Gozando la libertad: los Beachcombers

A través del tiempo, hombres y mujeres de todo el mundo filosofaron sobre la idea de la libertad perfecta. En cambio, otros tantos -los menos- decidieron aplicar el fruto de sus pensamientos a los hechos... Entre estos últimos, fueron los Beachcombers los que, voluntaria o involuntariamente, se destacaron. A través de los siglos, ya sea por naufragio, abandono o por propia elección, los inidividuos devenidos a Recolectores de las Playas llenaron páginas de la literatura universal a través de las plumas más prolíficas. Este artículo, un rescate y homenaje a la vez, intenta transitar por las mismas arenas que pisara el legendario Robinson Crusoe. Imaginariamente, por supuesto...

 

ALGUNOS ANTECEDENTES

El hombre primitivo era un permanente beachcomber que rastreaba en las playas moluscos y crustáceos así como las conchas vacías de éstos para uso decorativo, a guisa de instrumento musical, como medicina -previa conversión en polvo- y hasta como medio de trueque. Además, nada se salvaba de cuanto arrojaran las olas del mar de estas manos recolectoras. Dicha rutina no era privativa de personas aisladas u ocasionales: tribus enteras amerindias vivían con exclusividad de alimentos juntados a orillas del mar. Mientras tanto, no fueron menos las tribus de tierra adentro, ya que solían efectuar periódicamente largas expediciones a las costas arenosas para aprovisionarse. Como ejemplo de lo arriba relatado, cabe señalar que en las islas tropicales de Ifaluk o Ifalik, un atolón coralino muy pequeño de las Islas Carolinas, en la Micronesia (Oceanía), aún existen primitivas culturas de Beachcombers. En 1.953 una expedición científica estadunidense encontró allí una tribu que subsistía en sólo un kilómetro cuadrado de terreno cultivable; acopiaban alimentos básicos que incluían el fruto del árbol del pan, el del taro, coco y pescados; aprovechaban 30 variedades de plantas, 86 clases de peces, 25 moluscos y crustáceos.

Otra forma de subsistencia en las playas consistió en el desguace de barcos naufragados. Esta práctica floreció en la era de los grandes veleros de carga que, azotados por las salvajes tormentas, era común que encallaran en riberas arenosas. La recolección de los restos de los mismos se transformó paulatinamente en una cotidiana ocupación de los que habitaban las costas peligrosas cercanas a las rutas navieras.

En este sentido, famosas fueron tanto la rocosa costa de Comualles como las vecinas Islas Sorlingas (ubicadas al SO de Gran Bretaña y de propiedad inglesa) por la cantidad de naufragios que en ellas se registraban. A pesar de haberse erigido después un faro en esta costa, muchos pobladores lanzaron su queja por lo que consideraron un "despojo" de la riqueza que, "por la gracia de Dios", les proporcionaba el mar. Y tanto fue la tenaz oposición que, al igual que en el presente más cercano, se las ingeniaron para "influenciar" sobre los operadores de un faro de las sorlingas para su propio beneficio. Poco más tarde, éstos fueron acusados de complicidad con los desguazadores porque emitían señales falsas para atraer las naves hacia los arrecifes mediante el engaño de atarle un farol a una vaca y dejarla vagar de noche por el litoral, confundiendo así a los vigías marinos.

En muchos lugares, y especialmente en las Antillas, los desguazadores combinaban la recogida con la caza de ganado salvaje para convertirlo en tasajo y venderlo a los buques de paso: esa carne llamada "bucán", dio origen al término "bucanero"que hoy conocemos.

Pero no sólo de alimentos o de lo que ellos obtenían supo vivir el beachcomber. Tanto objetos de valor como joyas o piedras preciosas no se salvaron tampoco de la acción de los recolectores de las playas. Por ejemplo, en la llamada Isla de Padre, frente a la costa de Texas, como en el Cabo Cañaveral, en Florida, o en el Cabo Hatteras, en la Carolina del Norte (sitios todos de los EE.UU.), este "pasatiempo" hizo furor entre los habitantes de la zona. Cuando en 1.773 un huracán hizo naufragar una flota española en los cayos de la Florida, cuyo cargamento de oro se valuaba en 16 millones de dólares, se fueron encontrando con asiduidad en las playas del sureste norteamericano todo tipo de artefactos y piezas hechas en la piedra dorada. Como solo ejemplo, valga citar a un beachcomber que se hizo de 50.000 U$S al venderle a un coleccionista un silbato de oro labrado perteneciente a un almirante.

 

BEACHCOMBERS NOTORIOS

Entre quienes tuvieron notoriedad como beachcombers, es necesario citar a Alexander Selkirk. Piloto de un barco, en 1.704, al pelearse con el capitán, solicitó que lo dejaran desembarcar en una de las islas de Juan Fernández, frente a la costa de Chile. Sus pertenencias consistían en alguna ropa, colchas, una escopeta, tabaco, una hachuela, un cuchillo, una biblia e instrumentos de navegación. Focas, tortugas, cabras, aves, gatos y ratas -estos últimos sobrevivientes de distintos naufragios- eran fundamentalmente su medio de subsistencia. Así, de la foca comía su carne, conservaba el cuero para cubrirse y usaba las tripas no comestibles para fabricar cuerdas para pescar y de las cabra, una vez que consiguió domesticar algunas, aprendió a sacarles la leche. De los árboles sacaba leña y la madera con la que elaboró su cabaña. Si bien se entretenía leyendo la biblia y cantando alto la soledad fue un obstáculo que nunca pudo superar, hundiéndolo en permanentes estados de fuerte depresión. Cuando un barco lo rescató, sólo podía pronunciar la mitad de cada palabra, producto del deterioro que sufrió su voz, atrofiada por la falta de uso.

Otro caso fue el de Pedro Serrano, naúfrago español que fue a dar a un islote frente a la costa peruana en 1.689. Llegó allí con sólo la ropa que llevaba puesta y un cuchillo y. Para colmo de males, a diferencia de Selkirk, en aquel sitio no podía disponer de árboles ni de agua dulce. Sin embargo, Serrano se las rebuscó capturando tortugas, de las cuales comía su carne cocida al sol y usaba su caparazón para recolectar el agua de la lluvia. Poco después, usaba esos mismos carapachos para construir un horno, nutriéndolocon algas y trozos de madera arrojados por el mar; el fuego lo encendía golpeando piedras para sacar chispas y utilizando girones de su ropa como yesca. Además, tenía preparada una hoguera con la cual emitía señales de humo ante el paso de una embarcación pero nunca nadie apareció para rescatarlo aunque sí alguien para hacerle compañía: fue otro náufrago. Al estar ambos en un deplorable estado, se confundieron mutuamente como un demonio apenas se vieron; no era para menos: la pésima apariencia que presentaban -muy sucios y con sólo harapos cubriendo sus cuerpos- lo justificaba plenamente. Cuatro años después fueron finalmente rescatados por un navío; y si bien a Serrano en su vuelta a la civilización se le concedió una pensión real, siguió la suerte de su compañero -quien muriera en en mitad del viaje de regreso- poco después.

Entre los beachcombers más famosos obligadamente debe citarse al escritor Herman Melville. En 1.842, con sólo 22 años a cuestas y siendo marinero embarcado hacia Oceanía, en 2 oportunidades dejó el navío para quedarse en una isla. En la primera de ellas, en las Islas Marquesas, a pesar de los buenos cuidados de una muchacha indígena -integrante de la tribu polinesia que lo capturó- apenas pudo sobrevivir a los accesos de fiebre e infecciones de todo tipo, escapando en cuanto pudo y siendo rescatado por otro barco. En la segunda ocasión, desde el buque que lo había rescatado y esta vez acompañado por Jhon Troy -cirujano de a bordo- saltó en la hoy famosa y paradisíaca Isla de Papeete. Quien quiera conocer en detalle estas aventuras del célebre Melville deberá remitirse a su obra literaria "Typee y Omoo", donde volcó sus experiencias como beachcomber.

Al pintor Paul Gaugin se le dió también por la "onda" beachcomber: abandonando su empleo como bancario en París en 1.891 y siendo apenas un pintor "dominguero", vendió todas sus pertenencias y creaciones artísticas y se marchó a Tahití con sólo 100 metros de lienzo, una escopeta, una trompa, dos mandolinas y una guitarra. Y allí pasó los últimos 12 años de su existencia -a excepción de una breve visita a París- viviendo en una forma muy precaria, rayana con el primitivismo.

 

BEACHCOMBERS EN LA LITERATURA

Sin lugar a dudas, el Maestro de los beachcombers fue y es el conocidísimo personaje de la novela de Daniel Defoe, Robinson Crusoe (1.719). Esta sobresaliente obra literaria se basó en las aventuras de Alexander Selkirk -mencionadas con anterioridad-, quien sobrevivió durante 24 años en una isla junto a la desembocadura del río Orinoco, en el norte de Venezuela.

De similar factura corresponde "El Robinson Suizo", de Johan Wyss. Es la historia de un religioso, su mujer y sus 4 hijos que, al quedar varados en una isla desierta, se transforman por necesidad en beachcombers.

En lo que hace a la literatura infantil, gran popularidad tuvo entre los pequeños ingleses "El Salvajillo", relato de Frederik Marryat. En él, un niño de escasos 5 años en compañía de un marino ciego llegan como náufragos a una isla guanera frente a las costas del Perú. Muerto éste por un accidente, una foca -"Nerón"- será su única amistad poco después.

En un tono literario mucho menor, dentro de la categoría de relatos de beachcombers puede ubicarse al cuento "Bajel de Ira", de Somerset Maugham. Ginger Ted, el personaje central, es un beachcomber andrajoso, sucio y ebrio aislado en la isla tropical de Baru que con sus actitudes contradice abiertamente el espíritu humanista que caracterizan a los auténticos Caminantes de la Playa.

 

¿ MODA PASAJERA O REGRESO A LA NATURALEZA ?

Euell Gibbons, ex periodista y beachcomber norteamericano en las playas de Hawai durante 3 años, en su "Manual del Beachcomber" -1.967- sugirió 4 requisitos básicos a todos aquellos que lo quisieran imitar:

 

Debe gozar de la caza y de la pesca.

Aprender algo de botánica.

Superar todo prejuicio gastronómico.

Quedar tranquilamente indiferente tanto a la seguridad económica como a la posición social.

