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El socialismo libertario de Sandino
Orlando Núñez Soto

Sandino proviene del liberalismo, siendo en su tiempo el más radical entre los liberales. Abandona el liberalismo y asienta su proyecto en la defensa de la soberanía nacional, convirtiéndose en el más ferviente luchador contra el injerencismo norteamericano en Nicaragua.

Adversa a los liberales y a los conservadores, llamándolos "vende patria" y "capitalistas". A partir de su gesta y de su pensamiento nace en Nicaragua el sandinismo, como doctrina y como práctica política. Desde entonces, el sandinismo aparece como la verdadera tercera fuerza en Nicaragua, rompiendo el monopolio político que las llamadas paralelas históricas mantenían desde hace casi dos siglos.

Su trabajo como obrero en enclaves norteamericanos, así como su estancia al lado del movimiento sindical anarcosindicalista mexicano, radicalizan y desarrollan su pensamiento: un pensamiento manifiestamente antiimperialista, latinoamericanista y socialista. Un socialismo de carácter libertario.

El socialismo libertario

El socialismo es un pensamiento y un movimiento anticapitalista. Nace en Europa, en el seno de las luchas obreras y bajo la inspiración de los pensadores comunistas que planteaban la sustitución de las relaciones económicas capitalistas por relaciones asociativas y autogestionarias.

Desde entonces, el socialismo se dividirá en tres ramas: un socialismo de carácter sindical, democrático y reformista, pero igualmente anticapitalista, encarnado en lo que posteriormente se denominó la socialdemocracia, más confiado en el cambio institucional que en el cambio socioeconómico. Un socialismo partidista, estatista y autoritario que se inicia con la revolución rusa y que será conocido como marxista leninista, confiado en poder llevar a cabo las transformaciones sociales a partir de una fuerte intervención del Estado. Un socialismo anarcosindicalista, adversario a su vez del capital y del estado, lo primero lo acerca al comunismo, lo segundo lo acerca al liberalismo, pues los liberales han planteado siempre la desaparición del Estado; este género de socialismo es conocido como anarcosindicalismo o simplemente como anarquismo. El anarquismo a su vez tendrá dos ramas, una individualista, enemiga de toda forma de organización, sea partidaria o institucional, otra colectivista, apostando a la organización directa de los trabajadores, a través de la práctica asociativa y autogestionaria.

Quizás la diferencia fundamental entre el socialismo de la socialdemocracia europea y el socialismo soviético, por un lado, y el socialismo latinoamericano, por otro lado, sea el énfasis predominante que adquiere en las revoluciones de América Latina la bandera antiimperialista de la liberación nacional, precisamente por la presencia imperialista que asume el capitalismo en nuestros países

El socialismo en general y el socialismo libertario en particular, llegan a los principales países de América, principalmente a Estados Unidos, México y el Cono Sur, a través de la migración europea de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Los años 20 y 30 del siglo pasado, son años de efervescencia sindical en muchos países latinoamericanos, particularmente en México, bajo la influencia de la revolución mexicana y de las luchas obreras contra las compañías petroleras norteamericanas

El socialismo libertario de Sandino

El socialismo libertario, tanto en su doctrina como en la militancia revolucionaria, adversa todo poder y toda autoridad que no sea el poder autogestionario y directo de los trabajadores, obreros y campesinos. "Sólo los obreros y campesinos llegarán hasta el fin", decía Sandino.

Sandino estuvo en México en la década de los años 30. El pensamiento dominante en los sindicatos mexicanos en esa época era el pensamiento de los hermanos Flores Magón, de filiación y cultura anarcosindicalista. Desde entonces, la lucha de los obreros y campesinos, era para Sandino una lucha indisociable con la lucha en contra del imperialismo político y económico existente en América Latina.

Una de las características principales de los socialistas libertarios es haber llevado la lucha contra la diferenciación social más allá de la diferenciación clasista de carácter económico. Entre las diferenciaciones jerárquicas más combatidas ha sido la discriminación contra la mujer, la discriminación contra los campesinos y la discriminación contra las razas o etnias. "Esta niña, Nicaragua, nunca será mancillada", dijo Sandino, una vez. Es muy conocida la posición de Sandino alrededor de la defensa de los campesinos, su orgullo por la sangre india que corría por sus venas, y su encono frente a las posiciones de la oligarquía, los gringos y los vende patrias.

Igualmente, es característica del socialismo libertario su posición espiritualista, diferente al espiritualismo religioso; un espiritualismo más bien comunitario, fraterno, diferenciando lo que son las posiciones políticas de lo que son las relaciones personales, insistiendo en llamar hermanos a los compañeros de una misma comunidad e insistiendo en construir una comunidad universal. Es bien sabida la pertenencia de Sandino a la Comunidad Universal, así como sus vínculos con el pensamiento del mexicano Vasconcelos o del español-argentino Joaquín Trincado, ambos de fuerte arraigo espiritualista. Resalta asimismo en Sandino la temprana cultura latinoamericanista, de la cual recibió él mismo una calurosa solidaridad.

La bandera de los anarquistas ha sido siempre la bandera rojinegra y su mayor acercamiento organizacional ha sido la política de los frentes antiimperialistas; esa era la bandera de los anarcosindicalistas mexicanos, ese fue el color de la bandera de Sandino, y, posteriormente, esa ha sido la bandera de nacimiento y combate del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Sandino siempre pensó que los partidos a lo sumo eran un medio necesario y no un fin perenne de cualquier tarea política, tal como muchos sandinistas pensamos hoy en día de la organización partidaria, incluso algunos dirigentes del Frente Sandinista. Lo que no quiere decir: soslayarlo, como un medio necesario y hasta imprescindible para empoderar a los oprimidos, explotados o discriminados.

Mucha gente, en Nicaragua y en el mundo, se identifica con el sandinismo, precisamente por la identidad libertaria del socialismo de Sandino. Si tuviéramos que hablar de la actualidad del pensamiento político de Sandino, no podríamos dejar de relacionarla con la identidad de las luchas que libra la izquierda en América Latina: el papel de los movimientos obreros, campesinos, indígenas, jóvenes y mujeres, la crítica a los partidos políticos y a la corrupción de las instituciones gubernamentales, la importancia de la integración latinoamericana, el papel de las alianzas contra el injerencismo norteamericano, el espíritu libertario y el inicio de una espiritualidad diferente a la de las iglesias tradicionales.