EL COMUNISMO ES DERROTADO EN ESPAÑA

 “Después de una profunda infiltración masónica en la maquinaria gubernamental, el comunismo sacudió a España el 11 de Mayo de 1931 con actos terroristas contra las iglesias de las principales ciudades. Ante ese clima de alarma e inseguridad -precursor de la Revolución Mundial marxista- el Rey Alfonso XIII dimitió y el poder quedo en manos del primer ministro Alcalá Zamora, sefardí, quien por una parte asistía a misa los domingos y tranquilizaba así a la masa católica y por la otra solapaba la infiltración roja.

Dos años más tarde Francisco Largo Caballero celebraba un pacto con el embajador soviético Rosemberg y a continuación llegaban a España agentes comunistas como Ilya Ehrenburg, Primakof, Goreff, Rose Skoblesky, Aralynk Tupolyew, Vladimir Bischitzki, Bela Kun, J. Artadel, Antonov Ovejenko, Moses Rosemberg, Leo Jacobson, Keikin, Kolzow Ginzburg, Friedlander, J. Miratvilles, Stillermann, Samuel Fratkin, Shapiro y otros, muchos de ellos judíos disfrazados de rusos. Además se dedicaban a obtener armas en el extranjero para los rojos españoles, Lourie Fuchs, Adler, Zibrowsky, Merkas y Wall. El judío francés León Blum facilitaba la introducción de armas a España y el paso de oficiales soviéticos, incluso hasta hubo un levantamiento procomunista en Asturias en 1934.

Por otra parte Gil Robles organizaba a un sector anticomunista en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) y José Antonio Primo de Rivera ponía en pie a la juventud contra el bolchevismo. El diputado Cano López revelo (febrero 15 de 1935) como la masonería reblandecía la disciplina en el ejército y propiciaba los desordenes comunistas. Pero la conjura siguió avanzando y en mayo del año siguiente subió el maestro de grado 33 Manuel Azaña, que dio apoyo a los rojos, En 4 meses fueron incendiados 170 templos, 69 clubes y 10 periódicos; murieron en actos de terrorismo 269 personas y 1287 quedaron heridas; estallaron 113 huelgas generales y 218 huelgas parciales. El famoso político José Calvo Soteldo denunció en las Cortes que el país estaba siendo empujado hacia el comunismo y pidió que se restableciera el orden. El Gran Oriente Masónico se reunió en Ginebra y acordó que se liquidara a Calvo Soteldo, el cual horas después fue aprehendido y fusilado.

A los tres días de ese asesinato estalló la Rebelión anticomunista del ejército (17 de Julio de 1936) donde pese a la infiltración roja había todavía un baluarte del nacionalismo. El general Sanjurjo murió cuando iba acaudillar el movimiento y quedó entonces al frente de este el general Franco.

El creador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, había sido aprehendido meses antes en Madrid y el régimen comunista de Azaña mando a fusilarlo al estallar el movimiento de Franco. En su testamento José Antonio desmintió a las agencias cablegráficas internacionales que le atribuyeron críticas contra las fuerzas africanas de Franco: “Yo no puedo injuriar a unas fuerzas militares que han prestado a España en África, heroicos servicios…Condenado ayer a muerte, pido a Dios que si todavía no me exime a llegar a ese trance me conserve hasta el fin la decorosa conformidad con que lo preveo y, al juzgar mi alma, no le implique la medida de mis merecimientos, sino la de su infinita misericordia”.

El presidente Azaña (de quien Mauricio Karlavilla dice que era homosexual y que el comunismo lo tenía chantajeado en sus manos) era asesorado por el embajador soviético Rosemberg. En Barcelona actuaba abiertamente el cónsul Antonov Avceko distribuyendo armas entre los milicianos rojos, en tanto que agentes de Moscú organizaban las “chekas” para eliminar a los opositores y aterrorizar a la población. Siete mil sacerdotes, incluso 12 obispos, iban a caer asesinados junto con millares de jóvenes nacionalistas, según estadísticas de Monseñor Antoniutti, nuncio apostólico de España.

