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Héctor tiene buena voz. Desde el estuche se medio notaba. En Fruto Real se nota bien!!!

Mario

Enero 14 - 2008

 


TEMAS

Altísimo
Voces Alex Ubago, Andrea Echeverri
Guitarras John Cardona
Semilla / tabla Urián Sarmiento
Bajo /Guitarrra /Programación Héctor Buitrago


Damaquiel
Voces Ever Suárez / Martina Camargo
Tambor Alegre Emilcem Pacheco
Requinto Eléctrico / voces Noel Petro "El Burro Mocho"
Violín Santiago Medina
Bajo / Guitarra / marimba / palmas / Programación Héctor Buitrago

Fruto real
Voces Andrea Echeverri / Fernanda Takai / Héctor Buitrago / Doña Eva
Guitarra Camilo Velásquez
Bajo / guitarra / Programación Héctor Buitrago

 




 

 

 

 

Mescolanza es nuestra lanza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El ritmo está en el aire / Hay que solo quererlo oír / Está en el aire, quererlo oír / Trozos somos de cielo vibrando / En la gran matriz

 

 

Inicio  >  Hartas Artes > conEctor

Reportaje
Héctor conexión, Héctor mensajero
Sobre la producción conEctor de Héctor Buitrago
Por: Fernando Castaño y Ricardo Díaz

Un afortunado juego de palabras titula esta creación de Héctor Buitrago, declarada “disco del año” por la revista Semana en 2006, la octava en la saga de la banda Aterciopelados, grupo rockero colombiano en la escena de la música desde 1991. Y es que no se puede desligar esta producción “en solitario” de la trayectoria del grupo de Andrea Echeverri y Héctor Buitrago, que en 2004 y 2005 deciden entregarnos a sus seguidores exploraciones más personales de su proceso creativo como compositores y músicos, las dos dentro del marco y con el apoyo de la banda.
Encontramos a Héctor, y a Carolina su esposa, impregnados de ese aroma único de los bebés –en olor de natividad–, iluminados por su nuevo sol Sara Mitú, su primogénita, y un Héctor signado-madurado-ablandado por la marca indeleble de la paternidad nos recibe con su característica sencillez en el cálido ambiente de su hogar para conversar sobre “conEctor”.

Este CD es realizado dentro del formato de producción que la banda tiene desde el año 2000, con la producción de Héctor. Y, en este caso, con la firma de producción de Entrecasa, la productora que los “Atercios” han creado para la realización de sus trabajos y de otros. Esto quiere decir que es una producción independiente de los circuitos comerciales, de las grandes disqueras y de las multinacionales del entretenimiento, por tanto con sus respectivas ventajas y limitaciones: el control y la autonomía sobre los temas, sus contenidos y la forma de realizarlos, de una parte; la desventaja en cuanto a la promoción y la comercialización. El primer prensaje de mil unidades está en la actualidad agotado y esta producción es ya conocida y escuchada en los círculos especializados de la música alternativa.
“Nos llevó un total de seis meses de producción. Técnicamente utilizamos un ritmo base originado en percusiones o ritmos secuenciados, procesados con un programa de edición de sonido. A esto se integran instrumentaciones y voces, para lo que no se requiere la presencia simultánea de los intérpretes, sino conocimiento técnico para la edición, mezcla e integración de los componentes”

Una bella y trabajada carátula-empaque contiene la producción. Sobre el fondo de una mola –artesanía textil de los indígenas cunas–, dentro de una estrella de siete puntas la imagen de un hombre-colibrí convoca con un tambor. Las páginas del librito-carátula tienen una textura de tejido en fique, con ilustraciones y viñetas alusivas a simbologías de naturaleza, diseño indígena, plantas, mandalas … La carátula es obra de Carolina Castaño, esposa de Héctor, quien hizo estudios de diseño textil “su elaboración fue muy artesanal y simultánea con la producción del disco. Ella probaba texturas de diferentes bordados y telas que me iba mostrando y entre juntos íbamos definiendo”. La imagen del hombre colibrí de la portada del CD, surgió en un momento de la grabación “cuando un colibrí estacionó su vuelo frente al ventanal del estudio de grabación, giró en tres ocasiones y se fue. Fue para mí como una señal; entendí que este mensajero, símbolo de buenas noticias y protector en las largas travesías, representaba la imagen de nuestra función.”

Lo mestizo y lo global . Fusión de tendencias y componentes.
Es llamativa en verdad la propuesta de este CD, que expresa las inquietudes-fuentes de su autor y el particular momento de su búsqueda. Solo para analizar-escarbar podríamos establecer como tres áreas de esas motivaciones: el mestizaje, el papel del cantor y la espiritualidad; las tres encuentran de alguna manera resolución en los 11 temas de esta producción.

