sarabia. Después de mandar una columna de Milicias fue enviado al frente de la nueva División administrativa de Albacete, donde se estaban formando las nuevas Brigadas mixtas y las internacionales. Permaneció en el puesto hasta el 21 de junio de 1937. Posteriormente fue nombrado director general de los Servicios de retaguardia y transporte y terminó la guerra como jefe de la base naval de Cartagena, donde fue reemplazado por Francisco Galán en marzo de 1939. Casado le nombré comandante militar de Madrid el 15 de marzo. Murió en la cárcel.

   Antonio Bertomeu Bisquert.

Comandante de Infantería, mandó el VII Cuerpo del Ejército de Extremadura hasta que fue trasladado a un centro de movilización en marzo de 1938.

   José Bertomeu Bisquert.

Hermano del anterior, fue su jefe de EM. En 1936 no figuraba en la escala activa

Antonio Blanch

 (?-1937). Piloto de la Aeronáutica Naval, con categoría de maestro o sargento de academias, que al estallar la guerra civil se hallaba, al parecer. destinado en la base aérea de Cádiz y que. no obstante su simpatía por la Re-pública, hubo de sumarse a la sublevación militar. En diciembre de 1936, yendo en un hidroavión —pilotado por el alférez de navío José Moreno Mateo-Sagasta— que había despegado de la base de la Mar Chica (Melilla) y que se proponia bombardear algunas posiciones gubernamentales, tras matar de un tiro después de un forcejeo al citado oficial, consiguió amerizar en el puerto de Málaga e incorporarse al bando republicano. Ascendido a teniente y como piloto de caza, pereció en el frente del Jarama, cuando al ser derribado el avión que pilotaba no consiguió que se abriese el paracaídas co el que se habia lanzado.

Jaime Bosch Y Grassi

Al estallar el movimiento faccioso, Don Jaime Bosch Grassi era Teniente Coronel.  Inmediatamente, por su probada lealtad al régimen, fue ascendido a Coronel y puesto a la disposición de la Consejería de la Defensa de la Generalidad de Cataluña, donde prestó servicios inapreciables en los primeros días de la sublevación fascista, organizando la defensa de Barcelona en unión de otros prestigios militares afectos. Entre otros cargos, fue nombrado en 1938 Comandante militar de Gerona. Falleció en Toulouse, Francia, siendo Presidente Adjunto de la A.M.E.R.E. ( Agrupación Militar de la República Española) 

Reseña e Imagen: Cortesía Francisco Javier Pacheco, Buenos Aires, Argentina.

José María Bravo.

Nacido el 8 de abril de 1917, el joven José María Bravo recibe una sólida formación en el ámbito de la Institución Libre de Enseñanza, dominando pronto el francés y el alemán, además de ser un consumado deportista. A primeros de 1936 preparaba el difícil ingreso en la Escuela de Caminos, habiendo cursado dos años de Ciencias Exactas. Al comienzo de la guerra ya había tenido un primer contacto con la aviación practicando el vuelo sin motor en el Aéreo Popular de Ocaña. A fines de 1936 decide presentarse a la convocatoria de pilotos de Los Alcázares y tras aprobar marcha a Rusia en la llamada Primera Promoción de Kirovabad, a finales de diciembre de 1936. Allí hace el curso de I-15 (Chato) e I-16 (Mosca). Regresando a España en junio de 1937. Comienza a volar en la 1ª Escuadrilla de Mosca, de pilotos rusos. En diciembre, y dadas sus extraordinarias dotes de combate y mando, es ya segundo jefe de escuadrilla, con Claudín como jefe. En ésta época los pilotos de los Mosca reglaban las ametralladoras de sus aviones para que convergiera el fuego a 400 metros, pero Bravo hacía que su armero las ajustara para colimar a 100 metros. El 31 de mayo de 1938 es ascendido a capitán, y al comienzo de de la Batalla del Ebro es ya Jefe de la 3ª Escuadrilla, siendo nombrado el 27 de agosto 2º Jefe del Grupo 21 de Caza (Moscas), con Zarauza como Jefe. Al mando de la Tercera Escuadrilla, la del Seis Doble, lo sustituye Tarazona. Esta escuadrilla se anota la mayor parte de los derribos de la campaña, correspondiendo diez a Bravo. Durante éstos días frenéticos se llegan a realizar más de cuatro servicios diarios. Tras la campaña de Cataluña, con casi todos los cazas republicanos perdidos marcha a Francia el día 6 de febrero de 1939, junto con los demás pilotos y mecánicos. Todo estaba perdido para la República. Allí quedan internados en el Campo de Concentración de Argelés. Durante la Guerra de España había volado 1.100 horas en todos los tipos de aviones de caza de las F.A.R.E.. En 1.920 vuelos de los cuales 1.120 fueron servicios de guerra, la mayoría en los Mosca matriculados CM-193 y CM-249. Intervino en un total de 160 combates, derribando 23 aviones enemigos. Nunca tuvo que usar el paracaídas. Desde su regreso de la Unión Soviética en junio de 1937, había mantenido una actividad sin descanso. Estando a los 22 años recién cumplidos a punto de ser ascendido a Comandante. Tras un tiempo en el campo de internamiento francés, marcha en cuanto tiene oportunidad a la Unión Soviética, donde comienza a estudiar ingeniería. Al declararse la guerra con la Alemania nazi se incorpora al Ejército Rojo como guerrillero en una unidad de ingenieros minadores que actúa en arriesgadas misiones tras las líneas alemanas. Un encuentro con un General soviético que había combatido en España propicia que los, aproximadamente, 50 pilotos españoles que se hallaban desperdigados en diferentes unidades pasaran a la Aviación de la Defensa Antiaérea, la P.V.O. Bravo es el encargado de hacer la lista de todos ellos. Es destinado a la vital zona petrolífera de Bakú, donde es Jefe de Escuadrilla, junto con el también Capitán, Zarauza, quien muere al poco tiempo en un desgraciado accidente. Vuela con los últimos tipos de I-16. Con el Spitfire, Kittyhawk, Hurricane y el Aircobra. Cuando en 1948 los pilotos españoles son repentinamente desmovilizados es ya Teniente Coronel, estando realizando el curso de Estado Mayor. En todo éste tiempo ha añadido 630 horas de vuelo durante la Segunda Guerra Mundial. Tras su baja en la Aviación Soviética trabaja en la Escuela Pedagógica de Idiomas de Moscú, llegando a Vicedecano. En 1960, tras arduas gestiones, consigue la autorización para regresar a España, donde se reúne con su familia. Por su actuación en la Guerra de España, su carácter decidido, sus dotes de mando y experiencia es considerado por los Aviadores de la República como uno de los más carismáticos y respetados pilotos de caza.

