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09/02/2006

 

La ministra de cultura presenta las conclusiones de la I Acta Internacional de la Lengua Española

- Por primera vez, más de 70 expertos analizan a fondo los puntos fuertes y los aspectos débiles del español como activo cultural y valor económico creciente. Los analistas advierten sobre los riesgos del “optimismo ingenuo” por los más de 450 millones de hispanohablantes.

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De izquierda a derecha, Ángel López y López, presidente de la Fundación El Monte; Rafael Escuredo, presidente de la Fundación BLU; Carmen Calvo, Ministra de Cultura; Marisa Siguan, catedrática de Literatura Alemana, y Manuel Pimentel, presidente de la editorial Almuzara, durante la presentación de las conclusiones del encuentro de San Millán y de La Narrativa de Goethe.

Madrid, 29 de enero de 2007.  Lo hablan más de 450 millones de personas, 50 millones de los cuales residen en el país más rico del planeta; es la segunda lengua de intercambio en el mundo occidental; se erige como idioma oficial en 21 países, es la segunda lengua de Internet a efectos prácticos… Es el idioma español, una lengua que nunca, en sus más de mil años de existencia, había atravesado una época tan favorable como la actual, incluso en el aspecto económico, para dar el salto cualitativo y convertirse en un idioma de referencia, influencia y comunicación  a escala global.

Así lo han confirmado más de 70 expertos que asistieron a la I Acta Internacional de la Lengua Española, celebrado a finales de octubre del pasado año en la localidad de San Millán de La Cogolla (La Rioja), cuyas conclusiones ha presentado hoy la ministra de Cultura, Carmen Calvo en un acto celebrado en la Biblioteca Nacional acompañada de Ángel López, presidente de la Fundación El Monte, Rafael Escuredo, presidente de la Fundación BLU, Marisa Siguán, editora y Manuel Pimentel director de la Editorial Almuzara. En el acto se ha dejado claro que “nunca antes la lengua española había sido sometida a un estudio tan detallado y autocrítico por un grupo numeroso de expertos, entre los que había lingüistas, editores, académicos, economistas, científicos, empresarios y profesionales de diversos ámbitos relacionados con el idioma, procedentes de Europa, África y América”.

En ese sentido, la ministra de Cultura destacó que, aunque con 'un poco de retraso' sobre otros países del entorno, del mundo anglosajón sobre todo, España, cuya lengua hablan 450 millones de personas, empieza a estudiar las dimensiones económicas de su cultura, cuya industria aporta 'un caudal de riqueza del que no es consciente' y en la que 'solo el sector editorial mueve el 0,8 por ciento del PIB'.

En mayo próximo, añadió, se conocerá un informe encargado a la Universidad Carlos III de Madrid y a la Universidad de Valencia sobre lo que representa, en términos económicos, dicha industria.


Los expertos llevaron a cabo el análisis DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) del español como activo cultural y valor económico creciente, uno de los aspectos menos estudiados de la lengua española. Según se recoge en las conclusiones, presentadas en dos volúmenes, “el valor creativo y comunicativo del idioma español es tan evidente como la fuerza de su diversidad cultural, pero también es patente el valor económico que tiene como materia prima de las industrias culturales”. Desde el punto de vista económico, la lengua española es un intangible que aporta elevados porcentajes al PIB de los países hispanohablantes “y por eso hay que estudiarlo con la frialdad de de las cifras económicas”, explican los analistas en sus conclusiones.

Organizada por el Ministerio de Cultura, la Fundación El Monte y la Fundación Biblioteca de Literatura Universal (BLU), la I Acta Internacional de la Lengua Española, celebrada de 26 al 29 de octubre de octubre de pasado año fue inaugurada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado por la Ministra de Cultura, en un acto al que además asistieron Pedro Sanz, presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja; Antonio Pulido, presidente de la Caja de Ahorros El Monte, y Rafael Escuredo, presidente de la Fundación BLU, entre otras personalidades. El discurso de apertura corrió a cargo de Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española  (RAE). 