 

Precisamente, en estos 4 principios queda registrada la respuesta a la pregunta del subtítulo. Sólo quedaría, a manera de simple acotación, decir que, si bien civilización y esclavitud no son sinónimos, el hombre moderno ha conseguido de la restricción de la primera y de la restauración subliminal de la segunda llegar a igualarlos cada vez más. Allá, en las playas desiertas de cualquier islote del Pacífico o del Indico se puede sobrevivir merced al valor, la paciencia y el ingenio; aquí, la especulación, el oportunismo, la mala fe y las malas artes en general parecieran imponerse para sólo retrasar un poco el inexorable fin de la existencia.

Julio Salas

Regresar

 

Dick Edgar Ibarra Grasso. Un buceador de la prehistoria americana

Autor de más de 30 libros, 350 artículos, docente en universidades sudamericanas (Tucumán, Rosario y Cochabamba) e incansable investigador, Ibarra Grasso se ufanaba de haber tenido una formación autodidacta y de no haber pasado siquiera por la escuela primaria. Entre sus maestros destacaba a un shamán patagónico que conoció de niño en Carmen de Patagones y a un conjunto de sabios aymaras que trató cuando adulto en tierras bolivianas. A esa sabiduría de cuño tradicional debería su peculiar forma de ver la realidad, intentando cercarla desde diferentes perspectivas aunque pudieran parecer en ocasiones contrapuestas. El prehistoriador José Imbelloni también influyó en su formación, especialmente en lo atinente a la teoría del difusionismo cultural, según el cual los grandes inventos de la humanidad han tenido un único origen y se han expandido desde un centro hacia las diversas latitudes.

Ibarra nació en Concordia, Entre Rios, en 1914 y falleció en Buenos Aires durante el año 2000 a los 86 años. A pesar de varios problemas de salud, hasta el año anterior había practicado exploraciones arqueológicas en Tiahuanacu. Desde los 23 años su vida estuvo estrechamente ligada al país del altiplano, donde halló 32.000 piezas históricas, ocho templos incaicos, varias culturas desconocidas y un yacimiento de 30.000 años de antigüedad al sur del lago Titicaca (perteneciente a la cultura Viscachani). Fundó allí un par de museos y dictó clases en la Universidad de Cochabamba, además de dirigir su Museo Arqueológico.

Entre sus libros destacan dos obras magnas : "Argentina Indígena" y "América en la prehistoria mundial". En él se conjugaban saber especializado y cultura general. Una de sus principales características era la integración de saberes, modernos, tradicionales y de diversas disciplinas.

Como el francés Paul Rivet y el británico Donald Mackenzie, entre otros, defendía la teoría del poblamiento americano a través de diversas vías y no sólo -como ha sostenido la escuela norteamericana dominante- a partir del estrecho de Bering, en el norte del continente americano. Para Ibarra, la vía oceánica fue de vital importancia para el poblamiento y desarrollo cultural de nuestro continente. Se preocupó en hallar testimonios de la temprana vinculación entre Asia, Oceanía y América (sobre todo su veriente pacífica). Fruto de ese afan, por ejemplo, es el volúmen sobre los mapas anteriores a Colón donde aparecerían tierras americanas. Amplio conocedor de la historia cartográfica, de la navegación, de las técnicas de cultivo y artesanales, de las cosmovisiones indoamericanas y antiguas en general, sus estudios abundan en datos precisos que sabía relacionar mediante la actitud cognoscitiva holística ya señalada. Efectuó, asímismo, una interpretación propia del calendario azteca. Uno de sus últimos libros versa sobre calendarios antiguos de distintas partes del mundo. También sostuvo que el maíz no era originario de México sino de Sudamérica, donde halló vestigios de su remoto cultivo en el norte de Paraguay, parte del Mato Grosso brasileño y en la región boliviana de Chiquitos. Cabe acotar que la planta de maíz primitivo es muy diferente de la actual, que es el resultado de la manipulación del hombre a través de milenios. Se trataba de una especie de pasto silvestre que los aborígenes ataban en la parte superior para que las semillas cayeran al pie de la planta, eran recolectadas y luego coccionadas en recipientes cerámicos. Ibarra destacó paralelamente la gran variedad de plantas de maíz (unas 400).

Buena parte de sus escritos arqueológicos y antropológicos han sido traducidos y publicados en publicaciones especializadas del Vaticano, de la ex Unión Soviética y de los Estados Unidos. Se cuenta entre los fundadores de la Escuela de Antropología de la Universidad Nacional de Rosario hacia fines de los años '60.

La Fundación Ibarra Grasso, dirigida por Delia Etchegoimberry (su última mujer), se ha conformado en los últimos años para difundir la obra de este explorador del saber.

Ricardo Accurso

Regresar

 

Un Anarquista Italiano en La Argentina del Siglo XIX : Errico Malatesta

EL MARCO GENERAL

La presencia de Errico Malatesta y de otros destacados militantes anarquistas en Argentina debe enmarcarse, por un lado, en el desarrollo del temprano movimiento obrero argentino y, por otro, en el contexto de la inmigración masiva de origen europeo, y especialmente italiano, que llega al país en la segunda mitad del siglo pasado. Esta inmigración promovida inicialmente desde el Estado argentino era un factor esencial, junto con los capitales extranjeros, para el desarrollo económico del país, el cual se centró básicamente en la producción agrícola-ganadera orientada hacia la exportación. En torno a esta actividad esencial se fueron desarrollando los sectores de transportes, servicios e industria. De esa manera, aunque hasta principios del siglo XX predominaba la población agraria por sobre la urbana, esta última se iba tornando cada vez más importante, especialmente en la región de la pampa húmeda o rioplatense, que fue la más beneficiada por el desarrollo económico mencionado. Ciudades como Buenos Aires o Rosario presenciaron, así, un crecimiento vertiginoso, que se tradujo en el hacinamiento de miles de trabajadores en especie de viviendas colectivas denominadas "conventillos". La presencia de estos inmigrantes europeos y la situación de descontento que se extendía entre los mismos, al vivir y trabajar en condiciones muy distintas a las soñadas cuando partieron de Europa para "hacer la América", convertía a las ciudades rioplatenses en un adecuado caldo de cultivo para las ideas de transformación social que germinaban en Europa.

Aunque las primeras sociedades obreras surgen en la república a partir de los años '50 de la centuria pasada, básicamente bajo la forma de mutuales, y a pesar de que llegan a existir secciones de la I Internacional en las ciudades de Buenos Aires y Córdoba en la década de 1870, es recién a partir de los años '80 cuando comienzan a enraizar con fuerza aquellas sociedades obreras denominadas sociedades de resistencia, y luego sindicatos, que iban a constituir los cimientos y la columna vertebral del movimiento obrero argentino. Esto tiene que ver con la aceleración del desarrollo económico, demográfico y urbano que se registra en el país a partir de 1880. Desarrollo que se resentirá con la crisis de 1890, pero que una vez superada la misma cobrará mayor fuerza hasta llegar a 1914, cuando la I Guerra Mundial entorpecerá la vinculaci¢n del país con el mercado externo, y especialmente con Gran Bretaña y Europa Occidental, provocando serios desajustes que tendrán serias consecuencias sociales (desocupación y carestía). Tales impactos en la economía nacional agudizarán los conflictos sociales y desembocarán en agudos conflictos durante el lapso 1917-1921, durante el cual se registran movimientos huelguísticos que lindan con lo insurreccional, verbigracia la "Semana Trágica" de enero de 1919.

En ese contexto socio-económico se inserta el accionar de los inmigrantes politizados que llegan a la Argentina desde la caída de la dictadura del brigadier Juan Manuel de Rosas en 1853. Los mismos, huyendo de las persecuciones que se registran en Alemania, España, Francia e Italia, hallarán en Argentina un ámbito propicio no sólo en lo económico-social sino también en lo político, dada la libertad de maniobras con que contarán en el país. Al respecto, cabe expresar que aunque no existiera un régimen democrático (por lo menos hasta la segunda década del siglo XX) sí imperaban las reglas de juego elementales del liberalismo (libertad de pensamiento, expresión, reunión, tránsito, asociación). Reglas que sufrieron algunos menoscabos en los momentos álgidos del conflicto social, pero que en líneas generales se mantuvieron hasta 1930, cuando el golpe militar liderado por los generales José F. Uriburu y Agustín P. Justo quiebra casi ochenta años de régimen liberal.

LOS PRIMEROS EXILIADOS POLITICOS EUROPEOS EN ARGENTINA

Desde mediados de la década de 1850 comienzan a llegar, entre la masa de inmigrantes, algunos exiliados políticos franceses, belgas, españoles e italianos. A ellos se debe, básicamente, la difusión de las ideas socialistas en el país y la constitución de cuatro secciones de la I Internacional, tres de las cuales (las que surgieron en la ciudad de Buenos Aires) se estructuraron en base a la pertenencia étnica. Así, en 1872 aparece primero una sección francoparlante (que aglutinaba a franceses y belgas), luego una sección italiana y, por último, una española, las cuales estaban relacionadas por un comite central. Estas secciones tenían vinculaciones con la sección barcelonesa de la AIT, donde predominaban los elementos bakuninistas. No obstante, parece que en estas secciones de Buenos Aires eran mayoría los socialistas que no adscribían ni a Marx ni a Bakunin. Por el contrario, en la sección internacionalista de la vecina ciudad uruguaya de Montevideo habría predominado la corriente libertaria del socialismo.

Las secciones argentinas de la Internacional se disuelven en 1876. Sin embargo, varios de sus activistas contribuirán al surgimientos de las primeras sociedades de resistencia y de las primeras publicaciones socialistas o anarquistas. El elemento internacionalista francés parece menguar a partir de 1881, cuando una amnistía del gobierno galo favorece el regreso de los emigrados políticos. En contrapartida, se incrementará la incidencia del elemento germano, debido a la llegada de un importante contingente de alemanes socialistas que arriban al Río de la Plata huyendo de las leyes antisocialistas del canciller Otto von Bismarck. Al mismo tiempo, y debido a los cambios cualitativos en el flujo de la inmigración europea a partir de 1880, la inmigración del sur de Europa, y en especial la italiana, predominará sobre la del norte europeo y Francia. Así, en pocos años, los italianos no solo serán, por lejos, la principal corriente inmigratoria que llega al país, sino también el contigente étnico -junto con el español- más decisivo en la conformación de la Argentina moderna. La inmigración española, donde los gallegos conforman una amplia mayoría, recién igualará a la italiana en las primeras décadas del siglo XX.

Para tener una idea más precisa de la importancia que adquirió la inmigración europea, y especialmente la italiana, en las últimas décadas del siglo XIX he aquí algunas cifras.