Fuente: Ángel Sánchez. de http://members.es.tripod.de/SANMARCA/pilotos.htm 

  Francisco Brotons Gómez.

Coronel de la Guardia Civil, jefe del III Tercio con destino en Barcelona. Se mantuvo a las órdenes del Gobierno, así como las fuerzas a su mando, adoptando el día 19 de julio las medidas necesarias para reprimir la sublevación militar. 

Mariano Bueno Ferrer

Oficial retirado que durante breve tiempo permaneció encarcelado en 1936. Liberado, mandó la columna catalana de los Pirineos contra Jaca. A fines de 1937 había sido ascendido a teniente coronel y se le concedió la Medalla del Valor en 1939.

  Emilio Bueno Núñez de Prado

Comandante de Infantería retirado de pronunciados sentimientos republicanos. Se reincorporó al Ejército y mandó el sector de Vallecas en la defensa de Madrid. Después, la 41 Brigada, la 4 División y, en 1938 y 1939, el II Cuerpo. Aunque prometió apoyar a Casado, éste no confiaba en él y le sustituyó por otro oficial de su confianza. Según un informe nacionalista, podría haber sido agente falangista, lo que no parece probable.

Miguel Buiza Fernández-Palacios

(1898-1963). Capitán de navío, de aristocrática familia sevillana, que durante la guerra civil se alineo en el bando republicano. El 20 de, julio de 1936 se encargó del mando del crucero Libertad, y poco tiempo después dirigió la agrupación naval republicana que desembarcó en Mallorca. En septiembre de dicho año fue nombrado almirante jefe de la flota, a partir de cuyo momento siguió una accidentada carrera militar: sustituido por González Ubieta en el mando supremo de la Marina gubernamental, pasó a ocupar, primero, cargos secundarios y. después, los de jefe del Estado Mayor de la escuadra, jefe de la Junta de Recompensas y jefe de la Sección de Personal, hasta que, en febrero de 1939, volvió a ser designado jefe de la Ilota. Partidario acérrimo de poner fin a la guerra, en los últimos días de la contienda planteó a Negrín, en nombre propio y en el de la oficialidad y tripulaciones a su mando, la necesidad de firmar un acuerdo de paz con los nacionalistas, pues, en caso contrario, los buques se harían a la mar y abandonarían las aguas jurisdiccionales, como así sucedió, huyendo todos. buques y almirante, a Bizerta (Túnez), donde quedaron internados. Terminado la contienda, ingresó en la Legión Francesa, en la que alcanzó el grado de comandante. En 1947 se ofreció a !as organizaciones de resistencia israelíes y aceptó el mando de un buque mercante para transportar judíos a Israel. Capturado por los ingleses en Palestina, fue internado en un campo de concentración próximo a Haifa. Al recuperar la libertad se estableció en Orán y, más tarde, en Marsella, donde falleció.

Imagen: Victoria F.

  Ricardo Burguete Lana

(1871-1937). Teniente general que participó en las campañas de África, Cuba y Filipinas; obtuvo la Cruz Laureada de San Fernando en 1894. En 1917 le fue encargado el mando de las fuerzas militares que reprimieron la huelga de Asturias, represión calificada de excesivamente dura por la mayoría de los historiadores. Alto comisario de España en Marruecos v director general de la Guardia Civil. En marzo de 1931, siendo presidente del Consejo Supremo del Ejército y Marina, intervino en el consejo de guerra que juzgó a los prohombres republicanos que, pocos días después, constituyeron el «Gobierno provisional» de la República. En 1932 so-licitó el ingreso en la Agrupación Socialista Madrileña, solicitud que le fue denegada por su comportamiento en la represión de 1917. Al es-tallar la guerra civil se puso de parte de la Re-pública, aunque sin desempeñar cargo militar alguno por hallarse ya en la reserva, si bien se le confirió un alto cargo representativo en la Cruz Roja Española. Días antes de su muerte que tuvo lugar en Valencia— escribió una carta abierta, que se publicó en la prensa diaria, dirigida al general Queipo de Llano, en la que, entre otras cosas, le decía: «... Cobarde, perjuro y dos veces traidor... miserable... Sólo tú, miserable bufón, cobarde y borracho, has sido capaz de fusilar también en estos días a mi tercer hijo... Bien cuadra tu misión de gallina mojada en alcohol en tu corazón de verdugo y tu dura cabeza de buey con ejercicio y servidumbre... Tú, miserable, cobarde, abofeteado en un café de Madrid por uno de los hijos del general Primo de Rivera, al oírte hablar mal del muerto a quien temiste tanto en vida, quedándote con las bofetadas y gritando que pegaban a un sexagenario, que no se podía batir... eres un animal sano de cuerpo, aun cuando corrompido de espíritu, pero de espíritu bovino, a quien, como definitiva rúbrica de cuanto escribo, escupo en la hedionda boca por donde aspira tu cobardía servil v tu corazón de cobarde, y no maldigo en cien generaciones porque bastante deshonra les legas con tu apellido mancillado en el mundo entero y tu historia intrépida de cobarde y vengativo asesino, cuyas manos ensangrentadas ni en ti ni en los tuyos se verán nunca limpias...»

