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Evolución de sus naves

Al finalizar el siglo XIX buena parte de la llamada Escuadra de Sarmiento había perdido su valor combativo debido a los notables progresos habidos en materia de armas y propulsión.

Entre 1895 y 1900 en los Talleres Nacionales de Marina (hoy Museo Naval de la Nación) en el Tigre, las cuatro bombarderas de la escuadra de 1874 fueron transformadas en unidades auxiliares quitándoles su artillería y convirtiendo sus santabárbaras en bodegas. En 1900, otro tanto le ocurrió a la cañonera "Paraná" y convertida en transporte, en cuanto que la "Uruguay" era sólo una corbeta armada destinada a tareas hidrográficas.

En 1897 y 1898, el acorazado "Almirante Brown" (1880) fue modernizado y al año siguiente lo mismo se hizo con el crucero "Patagonia", pero pese a ello y al cambio de la artillería de los buques, ya para 1905 sólo el crucero "Patagonia" cumplía tareas de hidrografía.

A fines de siglo pasado y principios del actual se produjeron varias adquisiciones, que hicieron que la Armada tuviese una flota importante, al incorporar los cruceros "25 de Mayo", "9 de Julio" y "Buenos Aires", los cuatro cruceros acorazados tipo Pueyrredón, los acorazados de río "Libertad" e "Independencia" y el crucero liviano "Patria", adquirido por suscripción popular para reemplazar el desaparecido "Rosales". En Río Santiago había ocho torpederos armados con tres tubos lanzatorpedos cada uno y cuatro destructores Yarrow ("Corrientes", "Misiones", "Entre Ríos" y "Santa Fe") también armados con tres tubos de 18".

En tanto en astilleros italianos, se terminaba la construcción de dos cruceros acorazados parecidos a los tipo Pueyrredón, pero más poderosos: "Mariano Moreno" y "Bernardino Rivadavia".

Tal era la situación cuando, en 1902, se firmaron los Pactos de Mayo con Chile y se convino la reducción de armamentos navales por parte de ambas naciones. Por dicha razón se vendieron a Japón los acorazados que se hallaban en Italia y éstos, rebautizados "Nishin" y "Kasuga", intervinieron en la guerra de esta nación con Rusia en 1905. Establecido el equilibrio con Chile las cosas parecían haber quedado tranquilas en cuestiones de material naval.

Pero entre 1904 y 1906, Brasil decidió adquirir en Inglaterra tres acorazados tipo Dreadnought, dos exploradores y diez destructores, con lo que el equilibrio se alteraba y la prudencia aconsejaba adoptar medidas previsoras. El Congreso lo hizo en 1905 con la Ley de Adquisiciones Navales (Nº 4.586) y en 1908 se votó la Ley Nº 6.283 de refuerzo. La implementación había de llevar su tiempo.

En 1909, llegan al país las cañoneras "Rosario" y "Paraná" y se contrata en Europa la construcción de 12 destructores y en 1910, la de dos acorazados en Norteamérica. De los destructores 4 fueron alemanes, 4 ingleses y 4 franceses; pero el desarrollo del plan fue interferido por la inminencia de la Primera Guerra Mundial. Las unidades inglesas y francesas llegaron a estar casi finalizadas pero terminaron en sus respectivas flotas y los contratos rescindidos.

Los alemanes y norteamericanos sí respondieron y en 1912 recibimos cuatro destructores: "Catamarca", "Jujuy", "Córdoba" y "La Plata" y en 1914 y 1915 los nuevos acorazados "Moreno" y "Rivadavia".

La Primera Guerra Mundial supuso un largo intervalo y recién en 1922 se pudo acrecentar el material con la adquisición de diez rastreadores-minadores, también alemanes tipo Bathurst, construidos entre 1916 y 1918.

En 1926 se sancionó una nueva ley de renovación de material naval (N° 11.378) ya que la guerra reciente había introducido mejoras notables que era necesario incorporar (turbinas, reemplazo del carbón por el petróleo, velocidades superiores, artillería y directores de tiro, que permitían, de ser necesario, combatir a mayores distancias). El nuevo plan preveía tres cruceros ligeros, cinco destructores, seis submarinos, hidrográficos y buques auxiliares.