Entre 1870 y 1880 ingresan al país 8500 inmigrantes por año. En la década siguiente el promedio por año crece vertiginosamente a 63000. La crisis económica-social de 1890 provocará un descenso de este promedio en la última década del siglo : 32000 inmigrantes por año. Esta inmigración transocenica se estableció principalmente en la pampa húmeda y dentro de esta región existió la tendencia a concentrarse en sus principales ciudades, especialmente Buenos Aires. Esta ciudad, capital federal de la república, presenció así un crecimiento extraordinario. En 1869 su población no llegaba a los 200.000 habitantes y en 1905 había llegado al millón. A fines del siglo pasado y principios de éste, poco más de la tercera parte de los inmigrantes se radicaron en la ciudad de Buenos Aires, que era además de capital federal el principal puerto del país y adonde desembarcaban los recien llegados. En 1887, el 52,7% de la población de la ciudad de Buenos Aires era extranjera, manteniéndose ese porcentaje aproximadamente hasta 1920. Entre 1887 y 1904 los italianos representaban entre el 50 y el 60% de la población extranjera de Buenos Aires, los españoles entre el 15 y el 25%, los franceses entre el 6 y el 8% y el resto se repartía entre ingleses, alemanes, inmigrantes del Imperio Ruso (sobre todo judíos) y del Imperio Otomano (básicamente sirio-libaneses).

Si tenemos en cuenta el impacto inmigratorio sobre los diversos grupos sociales, observamos que la mayor concentración de extranjeros se dará entre los agricultores, los trabajadores asalariados, los artesanos, los pequeños y medianos comerciantes y los industriales de la pampa húmeda. Así, en Buenos Aires los inmigrantes constituirán el 91% del sector empresarial hacia 1895 y el 76% hacia 1914; mientras que representarán el 75% de los obreros en 1895 y el 58% en 1914.

Al calor del desarrollo capitalista y de la inmigración europea surgirán en la segunda mitad del siglo XIX una serie de publicaciones dirigidas a los trabajadores y los primeros intentos organizativos de anarquistas y socialistas. El primer núcleo crata del cual tenemos conocimientos es el "Círculo de Propaganda Obrera" formado por elementos bakuninistas que habían tomado parte de la I Internacional en Buenos Aires. Hacia 1879, este grupo editó el folleto "Una Idea", donde exponían los postulados del Pacto de Saint Imier que reflejaba las ideas de la fracción federalista de la I Internacional. Conviene, ahora, que nos referamos brevemente al desenvolvimiento del movimiento anarquista para comprender adecuadamente el accionar de Malatesta dentro del mismo en el período 1886-1889.

LAS DIFERENTES ETAPAS DEL ANARQUISMO ARGENTINO EN EL SIGLO XIX

Un primer período abarcaría la década de 1870 y los primeros años de la década siguiente. Durante el mismo, la presencia ácrata no aparece muy clara al principio pero luego, hacia 1879 y 1880, se distingue nítidamente del resto de las corrientes internacionalistas. A partir de entonces surgen los primeros grupos y publicaciones libertarias, especialmente en Buenos Aires, lugar central en la relación del país con el exterior.

El segundo período se iniciaría en 1884, extendiéndose hasta 1889-1890. En esta etapa se enmarca la acción de Errico Malatesta y Ettore Mattei, quienes serán piezas fundamentales en el desarrollo del anarquismo argentino.

El tercer período se extiende desde 1889-1890 hasta mediados de la última década del siglo XIX, presenciando la hegemonía de la corriente individualista o anti-organizadora dentro del movimiento libertario.

Tras algunos años de transición (1895-97) se revierte la preponderancia individualista en favor del ala organizadora y pro-sindical, retomándose ciertos lineamientos sostenidos por Malatesta y Mattei en la década anterior. Así, entre 1897 y 1901 presenciaremos la consolidación de una línea que desembocará en el nacimiento de la Federación Obrera Argentina (F.O.A.), que luego -ya bajo completo dominio ácrata- se convertirá en la Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A.) hacia 1904.

Conviene aclarar, también, que excepto en el primer período, cuando imperan los postulados anarco-colectivistas bakuninianos, en el resto de las etapas señaladas predomina el anarco-comunismo de cuño kropotkiniano, el cual es aceptado tanto por los individualistas como por los organizadores. En este cambio de orientación, nada traumático en Argentina si se lo compara con lo acaecido en España, Malatesta y su grupo tuvieron una notable incidencia.

Efectuadas ya ciertas consideraciones generales relativas al desenvolvimiento económico, social y político del país, así como en lo concerniente a su temprano movimiento obrero y al anarquismo local, podemos pasar ahora a las actividades de Malatesta en Argentina.

LA ACTUACION DE MALATESTA

El temprano movimiento anarquista argentino mantiene una relación sumamente estrecha con los movimientos similares de tres países europeos : Italia, España y Francia. En el caso de los dos primeros se debe, básicamente, al predominio de italianos y españoles en el conjunto migratorio. En cuanto a Francia, su importancia viene dada, fundamentalmente, por lo intelectual y por el atractivo que despierta la "propaganda por el hecho" que allí se registra.

Más alla de la influencia de las ideas y prácticas francesas, las vinculaciones más intensas se dan con Italia y España, no sólo por el predominio de la inmigración oriunda de esos países, sino por las redes internacionales construídas por los exiliados políticos italianos y españoles. Especialmente los primeros construyeron una ramificada red de ayuda mutua que se extendía no sólo a través del Río de la Plata (Argentina y Uruguay) sino también por otros países americanos, como Brasil y Estados Unidos. También debe incluirse en esa red a las organizaciones o individualidades revolucionarias italianas que actuaban fuera de América, en Europa (Francia, España, Suiza, Bélgica, Gran Bretaña) y el norte de Africa (con su centro principal en Alejandría). Apuntamos como hipótesis que dicha estructura relacional y de ayuda mutua entre revolucionarios exiliados podría haber contado, en mayor o menor medida, con el apoyo de ciertos ámbitos masónicos. Esto parecería percibirse, por ejemplo, en el caso de algunos trabajadores cualificados anarquistas de origen cataln, y a la vez masones, que llegaron a la Argentina en las postrimerías del siglo pasado (por ejemplo, Antoni Pellicer Paraire, tipógrafo, y Gregori Inglan Lafarga, ebanista).

Errico Malatesta (1853-1931) arribó al país en 1885 huyendo de una orden de arresto impartida contra él en Florencia y beneficiándose de esa red que hemos mencionado. Su estadía se prolongó hasta 1889. Vino a la Argentina, siendo ya un anarquista famoso, junto con un grupo de correligionarios italianos : Francesco Pezzi, Luisa Minguzzi de Pezzi (esposa del anterior), Galileo Palla y Cesare Agostinelli. Los Pezzi colaboraron con Malatesta en la edición del periódico "La Questione Sociale". Esta publicación junto con el "Circulo Obrero de Estudios Sociales" fueron los principales medios creados por Malatesta para fortalecer al movimiento crata local. En cuanto a Palla, fue acusado mientras residía en Argentina en una maniobra de fraude bancario. Esta acusación también afectó a Malatesta. Palla fue encarcelado y posteriormente liberado al no hallarse pruebas que involucraran a él o a Malatesta en tal delito.

Malatesta y su grupo se asentaron inicialmente en Buenos Aires y al cabo de unos meses, en 1886, se trasladaron al sur de la república, a la Patagonia recientemente incorporada por el Estado argentino tras la denominada Campaña del Desierto dirigida por el general Julio A. Roca contra las tribus indígenas. Atraídos, como otros aventureros, por la existencia de supuestos yacimientos de oro en la costa del Cabo Vírgenes, Malatesta y sus acompañantes (Palla, Agostinelli, Meniconi y otro italianos cuyo nombre desconocemos) decidieron probar fortuna en las tierras australes. Este intento, que concluyó de manera desastrosa tras seis meses de peripecias, se explicaría por el principal objetivo que habría tenido Malatesta para venir a la Argentina. En efecto, parece que pretendía obtener una cierta fortuna que le permitiría desarrollar con más fuerza la propaganda una vez vuelto a Europa. Teniendo en cuenta que, por entonces, la Argentina se presentaba ante los europeos como una especie de nuevo "El Dorado", tal hipótesis no parece descabellada. Lo cierto es que la aventura se tornó desventura. Tras tres meses de padecimiento y al borde del congelamiento, Malatesta y sus compañeros fueron rescatados por una lancha del correo argentino.

En Buenos Aires, Malatesta incursionó en diversos trabajos para ganarse la vida. Así, primeramente trabajó en un taller propiedad de Francesco Natta, un anarquista italiano que había actuado en la Internacional italiana. Luego ejerció otras tareas, entre ellas la elaboración de vinos. Para Malatesta trabajar en actividades manuales, y ganarse la vida de esa manera, era un requisito fundamental para poder influir o representar a los trabajadores. (2) Esto era especialmente necesario en el ámbito anarquista, donde no solía tenerse en muy buen concepto a los intelectuales. No obstante, conviene precisar que, al menos en Argentina, esa prevención contra los intelectuales estaba muy extendida no sólo entre los trabajadores anarquistas sino en el conjunto de los obreros, como se podrá observar ya avanzado el siglo XX cuando el desarrollo de la corriente sindicalista revolucionaria, luego trocada en sindicalista a secas.

Así, el motivo principal del arribo de Malatesta a la Argentina habría sido la obtención de recursos suficientes para sostener la propaganda una vez reingresado en Europa (estableciendo, por ejemplo, una imprenta propia). No obstante, una vez en el país, dado el importante contingente de trabajadores italianos y europeos en general y el acelerado crecimiento económico, Malatesta se habría dado cuenta de que estaban dadas las condiciones para promover la organización ácrata y obrera. De esa forma, el propósito inicial se habría complejizado.