Ricardo Burillo Stholle

(1891-1940). Comandante del Arma de Infantería, destinado en la Guardia de Asalto, que por hallarse prestando servicio el día 12 de julio de 1936 en el cuartel de Pontejos de Madrid, se le ha venido considerando como implicado en el asesinato del líder monárquico José Calvo Sotelo, aunque, en opinión de lan Gibson, experto en el tema, tal acusación carece de base y es totalmente infundada. En los primeros días de la guerra civil tuvo una destacada actuación en las filas republicanas, tomando parte en el asalto al cuartel de la Montaña, en las operaciones del frente de Somosierra y en el asedio del Alcázar de Toledo. Mas tarde, siendo ya coronel, mandó el III Cuerpo de Ejército, y tras una serie continuada de fracasos fue sometido a un proceso, del cual salió absuelto aunque quedando relegado al desempeño de cargos burocráticos. En mayo de 1937, siendo jefe de los Servicios de Seguridad de Barcelona, actuó implacablemente contra los miembros del POUM. «Aristócrata izquierdista, puritano, anticlerical y romántico —así lo describe Hugh Thomas—, no tardaría en convertirse en comunista.» Y añade: «En 1937 dijo a Azaña que él era fiel a tres cosas: al Ejército, al Partido Comunista y a la Logia Masónica.» A pesar de ello, en los últimos días de la guerra se apartó de los comunistas, declarándose partidario de negociar la paz con Franco y poniéndose a disposición del Consejo Nacional de Defensa, en nombre del cual y como encargado de mantener el orden público, dirigió en Alicante la evacuación de los militares y políticos republicanos más comprometidos. Hecho prisionero por los nacionalistas, fue juzgado por un consejo de guerra, condenado a tres penas de muerte y ejecutado.


Comandante de Infantería agregado a la Guardia de Asalto, estaba al mando de un grupo especial en Madrid. Estuvo al mando de columnas de Milicias y dirigió el asalto al Alcázar de Toledo durante algún tiempo antes de ser nombrado jefe de los Asaltos de Madrid. A finales de 1936 fue nombrado al mando de la 9ª División y en marzo de 1937 mandaba el III Cuerpo. Ingresó en el Partido Comunista. Mandó el Ejército de Extremadura desde noviembre de 1937 hasta que pidió ser relevado en julio de 1938, a raíz de la publicación de una encuesta desfavorable sobre él. Anteriormente, en su calidad de jefe de la policía de Barcelona, había detenido a miembros del prohibido POUM. No tuvo ningún otro nombramiento hasta el de gobernador militar de Alicante en marzo de 1939. Fue condenado a muerte por los nacionalistas y fusilado. Rafael Sánchez Guerra refiere en "Mis prisiones" la conversación que tuvo con Burillo antes de ser ejecutado, donde le pide que haga constar qué no tuvo la menor participación en la muerte de Calvo Sotelo.

  Francisco Buzón Llanes.

Comandante de la Guardia civil, se presentó voluntario en noviembre de 1936. Fue nombrado para un cargo superior en el Ejército del Norte y redactó un importante informe para el Gobierno sobre la situación de la zona.

Carlos Caballero.

Coronel que fue juez instructor en el tribunal que condenó a Goded y los suyos. Fusilado por los franquistas.

Fuente: Santos Juliá y otros.

Juan Caballero López.

(1879-1936) Coronel del Arma de Infantería que al estallar la guerra civil se hallaba destinado en Marruecos al mando de tropas indígenas, y que fue fusilado en Ceuta por los militares sublevados al negarse a secundar la insurrección

  Jorge Cabanyes Mata

Coronel jefe del Regimiento Ligero de Artillería 6 y Comandante Militar de la provincia de Murcia. Se mantuvo fiel al Gobierno, negándose a declarar el estado de guerra.

Antonio Camacho Benítez.

(1892-1974). Teniente coronel del Cuerpo de Intendencia y piloto aviador Jefe de la Escuadra 1 de guarnición en Getafe  —Medalla Militar Individual en la campaña de África— que tuvo una destacada actuación en los primeros días de la guerra civil, gracias a la cual el aeródromo militar de Getafe (Madrid) no cayó en manos de los militares sublevados. Subsecretario del Aire siendo Indalecio Prieto ministro de Marina v Aire, y jefe de las fuerzas aéreas de la Zona Centro-Sur, se declaró partidario, en los últimos días de la contienda, de negociar una paz honrosa con Franco, por lo que se puso a las órdenes de Segismundo Casado y del Consejo Nacional de Defensa, participando en la lucha habida aquellos días contra las fuerzas comunistas —a pesar de haber militado en sus lilas-- que pretendían continuar la guerra. Rotas las negociaciones de paz con los nacionalistas, huyó de España, exiliándose a Londres y, después, a México, donde falleció.

Miguel Campins Aura.