El mestizaje-hibridación-amalgama-sincretismo-mezcla de las culturas no es para Héctor un tema de teorización, es el registro del país que somos: “Mescolanza es nuestra lanza”, nos dice en el tema “Ooohhh”, en el que también encontramos una invitación a esa construcción popular de múltiples componentes, el pesebre, talvez el mejor ejemplo de nuestro abigarrado barroco tropical: “Los invito a este pesebre/Pa’ que vengan y celebren/ El recado de la vida / Dicho en la boca debida”
El registro de la mezcla-multiplicidad es una constante en la producción de los Atercios: “Desde el comienzo de Aterciopelados nos planteábamos quiénes somos, cuáles son nuestras raíces –en un tiempo en que todos los grupos rockeros cantaban en inglés. Fuimos y somos una generación en búsqueda, y desde ese tiempo reconocimos nuestro contexto, nuestro origen: un medio en el que había rancheras, folklor, música guasca, boleros y pues todo eso era expresión de lo que somos: un país mestizo.”
La incorporación folklórica se da sobre todo, en el tema dos “Damaquiel”, en el que intervienen cantando Ever Suárez y Martina Camargo, bullerengueros de la costa norte colombiana, de Urabá él, de la depresión momposina ella, además de Emilsem Pacheco en la interpretación del tambor alegre. También interviene en esta pieza interpretando su requinto el popular Noel Petro, de quien Héctor dice: “Desde niño lo escuchaba y veía con asombro en la TV sus interpretaciones llenas de saltos, piruetas y humor; su sonido rockanrolero, tan excéntrico y tan divertido siempre me llamó la atención y su participación fue como incorporar recuerdos de infancia, y de alguna manera, reconocer una fuente de inspiración”.
La diversidad de este trabajo se expresa no solo en lo mestizo-local, sino en el registro de tendencias en lo global. “Hoy día presenciamos la tendencia a la integración de muchas fuentes, todo confluye hacia la Unidad. Y no solo en lo técnico y en lo musical, sino en lo espiritual. Creo que la Unidad es el signo de este tiempo que vivimos.”  La mezcla de tradiciones, procedencias, voces, instrumentos tuvo ante todo el propósito de conciliar mundos, unir tendencias. El registro de la diversidad como propósito, no tuvo sin embargo el objetivo de presencias específicas. “Casi todas se dieron por casualidad o coincidencia en el tiempo en que realizamos el disco”.
Y así, el disco nos trae la presencia de la diversidad religiosa y espiritual, a través de cantos chamánicos en lenguas arcaicas, que brotan en el momento de inspiración-interpretación de Juan Gabriel Gutiérrez “Él es un amigo que estudió cantos mongoles y tibetanos y también interpreta instrumentos y percusiones rituales como cuencos, armónicos, caracol. Hoy día está en Londres dando cursos de cantos chamánicos”.
Hubo, claro, problemas técnicos a resolver; conciliar, por ejemplo, la métrica orgánica de las voces individuales, con las métricas inflexibles del computador. Varias de las voces no son de cantantes profesionales, algunos de ellos incluso no conocían estudios profesionales de grabación. Para esos casos, se utilizaron improvisaciones sobre pistas grabadas que luego fueron intensamente trabajadas en edición computarizada. Es el caso de Ever Suárez quien habitualmente improvisa sus bullerengues sobre sonidos de tambor y no sobre pistas. Similar el caso de Mauro Baldacci, intérprete de alabanzas cristianas con guitarra en rituales de yagé. O el caso de Natalia Helo, quien vivió un tiempo en un Ashram de la India y quien, con permiso de su maestro, interpretó mamtrams hindúes. “En el caso de la incorporación de textos religiosos, traté de que los cantos fueran estrofas y los mamtrams fueran coros,”
La recursividad técnica y la ubicuidad que facilitan las comunicaciones actuales se da también en el caso de la brasileña Fernanda Takai, quien canta en el tema “Fruto Real”: “Ella me mandó la voz de su participación en MP3, a través del correo electrónico.” La única participación buscada fue la del español Alex Ubago, que junto con Andrea interpretan el tema “Altísimo”. “También ahí estuvo la idea de unir polaridades: un cantante español de música pop, cantando a Bogotá.” También aquí la finalización se dio por mail.
Para Julieta Venegas –cantante pop mexicana, quien también aporta su voz en los coros de algunos temas del CD– ésta es una producción de “electrónica hippie”, talvez por los mensajes de amor a la naturaleza, a lo indígena, a la sencillez que popularizó este movimiento de la contracultura de los años 60 del siglo pasado.