A través de las conferencias y debates del "Círculo Obrero de Estudios Sociales" (creado antes de la aventura patagónica), por un lado, y de "La Questione Sociale" (título idéntico e igual formato al del periódico que había editado en Florencia), por el otro, Malatesta contribuyó de manera significativa en la difusión de las ideas libertarias y en la organización de los trabajadores. La labor propagandística de Malatesta se desarrollaba, básicamente, en el ámbito de los trabajadores italianos y, en menor medida, entre los españoles. Aunque no hablaba castellano, Malatesta participó activamente en diversas asambleas y reuniones obreras que se efectuaban en cafés, cervecerías, en el salón de actos de los socialistas alemanes del club Vorwärts o en alguna asociación italiana de Buenos Aires. Una constante en tales intervenciones era su prédica en pro de la formación de sociedades obreras. A esta propaganda oral se le unía la prédica escrita a través de "La Questione Sociale" que volvió a editar a partir del 22 de agosto de 1885, apenas llegado a Buenos Aires. Esta publicación se mantuvo hasta 1886, editándose un total de 14 números. "La Questione Sociale" circulaba dentro y fuera del país, pues sabemos, por ejemplo, que ejemplares de la misma eran recibidos por el grupo editor de "Acracia", la publicación anarco-colectivista barcelonesa que supo dirigir Antoni Pellicer Paraire, Este destacado ácrata y tipógrafo catalán emigraría luego a la Argentina, cumpliendo un rol fundamental en el surgimiento de la Federación Obrera Argentina (FOA), luego FORA a partir de 1904. Los contactos establecidos por Malatesta desde Buenos Aires habrían facilitado su residencia en Barcelona luego de abandonar el R¡o de la Plata. Durante su permanencia en España pronunció una serie de conferencias aludiendo a la situación argentina y a su actuación en este país.

Respecto de la propaganda escrita, Malatesta habría tenido la intención de montar una imprenta en Buenos Aires desde donde se difundiera literatura anarquista a nivel internacional. Al no obtener los recursos suficientes, recordemos por ejemplo el fracaso de la expedición patagónica, tal meta no se pudo cumplir.

Malatesta promovió el contacto de los anarquistas italianos radicados en la Argentina con sus pares ibéricos, pero aparentemente no hubo relaciones significativas con el ambiente crata franco-belga que tenía a la Librería Internacional de Emile Piette como instancia fundamental.

A la propaganda escrita desarrollada por Malatesta en Argentina se le debe agregar la propaganda oral canalizada a través de debates y numerosas conferencias (por ejemplo, en el café Grüttli, en el Club Vorwärts y en varios asociaciones italianas de Buenos Aires), donde defendía las bondades del comunismo anarquista y donde frecuentemente polemizaba con los socialistas.

Paralelamente a la labor de su grupo, se desenvolvía el accionar del núcleo liderado por otro ácrata italiano, Ettore Mattei. Aparentemente, la única acción en común de ambas organizaciones fue la que condujo al nacimiento de la sociedad de resistencia de los obreros panaderos de Buenos Aires. Malatesta redactó los estatutos de dicha asociación. Pareciera que existieron algún tipo de diferencias políticas o de temperamento entre Mattei y Malatesta. Tales diferencias explicarían el porque de sus actividades independientes. Así como Malatesta actuaba a través del "Círculo de Estudios Sociales" y de "La Questione Sociale", Mattei tenía también sus propios instrumentos propagandísticos : el "Circolo Comunista Anarchico", originado en 1884, y "Il Socialista", publicación que se definía como "Organo dei Lavoratori" y creada en 1887, tras la desaparición de "La Questione Sociale". En esta publicación se reproducían artículos de la prensa anarquista europea, no apareciendo ningún escrito de Malatesta. Un colaborador importante de Mattei fue Francesco Momo, obrero panadero italiano nacido en Livorno, al igual que Mattei, en 1863. Se radicó en Buenos Aires desde diciembre de 1885 hasta abril de 1892. Formó parte del "Circolo Comunista Anarchico" y colaboró en "Il Socialista" y "La Miseria". Falleció en Barcelona el 13 de marzo de 1893, a causa del estallido accidental de una bomba "Orsini" que estaba preparando. Tuvo un destino parecido al del anarquista catalán Paulino Pallás, quien tuvo actuación destacada en Rosario antes de partir hacia Barcelona y atentar contra el gobernador militar Arsenio Martínez Campos. Pallás fracasó en el intento; fue detenido, juzgado, condenado a muerte y ejecutado.

Es pertinente, también, suministar algunos datos básicos sobre Mattei antes de continuar con las actividades de Malatesta en Argentina. Mattei había nacido en Livorno en 1851 y murió en Buenos Aires el 8 de junio de 1915. Militó en la tendencia libertaria de la I Internacional y luego debió emigrar. Antes de llegar a Buenos Aires en los primeros años de la década de 1880, actuó en Marsella y Barcelona. Este paso previo por Marsella y, sobre todo, por Barcelona fue común a varios ácratas italianos que arribaron a la Argentina. Además de los ejemplos de Malatesta y Mattei, podemos citar el de Fortunato Serantoni, quien arribó al país en la década de 1890, destacándose como editor y librero anarquista.

Mattei se ganó la vida en Buenos Aires como tenedor de libros. En cuanto a su acción militante, ya nos hemos referido a su participación en el "Circolo Comunista Anarchico" y en "Il Socialista". Además, tuvo un rol importante en la formación y desarrollo de la sociedad de resistencia de los obreros panaderos de Buenos Aires, llegando a ser secretario gerente del gremio y redactor jefe de "El Obrero Panadero", órgano oficioso de dicha asociación. Hacia 1897 se cuenta entre uno de los promotores del "Círculo Internacional de Estudios Sociales" y de una "Casa del Pueblo". Participó como delegado en los primeros dos congresos de la F.O.A., en 1901 y 1902, y fue miembro del Comité Administrativo de dicha federación obrera.

A pesar de la poca colaboración registrada entre los grupos de Mattei y Malatesta mientras ambos residían en la Argentina, cabe acotar que antes de la llegada del segundo, Mattei y su grupo distribuían en Buenos Aires el periódico "La Questione Sociale" que Malatesta publicaba en Italia. Además de dicha publicación, difundían otro periódico ácrata italiano, "Il Paria", y "La Révolte" de París. Todos estos periódicos eran distribuidos gratuitamente en pro de la propaganda. Además de Mattei, integraban el "Circolo Comunista Anarchico" otros obreros inmigrantes italianos. Entre ellos figuraban el panadero Marino Garbaccio (fallecido en 1885), el ebanista Miguel Fazzi y el grabador Washington Marzorati (su nombre de pila indica el talante liberal de su familia). Otros catorce militantes más completaban esta organización que se proponía discutir la cuestión social en reuniones públicas y difundir las ideas anarquistas.

Producto de la labor emprendida en Buenos Aires por Malatesta, Mattei y el resto de los anarquistas italianos y europeos en general fue la aparición, entre 1886 y 1889, de cuatro manifiestos comunista-anrquicos, el primero de los cuales fue emitido el 13 de diciembre de 1886 para protestar contra una resolución de la Comisión de Higiene Pública. Dicha resolución estaba ligada a la epidemia de cólera que por entonces azotaba a la ciudad. A consecuencias de la aparición de ese manifiesto fueron procesados y encarcelados por breve tiempo Ettore Mattei y otros tres ácratas italianos : Victorio Cavola, E. Grandi y E. Malnatti. El segundo manifiesto fue publicado en noviembre de 1888 y hacía referencia a los sucesos de Chicago que culminaron con la ejecución de varios anarquistas inmigrados al país del norte. El tercer y cuarto manifiestos se elaboraron en 1889.

Mucho se le debe a Malatesta y al resto de los anarquistas italianos emigrados a la Argentina en la difusión y preponderancia de la variante comunista en el seno del anarquismo local. Malatesta contribuyó de manera significativa en el entendimiento entre colectivistas y comunistas (los denominados "pedrotistas") mientras permaneció en Argentina. La tendencia colectivista había sido introducida por los inmigrados españoles en la década anterior. Malatesta presentaba el comunismo anrquico de manera tal que no despertaba mayores objeciones por parte de los colectivistas. Esto se observa en el testimonio del corresponsal argentino del periódico ácrata madrileño "Bandera Roja" citado por Gonzalo Zaragoza en uno de sus trabajos sobre el anarquismo bonaerense :

"... el comunismo que él [Malatesta] entiende es exactamente igual que nuestro colectivismo, existiendo, a su parecer, más diferencia de forma que de fondo." (3)

Vale acotar que Malatesta, y también Ettore Mattei, había vivivo en Barcelona a comienzos de la década de 1880, antes de venir a la Argentina, y promovió allí las primeras expresiones del comunismo anárquico. El conocimiento previo de los colectivistas españoles y su talante contemporizador deben haberle ayudado en mucho cuando su labor en Argentina.

Malatesta no solo promovió el acuerdo entre los diferentes sectores anarquistas locales, sino también cierta colaboración táctica con los socialistas, especialmente en el campo de la organización obrera. Conviene precisar que para Malatesta, era fundamental desarrollar la organización en tres niveles : a) el específicamente anarquista, b) el ms amplio de la organización obrera y c) el relacionado con el ordenamiento de la sociedad futura. Su accionar en Argentina, como en el resto de los países donde le tocó actuar, se enmarcó dentro de ese proyecto.

Coherente con su actividad en pro de la organización obrera como medio para arribar al ideal, Malatesta se destaca durante los años 1887 y 1888 como impulsor del movimiento huelguístico y de las sociedades de resistencia. En 1887, Malatesta despliega una intensa actividad en tal sentido. Junto con varios obreros panaderos anarquistas y la participación activa de Mattei crearon el 4 de agosto de 1887 la Sociedad de Resistencia y Colocación de los Obreros Panaderos. Mattei fue electo gerente de la asociación, desempeñando ese cargo hasta octubre de 1886. Malatesta fue el encargado de redactar los estatutos y reglamentos internos. Respecto de estos últimos, expresa Iaacov Oved :

"En esos reglamentos, que redactó Malatesta, destaca la visión del sindicato como órgano de resistencia y solidaridad de clase. Resalta la convicción de la importancia que tiene la organización federal (lugareña, regional o territorial) y se señala la tendencia a llegar a una Federación Regional Argentina de Trabajadores, así como a la solidaridad internacional. Se puede señalar que el único elemento con tonalidad anarquista aparece en el artículo 7 : `Esta sociedad no debe inmiscuirse en cuestiones políticas'. Esos estatutos sirvieron de modelo a muchos otros creados en esa década por militantes anarquistas. Sabemos de esa orientación entre zapateros, zingueros, obreros mecánicos."(4)

Tras la fundación de esa sociedad, Malatesta continuó activando en su seno, destacándose su participación en la primer huelga declarada por la misma (enero de 1888). La huelga se extendió por diez días y concluyó con la obtención de importantes beneficios para los trabajadores. Esta medida de fuerza contribuyó al desencadenamiento de una ola huelguística que se prolongó hasta el estallido de la crisis económica de 1890. La expansión de la organización obrera y de las huelgas alertó a los círculos gobernantes, lo cual se pudo apreciar en el comportamiento de la prensa y de la policía.