(1880-1936). Militar del Arma ele Infantería, diplomado en la Escuela Superior de Guerra, que intervino en la campaña de Marruecos y que, siendo coronel, desempeñó la Jefatura de Estudios de la Academia General Militar (Zaragoza) cuando el general Franco era director de dicho centro docente. El 18 de julio de 1936 era comandante militar de Granada y jefe de la 3." Brigada de Infantería, y aunque, al parecer, estaba comprometido en el alzamiento —si bien hay autores que sostienen lo contrario—, aseguró al gobernador civil de la provincia y a algunos dirigentes del Frente Popular que las fuerzas a sus ordenes permanecerían fieles al Gobierno, accediendo, incluso, a que llegado el caso, siempre y cuando recibiera órdenes en tal sentido por el conducto reglamentario, entregaría las armas que se hallaban bajo su custodia a las milicias de los partidos izquierdistas y de las organizaciones sindicales. Al día siguiente, tras hablar por teléfono con el ministro de la Guerra, general Luis Castelló Pantoja, se presentó en los cuarteles de Artillería, y dirigiéndose a los oficiales allí reunidos, les recomendó que depusieran su actitud levantisca y permaneciesen leales a la legalidad republicana: «El movimiento militar ha fracasado totalmente —les dijo—. Yo espero de ustedes que se dejen de fantasías y que guarden absoluta fidelidad al Gobierno de la República.» Sin embargo, conminado por su ayudante, el comandante de Infantería Francisco Rosaleny Burguet, que obedecía órdenes del general Queipo de Llano, «en vista del estado de desorden imperante en todo el territorio de la nación desde hace tres días, ausencia de acción del Gobierno central y con el fin de salvar a España y a la República del caos existente», se avino a firmar el bando declarando el estado de guerra en el territorio de su jurisdicción. El 21 de julio, obligado quizá por las circunstancias, pretendió explicar el porqué de su actitud en unas declaraciones un tanto pueriles que hizo al diario granadino El Ideal: «He querido en todo momento mantenerme dentro de la legalidad; pero, ante el abandono manifiesto en que nos tenía el Poder central, la falta de atención por parte del gobernador civil, con el que yo en todo momento he querido mantener contacto, ha dado lugar a que yo ordene que en la provincia de Granada sea declarado el estado de guerra. Por otra parte, los elementos extremistas de nuestra capital se habían dedicado, a pesar de la actitud caballeresca del Ejército, a incitar a los soldados, arrojando hojas en las que se excitaba a la rebelión contra los jefes y otras cosas. Comuniqué al gobernador lo que ocurría, y éste, por su parte, no hizo nada para evitar estos vergonzosos hechos. El Ejército, ante semejante actitud, daba muestras de gran nerviosismo. También los elementos extremistas habían pedido al gobernador civil que les fueran entregadas las armas que existen en el cuartel de Artillería. Esto ha sido, sin duda, lo que más me ha inducido a tomar la solución adoptada, puesto que yo no podía consentir que esas armas fueran a parar a semejantes elementos, aun cuando el gobernador me había afirmado que no serían esas armas usadas contra nosotros, sino contra elementos militares de otras capitales. Yo, como comprenderán, no podía entregar esas armas para que fueran usadas contra compañeros nuestros...» Sin embargo, el citado Queipo de Llano, que se había autoproclamado general jefe del Ejército del Sur, no se dio por satisfecho y le acusó por los micrófonos de Radio Sevilla de haber traicionado a los alzados, ordenando su in-mediata detención: "... Ayer me dijo por teléfono que no se había unido a nosotros, porque no había podido comunicarse conmigo... Lo mismo que conmigo, el general Campins ha estado jugando con la guarnición de Granada... Cuando vio que la oficialidad se negaba terminante-mente a cumplimentar la orden de entregar las armas al pueblo, se presentó allí humildemente (en el cuartel de Artillería) y sufrió, sin inmutarse, las vejaciones de que la oficialidad le hizo objeto. En este mismo momento ordeno su detención, y en su día será juzgado por su conducta.» Efectivamente, el 14 de agosto de dicho 1936, no obstante haber sido declarado rebelde por el Gobierno de la República y haber causado baja en el ejército junto con los demás generales que acaudillaron el alzamiento, Campins compareció ante un consejo de guerra sumarísimo, acusado de haber cometido un delito de «rebelión militar». Presidió el tribunal que lo juzgó el general José López Pinto, actuando de fiscal el comandante del Cuerpo Jurídico Militar Eduardo Jiménez Quintanilla, y de defensor el capitán de Infantería Benito Campos García. Al día siguiente, ABC de Sevilla hacía esta breve reseña de la vista del proceso: «El juez, coronel señor Arcosa, leyó el apuntamiento de la causa, cumpliéndose seguidamente todas las prescripciones de la ley. El fiscal, en brillante informe, solicitó para el acusado la pena de muerte, y la defensa, también en alegato brillante, pidió clemencia. Se le concedió al acusado el uso de la palabra, y éste habló extensamente, tratando de disculparse. Cumplidos todos los trámites legales, se reunió el Consejo para deliberar. La sentencia aún no es conocida, pero las impresiones son pesimistas. El fallo ha pasado a estudio de la Auditoria de Guerra.» Al parecer, el general Franco, que en aquellos momentos no era más que general jefe del Ejército de Africa, trató de evitar que se dictase un fallo irreparable, pero Queipo de Llano se negó rotundamente a atender cualquier petición que se opusiese a la sentencia dictada por el tribunal. Tres días después, el mismo diario sevillano publicaba un suelto con esta noticia: «El general Campins, que mandaba la plaza de Granada y que fue condenado en Consejo de Guerra sumarísimo a la última pena por haber tratado de hacer fracasar el movimiento salvador de España, fue ejecutado a las seis y media de la mañana de anteayer. El general Campins solicitó asistencia espiritual y recibió cristianamente los Santos Sacramentos.» Algunos días después, Dolores Roda de Campins, viuda del general fusilado, dirigió una carta al general Franco en la que, entre otras cosas, le decía: «... Franco, Franco. ¿Qué han hecho con mi marido? ¿Quién me lo ha matado? ¿Qué crimen ha sido el suyo? ¿A quién mató él? Esos que le han matado (quienes sean) no lo conocen. ¡No saben quién es! Usted sí le conoce. Y sabe su valor como militar, como cristiano, como caballero. ¡Usted sabe quién es! ¿Qué pasó, Dios mío, qué?»


Nota: Queipo fusiló a Campins que era amigo de Franco y cuyo único delito fue dudar. Mola, fusiló a Batet que era amigo de Queipo. Franco no se dignó aceptar la petición de indulto que Queipo y Cabanellas le dirigieron. Mola no iba a tener piedad, cuando ya había afirmado que si veía a su padre con los republicanos, lo fusilaba. Un prócer de la Patria, el amigo Mula, digo Mola.

