LÁBARO Y LAUBURU

Desde hace bastantes años, se han popularizado en Cantabria y en el País Vasco dos símbolos denominados "lábaro" y "lauburu" cuya finalidad es representar respectivamente a ambos pueblos. Se han llegado a hacer todo tipo de afirmaciones acerca de ellas, en algunos casos excesivamente dogmáticas y categóricas y en demasiadas ocasiones realizadas desde la ignorancia. A causa de ello, y de la extraordinaria repercusión que han tenido en la cultura popular de ambos pueblos, pretendemos hacer un somero análisis de su origen histórico.

Lábaro cántabro

Sabemos por Tertuliano y Minucio Félix que existía un estandarte militar romano denominado cántabrum. Consistía en un pendón de tela roja que estaba sujeto a un travesaño colocado perpendicularmente al asta de sujepción del estandarte. Como los romanos poseían otro tipo de insignia que obedece a esta misma descripción (los vexillum) es de suponer que se diferenciase de estos por el motivo que iría bordado en la tela.

Este tipo de estandartes debía estar bastante difundido entre los pueblos célticos pues aparece representado en el Arco de Orange y en acuñaciones celtibéricas. Se supone que el uso de esta insignia fue tomada de las tropas de auxiliares cántabros que prestaban servicio a Roma, del mismo modo que sabemos por Arriano que el ejército romano copió dos tácticas de caballería, el circulus cantábricus y el cantabricus impetus.

Posteriormente, supuestamente el Codex Theodosianus nos habla de los cantabrarii, una especie de colegio encargado de portar el labarum, un famoso estandarte imperial romano. Este estandarte nos es descrito por Eusebio como una tela de color púrpura ricamente enjoyada, que colgaba de un travesaño del asta. En las acuñaciones de la época este estandarte nos es presentado con un símbolo cruciforme. A modo de curiosidad, este es el estandarte que Constantino vio poco antes de su conversión la cristianismo. Tras esta conversión, el labarum se transforma en el crismón, el anagrama que representa a Cristo, consistente en una "X" sobre la que se superpone una "P", apareciendo frecuentemente respresentado en la iconografía romana.

El problema reside en que no se sabe excatamente en que referencia del Codec Theodosianus se han basado los autores que han establecido esta relación entre los cantabrarii y el Labarum. Algunos de ellos de prestigio, como C.H. Daremberg y E. Saglio

Referencias al "Cantabrum":

"La religión de los romanos venera todos los signa militares, jura por ellos, los antepone a todos los dioses. Todas las imágenes colocadas en los signa son los collares de las cruces; las telas de los vexilla y de los cantabra son las vestiduras (stolae) de las cruces. Alabo [vuestro] celo: no quisisteis adorar a cruces desaliñadas y desnudas." [Tertulianus, Apologetycum, Pars IV, Capitulum XVI, 8]

"Además ni rogamos ni veneramos a las cruces. Vosotros ciertamente, que divinizáis a dioses de madera, quizá adoráis cruces de madera como parte de vuestros dioses. Pues tanto los mismos signa, como los cantabra, como los vexilla de los campamentos, ¿qué otra cosa son sino cruces enriquecidas y adornadas?" [M. Minutius Felix, Octavius, XXIX]

"Además, en los cantabra y vexilla, a los que la milicia guarda con no menor devoción, las telas son los vestidos de las cruces." [Tertulianus, Ad Nationes, I, 12]

Referencias al "Labarum":

"Ya sea que nos aguarde el combate, ya dictemos en la paz serenas leyes, ya pisoteemos en la ciudad las vencidas cabezas de los dos tiranos, es necesario, reina, que admitas de grado mis banderas, en las que la imagen de la cruz bien brilla ornada de gemas, bien, hecha de oro macizo, refulge en lo alto de las lanzas/mástiles." [Aurelius Prudentius, Contra Symmachum, Lib. I, 461-466]