Antes de que se libraran grandes batallas, la atención se centro en el Alcázar de Toledo, donde el Coronel José Moscardó resistía con 1000 hombres el sitio de 12 mil rojos que dominaban la ciudad. El jefe de los sitiadores hizo enlazar las líneas telefónicas y le hablo al Coronel Moscardó:” Le exijo –manifestó- que rinda el Alcázar en un plazo de 10 minutos y de no hacerlo así fusilare a su hijo Luís que lo tengo aquí en mi poder…Para que vea que es verdad, ahora se pone su hijo al aparato. El coronel Moscardó oye la voz de su hijo de 17 años y le pregunta:¿Qué hay hijo?-“que dicen que me van a fusilar si no rindes el Alcázar”…El coronel Moscardó le contesta:”Pues encomienda tu alma a Dios, da un grito de ¡Viva España! Y muere como un patriota…Un beso muy fuerte papá”... Exclama Luis.

El jefe comunista vuelve a tomar el aparato y el coronel Moscardó le dice: “Puede ahorrarse el plazo que me ha dado, pues el Alcázar no se rendirá jamás”   

Poco después Luis era fusilado en un suburbio de Toledo, casi a la vista del Alcázar donde su papá seguía combatiendo.

Después de dos meses y seis días de sitio, el Alcázar convertido prácticamente en ruinas es liberado con la llegada de las tropas franquistas del General Varela y se convirtió en un símbolo de la contienda que iba a costar un millón de victimas.

 Como el movimiento nacionalista español se oponía a la “revolución mundial” todos los gobiernos masónicos se apresuraron a condenarlo. En los Estados Unidos se formó el “Comité para la ayuda a la democracia española” encabezado por el rabino Louis Mann y por el famoso judío Albert Einstein, luego la Confederación Central de Rabinos de los EEUU se reunió el 30 de mayo en Colombo, Ohio y declaro:”Esta conferencia expresa su vigorosa condenación de los insurgentes españoles” A la vez el rabino Stephen Wise abogaba públicamente por los comunistas españoles y el judío americano Herbert Mathew de New York Times se traslado a España para cablegrafiar crónicas favorables a los rojos ( como lo hizo 20 años después a favor de la Cuba de Castro) La central obrera americana C.I.O dirigida por los lideres judíos Hillman, Gold y Dubinsky promovio la formación de la brigada “Abraham Lincoln” que llevó 3200 hombres a pelear por el comunismo en España, incluso el hijo del rabino Levinger. En el bando marxista español figuraban como delegados de Moscú Neuman y Margarita Nelken, y la Asociación Hispano-Hebraica lanzó una proclama pidiendo que en cada país y en cada ciudad se creara un Comité de ayuda al pueblo republicano español que “lucha por la fraternidad universal”. Muchos liberales españoles quedaron ubicados en el bando de los rojos, aunque propiamente no eran comunistas.

La URSS enviaba armas, peritos y “brigadas internacionales” a España, por su parte Mussolini envió un ejército a ayudar a los nacionalistas, en tanto que Hitler anunciaba en Nuremberg:”Es muy cierto que podríamos arrellanarnos en nuestros sillones diciendo: que maten a sus oficiales, asesinen a sus sacerdotes y a sus intelectuales; es cosa que no nos incumbe. Pero solo con mentalidad de niño se podría tomar esa actitud. No vivimos en la Luna, lo que ocurra en Europa nos interesa.” Y consecuentemente le mandó a España una flota aérea de combate, la Legión Cóndor con 18 mil hombres entre pilotos y soldados para dar apoyo a los anticomunistas.

Roosevelt se hallaba entonces en molesta situación. Era impulsor de la Revolución Mundial y anhelaba la comunicación de España, pero esto lo repudiaba la opinión pública americana, y como Roosevelt necesitaba votos para su reelección, no podía actuar abiertamente aunque España se perdiera para la causa marxista. El grupo rooseveltiano luchaba por retener el poder, a fin de poder acudir en defensa de la URSS cuando Hitler descargara su inminente ofensiva antisoviética, entre tanto Roosevelt sacrificaba lo menos por lo más.

John M. Cowles, masón de Washington, enviaba fondos a sus hermanos de España y les explicaba que la masa católica norteamericana era todavía un obstáculo muy grande para intervenir en España:”Si los católicos votan en masa por los Demócratas vencen, y si votan por los Republicanos, vencen también. Al menos este es el caso general por lo que ambos partidos políticos hacen continuamente lo que pueden por conseguir el voto católico” Esa fue la causa de la neutralidad de Estados Unidos durante la guerra civil española.

Y sin el apoyo de Washington, el Comunismo Internacional fue vencido en su intento por dominar España y fue vencido como en ningún otro lado lo ha sido.”

 

SALVADOR BORREGO

“Derrota Mundial”

México, 1964 

 

Página anterior