Siguiendo el método DAFO y en el marco del análisis del valor económico de la lengua española, los expertos han encontrado numerosos puntos fuertes, destacando el elevado número de hablantes (unos 450 millones), el potencial económico de las industrias culturales en español y el creciente aumento de la inversión publicitaria en español en todo el mundo. Con todo, la primera industria cultural en español es la edición de libros, un capítulo en el que España ocupa el cuatro puesto en el mundo. No en vano, en 2005 la producción de libros en Iberoamérica (España y Latinoamérica) alcanzó un valor de 4.437 millones de euros, el 80 por 100 de los cuales correspondió a España. De la fortaleza de este sector da cuenta el hecho de que sólo en América Latina se estima un consumo de 1.100 millones de ejemplares anuales, con un valor de mercado de unos 10.692 millones de euros.    

Importantes son también las oportunidades o factores externos positivos, entre ellas los analistas del encuentro de San Millán destacan la internacionalización de las multinacionales españolas y latinoamericanas, el crecimiento económico sostenido y la tendencia favorable a América Latina en los mercados internacionales, el potencial de Internet, y la gran demanda de enseñanza de español en las principales áreas de negocio del mundo (Estados Unidos, UE, Brasil, Asia…).

El español está de moda

El español está de moda en numerosos países, en la mayoría de los cuales el Instituto Cervantes tiene sus más de 60 centros. Según los analistas, si al espectacular incremento de la demanda de español fuera del ámbito hispanohablante se añaden los cerca de 14 millones de personas lo aprenden como segunda lengua y unos 30 millones que lo han estudiado alguna vez, “el resultado es un idioma con un importante potencial de expansión, justo en un momento en que la gran mayoría de las más de 6.000 lenguas existentes empiezan a desaparecer porque dejarán de ser útiles en un mundo cada ves más globalizado y dependiente de las nuevas tecnologías”.

A partir de otra de las conclusiones del encuentro de San Millán, según las cual “el valor de una lengua depende del valor de las economías de los países que la hablan y de la fortaleza de sus industrias culturales”, los expertos destacan la importancia que tiene para el español la presencia de entre 40 y 50 millones de hispanohablantes en Estados Unidos. No es para menos, ya que se trata de una comunidad con una capacidad de gasto estimada de  700.000 millones de dólares al año –mayor que la de varios países hispanos juntos-, según la Cámara de Comercio de los Hispanos. Además, se espera que en breve uno de cada cuatro niños que nazcan en este país sea de origen hispano. 

En el capítulo de los puntos débiles del idioma español, los expertos señalan en primer término el subdesarrollo económico y la falta de oportunidades de millones de hispanos en Latinoamérica, así como el exceso de autocomplacencia por el elevado número de hispanohablantes. “Mientras una parte considerable de la población no domine las acciones básica de leer, escribir, entender y explicarse es inútil hablar de la implantación de nuevas tecnologías”, explican los analistas, que aconsejan multiplicar el esfuerzo de los países hispanos en educación primaria y secundaria, “donde reside el valor económico futuro de nuestra lengua, incluso más del que pueda tener la de nivel universitario”.           

Tal como han concluido los analistas, además de contar con un gran número de hablantes y una buena posición geoestratégica, para que un idioma pueda ser considerado como influyente lengua de referencia y comunicación global, más que regional –el gran objetivo de nuestro idioma-, necesita poseer una gran trabazón de unidad, disfrutar de una importante presencia en el mundo de la diplomacia y en los organismos internacionales, y demostrar una posición de liderazgo en el campo de la ciencia y la tecnología. El español, aseguran los mismos expertos,  reúne las tres primeras características: gran número de hablantes, extensión geográfica y ubicación estratégica, y es una lengua enormemente trabada, “unitariamente trabada”,

Para solucionar sus carencias, la comunidad hispanohablante necesita reforzar su influencia en la diplomacia de altos vuelos e incrementar de forma notable sus inversiones en investigación y en las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), la única forma de entrar con garantías en la futura sociedad del conocimiento. Las condiciones están dadas para ello, porque el resultado del análisis DAFO indica que si bien el español presenta un alto número de debilidades, también cuenta con más fortalezas y oportunidades que amenazas. En otras palabras, el futuro de la lengua española depende claramente de sí mismo; de la determinación y las decisiones que adopten las comunidades hispanohablantes y no tanto de las ‘acometidas’ de otros dominios lingüísticos como el anglosajón.  

