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JOSÉ MARÍA ROSA

 

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Artigas

 

Artigas es un caudillo. Eso se ha dicho en sentido peyorativo por los liberales. Un "caudillo" es algo que no se encuentra en los libros de derecho constitucional comparado; porque los libros de derecho constitucional comparado han sido escritos para sistemas donde gobierna y detenta los privilegios una sola clase de la población. Gobiernan consejos o asamblea en público, y logias en secreto. Ya no hay jefes, no puede haberlos: el "jefe" es la negación de los intereses particulares. Y Artigas es un "caudillo", un "jefe" porque su gobierno es popular: la sola manera que tienen los pueblos de gobernar. El caudillo es la multitud misma, por ella habla y gesticula el pueblo: lo "representa" porque sabe interpretarlo, lo conduce, porque tiene sensibilidad para comprenderlo.


Artigas es lo vernáculo contra lo foráneo, la realidad contra el artificio, la Patria contra la colonia: lo nuestro, lo americano, lo auténtico, en pugna contra lo ajeno, lo importado, lo europeo. No bastaba con llamarse "revolucionario" para serlo, como ocurría en los triunviratos y directorios de Buenos Aires de mentalidad colonial e ideales puramente formales. Ellos no se llamaban "coloniales" ni se sentían así: para ellos lo colonial era lo español, y creían que dejaban de ser colonia al hacerse afrancesados o anglófilos. Porque no sentían lo nuestro. Su actitud era terriblemente colonial porque hasta arrasaba con esa innegable raíz española que estaba en al fondo de las cosas criollas.
 

 

 

José María Rosa

 

(José María Rosa, Artigas. La revolución de mayo y la unidad hispanoamericana, Buenos Aires, Fundación Raúl Scalabrini Ortiz, 1960)

 

 

 

 

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