"Cristo, bordado en oro y ornado con piedras preciosas, marcaba el Labarum purpúreo, Cristo se escribía en los escudos, en la cresta de los cascos centelleaba la cruz." [Aurelius Prudentius, Contra Symmachum, Lib. I, 486-488]

"Capítulo XXXI: descripción del estandarte de la Cruz, al que los Romanos ahora llaman “Labarum” (1) Ahora estaba hecho de la siguiente manera. Una larga lanza, revestida de oro, formaba la imagen de la cruz por medio de una barra transversal colocada sobre ella. En lo más alto del conjunto fue fijada una corona de oro y piedras preciosas; y dentro de ésta, (2) el símbolo del nombre del Salvador, dos letras indicando el nombre de Cristo por medio de sus iniciales, la letra P cortada por la X en su centro: (3) y estas letras [son las que] el Emperador tuvo costumbre de llevar en su casco en un período posterior. Del travesaño de la lanza estaba suspendido un paño, (4) una prenda real, cubierta con un profuso bordado de las más brillantes piedras preciosas; y el cual, estando también ricamente entrelazado con oro, presentaba un nivel indescriptible de belleza al espectador. Este estandarte era de forma cuadrada, y el asta vertical, cuya parte de abajo era de gran longitud, (5) sostenía un retrato dorado de medio cuerpo (6) del pío Emperador y de sus hijos en su parte superior, bajo el trofeo de la cruz e inmediatamente encima del estandarte bordado. El emperador hizo uso constantemente de este signo de salvación como defensa contra cualquier poder adverso y hostil, y ordenó que otros similares a él deberían ser portados a la cabeza de todos sus ejércitos." [Eusebio, Vita Constantini, Lib. I]

(Recopilación y traducción de las fuentes porJose Angel Hierro).

Etimológicamente labarum proviene de la raíz *(p)lab- `hablar´, de donde se ha derivado el adjetivo * labaros, `orador´, ampliamente representado en las lenguas celtas: galés: llafar `habla´, `idioma´, `voz´, `orador´; antiguo córnico y bretón: lavar `palabra´; antiguo irlandés: labar `charlatán´, labrad `habla´, `lenguaje´; irlandés: labhar `locuaz´, `en voz alta´ y labhairt `palabra´, `habla´ < célt. (p)labro-.

En el fragor de la batalla, los estandartes eran utilizados para enviar órdenes o señales a las tropas, pues resulta imposible que una voz de mando se escuche en mitad de un combate en el que participan miles de hombres. De ahí su significado: "el que habla".

Varios autores, ante esta clara relación, han visto el origen del labarum como una influencia indirecta de los cántabros a través del estandarte militar denominado "cántabrum". De hecho, como hemos visto, el término lábarum es celta, no latino. Y en consecuencia no resulta demasiado descabellado pensar que los antiguos cántabros poseyeran un estandarte denominado lábaro que básicamente consistiese en un pendón de tela roja con un motivo cruciforme.

Ante estos datos, modernas interpretaciones, encabezadas por Montes de Neira, han identificado al lábaro con el símbolo cruciforme que aparece representado en varias estelas discoideas gigantes, como en la de Zurita (Cantabria). El fenómeno de las estelas gigantes es típicamente cántabro, excepto por ejemplos aislados, como la de Coaña en Asturias y varios ejemplares hallados en Vizcaya. Exiten además infinidad de paralelismos con estelas, eso si, de memor tamaño, dentro de todo el ámbito celtiberico, siendo tal vez los ejemplos burgaleses los que presentan mayores semejanzas (Borobia, Lara de los Infantes y Clunia, entre otros).

