Miguel de Unamuno


Miguel de Unamuno y Jugo (San Manuel Bueno, Mártir)

El 29 de septiembre de 1864, nació Don Miguel de Unamuno y Jugo, quedando huérfano de padre, cuando apenas contaba seis años. El ambiente familiar en el que Unamuno se desenvolvió, creó en él una inquietud religiosa que le acompañó a lo largo de su existencia. El mismo Unamuno se refiere a esa influencia, la religiosa, de la siguiente manera: "Fue mi niñez la de un niño endeble, taciturno y melancólico, con un enorme fondo romántico, y criado en el seno de una familia de austerísimas costumbres. Fui un chico devoto en el más alto grado… Pero, a la vez me daba por leer libros de controversia y apología religiosa y por querer racionalizar mi fe heredada e impuesta."

Para Unamuno los problemas religiosos continuaban causándole desasosiego y trató de establecer una coherencia entre la razón y la fe, de explicarse sus creencias, sin embargo no encontró las respuestas que conciliaran a ambas, se encontró con que toda su fe se iba convirtiendo en humo, dedicándose, entonces, al estudio de la filosofía. En cuanto a la inmortalidad, Unamuno piensa que se ha de vivir y actuar de tal manera, que las acciones nos conduzcan a la inmortalidad, si actuamos de acuerdo con nuestras intuiciones conservamos el cuerpo y de la misma manera, a través de las intuiciones de la fe, preservamos la vida del espíritu, lo que implica la paz, la bondad, la caridad y la acción misma. Además, Unamuno sostiene que: "La fe es un hecho en los que la poseen, y disertar sobre ella los que no la tienen es como si una sociedad de ciegos discutiera acerca de lo que oyeran hablar de la luz a los videntes. La fe es un hecho y como un hecho hay que estudiarla…". El 1 de junio de 1930, Unamuno visita el Lago de Sanabria Zamora, lugar donde acontece la leyenda de un pueblo, Valverde de Lucerna:

Antiguamente, en el lugar que hoy ocupa el Lago de Sanabria, había un pueblo de nombre Valverde de Lucerna. Cierto día se presentó en el pueblo un pobre pidiendo limosna ( Jesucristo), y en todas las casas le cerraron las puertas. Tan sólo se compadecieron de él y lo atendieron unas mujeres que se hallaban cociendo pan en un horno. Pidió allí el pobre, y las mujeres le echaron un trozo de masa al horno que, tanto creció, que a duras penas pudieron sacarlo por la boca del mismo. Al ver aquello, le echaron un segundo trozo de masa, aún más chico, que aumentó mucho más de tamaño, por lo que se hizo preciso sacarlo en pedazos. Entonces le dieron el primero que salió. Cuando el pobre fue socorrido, y para castigar la falta de caridad de aquella villa, les dijo a las mujeres que abandonaran el horno y se subieran para un alto, porque iba a anegar el lugar. Una vez que las mujeres abandonaron Valverde, dijo el pobre:

Aquí finco mi bastón,

aquí nazca un gargallón;

aquí finco mi espada,

aquí nazca un gargallón de agua.

Tan pronto como fueron pronunciadas estas palabras, brotó un surtidor de la tierra, que en pocos momentos anegó totalmente a Valverde de Lucerna, quedando el lago como hoy se ve. Tan sólo quedó al descubierto una isla, que jamás se cubre en las crecidas y situada exactamente en el lugar que ocupó el horno en que fue socorrido el pobre. Por lo demás, el lago conservó la virtud de que todo aquel que se acercara a él en la madrugada de San Juan y esta en gracia de Dios oiría tocar las campanas de la sumergida Valverde.

Sobre esta leyenda  dice en el prólogo: "Escenario hay en San Manuel Bueno, mártir, sugerido por el maravilloso y tan sugestivo lago de Sanabria, al pie de las ruinas de un convento de bernardos y donde vive la leyenda de una ciudad, Valverde de Lucerna, que yace en el fondo de las aguas del lago".

San Manuel Bueno,Martír

A partir del lago surgen otros símbolos. La montaña, símbolo de la fe firme del pueblo, se eleva hacia el cielo. Sus nieves blancas son como agua quieta fuera del tiempo, símbolo de la vida eterna en que confían los habitantes de la aldea. Pero, para don Manuel, el mayor misterio es el de "la nieve cayendo en el lago y muriendo en él mientras cubre con su toga la montaña". El misterio de la nieve es el misterio de la fe: para unos, firme; para él, diluida en la conciencia de la muerte. La poesía de don Miguel está íntimamente relacionada con la naturaleza, los ríos, las montañas, etc., son temas reincidentes en el escritor, pero al ocaso de su vida siente que la vida se evapora y la muerte se acerca, lo que plasma, en 1934, en el siguiente poema:
"Hay que recoger la vida La vida que se nos va
Cual se nos vino, escondida, Del más allá al más acá.
Y se va por donde vino, Embozada en el misterio,
Va abriéndose su camino, Mira siempre al cementerio.
Hay que recoger la vida Que otra vez ya no vendrá.
Como se nos va, escondida Del más aquí al más allá.".

En noviembre de 1930 escribió San Manuel Bueno, mártir. Murió Don Miguel de Unamuno el 31 de diciembre de 1936. En la anotación sepulcral se puede leer "Méteme Padre eterno, en tu pecho, misterioso hogar, dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar. Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo." En el pueblo de  San Martín de Castañeda hay una placa en recuerdo de la visita de Unamuno a Sanabria.

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Biografía

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