Por otro lado, Campins no debería estar aquí pues no profesaba ideal republicano ninguno, y además, parece muy cierto que como mínimo tuvo dudas sobre qué debía hacer. Pero dado que fue una victima de los rebeldes (paradigmática, por otro lado) y dado que humano es tener dudas en las horas críticas, quede Campins en nuestras páginas como personaje republicano, pese a todo.

José Cantero Ortega.

Coronel de Infantería y jefe del Regimiento de Castilla 16, de guarnición en Badajoz. Se mantuvo leal al Gobierno del Frente Popular, participando en la defensa de la plaza, el 15 de agosto de 1936, frente a las columnas de Yagüe, Castejón y Asensio.  Capturado, fue poco después fusilado.

Manuel Cardenal Dominicis. 

General al mando de la 1 Brigada de Artillería. Presidió el Consejo de Guerra de los oficiales rebeldes de Barcelona y fue testigo en juicios celebrados en Madrid, donde permaneció al cargo de la Artillería hasta noviembre de 1936. Pasó luego al frente de la Comandancia Militar de Madrid. Durante un lapso, fue jefe temporal del Ejército del Centro en 1938.

Rogelio Caridad Pita

General de Brigada, Jefe de la V Brigada de Infantería y Comandante Militar de La Coruña. Se mantiene firme al lado del Gobierno y cuando, el 20 de julio, pretende personalmente, concurriendo al Regimiento de Infantería de Zamora, enfrentarse con aquellos que sabía dispuestos a alzarse en armas, es detenido por el coronel Martín Alonso, detención que se produce junto con su ayudante. Juzgado por un Consejo de guerra sumarísimo, fue condenado a muerte y se le ejecutó. Al caer herido de muerte gritó: "¡Viva la República!".

  

Saturnino Carod Lerín.

Dirigente de la Milicia Carod-Ferrer en Aragón en 1936 y posteriormente comisario de la 18 Brigada.

Ernesto Carratalá Cernuda

Teniente coronel de un batallón de Zapadores de Carabanchel (Madrid). Fue muerto al oponerse a los oficiales sublevados, posiblemente cuando intentaba entregar armas al pueblo.

Segismundo Casado.

(1893-1968). Dirigente principal de la rebelión de los oficiales contra el gobierno de Negrín y en las negociaciones de rendición de 1939. De humildes orígenes, ingresó en Caballería y aprobó el ingreso en la escuela de EM. Participó en conjuras y fue encarcelado cuando la dictadura primorriverista, haciendo amistad con varios miembros de la CNT. Al comienzo de la guerra fue jefe de la escolta presidencial. Hizo de jefe de E M de una columna miliciana y luego de jefe de Operaciones del E M renovado. Ayudó a formar en Albacete las Brigadas mixtas. Ocupó varios puestos administrativos y participó en la batalla de Brunete, en sustitución del jefe del XVIII Cuerpo. En mayo de 1938 pasó a mandar el Ejército del Centro, y ocupando ese cargo se alzó contra la República y entabló negociaciones con los nacionalistas después de haber sofocado a los leales al gobierno en Madrid. Los militares, pero éstas no le prestaron gran atención v desde el primer momento le negaron todas y cada una de sus pretensiones, exigiendo, sin otra posible opción, la rendición incondicional del ejército republicano. Ante la imposibilidad de proseguir la lucha, aceptó la dura realidad de los hechos y horas antes de que los ejércitos de Franco entraran en Madrid, se di-rigió a Valencia y de allí a Gandía, en cuyo puerto embarcó con destino a Marsella (Francia). Algún tiempo después se instaló en Gran Bretaña, donde permaneció hasta su definitiva vuelta a España, siendo juzgado a su regreso por un consejo de guerra y absuelto de los cargos que se le imputaron, aunque no se le reconoció el derecho, como al parecer él pretendía, de reingresar en el ejército. Autor de un interesante libro titulado Así cavó Madrid, publicado en la capital de España el mismo año de su fallecimiento.

   Fernando Casado Veiga.

Era comandante de Artillería; fue ayudante de campo de Azaña y posteriormente jefe de la Artillería de la zona Centro y después inspector general de Artillería.

Manuel Cascón Briega.

Militar profesional y Coronel de las FARE que mandó la fuerza aérea tras el golpe de Casado. Pudiendo huir con Mendiola afrontó su destino que no era otro que el pelotón de fusilamiento dado su condición de militar leal.

Imagen y más información:

http://www.aire.org/gce/pil_rep/ver.php?art=cascon&ant=leret&sig=

   Victoriano Castán Guillén.

Militante de la CNT, mandó la 118 Brigada de la 25 División. Ascendido a teniente coronel en septiembre de 1938, fue nombrado jefe de la 66 División.

Luis Castelló Pantoja.

(1881-1962). General de brigada del Arma de Infantería que desempeñaba al estallar la guerra civil el cargo de comandante militar de Badajoz y que del 19 de julio a 7 de agosto de 1936, desempeñó el de ministro de la Guerra, en el gabinete presidido por Giral. Impresionado por el fusilamiento de su hermano, que cayó en manos de las milicias anarquistas, y la detención y prisión de su esposa y de dos hijas, capturadas en Badajoz por los nacionalistas, sufrió una grave depresión nerviosa, teniendo que ser internado en un sanatorio psiquiátrico. A poco de salir de este centro se refugió en la embajada francesa, donde permaneció hasta la primavera de 1937, fecha en que consiguió salir de España e instalarse en Francia, en cuyo país fue detenido por los alemanes en 1942 que con engaños le entregaron a Franco y pasó más de tres años en la cárcel condenado a muerte antes de ser indultado y puesto en libertad en 1946. Más tarde se le otorgó el retiro.