Las estelas vizcainas presentan la semejanza de poseer similares dimensiones a las estelas de los valles centrales de Cantabria, además de su típica decoración circular a base de triángulos en sus márgenes. La estela de Coaña asturiana no posee ningún tipo de decoración o seguramente este tan erosionada que lo ha perdido. Por su parte, los ejemplos burgaleses, encontrados algunos de ellos en contextos arqueológicos muy claros, que nos permiten datar el fenómeno desde finales del siglo I a.C. a mediados del I d.C., presentan enormes semejanzas en las representaciones figurativas de las estelas de Zurita y San Vicente de Toranzo.

No obstante, la representación astral formada por cuatro crecientes lunares rematados en circulos no se presenta mas que en otros escasos ejemplos, el mas próximo desde el punto de vista geográfico se trata de una estela aquitana. Por lo demás, existen bastantes semejanzas en motivos ornamentales de tipo geométrico en algunos hallazgos arqueológicos de todo tipo que han aparecido por toda la península e incluso en Europa.

Con todo, pese a que esta representación astral posea pocos paralelismos fuera del territorio cántabro (circunscrito al mismo contexto epigráfico y funerario), no se puede afirmar mas allá de cualquier duda, que efectivamente el signo cruciforme que apareciese en el cantabrum fuese el representado en estas estelas discoidales.

Eduardo Peralta Labrador ha sido quien ha realizado el estudio mas serio sobre el tema y argumenta que, al ser el labarum una evolución del estandarte cántabro, lo lógico es que se le pareciese y por tanto fuera en realidad una X, similar a la cruz de San Andrés. Se basa ademas en diversos datos, como en un ara dedicada al Genio et signis de la Cohors Filda Vardulorum Equitata acantonada en el campamento de Riechester (Elsdon, Gran Bretaña), en la que aparece representado un estandarte de este tipo. Ademas, en diversas acuñaciones galas se nos presenta un guerrero en actitud de dominar una figura monstruosa mientras enarbola un estandarte con este símbolo. Supuestamente se trataria de Taramis, dios del rayo y vencedor del monstruo serpentiforme (tema muy difundido en la mitología céltica) y este estandarte representaría al rayo.

Segun Peralta, el uso de estandartes similares se encontraba muy extendido entre los pueblos celtas y germánicos. Aporta interesantes datos como la inscripción de una estela de Rairiz de Veiga (Orense) en la que se lee: "A Bandua, dios de los vexilla, socio de Marte", o un texto de Olao Magno que habla de los pueblos germánicos de Europa Septentrional:

"Pues, con atentas súplicas y con ritual más ceremonioso, veneran un paño rojo colgado de la parte alta de un asta o pértiga, pensando que reside en el cierta virtud divina, debido al color rojizo semejante a la sangre de los animales. Igualmente porque piensan que con su contemplación van a ser más afortunados en la matanza de bestias, bebiendo su sangre..."

Efectivamente, según Duzémil el rojo es el color que los pueblos indoeuropeos antiguos relacionaban a sus deidades guerreras y uno de los epítetos atribuidos al dios cántabro de la guerra es Erudinus, formado por la raíz celta rud- que significa "rojo" y al mismo tiempo "fuerte". Peralta relaciona el uso de este tipo de estandarte a las cofradías de guerreros de tipo indoeuropeo, a las cuales dedica otro amplísimo estudio en su obra.

Por tanto, segun Peralta el "cántabrum" sería un ejemplo más de una serie de insignias militares muy extendidas por el mundo indoeuropeo y seguramente fuera utilizado por mas pueblos del norte de Hispania.

En todo caso, Montes de Neira ha popularizado la idea de que el lábaro era "el estandarte mas antiguo de la humanidad". Esta grandilocuente afirmación es, por supuesto, totalmente falsa. Se encuentran documentados estandartes sumerios, asirios y egipcios que evidentemente son mas antiguos que el labarum. Aparte de otros estandartes persas, sanmitas, celtas, romanos... pues como ya hemos dicho, el uso de este tipo de insignias era bastante común entre los pueblos de la antigüedad.