La diversidad de orígenes temáticos y de voces se enriquece-complementa con la variedad instrumental. A la instrumentación rockera convencional, y a los colchones de voces y masas sonoras electrónicas, el disco incorpora instrumentos incluso exóticos: percusiones de la India, cuencos tibetanos, kanyira, tabla, campanas, sawawa, semillas o la gaita interpretados por Urián Sarmiento, “Urián solo es una orquesta”. Hay teclados, y mucha improvisación procesada en estudio, ambientes también generados en estudio. “Vino también un violinista. Y se me quedaron por fuera unos vientos que quería incluir –siento que el disco es muy andino– y para lo que quería invitar a los del grupo Putumayo. Pero en ese momento ya se habían ido de vacaciones.”
La música de conEctor es agradable de oir. Tiene lo que Héctor llama “sensibilidad pop”, “aprendida con Atercios, que hace que suene bonito, amable al oído, pero sin que se pierda lo ritual que tiene la música .”

Otra idea-motivación central de conEctor es la de profundizar en el papel del cantor, y del artista en general: conectar mundos, ser el mensajero que trae las melodías, las letras, los ritmos de aquella dimensión misteriosa del sentimiento y la emoción. Mundos que están ahí, en el ambiente, en lo cotidiano, con solo mirar al cielo… Lo dice así en el tema cuatro, “Música somos”: “El ritmo está en el aire / Hay que solo quererlo oír / Está en el aire, quererlo oír / Trozos somos de cielo vibrando / En la gran matriz”.
Si bien es evidente la búsqueda personal también está presente la preocupación por el rol social que se juega: “Somos figuras públicas y como tales nos planteamos nuestro papel como mensajeros, como comunicadores.” Y esto sin solemnidades, también se hace con humor, “que para comunicar hace que todo sea más fácil, más suave.”

Y la espiritualidad… También aquí Héctor tiene ideas claras y sencillas: La espiritualidad es autoexigirse, es ser excelente con uno mismo. Como en el mantram budista, es “ir más allá del más allá”: “Con cada canción, hasta que no me conmueve, hasta que no me llega al fondo no estoy satisfecho. Lo espiritual es ir más allá de esas meditaciones, más allá de esa música, más allá de esas oraciones. El trabajo espiritual es un trabajo de guerrero”. Participante frecuente de rituales indígenas y chamánicos, como el temazcal, o en ceremonias de yagé y peyote, practicante de meditación, cree que todo esto ha dejado en él una marca indeleble, pero que no tienen una presencia específica en sus composiciones, pero sí la idea-percepción-premonición de que todos estos son elementos que en algún momento se van a unir: “No podemos seguir pensando que solo unos tienen la verdad, sino que todos la tenemos y hay que compartirla”.

La carpintería de las canciones
Trabaja sus canciones sobre la base de bancos de melodías que retoma cada cierto tiempo. Y las letras, surgen de lo cotidiano, de la observación y registro de eventos que ocurren y que a veces ni nos damos cuenta. Pero ahí están…
“Altísimo –el sexto tema del CD, con las voces de Andrea y Alex Ubago– surge así, un pájaro blanco que siempre pasa por acá –señala el cielo a través de los ventanales– sobre nuestro apartamento, yendo como del sur-oriente hacia al nor-occidente. Viendo regularmente esta ave, pensé cómo es posible que sobreviva en medio del smog de la ciudad, el ruido de los carros y todo lo que pensamos que es feo y negativo de la ciudad. Y entendí que a pesar de las cosas terribles que nos ocurren, todavía hay pájaros –están regresando–, está la vida que obstinada abre paso a la esperanza.”
Con Héctor-pájaro recorremos los barrios populares y emblemáticos, así como lugares muy representativos de nuestra ciudad. Además del mensaje ecológico esta canción ameritaría un análisis de sociología urbana.
“Fruto Real –hermoso canto al ají con resonancia de bambuco sabanero– surge de un hecho real, que nos ocurrió en el puesto de empanadas de Doña Eva, en el Parque Nacional, cuando alguien pidió ají y se había agotado, y ella exclamó “¿¡no hay ají!?, ¿¡cómo así que no hay ají!?, ¡ ella es guapa pál ají!”, y bueno trabajando esa idea fue saliendo el tema.” Canción en la que Héctor nos recuerda que esta planta-fruto es también medicinal y de poder, e incluso la connota-relaciona con la ortiga, poderosa planta utilizada en las sanaciones rituales: “autopicarse es ortigar la realidad”.

Esta producción de Héctor Buitrago, es sencilla y dulce a la vez, graciosa incluso. Pero no es un disco fácil: incita a los espíritus libres y a las inteligencias despiertas a la indagación, a la búsqueda de la Unidad atravesando la Diversidad. Tarea indispensable en todos los niveles de un país multivariado que aún no encuentra su ruta. La apuesta es fuerte: conectar tendencias-componentes-manifestaciones, incluso un perifoneo de vendedores ambulantes de frutas y baratijas, para ponerlas en escena. Muchos personajes y situaciones en busca de autor. De interpretación.
 

Bogotá D.C. Junio-Julio de 2007


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