Cabe destacar que el gremio de los panaderos fue el que mantuvo una mayor adhesión al anarquismo en el conjunto de los gremios argentinos. De ese ámbito surgieron numerosos militantes y grupos ácratas.

Malatesta consideraba que la participación de los anarquistas en las sociedades obreras y en las huelgas permitiría atraer a numerosos trabajadores hacia el anarquismo. Los objetivos de Malatesta iban más allá de promover la creación de sociedades de resistencia por oficio. Aprovechando la ola de huelgas registrada entre 1888 y 1889, Malatesta y sus partidarios intentaron crear en dos ocasiones, abril y junio de 1888, una federación de sociedades de resistencia que aglutinara a las diversas tendencias ideológicas presentes en el campo obrero. Tal proyecto fracasó pero constituyó el primer intento de conformar una federación obrera en la Argentina. Tales proyectos se retomaron con más éxito en la década siguiente, tanto por parte socialista como anarquista.

Hasta el final de su residencia en Argentina, Malatesta insistió en una línea de actuación que había rendido buenos frutos al anarquismo argentino y que giraba en torno a tres ejes : 1) unidad de los anarquistas, 2) desarrollo de las organizaciones obreras y del movimiento huelguístico y 3) colaboración con los socialistas.

Además de su participación en la huelga de los panaderos, Malatesta intervino en la huelga de los zapateros de Buenos Aires, también en 1888. La sociedad de los zapateros, al igual que la de los panaderos, había sido creada por los anarquistas. Malatesta, Mattei y el español Zacarías Rabassa redactaron el manifiesto de los huelguistas, donde se presenta a la huelga como una manifestación de la lucha de clases y se proclama el derecho a la huelga por parte de los trabajadores.

La tarea tesoneramente desplegada por Malatesta, Mattei y el resto de los anarcocomunistas organizadores italianos y europeos, se vió erosionada en la primer mitad de la década de 1890, cuando Malatesta ya no estaba en Argentina, por el accionar de un grupo significativo de anarquistas individualistas y exaltados. Esta tendencia se vió fortalecida por el arribo de exiliados andaluces que hu¡an de la persecución política en España y que estaban acostumbrados al accionar clandestino, insurreccionalista y violento. Al contrario de Malatesta y el resto de los anarquistas contemporizadores, los individualistas o antiorganizadores repudiaban de plano no sólo a los socialistas sino también a los anarquistas que propiciaban la participación en las sociedades de resistencia, la constitución de federaciones libertarias y un accionar más moderado y menos violento. Así, en las páginas de "El Perseguido", principal órgano de expresión individualista argentino, se referían a Malatesta como "el conocido organimaníaco", censurando su plan tendiente a la creación de una Federación Internacional Socialista Anarquista. Los redactores de "El Perseguido" sostenían que la federación contenía elementos contrarios al anarquismo, por ejemplo, reglamentos y comisiones. (5)

Ayudados por un período de crisis económica que se registró en los primeros años de la década de 1890, la cual dificultaba el desarrollo de las sociedades de resistencia, los antiorganizadores se convierten en la tendencia preponderante en el seno del anarquismo argentino. Su órgano y símbolo más representativo fue el periódico porteño "El Perseguido", que se editó entre 1890 y 1897. Deber aguardarse hasta los últimos años de esa década para que los planteos malatestianos vuelvan a recobrar fuerza. En esa recuperación, además de la modificación del contexto económico que vuelve a mostrar signos de recuperación y crecimiento favoreciendo la organización obrera al disminuir la desocupación, incidirán un conjunto de ácratas europeos recién arribados, entre ellos Pietro Gori, quien desplegó una tarea propagandística y organizativa excepcional durante su permanencia en la Argentina (1898-1902). Así, el desarrollo organizativo promovido por Malatesta, Mattei y Serantoni, tras un cierto paréntesis, ser retomado y favorecido por otro destacado ácrata italiano. A partir de 1897 cobrarn nuevamente fuerzas las dos líneas organizativas promovidas por Malatesta : la específicamente anarquista integrada en una federación de grupos de afinidad y la gremial o profesional. La idea malatestiana del "círculo" como punto de partida organizacional se plasmar esta vez en el "Círculo Internacional de Estudios Sociales" (creado en agosto de 1897). A partir de él, y en colaboración con otras agrupaciones afines (especialmente, las ligadas al periódico "La Protesta Humana" fundado en 1897), se desarrollarán dos experiencias de mayor alcance : la Federación de Grupos Libertarios de Buenos Aires (1898-1899) y la Federación Obrera Argentina (F.O.A.). La primera organización resultó efímera, pero la segunda mostró una gran vitalidad, constituyendo la primer central obrera del país sólidamente establecida y de la cual se desprendieron, a partir de su II congreso de 1902 (escisión de los sindicatos socialistas que crearon la Unión General de Trabajadores, U.G.T.), el resto de las federaciones obreras argentinas que han existido hasta la fecha. Resulta una paradoja, pero lo cierto es que la central sindical peronista C.G.T. es uno de los frutos de aquella federación obrera nacida en 1901 a instancias de los anarquistas organizadores (influídos por Malatesta, Gori, Serantoni, Pellicer Paraire, etc) y de los socialistas argentinos.

LA OTRA PRESENCIA DE MALATESTA EN ARGENTINA

Tras alejarse de la Argentina, la influencia de Malatesta perduró fundamentalmente en dos organizaciones : la sociedad de resistencia de los panaderos de Buenos Aires y la Juventud Comunista Anarquista de la misma ciudad. Esta última organización editó en tres ocasiones el folleto "Entre campesinos", entre 1892 y 1895. Otras sociedades obreras surgidas durante la permanencia de Malatesta en Argentina y que tomaron como modelo a la organización sindical de los panaderos también permanecieron en buena medida fieles a sus planteamientos. En general, los anarquistas de la tendencia organizadora se considerarn continuadores de la obra iniciada por Malatesta, interrumpida en gran medida durante el predominio de los individualistas (primera mitad de la década de 1890) y recuperada hacia fines del siglo.

Tal vez tan o ms importante que la presencia física de Errico Malatesta en Argentina haya sido su influencia a través de los númerosos artículos y folletos de su autor¡a que se difundieron en el país. Hemos observado que ya antes de su arribo al país, se difundía "La Questione Sociale" que editaba en Florencia. En la década de 1890, a poco de haber partido de la Argentina, los principales periódicos organizadores como "Ciencia Social" y "La Protesta Humana" reproducirán numerosos artículos malatestianos. Se destaca, por ejemplo, la serie referida a la organización y a la participación ácrata en las sociedades obreras que apareció a fines de 1897 en la última de las publicaciones mencionadas. Tales escritos, insertados en primera página, habían sido tomados de "L'Agitazione", vocero ácrata de Ancona dirigido por el mismo Malatesta.

Ideas similares aparecían en los folletos malatestianos editados por los anarquistas locales, como el publicado en 1899 por el grupo "El Alba" de Buenos Aires, en italiano. Otro folleto de gran divulgación fue "En el café (Charlas sobre el anarquismo)", editado hacia 1904, por ejemplo, por el núcleo "Germinal" de Buenos Aires.

Estos folletos también solían venir desde España, principalmente de Barcelona, donde se registraba una notable actividad editorial por parte de grupos libertarios que inundaban con su propaganda a los países de habla castellana. Ediciones baratas de libros y folletos impresos en España (por ejemplo, en las casas editoriales Sempere, Maucci Hnos., La Escuela Moderna, etc) relativos al anarquismo y a las cuestiones sociales en general circulaban profusamente en el Río de la Plata, no sólo entre los obreros sino también en círculos de intelectuales y artistas. As¡, los planteos de revolucionarios como Malatesta, Bakunin, Kropotkin y Marx, llegaron a conocimiento de un vasto público entre los años postreros del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Tales ediciones económicas se producirían luego en la misma Argentina, especialmente a partir de los años '20 de este siglo, con las editoriales "La Protesta"(anarquista) y "Claridad" (socialista).

 

NOTAS

(1) Gran parte de la informaci¢n respecto de la estadía de Errico Malatesta en Argentina la hemos extraído de un resúmen de su Tesis Doctoral ("Or¡genes del anarquismo en Buenos Aires 1886-1901", Universidad de Valencia, 1972) y de una serie de artículos del investigador valenciano Gonzalo Zaragoza Ruvira :

* "Anarchisme et mouvement ouvrier en Argentine … fin du XIXe siŠcle", Mouvement social nº 103, abril-junio 1978, Paris.

* "Anarquistas espa¤oles en Argentina a fines del siglo XIX", Separata de SAITIBI, Revista de la Facultad de Filosof¡a y Letras de la Universidad de Valencia, XXVI, 1976.

* "Los anarquistas del Plata", Historia 16 nº 21, enero 1978, Madrid.

* "Antoni Pellicer i Paraire i l'anarquisme argentí", Recerques nº 7, 1978, Barcelona.

(2) Al respecto expresaba el dr.John Creaghe : "Entre la clase obrera sobran hombres de buen sentido para representar a sus compañeros en cualquier circunstancia de la lucha, y un intelectual, para estar en condiciones de representarlos, debe ganarse la vida por su trabajo manual, como hace el noble compañero Malatesta..." ("Obreros manuales e intelectuales", LA PROTESTA HUMANA, 20 de junio de 1903)

(3) Zaragoza, Gonzalo : "Anarquistas españoles en Argentina a fines del siglo XIX", Separata de SAITIBI, Revista de la Facultad de Filosof¡a y Letras de la Universidad de Valencia, XXVI, 1976, p.116

(4) Oved, Iaacov : El anarquismo y el movimiento obrero en Argentina, México, Siglo XXI, 1978, p.38

(5) "Federación Anarquista, ideas viejas en tiempos nuevos", EL PERSEGUIDO, Buenos Aires, 21 de mayo de 1895.