Además, en muchos casos se han dado deliberados intentos de falsificación histórica, al intentar presentar este símbolo astral en los escudos de los guerreros cántabros representados en el adverso de la Estela de Zurita y en las acuñaciones romanas, cuando en realidad no se pueden apreciar detalles de este tipo.

Como conclusión a todo esto, podemos afirmar que la moderna reconstrucción del lábaro cántabro no posee las pruebas documentales suficientes para poder hacer esta identificación mas allá de cualquier duda. Aunque por otra parte resulta innegable que este símbolo es típicamente "cántabro" (lo cual no significa que exclusivo) y que para este pueblo debía poseer un fuerte valor simbólico de algún tipo, religioso, seguramente.

Es importante destacar que en el adverso de la Estela de Zurita aparece representado un ritual funerario que es citado por Silio Itálico y Eliano entre los celtíberos y vacceos: la exposición de los cadáveres de los caídos en combate a los buitres, para que de esta forma accedan al mas allá. Como el mas allá céltico se encontraba en el oeste, donde se oculta el sol, resulta perfectamente verosímil que una representación solar asociada a un vestigio con una finalidad funeraria (como es una estela), en la que además hay representada una escena de este tipo, trate de simbolizar el mas allá. Resulta significativo que hasta principio del siglo XX se hayan conservado en algunas zonas de Cantabria la costumbre de rezar un padrenuestro mirando al sol en el ocaso, pues se pensaba que era allí donde moraban los muertos. El paraíso según la mitología irlandesa era Tir na n-Og ("la tierra de los Jóvenes"), situada al oeste, bajo el mar.

Lauburu vasco

Respecto al Lauburu vasco, su origen se remonta a las teorías vasco-cantabristas que estuvieron tan de moda entre varios historiadores vascongados entre los siglos XVI y XVIII. Según estas teorías, los antiguos cántabros, el pueblo que "tan ferozmente había resistido al imperialismo romano", eran en realidad los ancestros de los modernos vascos.

En un intento de sustentar estas peregrinas teorías, los vasco-cantabristas no dudaron en falsear toda clase de datos históricos, llegándose a inventar un supuesto himno de batalla cántabro en vascuence, "el Canto de Lelo".

Aunque la puntilla definitiva para el vascocantabrismo fue la obra de Enrique Flórez "La Cantabria. Disertación sobre el sitio y extensión que en los tiempos de los romanos tuvo la región de los cántabros", publicada en el año 1768, estas ideas quedaron fuertemente arraigadas en Vizcaya y Gipúzcoa, siendo herederas de las mismas el movimiento fuerista del siglo XIX.

Al ser estas "teorias" completamente rebatidas por los estudios históricos, se paso a difundirse en el campo literario en novelas pseudo-históricas y leyendas completamente ficticias como "La Leyenda de Aitor" de Joseph Agustin Chaho, "Amaya, o los vascos en el siglo VIII" de Francisco Navarro Villoslada o "Leyendas vasco-cántabras" de Vicente Arana. La intención de este movimiento literario era exaltar el orgullo vascongado e intentar servir de respaldo ideológico al movimiento fuerista, tratando de legitimizarlo desde el punto de vista histórico, inventado de esta forma una tradición inexistente mas acorde con sus postulados.

Por supuesto, el vasco-cantabrismo aportó su propia versión del lábaro. Como en vascuence lau significa "cuatro" y buru "cabeza", se buscó un símbolo que reuniese estas carácterísticas, en este caso uno de los muchos motivos astrales de origen prerromano indoeuropeo que se han conservado en todo el norte de España hasta nuestros días como un motivo ornamental mas. Resulta significativo que pese a que muchos investigadores de la cultura vasca destaquen el origen ancestral y milenario de este símbolo, al mismo tiempo reconozcan que no se encuentran ejemplos anteriores al siglo XVI en Euskadi.

