Jorge Ángel Livraga Rizzi, nació en Buenos Aires (Argentina) el 3 de Septiembre de 1930. Falleció en Madrid el 7 de Octubre de 1991. Tanto su madre, Victoria Rizzi, como su padre, Ángel Livraga, ingeniero industrial, procedían de Italia, desde donde sus respectivas familias emigraron a Argentina a finales del siglo XIX; esta circunstancia le permitió acceder, años más tarde, a la nacionalidad italiana.
La muerte de su padre cuando apenas contaba quince años de edad, le produjo una reacción interior que le llevó a interesarse por el sentido de la vida. Entró en contacto con diferentes grupos filosóficos, dedicándose a investigar sobre la Historia de las Religiones y la Simbología, lo que compaginó con sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Paralelamente, sus inquietudes por la Historia, la Arqueología y el Arte le llevaron a cursar estas materias en otras facultades de la referida Universidad. Cultivó también la poesía, recibiendo el Premio Nacional de Poesía de Argentina en 1951, con su libro "Lotos".

En 1957 funda la revista "Estudios Teosóficos", destinada a dar a conocer entre los jóvenes universitarios las relaciones existentes entre la sabiduría tradicional y los nuevos descubrimientos científicos del siglo XX. Ese mismo año, con ocasión de una visita a Buenos Aires del reputado filósofo Sri Ram, y por sugerencia de éste, amplía esta labor mediante la creación de "Nueva Acrópolis", una Asociación destinada a promover la Filosofía entre la juventud, siguiendo el modelo de las Escuelas clásicas, como la platónica y la ecléctica. "Nos dimos cuenta de que la humanidad contaba con un inmenso tesoro de Sabiduría, que permanecía oculto y olvidado, fuera del alcance de la juventud. Una Sabiduría que da respuestas sobre el sentido de la vida y sobre la forma de mejorar la sociedad, el mundo que nos rodea", recordaba en una ocasión.

Pocos años más tarde, la Asociación, que tenía vocación internacional, sale de Argentina por primera vez, estableciéndose en Montevideo (Uruguay). Este primer paso pronto fue seguido por otros. Se abrieron sedes de Nueva Acrópolis en varios países del continente americano, como México, Perú, Chile, Venezuela... En 1972 Livraga decide ampliar sus actividades en tierras europeas, primero en España, después en Francia y a continuación en el Reino Unido. La expansión de la Asociación Cultural Nueva Acrópolis no ha cesado desde entonces y en la actualidad abarca medio centenar de países de Europa, América y Asia.

Se puede decir que la vida y actividad de Jorge Ángel Livraga se entrelaza con la del movimiento por él fundado, centrándose en dotar al mismo de una base elaborada y rigurosa de conocimiento: una síntesis de los grandes sistemas de pensamiento que han aportado a la humanidad, a través de la historia, los elementos fundamentales para construir las civilizaciones y las culturas. Viajero incesante, recorrió los países donde se encuentra implantada la Asociación, promoviendo actividades culturales, impartiendo clases, escribiendo artículos y tratando de conocer de manera directa las grandes inquietudes filosóficas de las diferentes gentes.

Su interés se centró en lograr que esta riqueza del saber pudiese aplicarse de manera práctica, planteando la filosofía como una manera de vivir, al alcance de todo tipo de personas, de diferentes mentalidades y condiciones sociales, en todo el mundo. En ese sentido solía definir su trabajo como "la formación de un módulo de supervivencia", que diese lugar a un individuo mejor, y por eso mismo capaz de construir un mundo mejor. Las barreras que suelen separar y enfrentar a los seres humanos, como la violencia, los dogmatismos, los racismos y todo tipo de exclusiones, dejarían de ejercer sus efectos devastadores si se promoviese un estilo de vida tolerante, firmemente asentado en una sólida formación filosófica que desarrolle las cualidades latentes que toda persona lleva en su interior.


Sus obras


La intención de hacer llegar el conocimiento y la filosofía a todo tipo de público preside las obras de Jorge Ángel Livraga, con un claro sentido pedagógico. De ahí que una buena parte de su producción intelectual consista en la recopilación de sus clases y conferencias, pronunciadas sobre los más diversos temas, aunque siempre con un hilo conductor: la necesidad de despertar la conciencia individual en cada ser humano, la responsabilidad de hacer un mundo más justo y solidario, donde todos tengan acceso a la educación y la cultura. Jorge Ángel Livraga reflexiona sobre el momento histórico que le ha tocado vivir y proporciona argumentos para ejercer la libertad de pensamiento y la autonomía del individuo ante las manipulaciones y los engaños de los poderosos. "Magia, Religión y Ciencia para el siglo XXI" es el título de la recopilación de sus conferencias, reunidas en cuatro tomos.

En los comienzos de su labor se inicia en el género de la narrativa de carácter histórico, como el de su primera obra, "Ankor el discípulo", en la que cuenta las peripecias de un joven aspirante a la sabiduría oculta, en el ambiente imaginado de los momentos previos al hundimiento de Poseidonis, el último vestigio de la mítica Atlántida, según los diálogos de Platón. En esta obra de juventud, Livraga vierte las enseñanzas que él mismo había recibido durante la primera etapa de su formación filosófica. Vuelve al género de la narrativa histórica en "El Alquimista", obra que recrea el ambiente de las fraternidades secretas que surgen en la Europa del siglo XVI, al tiempo que constituye una defensa apasionada de la libertad de pensamiento.

La explicación de los fenómenos de la naturaleza resume el contenido de una de sus obras más traducidas: "Los espíritus elementales de la Naturaleza". Esta intención se extiende a todo el ámbito de la Filosofía Tradicional en "Introducción a la Sabiduría de Oriente", verdadera guía para quienes quieren iniciar su andadura hacia la búsqueda del conocimiento que subyace más allá de los fenómenos, de las diferentes formas de pensamientos y religiones. En esta línea pedagógica se encuadra "Cartas a Delia y a Fernando", una serie de diálogos, sostenidos con dos de sus discípulos más directos, sobre las inquietudes que provoca en la juventud el adoptar el punto de vista filosófico, con el enfoque original del fundador de Nueva Acrópolis.

La observación de los fenómenos de nuestro tiempo encuentra su forma en dos singulares trabajos. Uno de ellos, "Los Mitos del Siglo XX", es un recuento de las grandes palabras con que se han justificado muchos desafueros, injusticias y contradicciones, así como una invitación a adentrarse en el siglo XXI con mayor independencia y libertad de criterio. En "Moassy el perro" incide en esa crítica, mediante el recurso a la ficción, protagonizada por un perro con aspecto de hombre, que se enfrenta a las irracionalidades humanas utilizando su lógica simplicidad perruna.

El arqueólogo y estudioso de la civilización egipcia escoge Tebas, la milenaria capital del Imperio Medio, para interpretar algunas de las aportaciones de aquel mundo, lejano y a la vez cercano, pues, como dice el autor, un tanto enigmáticamente, "Tebas es un estado de conciencia".

Para adentrarse en el alma griega, Livraga elige el tema de los géneros teatrales, y así analiza "El Teatro mistérico. La Tragedia". La expresión teatral le sirve para adentrarse en la realidad profunda del alma y desvelar algunas de sus claves, siempre a la búsqueda de la grandeza que, como héroe interior, todo ser humano guarda en sí mismo. Era el primero de una serie de estudios que dejó inconclusa.

Estas obras han sido traducidas a numerosos idiomas: francés, inglés, portugués, griego, ruso, turco, checo y alemán, entre otros.