Finalmente, con las reducciones del caso se incorporaron dos cruceros fabricados en Italia ("Almirante Brown" y "25 de Mayo") en 1931; tres submarinos, también italianos ("Santa Fe", "Salta" y "Santiago del Estero") en 1933; cinco destructores (dos españoles: "Cervantes" y "Garay", tres ingleses: "La Rioja", "Mendoza" y "Tucumán") entre 1928 y 1929; dos hidrográficos ("San Juan" y "San Luis") y dos remolcadores ("Toba" y "Mataco") también ingleses en esos mismos años. Los destructores estuvieron en servicio hasta inicios de la década del 70.

La ley incluía la modernización de las unidades existentes y la construcción de las instalaciones terrestres necesarias para submarinos. El programa se completaría años después con la construcción en Inglaterra de siete "exploradores torpederos" del tipo Greyhound modificados, ("Buenos Aires", "Entre Ríos", "Corrientes", "San Juan", "San Luis", "Misiones" y "Santa Cruz") y el crucero "La Argentina" cuyas entregas se concretaron entre 1938 y 1939.

En 1935, se puso la quilla a la primera de una serie de nueve rastreadores de fabricación argentina, inspirados en los alemanes, cuya primera unidad fue el "Bouchard" y la última el "Fournier". A esta serie seguiría otra de cuatro rastreadores minadores construidos en Río Santiago y de los cuales los dos primeros fueron replanteados como patrulleros ("King" y "Murature") y los dos siguientes como fragatas ("Azopardo" y "Piedra Buena") Los primeros se incorporaron en 1946 y los últimos recién en 1956.

La Segunda Guerra Mundial volvió a aislar a la Argentina de los avances en materia naval hasta 1945. En 1948 se inició una incorporación de unidades adquiridas en EE.UU. como sobrantes de la guerra, pero recién a partir de 1950 pudo contarse con buques nuevos construidos a pedido. Ese año llegaron el buque tanque "Punta Médanos" y tres transportes construidos en Canadá.
Los buques de segunda mano veteranos de guerra reacondicionados fueron numerosos, entre otros 14 BDT (Buques de Desembarco de Tanques), 4 fragatas ("Sarandí", "Santísima Trinidad", "Heroína" y "Hércules"), una corbeta tipo Canadian Flower ("República") y 10 lanchas torpederas, además de 15 BDI (Buques de Desembarco de Infantería) y 2 BDM (Buques de Desembarco Mediano), para sostén logístico, petroleros y 2 BDT adaptados como buque-taller.

De esa época data también el primer radar con que contó la Armada Argentina, que fue instalado en Londres a bordo del crucero "La Argentina" en 1946.

En 1951 llegaron al país dos cruceros de fabricación norteamericana que habían servido en la Segunda Guerra Mundial y luego de un cambio de nombres quedaron como "General Belgrano" y "9 de Julio". Estos cruceros estaban provistos de radares y directores de tiro de artillería con los que no contaban las otras unidades de la Armada y tenían un fuerte armamento antiaéreo, del que carecían otras unidades. Al incorporarse estas unidades fueron radiados los viejos cruceros italianos "25 de Mayo" y "Almirante Brown", los dos acorazados de la Primera Guerra Mundial "Moreno" y "Rivadavia" y las torpederas de comienzo de siglo "Córdoba", "La Plata", "Catamarca" y "Jujuy".

En 1958, se produce uno de los mayores adelantos desde el inicio del siglo con la incorporación del primer portaaviones, el "Independencia", de fabricación inglesa. Con él, la flota comenzó a tener apoyo aéreo independiente de tierra y por lo tanto con mayor alcance.

En 1960, llegan los primeros submarinos norteamericanos tipo Flota de la Segunda Guerra Mundial modernizados, fueron los nuevos "Santa Fe" y "Santiago del Estero" y con ello fueron radiados los viejos submarinos "tarantinos" italianos que habían formado la primera escuadra submarina.

En 1961, se modernizó la capacidad antisubmarina de la flota con la incorporación de los destructores norteamericanos tipo Fletcher reacondicionados ("Brown", "Espora" y "Rosales"). En esa época fueron radiados los torpederos "Cervantes", "Garay" y tres de la clase "Mendoza", que ya no prestaban servicios.

En 1962, comenzó sus viajes de instrucción el nuevo buque escuela de la Armada Argentina, la fragata "Libertad", completamente construida en nuestro país.

En 1968, llegaron al país seis barreminas clase Ton británicos, con casco de madera, y que fueron preparados como cazaminas, de minas magnéticas, que reemplazaron a los viejos barreminas como el "Granville", "Py", "Robinson" y "Seaver", construidos en 1936 en acero y que habían sido radiados en 1963.