Pío Baroja, en su obra "La leyenda de Jaun de Alzate" (1922), de carácter histórico-legendaria, nos narra el diálogo entre el líder vasco Jaun de Alzate con el romano Prudencio:

"Jaun- No aceptáis nada de nosotros... únicamente la cruz...

Prudencio- ¡La cruz! ¿Qué quieres decir con eso?

Jaun- La cruz es vasca antes de ser cristiana

Prudencio- ¡Que absurdo!

Jaun- No es absurdo. Todavía encontrarás en nuestro país, en muchas partes, la cruz svástica, que algunos suponen que simboliza los dos caminos del mundo; otros, los puntos cardinales, y que entre nosotros es emblema de Thor, del fuego, de la llama, del sol.

Prudencio- Es un signo este que habéis tomado de los cristianos.

Jaun- No. Es un signo que nos habéis tomado a nosotros. Cuando los primeros cristianos del imperio romano pusieron en su estandarte la cruz, la llamaron Labarum. Labarum, labaru, lau buru, que quiere decir en vascuence cuatro cabezas, tetragrammaton, el símbolo que Urtzi Thor, que llevaron los vascos a Lombardía y que aceptó Constantino.

Prudencio- Labarum vendrá del latín labare, vacilar, por el estandarte que vacila con el viento.

Jaun- Es mas lógica mi explicación. Todos los estandartes vacilan con el viento, pero no todos los signos tienen cuatro puntas o cuatro cabezas como la cruz svástica del Labarum."

Esta esvástica con una forma que la asemeja vagamente a la hélice de un barco pasó a convertirse en un "símbolo vasco". Siendo adoptado por el fuerismo como un elemento mas en su "cultura vasca". Cuando Sabino Arana se creó el nacionalismo vasco en la década de 1890, seleccionó de entre el movimiento fuerista aquello que mas le interesaba y fue un firme defensor de la utilización de este símbolo, usándolo además como ejemplo para demostrar que los vascos en el pasado habían rendido culto al sol (primer número de la revista "Euzkadi").

Simbología

Tanto al Lábaro cántabro como al Lauburu vasco se les ha asignado en épocas modernas toda clase de valores simbólicos. En el caso del Lauburu por ejemplo, algunos tales como "representar los cuatro elementos de la creación: agua, tierra, aire y fuego", simbolizar a "los dos sexos", a "las energías que conforman el universo" o "la lucha de la luz frente a las tinieblas". Sin embargo, estas interpretaciones son bastante subjetivas y en muchas ocasiones no son mas que suposiciones, mas o menos acertadas, realizadas por personas de nuestra época y que responden a valores que estan hoy en día mas o menos de moda dentro de ambientes progresistas, pero que no necesariamente tendrían que estar asentados en la época.

En conclusión a todo esto, se puede afirmar lo siguiente:

1- Entre los antiguos cántabros existía un estandarte militar consistente en un pendón de tela rojo sobre el cual estaba bordado un símbolo cruciforme. Es probable que este estandarte fuera el origen del labarum romano.

2- La identificación de este símbolo con el que aparece en la estela de Zurita no está exenta de dudas.

3- No obstante, este símbolo es típico de la Cantabria Antigua y bastante característico, poseyendo sin duda algún importante valor simbólico, seguramente de tipo religioso (tal vez represente el mas allá).

4- El Lauburu vasco es una interpretación moderna del Lábaro cántabro basándose en la errónea premisa de que los antiguos cántabros eran los ancestros de los modernos vascos.

5- Este símbolo no es exclusivamente vasco, posee además un origen indoeuropeo y es mas frecuente en otras zonas penínsulares, tales como Asturias.

6- Los valores simbólicos que se suelen atribuir a las "estelas" y otros símbolos astrales de origen indoeuropero son interpretaciones modernas, carentes de base histórica. Tal vez alguna de ellas se corresponda a la realidad, pero en todo caso resulta indemostrable.

Volver
1