      La I Acta Internacional de la Lengua Española ha sido el primero de una serie de cinco congresos que tendrán lugar en diversos países y ciudades de habla hispana. La II Acta Internacional de la Lengua Española será en Bogotá (Colombia) a finales del próximo mes de junio, con ocasión de la designación de esta ciudad como Capital Mundial del Libro 2007, para cuya inauguración ya ha confirmado su asistencia el presidente colombiano Álvaro Uribe. El tema del segundo encuentro será: ‘Los desafíos de la industria editorial’.      

La presentación de hoy sirvió también para presentar la nueva etapa de la colección de Literatura de la BLU que se convirtió en un cariñoso homenaje a su director, Claudio Guillén, repentinamente fallecido el sábado, a quien la ministra de Cultura recordó como 'el mejor especialista en literatura comparada de nuestro país' y que debería de haber asistido al acto.

'Nos embarga la tristeza por su desaparición', dijo en el salón de actos de la Biblioteca Nacional la ministra, quien añadió que Guillén tenía que haber estado hoy sentado a su lado, presidiendo con ella la presentación del volumen 18 de Blu, editado por Almuzara y dedicado a la narrativa de Goethe.

Calvo destacó su trabajo como académico de la Lengua y como promotor, alma y director literario de la Fundación Blu desde 1997, y recordó cómo desde su vuelta del exilio, en 1982, puso 'su empeño y su maestría' en esta tarea de poner al alcance de los lectores la gran literatura universal con su selección.
'Una trístísima casualidad ha querido que el acto en que él debía hablar hoy de la narrativa de Goethe se haya convertido en una sencilla ceremonia de liturgia civil en agradecimiento a su trabajo y su vida', añadió la ministra, que trasladó a la familia el pesar de todos los asistentes por una muerte del todo inesperada, ya que el académico, pese a sus 82 años, se encontraba bien de salud.
'Claudio sentía pasión por su trabajo', recordó, por su parte, María Luisa Siguán, que, en su ausencia, fue la encargada hoy de presentar el nuevo volumen, el primero que corre por cuenta de la editorial Almuzara, que dirige el escritor y ex ministro de Trabajo Manuel Pimentel.

Hasta el pasado año, en que se firmó el convenio con Almuzara, fue Espasa la editorial que se encargó de sacar adelante los proyectos de la Fundación Biblioteca de Literatura Universal, diecisiete volúmenes de los autores más grandes, como Homero, Johnathan Swift, Béquer, Gracián, Stendhal, Galdós o Juan Ramón Jiménez, todos ellos, como se ha dicho, seleccionados por Guillén, que desde el comienzo quiso hacer con esta colección algo parecido a la 'Pléyade' francesa.
Según Siguán, catedrática de Literatura alemana de la Universidad de Barcelona y responsable de la edición del nuevo volumen, 'una de las cosas que a Claudio le gustaban de Goethe era que hubiera sido precisamente él el creador del término 'Weltliteratur' (literatura universal), un concepto que estaba por encima de las nacionalidades pero que trataba la literatura desde la originalidad de las obras'.
La época del autor de 'Werther' fue la época de las primeras grandes traducciones, en la que a Alemania llegaron El Quijote o Calderón, pero las traducciones, dijo Siguán, envejecen, y era necesario presentar 'un nuevo Goethe en español'.
El volumen presentado hoy contiene 'Los sufrimientos del joven Werther' y 'Conversaciones de emigrantes alemanes', ambas con traducción de Marisa Siguán y Eduardo Aznar, así como 'Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister' y 'Los años itinerantes de Wilhelm Meister', en la versión de Miguel Salmerón, y, por último, 'Las afinidades electivas', vertido al castellano por Helena Cortés.

 

 

 

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