En 1968 poco después de arribados los barreminas, se adquirió un nuevo portaaviones de la misma clase que el "Independencia" pero que se hallaba disponible en Holanda como “Karel Doorman”, modernizado considerablemente con mayor cubierta angulada y mejor equipamiento electrónico. En septiembre de 1969 empezaron los adiestramientos con aeronaves y se adquirieron unidades a reacción de caza y ataque A-4Q Skyhawks, que en 1972 empezaron a operar desde el mismo, junto a los de exploración antisubmarina S-2-E y helicópteros S-61 Sea King, que proporcionaron en la década de los 70 un potencial aeronaval destacable entre las armadas regionales.

Entre 1967 se radiaron la fragata “Sarandí” y la corbeta “República” incorporadas en 1948 y 49. En 1969 lo fue la “Hércules” de la misma clase. En 1970 el Portaaviones “Independencia” y el transporte “Lapataia” de 1951.

Los destructores torpederos “Buenos Aires”, “Misiones” y “San Luis” tenían 34 años de vida y su relevo era indispensable, por lo que a partir de 1971 fueron reemplazados paulatinamente por destructores de la reserva norteamericana adquiridos con la modernización de uso habitual en la US Navy y algunos de mayor porte que los viejos “Fletcher”. Así arribaron el “Storni” y el “Domecq García”, clase “Fletcher”, en 1971, y los “Bouchard”, “Piedra Buena” y “Seguí” de la Clase “Sumner” (3.300 ton) en 1972 y finalmente el “Py” de la clase Gearing en 1973. Los últimos vinieron con hangar y plataforma de helicóptero y además de 3 torres dobles de 5” y óptimos sonares y radares.

En 1971 fue radiada la fragata “Santísima Trinidad”, clase “Sarandí” y la “Hércules” entregada a la Prefectura Naval Argentina.

Posteriormente se construyó un buque de tipo BDT, el cabo San Antonio, que fue botado en 1968 y en 1970 se adquirió en EE.UU. un buque dique de desembarco clase “Ashland” de 9.000 toneladas, el Cándido de Lasala que prestó servicios como transporte de lanchas rápidas desde Europa, de buque de reparaciones y de desembarco de operaciones anfibias.

En esos años la Armada recibió dos nuevos submarinos norteamericanos (1970) superiores a los tipo “Flota” con mayor equipamiento y eran clase “Guppy” IA y II con mayor capacidad de armas y sensores dentro de un casco similar a los “flota”. Se los bautizó “Santa Fe” y Santiago del Estero”

Entre 1973 y 1975 fueron radiados otros torpederos de la clase “Buenos Aires”: “Entre Ríos”, “San Juan” y “Santa Cruz” que prestaban servicio desde 1937; el crucero “La Argentina” de 1939; el transporte “Bahía Tethis” de 1950 y el buque oceanográfico “Capitán Cánepa” de 1957.

A fines de la década del 60 se habían iniciado gestiones para adquirir buques con capacidad misilística. La Gran Bretaña tenía entonces un buque en proyecto con misiles antiaéreos de gran alcance y con posible capacidad antibuque. La oferta fue concretada a la Argentina, a los efectos de asociarse con dos buques al proyecto británico, distribuyendo así los gastos fijos. El proyecto de estos dos destructores de defensa aérea de área se concretó con los Hércules en 1976 y Santísima Trinidad en 1980, el primero construido en Gran Bretaña y el segundo en Río Santiago. De moderna tecnología, portaban misiles de defensa aérea Sea Dart, pero con ninguna capacidad antisuperficie, pero la operación y mantenimiento de esas sofisticadas armas, sirvió de escuela, tanto para adiestrar a aviones de ataque como para defensa aérea de la flota.

Así en 1981 comienzan a llegar a la Argentina los primeros aviones caza y ataque embarcados con capacidad misilística, Super Etendard y misiles aire-mar antibuque AM 39 Exocet, empezaron a llegar en tandas a partir de 1981. El portaaviones inició sus modificaciones para recibirlos a bordo y darles el soporte necesario.

En 1980 se incorporan tres buques de transporte tipo “Costa Sur” de 6.000 toneladas construidos en el país: “Canal Beagle”, “Bahía San Blas” y “Cabo de Hornos” y la tercera corbeta antisubmarina clase A-69 “Granville” construida en Francia.