 

Ricardo Accurso

Regresar

 

 

 

El poblamiento remoto del continente americano ( 1° Parte )

Un banco de niebla con algunos haces luminosos

- Luis Mesquita -

Sin duda fue una jornada histórica cuando algún grupo humano, quizás   movido por la curiosidad, la necesidad alimentaria o el peligro, decidió trasponer el estrecho de Bering y pasar del continente asiático al más variado de la tierra: América. ¿Cómo sería el nombre del audaz caudillo que, sin saberlo, estaba abriendo “puertas a la tierra”? ¿Quiénes serían sus acompañantes? ¿Cómo estarían organizados socialmente? ¿Qué creencias llevaban consigo? ¿Ecos incompletos y deformados por el paso del tiempo de la religión revelada, antes de la dispersión de los pueblos de que habla la tradición bíblica?
Esta hipótesis, que puede parecer audaz, no lo es tanto. Pues parece ser mayoritario el criterio de que la humanidad proviene de una sola fuente. Y en las religiones precolombinas se encontraron numerosos elementos de afinidad con la tradición bíblica-católica.
Se supone que esta migración, que abrió la puerta a las que la seguirían, ocurrió tal vez 10, 12 ó 15 mil años atrás,.
Las teorías se contraponen unas a otras en discusiones científicas que podemos imaginar como las que describió Julio Verne en su “Vuelta al mundo en 80 días”. Aunque hoy pocos hombres tienen la elegancia, la compostura y la personalidad del tipo humano que representaba con gracia David Niven.
Una de ellas propone la existencia de tres grandes migraciones en el origen de los amerindios. La primera habría ocurrido unos 12.000 años atrás, dando origen a las poblaciones que nos interesan más: las de Centro y Sudamérica, que incluiría a muchas tribus norteamericanas. El ancestro común de las tres se encontraría en poblaciones mongoloides antiquísimas –“uralt” dirían los alemanes, en su rica terminología.
Pero es como si la prehistoria tuviese un travieso genio del mal. Pues en los famosos restos fósiles de Lagoa Santa, Brasil –que dicho sea de paso evidencian un primitivismo cultural “medonho” (que da “miedo”)- presentan rasgos afines a los de pueblos australianos. Es más, adelantemos que los primeros amerindios tenían rasgos mongoloides leves y hasta casi inexistentes.
 

Cazadores y recolectores: paleoamerindios

Hay evidencias de presencia humana en las altas regiones andinas. Desde tiempos inmemoriales, esta zona demostró ser un imán, por las razones que sean –religiosas, defensivas, estéticas, de subsistencia... . Ejemplo son los hallazgos de la gruta de Lauricocha. Pertenecen a un primer grupo de recolectores y cazadores que constituyeron una “cuna antigua”. No sorprende que su cultura material fuese pobre y que viviesen en comunidades aisladas.
Derivados, como éstos, de las primeras poblaciones americanas –paleoamerindias, aunque suene a etiqueta de museo de ciencias naturales más que a un conjunto de seres humanos- encontramos varios grupos que van desde el Chaco hasta el Río Negro, en el altiplano boliviano y en el norte andino de Argentina.
Otros miembros de la familia son los yámanas y alacalufes fueguinos, y, en un clima y hábitat diametralmente opuesto, grupos de recolectores amazónicos.
Otro conjunto emparentado: los cazadores del gran Chaco, la pampa, la Patagonia-Tierra del Fuego, del tipo de los actuales matacos y de los aimaras andinos.
Todos estos parientes lejanos muestran semejanzas en su modo de vida y en su actividad económica “de naturaleza apropiadora”. En nuestro país, algunas de estas comunidades llegaban al manejo rudimentario de cultivos. Tenían culto a los muertos y concepciones religiosas y artísticas variadas. Algunas de ellas son: la macabra sepultura aérea en las ramas de un árbol, a la que seguirá el posterior entierro (vilelas, pilagás y otros del Chaco), los osarios familiares en la propia vivienda de los guaycurúes, o los “paquetes funerarios” de charrúas y pampas. Más parecidos a nuestras tumbas son los chenques patagónicos: “cerros sepulcrales” del tamaño de un hombre, cubierto de piedras.
Obviamente, “Harrod’s” ni  “Gath & Chaves” ni James Smart existían por aquellos tiempos. Ni siquiera la tienda “La Tucumanesa”, de Chilecito. De modo que los pueblos recurrían a medios de diferenciarse muy poco ortodoxos, probablemente vinculados a prácticas religiosas que impregnaban la vida diaria: la deformación craneana, que requería un “aparato deformante” de vendas, tiras y tablillas, por ejemplo “cunas” o tablas contra las cuales se sujetaba la cabeza del niño atada con correas, con diversos grados de intensidad. La zona andina fue de irradiación de esta práctica (como se ve en los restos de la gruta de Lauricocha), que en ciertos casos parece destinada a facilitar los desplazamientos de aquellas enigmáticas comunidades nómades, migrantes, caminantes. A tal punto que América fue llamada “tierra clásica de las deformaciones”, clasicismo éste que seguramente no despierta las gratas sensaciones que evoca la “Grecia clásica”. Pero la historia es como las crecientes, arrastra de todo, lo que nos gusta y lo que no, pero todo debe ser reconocido como es. Y el encuentro con la verdad siempre es saludable. Más aún si nos acerca a la Verdad con mayúscula, eterna e infinita, pues sólo Ella nos hará libres...
El amigo lector no se sorprenderá en absoluto de saber que el origen y diferenciación de los paleoamerindios es “un problema no resuelto”. Estos dolorosos enigmas tienen su lado bueno. El de recordarnos nuestra pequeñez ante los inmensos fenómenos de la Historia, y esa otra verdad puede despertar en nosotros esa capacidad de asombro que, para Jaspers, es uno de los motores de la reflexión filosófica, principio de sabiduría. Para ello también nos viene bien habernos ubicado en los divisaderos de que hablamos el otro día, contemplando grandes panoramas.
 

La desaparición de los paleoamerindios – Irrupción de los neoeamerindios – Grandes adelantos y sensibles diferencias

 

Este desarrollo de aquellas poblaciones carentes y primitivas (lo digo con un poco de recelo, pues hablar de “primitivos” no está de moda), se vio fuertemente sacudido por un fenómeno que condujo a su “desaparición”:

“la llegada de hombres portadores de una cultura de cazadores especializados fue acaso la causa principal de la desaparición de las antiguas poblaciones”. Los recién venidos fueron infiltrando lentamente sus mejores territorios. Cuando se sintieron fuertes, “expulsaron por la fuerza a los primeros habitantes” (*).
Así, se admite la existencia de una primera migración, la de los paleoamerindios, seguida de otra, que aportó caracteres mongoloides: los neoamerindios.
Según las investigadoras Salcedo y Méndez, los invasores eran portadores de una cultura neolítica. Contaban con arco, tejido y cerámica. (...) “invaden la América del Sur y sumergen a las antiguas poblaciones de recolectores y cazadores o se mezclan con ellos”. Atropello de proporciones que no hemos visto evocado ni denunciado por algunos grupos que aspiran –parece- a “moralizar” retrospectivamente el proceso histórico americano, aunque selectivamente, sólo cuando el acusado es el hombre blanco.
Antes de proseguir, registremos “en passant” que esta caracterización de portadores de cultura neolítica debe ser tomada con algunas reservas. Ya que no aportaron elementos esenciales de la “revolución” neolítica del Viejo Mundo como la rueda, el transporte en carro y el arado, tirados por bueyes o por caballos, los animales domesticados para su explotación ganadera de equivalente prolificidad, variedad y utilidad, el alfabeto y la escritura en un grado de desarrollo y difusión apto para llevar la contabilidad y administrar sociedades complejas en ocasión de los grandes cambios del Neolítico.
Diferencia altamente sensible que llevó a ciertos autores a estimar el atraso de las poblaciones amerindias en más de 3.000 años con respecto a la Europa del siglo XVI, que trajo estos y otros adelantos invalorables.
Así, la segunda ola de migrantes los conduce a  las regiones de los grandes ríos y sus afluentes –Amazonas, Paraguay, Paraná-, donde viven aún sus descendientes. Y de allí pasarán luego a poblar los Andes. Curiosamente, en estas inhóspitas zonas montañosas, menos aptas en principio para la existencia, las culturas avanzan más que en las regiones tropicales bajas, “habitadas por tribus aisladas, limitadas al estado de la recolección, la caza o la pequeña agricultura itinerante”.
Cabe admirar las inmensas avenidas acuáticas que surcan este variadísimo continente por las que se internaron y caminaron eternas jornadas estos pueblos dotados de energías renovadas, pasando por penalidades y pruebas innumerables, y alegrándose y quizás dando gracias a Dios al contemplar las cataratas del Iguazú, las selvas amazónicas o el mundo insular y fragante del Paraná.
Y por ellas remontarse en dirección a la región andina, llegando a menos de 100 km de la costa del Pacífico, topando con la cordillera, que también hizo el papel de corredor de pueblos, y no sólo de pueblos: por él llegó el elegante guanaco desde su cuna patagónica hasta la zona boreal peruana.
Aparecen en este marco comunidades aldeanas agroalfareras en las tierras altas andinas. Estamos ya en tiempos un poco menos nebulosos, a mediados del primer milenio a.C. En la zona andina, en el territorio argentino, se asientan y desarrollan peculiaridades regionales estilísticas y tecnológicas. Sus rasgos físicos presentan –a diferencia de los paleoamerindios- un acusado perfil mongoloide. Protagonizan vastas migraciones y presentan así variaciones locales según el ámbito natural y los cruzamientos con poblaciones anteriores.
Con ellos llega a su apogeo la práctica deformadora de cráneos.
Su irrupción marca la nueva época de los neoamerindios que se imponen y superponen a los paleoamerindios.  Transforman la vida en los Andes con sus cultivos intensivos en andenes en los faldeos montañosos y sus eficaces sistemas de riego y desarrolladas técnicas textiles, alfareras y de orfebrería y metalurgia en oro, plata, cobre y bronce.
Fundan sociedades jerarquizadas y complejas, constituyen confederaciones poderosas: el imperio inca será su última manifestación. También las prácticas religiosas se hacen complejas.
Estas altas culturas andinas influyen en nuestro Noroeste, que en cierto momento será conquistado por los incas, tema que abordaremos más adelante. En este marco cultural corresponde situar las largas ceremonias fúnebres -de varios días- de los diaguita-calchaquíes, que luego quemaban la vivienda del muerto para impedir su regreso (obsesivo terror de los aborígenes a los muertos que se reducirá drásticamente en el contacto con el cristiano). Las grutas funerarias de la puna, en que los muertos son enterrados vistiendo sus mejores ropas también entran en el horizonte que estamos analizando.
Mención aparte merecen los tupí-guaraníes del Nordeste, que también creían en la vida ultraterrena, pero aquí nos encontramos con la terrible antropofagia ritual, que aún hoy practican pueblos selváticos como los jíbaros en sus cacerías de cabezas.
En suma, contingentes de hombres con más tecnología, con economía productora, sedentarios, que iniciaron la construcción de aldeas se instalaron sobre todo en las zonas andinas.
Tenemos así un primer bosquejo de ese pasado que pesa sobre nuestros hombros como una densa mole nebulosa. Tal vez hemos logrado cavar en ella algunos pasadizos de luz. Otro día intentaremos ensancharlos y desde ya convocamos para la tarea a nuestro amigo lector.
Tomamos como base de estas notas el trabajo de Susana A. Salceda y Marta G. Méndez, Doctoras en Ciencias Naturales, “La Biodiversidad Amerindia”,in Nueva Historia de la Nación Argentina, ed. 1999, t. I,, pp. 65 y ss.