 

José del Castillo Sáenz de Tejada

Teniente de Infantería al servicio de otros ministerios, con prestación efectiva de servicios en la Guardia de Asalto en el Cuartel de Pontejos, en el Ministerio de la Gobernación. Era de Jaen y había sido encarcelado durante la revolución de octubre de 1934. Tras ser puesto en libertad, ingreso en la Guardia de Asalto. Estaba calificado como de filiación socialista y de profundas convicciones. Mandaba una sección de la 2ª Cia (Especialidades) del 2 Grupo de Asalto, que mandaba Burillo. Parece que instruía a las milicias juveniles del PSOE y se ha dicho que incluso instruyó las MAOC. Fue asesinado por un grupo de falangistas el día 12 de julio de 1936. Como consecuencia de este asesinato, oficiales de Asalto y guardias dieron muerte como represalia al diputado José Calvo Sotelo.

Enrique del Castillo Miguel

(1877-1936). Coronel del Arma de Ingenieros, jefe del Regimiento de Ferrocarriles n.° 1, de guarnición en Leganés (Madrid), que en el momento de estallar la guerra civil adoptó una actitud de cautela, aunque después decidió ponerse, con la unidad bajo su mando, a las órdenes del Gobierno republicano. Tras combatir, con escasa fortuna, en el Alto del León, parece ser que fue asesinado por los mismos hombres que mandaba, que le acusaron de haberlos traicionado, o que, al enterarse de que su hijo había muerto en acción de guerra, se suicidó.

   Eduardo Cavanna del Val.

General al mando de la Brigada de Artillería de Valencia. Al principio estuvo disponible y sujeto a una investigación; en febrero de 1937 se le exoneró, pero no ocupó puestos de combate.

José Centaño de la Paz.

(1883-?). Teniente coronel de Estado Mayor que durante la guerra civil prestó servicio en las tilas del ejército republicano como jefe de un parque de Artillería situado en Madrid —aunque, de hecho, era un agente secreto de los nacionalistas—, el cual en los últimos días de la contienda se presentó al coronel Segismundo Casado para decirle que era un representante del Gobierno de Burgos y que podía tratar con él todo lo relacionado con las gestiones de paz y la capitulación del ejército republicano.


Nota: Al final de la guerra era coronel.

Vicente Cerdá Ivorra.

Sirvió como teniente en el ejército republicano, destinado en el hospital base de Onteniente. Estuvo también destinado como administrador de un hospital de campaña en Girona y posteriormente en el Estado Mayor de Valencia. Concedida la MEDALLA AL DEBER, en fecha 9 de julio de 1938- BO Nº 170, Pga. ll7. Se le formó consejo de guerra por "Auxilio a la Rebelión" y fue recluido en Alicante.

Fuente: Jaime-Juan Cerdá Ivorra. 

José Cerón González.

Había pertenecido al Estado Mayor desde 1921, aunque había actuado como ayudante de campo del Alto Comisario en Marruecos y había sido enviado a la Ecole Supérieure de Guerre, lo que indica su categoría. Era católico practicante y relativamente conservador. Después de haber ayudado a distribuir armas en Madrid, trabajó en el Ministerio de la Guerra y posteriormente fue director general de Servicio de la retaguardia y transportes. Más adelante, fue subsecretario de una comisión encargada de la retirada de los combatientes extranjeros.

Capitán Chicharro.

Capitán Chicharro, de las JSU de Madrid. Ayudante de Líster en la Sierra y en los últimos combates en Toledo. Cuenta Líster que en la retirada de Toledo, que el defendía, tras la huida de las unidades que durante meses habían cercado el Alcázar, ("Veraneado", dice, él), una unidad de Guardias de Asalto trataba de escapar por el puente de San Martín a medianoche del 27. Líster tenía emplazadas ametralladoras, precisamente para evitar esto. Con su vozarrón de trueno, Líster pegó sus narices a las del capitán de Asalto que había estado vociferando para imponer su derecho a salir pitando y que a la llegada de éste, calló radicalmente. Cuenta Líster que oyó entonces un disparo a su espalda, que volvióse y vio caer muerto con un tiro en la cabeza a un sargento de Asalto que precisamente trataba de hacerle a él lo mismo. Chicharro que había sido herido en el último asalto al Alcázar y tenía un brazo en cabestrillo había sacado su automática Star y se lo había cargado para proteger a su jefe. Chicharro moriría luchando valientemente en la batalla de Madrid. ¡Los hombres de Lister!

Francisco Ciutat de Miguel.

Teniente de Infantería, seguía los cursos de Estado Mayor en Madrid en 1936. En septiembre fue nombrado jefe de Operaciones del EM del Ejército del Norte, pero tuvo serias discrepancias con Aguirre, el presidente vasco, debidas probablemente a que Ciutat era comunista y sentía poco entusiasmo por la independencia militar de la región vasca. Tras la derrota del Norte fue nombrado jefe de Operaciones del Ejército de Levante, con la graduación de teniente coronel. Tras la guerra marchó a la URSS donde estudió y después enseñó en la academia Vorochilov.


Ciutat reseñado por él mismo en ocasión de la publicación de su libro: "Relatos y reflexiones de la guerra de España":