En 1981 se incorpora el buque polar “Bahía Paraíso” construido en el país de 9.600 toneladas y el segundo destructor clase “Hércules”: “Santísima Trinidad” de 4.000 toneladas con misiles antiaéreos y antisuperficie. El buque de desembarco-dique “Cándido de Lasala” fue radiado y vendido en 1981.

Concluida la Guerra de las Malvinas, en la que la Armada Argentina enfrentó al grueso del poder naval británico con sus escasos medios materiales, contando con sólo unos pocos de los 14 aviones Super Etendard que habían sido comprados, sólo cinco misiles Exocet antibuque para estas aeronaves, que no podían operar desde el portaaviones porque aún no se hallaba alistado para ellas, el cual además había cumplido 37 años de vida estando ya al máximo de su rendimiento.

Los Super Etendard debieron operar desde tierra con reabastecimiento en vuelo y agotaron la dotación de misiles Exocet AM-39 con éxito; adquiriendo fama mundial, aunque en varios casos las bajas no fueran reconocidas por la Royal Navy. En la contienda fue destruido además el Crucero ARA “General Belgrano”, hundido por el submarino nuclear británico “Conqueror” mientras navegaba fuera del área de exclusión, perdiéndose 323 vidas. El "Belgrano", veterano de la II Guerra Mundial en el Pacífico, descansa en las heladas aguas al sur de la Isla de los Estados. Por otro lado quedó fuera de servicio y posteriormente hundido el transporte “Bahía Buen Suceso”.

Luego de la guerra fueron radiados los destructores “Rosales” de 1961, “Storni” de 1971, “Bouchard” de 1972; “Piedra Buena” de 1974 y “Py” de 1973.

Los aprestos de la Armada para su renovación habían empezado años antes de la guerra ya que estaban llegando varias unidades a su obsolescencia material, la guerra de Malvinas terminó de demostrar esta situación. Hacia 1983 comenzaron nuevas botaduras e incorporaciones en el marco del Plan de Renovación Naval.

En Alemania se botan los cuatro nuevos destructores clase MEKO 360 llamados: “Almirante Brown”, La Argentina” (1983); “Heroína” y “Sarandí” (1984), el último recibido en 1984. Con la recepción de estas unidades más la construcción de las corbetas MEKO 140 en AFNE, se dispuso radiar del servicio a todos los destructores de la Segunda Guerra Mundial que aún operaban. Los destructores MEKO 360 de 3.600 toneladas representaron un salto tecnológico importante para la Armada, siendo buques de propósito múltiple construidos por Blohm y Voss, que tienen excelente defensa antiaérea puntual con cañones y misiles de mediano alcance, un cañón de 5 pulgadas, tubos lanza torpedos antisubmarinos, un hangar de dos helicópteros, y 8 tubos de misiles antibuque Exocet MM 40 de mayor alcance que los anteriores MM 38 (más de 70 km.).

La avanzada tecnología electrónica y digital de comando y control que poseen estas naves las hacen elementos valiosos del poder naval y fuente de adelanto en el manejo de tecnología de punta.

En 1982 se inicia la botadura de seis corbetas clase MEKO 140 de 1.200-1.400 toneladas construidas en Río Santiago, a razón de una por año, con demoras en las últimas dos de ellas. Sus nombres: “Espora”, “Rosales” “Spiro”, “Parker”, “Robinson” y “Gómez Roca”. Se construyeron en AFNE siguiendo diseños alemanes basados en la clase portuguesa “Joao Coutinho” y tienen capacidad antisubmarina, defensa antiaérea y misiles Exocet MM 38, son marineras y se adaptan muy bien al control de la Zona Económica Exclusiva de la Argentina, disponen de plataforma de helicópteros, pero no hangar, habiéndose previsto sin embargo la construcción de uno plegable.

Luego de Malvinas se incorporaron dos submarinos clase 1700: “Santa Cruz” y “San Juan” construidos por Thyssen de Alemania. Estos submarinos de 2.100-2.300 toneladas tienen muy alta performance y dentro de la variedad de los submarinos eléctricos convencionales éstos representan una alta capacidad operativa. Otros cuatro se hallaban en esos años en construcción en el Astillero Domecq García.

En 1984 fue radiado el Buque Tanque “Punta Médanos” de 1950 y en 1985 incorporada la primera MEKO 140 “Espora”.

En la década del 80 se realizaron modernizaciones al portaaviones “25 de Mayo” y se evaluó la operatividad de los Super Etendard en el mismo, con buen resultado. En 1989 se pensó en reemplazar la planta propulsora del mismo.

 

 

Última actualización: 6/2/2008
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