Diario ABC. 1990

"El rock español es un ídolo con pies de barro"


Radio Futura siempre se ha distinguido por sus inquietudes musicales. Santiago y Luis Auserón y Enrique Sierra son enemigos puntuales del conformismo y no paran de trabajar, como obreros del «rock», contra los vicios del éxito. Quizá a esta lucha deban la fidelidad, a prueba de bomba, de crítica, público... y del propio éxito. Santiago, la voz cantante de Radio Futura y séneca del rock, siempre parece alerta, vigilante en la atalaya de esa emisora que encara el futuro, conjugando pasado y presente. De «Veneno en la piel», el último álbum del grupo, se han vendido más de trescientas mil copias y el espectáculo de su gira congrega a la parroquia musical allá por donde pasa. Santiago Auserón podría vestir sus palabras de rosa, pero no lo hace, ni mucho menos. En cuanto iniciamos la conversación pulsa el timbre de alarma.

 -El rock español está en un callejón sin salida. La gente ha bajado la guardia demasiado pronto y se ha tumbado a la bartola. La mayoría de los grupos de éxito han perdido la rabia y las ganas; parece que hacen las cosas por rutina, están prisioneros de una vorágine de la que no pueden salir.

 -¿A qué grupos se refiere?

 -Bueno, no quiero decir nombres para no pelearme con nadie, pero esto es evidente. Y, ¡ojo!, que no excluyo a Radio Futura de esa especie de inercia hacia el letargo. Está demostrado que el éxito bloquea el desarrollo creativo, y como no intentes huir de este efecto lo más seguro es que antes o después te des la bofetada. Yo siempre he tenido claro que somos obreros y trabajadores, aunque muchos nos puedan considerar genios o estrellas. Aquí, en España, la gente que ha llegado arriba toma el dinero y corre, sin darse cuenta de que está corriendo por un callejón sin salida. Además, el público no se chupa el dedo y ya no comulga con ruedas de molino. Nosotros hemos escuchado este verano muchas quejas, muchísimas quejas, con respecto a otros espectáculos, de gente que viene a vernos. Y eso que este año ha tenido lugar una criba importante: sólo están tocando los grupos que llenan plazas de toros. El «rock» español es un ídolo con pies de barro que ha comenzado a quebrarse.

 -¿Por dónde se está rompiendo ese ídolo?

 -Por la cabeza y por los pies. Por la cabeza, por falta de creatividad, como decía antes. Por los pies, porque nos estamos cargando los circuitos de actuaciones. Bueno, lo cierto es que ya, entre unos y otros, nos los hemos cargado. Los ayuntamientos han hinchado todo, han hecho con tratos a lo grande que han ahogado a los pequeñas y medianos promotores, y dudo que ellos mismos puedan sostener esta situación durante mucho tiempo.

 ¿Cómo podrían solucionarse estos problemas?

 Pues replanteándonos el asunto todas las partes en todos los aspectos: creatividad, discos, directo, circuitos... Los grupos jóvenes podrían ayudar algo si viniesen pegando fuerte desde atrás, pero lo cierto es que no surgen bandas con fuerza que hagan subir la temperatura. Los nuevos grupos van también a coger dinero fácil, mientras que el público joven, en general, es más entendido, más exigente, y como sigamos así nos va a dar la espalda.

Bob Dylan

 ¿Qué discos españoles le han gustado de los publicados este año?

 Ninguno. Bueno, he escuchado cosas  de Ciudad Jardín que no están mal.

  ¿Qué le parece el Pequeño nuevo catálogo...» de El último de la fila?

 Está bien hecho, pero me da la sensación de que su esteticismo es un poco forzado... Este año, el único disco que me ha sorprendido ha sido el de Lenny Kravitz, aunque el álbum que más he escuchado ha sido «Oh, mercy», de Bob Dylan.

 ¿Con qué planteamientos abordaron ustedes la grabación de «Veneno en la piel»?

 En lo referente al sonido, deseábamos continuar con nuestro intento de aproximar la vibración del directo a la tecnología del estudio. Nuestro ideal sería que hubiese un único sonido Radio Futura, pero, aunque estamos cerca de conseguirlo, aún nos queda un poquito. Por otro lado, creo que Veneno en la piel» es un álbum holgado. Los patrones fundamentales son de «rock and roll»; algunas canciones tienen el aderezo latino y otras no tanto. Luego, en cuanto a influencias, pienso que hemos vuelto a escarbar en nuestras raíces y es patente la herencia del «soul», del «rock» ácido, y, bueno, de casi todo lo que escuchamos en la furgoneta cuando estamos en la carretera: cosas de Santo Domingo, de Cuba, de Jamaica...

 Cuando no hablan de música en la furgoneta, ¿de qué hablan?

 De todo un poco: de cine, de pintura, de libros, de cosas cotidianas... Me imagino que hablamos de lo mismo que todo el mundo. Estos días, lógicamente, hemos comentado el asunto del Golfo. Más que nada, divagamos acerca de lo que está ocurriendo porque es un suceso que se nos escapa y del que no podemos opinar sin riesgo de equivocarnos.

 ¿Qué opina de los grandes espectáculos de «rock» que nos han visitado este verano?

 Huyo siempre que puedo de los conciertos masivos. Este año no he ido a ver ni a los Stones, ni a Prince, ni a Madonna, ni a Bowie. El único concierto que me atraía algo era el de los Stones, pero no sentí la llamada a la hora de la verdad. Por Bowie ya no tengo mucho interés, creo que musicalmente está nervioso, acelerado, tenso. Hoy por hoy me quedo con Dylan.
 

(Material cedido por José Mª Muñoz Vidal)

1