Luis Mesquita

Regresar

 

 

El poblamiento remoto del continente americano ( 2° Parte )

"Devisaderos" de La Argentina temprana

Un espacio para pensar, debatir y soñar

 Veladas a lo Rugendas, espíritu insular y una gran nación

- Luis Mesquita -

Te preguntarás, lector, de qué se trata esta iniciativa, y qué serán esos “devisaderos”. Los gauchos de ese mundo aparte de los Nevados del Famatina, también llamados camperos, en cuyo lenguaje encontrarás muchos términos que tal vez usaran Ramírez de Velasco o el andaluz San Francisco Solano, se suben a estos puntos estratégicos para escudriñar el paisaje y descubrir sus tropillas de vacas o de caballos, amenazadas y en lucha sempiterna con el “pájaro” (cóndor), el león y el “león de cabeza negra”, el cuatrero.

Como le cantaban otros campesinos montañeses a su Rey soñador muerto trágicamente, Luis II de Baviera:

“auf dem Berge, ist es fröhlich, auf dem Berge, ist es schön...”.

En lo alto del cerro, “es” feliz, en lo alto del cerro, es bello...". Así, aunque más no sea con el deseo, intentaremos subir a algunas alturas para tratar de descubrir allá y acullá los movimientos humanos que, a lo largo del tiempo, vinieron a conformar esa bella nación que es la nuestra, la del bonito nombre platino y plateado de “Argentina”.

Nación que, como siempre lo creyeron nuestros abuelos, fue singularmente bendecida por la mano de Dios y amenizada y vivificada por sus santuarios marianos, en la forma de grandes centros de peregrinación o de escondidas capillas, o de modestísimos oratorios, a veces consistentes en una antigua lámina de la Virgen oscurecida por el humo del candil, como encontró el P. Salvaire a guisa de única luz perdida en la inmensidad de las Salinas Grandes, que mantenía con ánimo para vivir a dos pobres desertores abandonados a la buena de Dios.

Fe e inmensidad son dos características de esta querida Patria. Que deberán estar presentes en nuestro acontecer, o si no “no seremos nada...”.

Es lo que nos transmite nuestra tradición. Y Pío XII, en una expresión muy feliz, advirtió que “el progreso sin la tradición se transforma en barbarie organizada”. Hoy el endiosamiento de la ciencia y la tecnología, la herencia del positivismo, el denso materialismo y el relativismo posmodernista –para citar algunos...-, han ido apagando en el espíritu de muchos el candil del encanto por nuestra Patria y la esencia de sus raíces. Y éste es uno de los motivos principales de tratar de hilvanar estas líneas. Que juntos busquemos un poco de Patria sin perder la capacidad de admirar y sin creer que la Historia se agota en  el documento y la estadística, o que es más científica cuando la escriben autores que parecen contagiados de “la mano del muerto”. O peor, porque hacen de ella un cadáver frío y rígido, que perdió su soplo vital.

Digo que busquemos “un poco”, porque nuestra Patria es grande y su historia es extensa: sería locura tratar de “embretarla” en estas rápidas notas. Pero desde el “devisadero” podemos elegir tal o cual punto, para recorrerlo hoy o mañana. Para reconocerlo y explorarlo, mientras en las brasas crepita el asado, que prepararemos con raicitas de jarilla o ramas secas de “árbol”, nombre tradicional con que el habla regional designa el algarrobo. Para, en una versión criolla del banquete de Platón o de las Veladas de Joseph de Maistre, más parecida a las escenas de Rugendas, con sus paisanos filosofando alrededor del fogón, intercambiar ideas, estimulando el espíritu con el precioso contenido de la caramañola.

Lo observamos. Nuestro país ocupa una superficie importante del cono sur. Según los estudiosos, existe una Argentina seca, que ocupa dos terceras partes de su superficie, y otra húmeda en el tercio restante. Su geografía continental permite distinguir varias regiones principales: en el Noroeste, la puna y su borde oriental; las tierras bajas del Nordeste y el litoral mesopotámico; Cuyo y las sierras centrales; la región pampeana; la Patagonia y el extremo austral. Más allá, el Mar Argentino y la Argentina insular.

Hoy en día, su aspecto es –obviamente- muy distinto de “aquel paisaje original, silvestre y prácticamente deshabitado” de los tiempos pre-hispánicos (Maeder, “Nueva Historia de la Nación Argentina”).

“La Argentina –dijo Cárcano muchas décadas atrás- es tan extensa como diez naciones europeas, habitable en toda su magnitud, con cómodo acceso por el mar y sus caudalosos ríos, con fáciles comunicaciones internas e importantes riquezas naturales, susceptibles de una explotación intensiva; es un conjunto de elementos suficientes para construir una gran nación”.

Entre los elementos de nuestra geografía, pondera el océano y los ríos navegables que penetran en el corazón de su tierra (aunque muchos miembros queden lejos de ese “corazón”); y la ubicación al Sur de Sudamérica la considera un sitio privilegiado, alejado de regiones de tensión política.

Hoy en día algunas de sus apreciaciones han quedado superadas por el tiempo. Pero históricamente, parece válida su afirmación de que esta posición geográfica contribuyó a evitarle conflictos y a mantenerla unida dentro de sus fronteras.

“Ha creado un espíritu que podría calificarse de insular, que acelera el proceso de su individualidad política y social con caracteres propios que la diferencian de las naciones sudamericanas”.

Me pareció interesante esta definición de “espíritu insular”. También es cierto que hay diferencias notables entre el argentino y otros tipos americanos. El factor geográfico tuvo su importancia innegable, como base de un proceso cultural infinitamente más definitorio.

Hoy hemos recorrido varias leguas. Ya es hora de desensillar y tomar unos mates. Tal vez otro día nos convenga buscar algún “devisadero” para intentar ver algo muy oscuro y enigmático: el poblamiento remoto de lo que un día vino a ser la Argentina. Hasta pronto, amigo!

Luis Mesquita

Regresar

 

 

Edmund Burke. Una Biografía

(1729, Dublín - 1797, Beaconsfield)

Escritor, político y notable orador irlandés. Se convirtió en parlamentario en 1765, uniéndose a los Rockingham Whigs. En el panfleto Consideraciones sobre la causa del actual descontento (1770) arguyó que George III había trastornado el equilibrio entre la corona y el parlamento de la constitución británica buscando gobernar sin el debido reconocimiento al sistema de partidos. Su oposición a la política gubernamental respecto de los colonos americanos fue expresada, especialmente, en dos famosos discursos: Sobre el impuesto americano (1774) y Modificar las resoluciones para lograr la conciliación con las colonias (1777). También abogó por una reforma económica, la cual reduciría el despilfarro admistrativo y eliminaría las sinecuras, por la abolición del comercio de esclavos y por la causa de Irlanda. Sirvió en el ministerio de Rockingham de 1782 y en la coalición de Fox-North de 1783. Posteriormente jugó un rol principal en la censura a Warren Hastings.
      Se opuso a la política de William Pitt, abogando en famosos discursos por una política más inteligente hacia las colonias norteamericanas. Expuso también las injusticias cometidas por los británicos en la India. Fue partidario de la emancipación de los católicos y de reformas económicas.
      Burke, partidario del gobierno aristocrático (es decir, de los mejores), se declaró hostil a la revolución francesa y a toda abstracción doctrinal, considerando que los regímenes políticos deben adecuarse a las circunstancias concretas de cada país. La oposición a la revolución francesa le llevó a romper con el partido whig o liberal y con su líder Charles James Fox en 1791.
Su obra Relexiones sobre la Revolución en Francia (1790) se considera el primer ensayo de historiografía moderna.
      Entre 1756 y 1791 fue la mente directiva del partido whig. Se le considera precursor de la política inglesa del siglo XIX, especialmente en el ámbito colonial y en la abolición del comercio de esclavos.
      El énfasis de Burke sobre la libertad dentro de los límites de la continuidad constitucional (inglesa) se convirtió en uno de los pilares de la filosofía conservadora (inglesa).
      Se educó en la Universidad de Dublin y, ya en Londres, integró el círculo literario del célebre doctor Samuel Johnson. Siendo muy joven escribió dos breves pero notables tratados: Una reivindicación de la Sociedad Natural y otro sobre sus ideas sobre lo sublime y la belleza (Una Investigacón Filosófica sobre el Origen de Nuestras Ideas de lo Sublime y lo Bello), que ejerció una notable influencia en el ámbito de la estética. Tales escritos le permitieron entrar en contacto con filósofos de la época.
     
                                                                         Javier Etcheverry.