Al producirse el 18 de julio de 1936 el alzamiento militar que dio origen a la guerra civil más dura y sangrienta que haya conocido nuestra atormentada historia, contaba yo veintiséis años de edad, era. teniente de Infantería y acababa de aprobar el primer curso de la Escuela Superior de Guerra en Madrid. Huérfano de militar, pues mi padre, Francisco Ciutat Martín, había muerto en Zamora (diciembre de 1921) siendo teniente coronel de la Guardia Civil, ingresé en la Academia de Infantería de Toledo en 1925. Tres años después, con el empleo de alférez, fui destinado al regimiento de Infantería de Garellano, número 43, de guarnición en Bilbao, donde inicié mi vida militar organizando y mandando una sección de morteros. Asistí a varias maniobras militares en Zamora, en los montes de León, en Alava y Guipúzcoa; realicé varios cursillos en la Escuela Central de Tiro (1929), en la Escuela Central de Gimnasia (1930-1931) e ingresé por  concurso-oposición en la Escuela Superior de Guerra (1935). Venerando la historia de mi patria, me sentía orgulloso de mi pueblo y vinculado con entusiasmo a sus mejores tradiciones democráticas, a su fiera voluntad de independencia. Por eso, al llegar la hora crucial, mi opción estaba clara. En la guerra (1936-39) me fueron encomendados por el gobierno de la República cargos y tareas que rebasaban con mucho a mi modesto empleo de teniente, a mis conocimientos y experiencias militares, pero estimulado por la confianza en mí depositada, hice cuanto pude por cumplir con mi deber sin regatear esfuerzos. A fines de agosto de 1936, el entonces jefe del gobierno de la República, doctor Giral, me encargó "...crear, organizar y dirigir el Ejército del Norte..." como jefe del Estado Mayor del mismo. Unos tres meses después, cumplida en lo fundamental esta misión, fue destinado para mandar aquel ejército un veterano y excelente militar, el general Francisco Llano Encomienda, bajo cuyas órdenes quedé como jefe de su Estado Mayor (14-11-1936). Siguieron diez meses de dramática e ininterrumpida lucha en duras condiciones de aislamiento y de extrema inferioridad, sobre todo en el aire y en la mar, contra las fuerzas principales del adversario que, después de la derrota sufrida en Guadalajara y Madrid, volcó su esfuerzo máximo para conquistar Euzkadi, Santander y Asturias, que constituían el norte republicano. Perdido tras empecinada lucha aquel frente (octubre 1937), el general Vicente Rojo Lluch, jefe del Estado Mayor Central, me incorporó al Estado Mayor del Ejército de Maniobra, como jefe de la sección de operaciones y subjefe del Estado Mayor. Como tal participé en la elaboración de diversos planes estratégicos, entre ellos, la operación de Teruel (diciembre 1937 a febrero 1938), el llamado "Plan P", que nunca llegó a realizarse; en la realización de la trascendental defensa de Aragón y el Maestrazgo (marzo-mayo de 1938); en la exitosa defensa de Valencia (junio-julio de 1938) y en las operaciones de carácter local que siguieron en el frente levantino hasta el final de la contienda. En el curso de aquella guerra recibí varios ascensos y recompensas. En abril de 1939 era teniente coronel, y desempeñaba el cargo de jefe del Estado Mayor del Ejército de Levante, por haber pasado su digno jefe, el general Leopoldo Menéndez a mandar el grupo de ejércitos y quedar el coronel Federico de la Iglesia, brillante militar de gran competencia profesional, a mandar el Ejército de Levante.

   Jesús Cifuentes del Rey.

Comandante de Artillería del Regimiento costero de Cartagena cuando se rebeló contra el gobierno Negrín en marzo de 1939.

  José Coello de Portugal.

Había sido expulsado del ejército antes de la guerra, probablemente por razones políticas. Los informes nacionalistas le describían como -muy rojo-. Se presentó voluntario en Madrid y se le nombró capitán de E M , figurando en la plantilla de Operaciones en octubre de 1938. Ascendió rápidamente a comandante y teniente coronel. Durante algún tiempo se ocupó de contraespionaje y de actividades guerrilleras en la retaguardia enemiga. A finales de 1938 fue 2º jefe de E M del Grupo de Ejércitos de la Región Oriental.

Juan Colinas Guerra.

(1881-1939). Teniente coronel de la Guardia Civil que al producirse el alzamiento militar de julio de 1936 se hallaba destinado en Bilbao, en cuya ciudad, con las fuerzas a sus órdenes, coadyuvó al aplastamiento de la rebelión, no obstante lo cual fue acusado de estar en connivencia con los militares sublevados, si bien gracias a la defensa que hizo de él el dirigente socialista Paulino Gómez Sáez, resultó absuelto y reingresó en el servicio activo. A continuación fue destinado al frente del Norte, donde permaneció hasta el derrumbamiento definitivo del ejército republicano en dicho sector. Tras huir a Francia, volvió a la zona republicana, siendo de nuevo acusado de traición. Recluido en la cárcel de Barcelona, permaneció allí hasta la entrada de los nacionalistas en dicha ciudad, los cuales, después de juzgarlo ante un consejo de guerra, lo condenaron a muerte y lo fusilaron.

Fernando Condés Romero.

(1906-1936). Capitán de la Guardia Civil que tomó parte en la insurrección armada de octubre de 1934, por lo que fue condenado a prisión y separado de su cargo. Amnistiado en febrero de 1936, tras el triunfo del Frente Popular volvió al servicio activo. Miembro del PSOE —«yo me puedo equivocar como capitán de la Guardia Civil —solía decir—, pero como socialista no me equivoco nunca, porque, para mí, los obreros siempre tienen razóni— y de la UMRA. Instructor de «La Motorizada» y amigo personal del teniente de la Guardia de Asalto José del Castillo Sáenz de Tejada. En julio de 1936, hallándose en situación de disponible forzoso, desempeñó un importante papel en el asesinato del líder monárquico José Calvo Sotelo, muriendo en Madrid, pocos días después de haber ocurrido estos hechos, a consecuencia de las heridas sufridas en el Alto del León.

Antonio Cordón García.

Capitán de Artillería retirado que había tomado parte en conspiraciones contra Primo de Rivera y posteriormente se había adherido al Partido Comunista. Volvió al ejército al estallar la guerra y durante algún tiempo se dedicó a poner orden en el caos que reinaba en el Ministerio de la Guerra. Luego fue jefe de E M de distintos frentes andaluces y en agosto de 1937 en Belchite. Fue nombrado jefe de Operaciones del Estado Mayor Central. Destituido por Prieto por realizar abiertamente propaganda comunista, fue reintegrado en su puesto en 1938 y nombrado posteriormente subsecretario del Ministerio de Defensa, en donde fue en gran medida responsable de la eficaz reorganización del ejército tras su partición en dos. Fue ascendido a general en febrero de 1939 y contempló el paso de la frontera francesa de los ejércitos derrotados siendo jefe del EM del Grupo de Ejércitos del Este. Después de la guerra marchó a la URSS. Fue agregado al nuevo (y comunista) ejército polaco y tomó parte en actividades republicanas españolas en Francia. Falleció en Praga el 1971, donde había ocupado un cargo universitario.

