Los más de 150 años de historia de los trenes en el país arrojan un sin fin de testimonios que requieren de la preservación
Foto: Ramona Miranda
NOTICIAS DEL DÍA












 

 

 

 

 

 

 






































NOTICIAS DEL DÍA        

Dirección de Estudios Históricos del INAH

DURANTE LAS SEQUÍAS LOS NIÑOS PREHISPÁNICOS ERAN SACRIFICADOS EN HONOR A TLÁLOC, DIOS DE LA LLUVIA

De enero a mayo, entre 1450 y 1500, época de sequías en Mesoamérica, niños, principalmente de sexo masculino, enfermos y en edad promedio de 6 años, eran sacrificados en honor a Tláloc, para pedir lluvia para sus tierras. Lo anterior, de acuerdo con
el antropólogo físico Juan Alberto Román Berrelleza, que motivado por la falta de evidencias y estudios en este tema, a pesar de que las fuentes escritas lo mencionan, analizó genes de ADN (Acido desoxirribonucleico) en huesos de ofrendas encontradas en Templo Mayor, Tlatelolco y debajo de la Catedral Metropolitana.

En el marco del seminario permanente Salud y Enfermedad, que se realiza un martes al mes en la Dirección de Estudios Históricos, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Román Berrelleza, director del Museo de El Templo Mayor, participó con la ponencia Sacrificio de niños en honor a Tláloc.

A través del análisis de ADN, en huesos (costillas y vértebras) y dientes, el antropólogo físico determinó el sexo de los 99 esqueletos hallados, de los cuales sólo tres pertenecían al sexo femenino. Además de que en su mayoría presentaban patologías relacionadas con caries, que originan enfermedades estomacales o respiratorias.

Debido a la enfermedad, " seguramente se trató de niños llorones", dijo Juan Alberto Román Berrelleza, lo cual se relaciona con Tláloc, a través de las lagrimas que derramaban, además de que estos infantes sacrificados fungían como ayudantes del Dios de la lluvia.

La primer ofrenda de niños que se halló fue en 1987, en la esquina noroeste del templo dedicado a Tláloc, en El Templo Mayor, ubicado en el centro histórico de la Ciudad de México. Alrededor de 42 individuos en edades cortas fueros sacrificados y enterrados junto con esculturas con la imagen de este dios.

Más tarde, en 1989, en Tlatelolco, en la estructura dedicada a Ehecátl Quetzalcóatl, dios de los vientos y nubosidades, (las cuales provocan las lluvias), se halló otro entierro que incluía restos óseos de infantes.

A pesar de que el tamaño de los huesos, determina el aproximado de edad del niño, estudios más precisos, a través de análisis del ADN, puntualizan el sexo y la patología del niño sacrificado. Para dicho análisis, explicó el antropólogo físico, se requiere muestras celulares del esmalte dental y de las partes esponjosas y encapsuladas de las costillas y vértebras, que difícilmente se contamina con los factores externos.

Estas muestras de nucleótidos, moléculas de Tiamina, Citosina, Guanina y Adenina, forman los genes humano, los cuales se reaccionan en cadena de polimerasa, se clonan o duplican en millones de genes y determinan el sexo y las posibles patologías de los individuos, explicó Juan Antonio Román Berrelleza.

Las enfermedades de los niños de Tláloc, coinciden con las que actualmente padece cualquier infante como picaduras de dientes, diarreas, inflamación estomacal, cólicos, gripes y complicaciones respiratorias, concluyó el especialista.

 

portada