Manuel Cristóbal Errandonea.

Comandante del ejército vasco, natural de Irun. A pesar de ser civil se distinguió en la guerra del 36 como jefe militar. Fue uno de los dirigentes de la defensa de Irun al comienzo del alzamiento, luchando al frente de un grupo de trabajadores iruneses que formaron la base del futuro Batallón Rosa Luxenburgo, de filiación comunista como el propio Errandonea. Tras la caída de Irun en poder de las columnas nacionales, dirigió con el comandante García Ezcurra un contraataque por la reconquista de la posición de San Marcial y, desde allí, de la línea fronteriza, ataque que fue rechazado. Al frente de Rosa Luxenburgo luchó con valor e inteligencia en Bizkaia. Defendió hasta el último momento su posición en Errenteria, en el flanco izquierdo de Gernika. Al organizarse el ejército vasco en Brigadas se le dio el mando de la VI, compuesta por los Batallones Rosa Luxenburgo, U. G. T. n.° 13, Amuategi y Rebelión de la Sal. Con esta Brigada contraatacó en Peña Lemona, logrando recuperar la cumbre, y, tras la rotura del cinturón de Bilbao, en el Urrusti, posición que igualmente recuperó. En este último combate resultó herido en un pie, siendo sustituido en el mando por el voluntario italiano Nino Nanetti. Tras la pérdida de Bizkaia y retirada a Santander se le dio el mando de la II División. Según el periodista G. L. Steer fue una de las revelaciones civiles de la guerra.

Fuente: Felipe Peña

Militante comunista de Irún que defendió Irún y San Sebastián, mandando posteriormente una brigada y luego la 51ª División en el norte. Fue nombrado al frente del XXI Cuerpo del Ejército de Levante en 1938. Tuvo un papel destacado en el PCE en el exilio y fue elegido miembro de su buró político en 1954.

  Manuel de la Cruz Boullosa

(1874-1939). General de brigada del Arma de Artillería que al estallar la guerra civil desempeñaba el cargo de subsecretario del Ministerio de la Guerra, cargo del que fue depuesta el 22 de julio de 1936, al hacerse cargo de la presidencia del Gobierno José Giral, sin que a partir de entonces volviera a ocupar puesto de mando alguno, a pesar de haber permanecido fiel a la República. Murió en Madrid poco antes de concluir la contienda.

Juan Cueto Ibáñez

Nombrado para la casa militar de la Presidencia en su calidad de teniente coronel de Carabineros. Enviado a Bilbao, instruyó los batallones milicianos de Izquierda Republicana. Fue ejecutado a raíz de la toma de Bilbao.

   Edmundo Cuevas de la Peña.

Capitán de Infantería. Mandó las Fuerzas de Seguridad de Barcelona y fue nombrado director general de Seguridad oponiéndose a la influencia comunista.

Felipe Díaz Sandino.

1891-?). Teniente coronel del Arma de Infantería y piloto aviador que en julio de 1936 se hallaba destinado en Barcelona, donde mandaba la Escuadra Aérea nº 3 con base en el aeródromo del Prat. Al estallar la guerra civil permaneció fiel al Gobierno republicano, poniendo en juego toda su autoridad para que el citado aeródromo no cayese en poder de los militares rebeldes, lo que consiguió tras no pocas vicisitudes. Convertido poco menos que en héroe popular, poco tiempo después fue nombrado consejero de Defensa del Gobierno de la Generalidad de Cataluña, cuyo cargo desempeñó hasta casi el final de la contienda. Al finalizarla guerra abandonó España y se exilió al extranjero.

Eleuterio (¿Eulogio?) Díaz Tendero Merchán.

(1882-1945). Capitán de Infantería (escala de reserva), de filiación procomunista, y elemento destacado de la UMRA, que al estallar la guerra civil se adhirió a la causa republicana, desempeñando a lo largo de la contienda diversos puestos de carácter burocrático directamente relacionados con la depuración y selección del personal militar —jefe del Gabinete de Información y Control, jefe de personal del Ministerio de la Guerra, creador del SIM, etc.—, en los que, al decir de algunos historiadores, no obró siempre con acierto. Detenido en una ocasión por haber escrito o inspirado una serie de artículos contra Largo Caballero, entonces presidente del Gobierno y ministro de la Guerra, en los que se criticaban duramente los procedimientos —a juicio del articulista, erróneos—que se seguían para el nombramiento de los altos jefes militares, fue repuesto en su cargo tras re-cobrar la libertad. Al finalizar la campaña de Cataluña se exilió a Francia, donde, durante la segunda guerra mundial, fue detenido por los alemanes, acabando sus días en un horno crematorio del campo de concentración de Dachau.

Dueñas Salvado, Doroteo

Capitán en la 28 Brigada Mixta, 109 Batallón. Murió en combate, el 16 de Abril de 1938

Fuente: Julián Dueñas Méndez

Gustavo Durán.

Había pasado parte de la dictadura primorriverista en el exilio, dedicándose al doblaje de películas en París. Era músico profesional. Al estallar la guerra se unió a las Milicias, ocupó cargos en el Quinto Regimiento y durante breve tiempo fue jefe de EM de la 1 Brigada Internacional. Fue jefe de la 69 Brigada. y posteriormente jefe de División. Durante breve tiempo estuvo al frente del SIM, aunque Prieto le devolvió al campo de batalla porque había efectuado nombramientos sin estar autorizado para ello. En 1938 mandó el XX Cuerpo y estuvo en la defensa del frente al norte de Valencia. Después de la guerra marchó a Londres, donde se casó con una americana, pasando a los Estados Unidos en 1940 donde sufrió persecución política.


Nota: Horacio Vázquez-Rial tiene una novela sobre este músico y militar republicano: NR06. El soldado de porcelana.

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