Regresar

 

 

 

 

Sobre los Visigodos

     No podríamos entender algunas particularidades de los actuales países mediterráneos como Italia, España y Portugal incluida Francia, sino conocemos al menos algunos rasgos de un pueblo que venido del Danubio tuvo un protagonismo histórico influyente: los visigodos. Empedernidos guerreros, sus aventuras de conquista no son más que parte inherente de su evolución cultural, política y militar. El legado es decisivo tanto en los aspectos sociales, culturales, económicos y jurídicos.
     La organización sociopolítica primitiva estaba asentada sobre un vínculo familiar de raigambre tribal: sustentado en la relación sanguínea, grupo gentilicio[1] con gran cohesión interna. Las personas descendientes por línea masculina de un mismo tronco (Sippe) suponían una unidad de intereses en su relación con las demás sippes, y daba a estos grupos familiares cierta entidad jurídico-pública.
    Sippes significa entidad basada en el respeto del Principio de igualdad jurídica a todos los miembros de cada uno de ellos. En caso de ofensa a un miembro del grupo gentilicio, todos los componentes debían vengar ese insulto reforzando su juramento en un litigio u otro desafío(asentado en la Costumbre).
    Los vínculos de fidelidad estaban a la orden del día, en virtud de los cuales una determinada persona pasaba a depender de otra, de la cual recibía protección en caso de necesitarla. A cambio de prestarle un juramento de fidelidad que le obligaba, sin perder por ello (y esto es curioso) la condición de hombre libre, a seguirle y a luchar a sus órdenes. Así, germanos  poderosos se veían rodeados de enormes “clientelas” que recibían el nombre de gefolge, gesinde o comitatus.
    La Asamblea de hombres libres era el órgano medular de la vida política primitiva, denominada: thing,ding,concilium; tenía poder judicial  y decisión sobre la Guerra. La función más importante era la de elegir al Caudillo o Rey; la realeza era de carácter electiva entre todos los miembros de la Comunidad. Posteriormente este funcionamiento quedó en desuso y la realeza recayó sobre personajes pertenecientes a familias poderosas.
    Refiriéndonos a la época previa a la influencia romana, los visigodos no contaban con un sistema definido en materia sucesoria del poder Real. Esto tuvo un viraje desde el momento en que éste se vinculó a la familia de los Baltos(es decir, desde Alarico I 370-410); la sucesión al trono toma el cariz de una línea agnaticia[2], donde el Rey muerto era sucedido por un miembro de su familia y de su misma generación estando terminantemente prohibido el traspaso a uno de la siguiente generación mientras quedaran vivos miembros de la anterior –o sea, de la misma del monarca desaparecido-.
    De todas maneras por la influencia romana y por sentido funcional, éstas prácticas fueron de hecho dejadas a un lado y se dio prioridad a la entrega de la dignidad real a los hijos de los monarcas.
    El vacío de poder dejado por el Imperio hacía necesario el refuerzo de la centralización del Gobierno por la abrumadora extensión de los territorios (ingobernados).
    Así, la Asamblea quedó en desuso y siguió operando sólo como órgano receptor de la decisión de la élite[3] Y Consejeros romanos buscados para el fin de solucionar problemas complejos de las diferentes situaciones políticas.
     La primitiva organización social visigoda, fue cambiando al ritmo en que cambiaron las condiciones de vida en la cual estaba inmersa la Comunidad.
    Cuando su estilo de vida se relacionaba con la cría del ganado y el cultivo de diferentes especies, su itinerario era seminómada y la propiedad privada no tenía cuasi existencia; así la División Social más acentuada era la que se establecía entre los “hombres libres” y “esclavos” -básicamente prisioneros de guerra-.
    A razón del contacto con el mundo romano y la influencia del Arrianismo[4], la estratificación social será un hecho consumado.
    Dentro de los “hombres libres”, va a producirse un fenómeno muy característico de nuestro tiempo, la diferenciación social propiciada por la cantidad de riqueza material: Familias poderosas detentadoras de cargos reales y del clero arriano por un lado y por el otro Individuos ligados a un juramento de fidelidad. Estos últimos conformaban la Gefolge o Comitatus. Al igual que los hombres allegados al Rey y determinados “Señores”, los Fideles o Gardingos. Estos Fideles, tenían el privilegio de la Ley Consuetudinaria por ser justamente “fieles” a los poderosos.
     Hasta el Siglo IV, la Unidad económica y de habitación era la Aldea o “Marca”, cuyos integrantes gozaban colectivamente del ganado y de las tierras cultivas por medio de un sistema peculiar que nos dado desarrollar en este pequeño espacio. Existía un Sorteo periódico entre los integrantes de una Marca para su explotación particular.
Únicamente la Casa y el Huerto que se encontraban alrededor de ella (la Aldea) eran de propiedad privada de cada uno, y la denominaban Hufe. Los Hallmende: pastos y bosques eran de uso comunal y de gozo colectivo. El trabajo agrícola tenía un desarrollado sentido comunitario.
 
                                                                                 Pablo Font.

[1] Gentilicio: perteneciente al linaje o familia. 
[2] Agnaticia: de una línea ordenada para suceder en las vinculaciones cuando el fundador llama a los que descienden de varón en varón.
[3] Élite o elite: designa a una minoría selecta o rectora, a lo más selecto de un grupo humano. Del francés medieval: ESLITE, forma femenina de ESLIT, participio pasado de ESLIRE= elegir. Del Latín: eligere. ELITE: parte elegida, selecta.
[4] Arrianismo: “Herejía” que sólo reconocía la naturaleza divina de Jesucristo, invalidando de esta manera el dogma de la Trinidad.

(Volver Arriba)

Pablo G. Font.

Regresar

 

 

Los Mayas

      Mencionar a un pueblo que desarrolló la más elevada civilización[1] del hoy denominado  continente americano no es cosa menor.  Este  pueblo escribió su Historia y la supo legar, con  soberbia –si somos buenos observadores de sus  monumentos, esculturas, ciudades- sí, pero con sapiencia genuinamente humana. Gracias al laborioso experimento basado en la agricultura, y más precisamente al monocultivo del Maíz, se construyó este fascinante mundo de  Pirámides, Dioses, Guerreros, Sacerdotes-Astrónomos y  demás elementos que conjugados constituyen el punto más saliente de Cultura autóctona antes  de la llegada del conquistador  europeo. Si hablamos de agricultura hablamos de tierra y por ende  de territorio. La Región que habitaron los antiguos mayas comprendió un total aproximado de 325.000Km cuadrados de superficie. En la geografía política actual se traduce en los estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Tabasco, más la mitad oriental de Chiapas y el  territorio de Quintana Roo;  el Departamento del Petén en la República de Guatemala y las  tierras altas adyacentes por el Sur sin incluir la costa del Océano Pacífico;  la zona occidental de  la República  de Honduras y todo Belice  (Honduras Británicas). Dieron forma a la experiencia civilizatoria  maya tres Zonas bastante bien delimitadas (arbitrariamente), en la cual se divide el territorio antes mencionado. Cabe advertir que la  segunda y tercer zona, no poseen una demarcación nítida.

 1º.  Cadenas montañosas y mesetas intermedias formando un semicírculo hacia el sudoeste, sur y sudeste.

 2º. Cuenca interior del actual Departamento del Petén, en Guatemala, con los Valles adyacentes que se originan en una sucesión de colinas que la rodean, incluyendo la parte sur de la Península de Yucatán.

 3º.   La llanura baja, caliza, que da forma a la mitad norte de dicha Península.

      La Historia del pueblo más desarrollado de la América precolombina se puede dividir en períodos más o menos definidos con el fin último de ordenar -en lo posible- y describir los rasgos salientes de esta experiencia histórica. Los momentos de este peregrinar por el pasado son:  A) Período Formativo. B) Período Clásico. C) Período Intermedio. D) Período Postclásico. E) Conquista europea.   

A) Período Formativo.

     Grupos cazadores recolectores, vivían en pequeños caseríos, con ocasionales poblaciones de mayor dimensión y centros ceremoniales. El paisaje incluía, campos de maíz o de algodón y agave (maguey). Existieron construcciones de pirámides con diferencias regionales (Teotihuacan, Yaxuma en Yucatán por ej.), pero que obedecían a un mismo Concepto. La cerámica era igual desde Veracruz hasta las tierras de Lempira; las figurillas de barro encontradas pertenecientes a este período en el centro del Petén eran difíciles de distinguir de las que había en las chozas en el pico de Orizaba. Este ejemplo comparativo sirve para mostrar la homogeneidad de la situación de estos poblados. La vida religiosa estaba por entonces, íntimamente ligada a las cambiantes facetas de los dioses de los días, deparando lógicamente a los humanos bondades o infortunios. Aquí tenemos un rasgo que veremos bien moldeado en el momento de esplendor del período clásico: la fascinación por el tiempo. Los días como dioses mismos.

    La organización social probablemente estaba sentada sobre la base de una idea de comunidad dirigida por una jerarquía establecida de Sacerdotes-Reyes.

    Los vestigios materiales que nos ha legado la posteridad en las tierras bajas son clarificadores de ese estado de desarrollo cultural. El monumento más impresionante es la pirámide construida en Uaxactún en el Petén a unos cuantos Km. al norte de la gran metrópoli de Tikal. Este vestigio es denominado técnicamente por los arqueólogos como E-VII sub, ya que se encuentra dentro de la pirámide Nº VII del grupo E.

     Respecto a los entierros del sitio arqueológico, podemos deducir costumbres ya reconocidas como mayas. Un cráneo en buena conservación denota cabeza muy ancha (como los actuales mayas yucatecos), el esqueleto sin sus fémures con las tibias cruzadas a la altura de los tobillos en actitud pacífica, natural y aserrado el cráneo de lado a lado de modo que los huesos faciales ya no estaban en su sitio, estaban puestos entre las rodillas compensando la falta de los huesos de las piernas. Esta práctica hecha costumbre consistía en remover los huesos faciales a un jefe para modelar sobre ellos con resina u otra sustancia plástica intentando expresar los rasgos salientes que tuvo en vida ese personaje. Hábito comunal que se practicaba en épocas de la Conquista ibérica.

    Lo anteriormente dicho hace pensar que en el Formativo la gente del Petén era maya racialmente al igual que culturalmente.

    Se sabe hoy día, que en este momento prematuro la cultura maya fue contemporánea de la Zapoteca de Oaxaca, la deTeotihuacán al norte de ciudad de México y a la de La Venta atribuida a los Olmecas (gente del país del hule).

                                                                                                                              Pablo Font.


[1]  Civilización: aquí sigo la definición más usual dentro de los investigadores especialistas de la Carnegie Institution de Washington, EE.UU. que la entienden por tres características sobresalientes: ESCULTURA DE ESTELAS CON JEROGLÍFICOS TÍPICAMENTE DE ESTA CULTURA, LA ERECCIÓN DE TEMPLOS CON TECHO DE PIEDRAS SALEDIZAS , Y LA INTRODUCCIÓN DE CERÁMICA POLICROMA. Así, este concepto adquiere rasgos típicos del acervo cultural de un pueblo, como expresión de un determinado nivel de desarrollo socioeconómico.

(Volver Arriba)

Pablo Font.

Regresar

 

 

 

 

 

Hungría. Historia Antigua y Medieval

        El actual territorio húngaro formó parte de de las provincias romanas de Panonia(1) y Dacia(2). Posteriormente, fue conquistada por los hunos(3), ostrogodos(4), ávaros(5) y en el siglo IX por los magiares. La expansión magyar hacia el oeste fue detenida por el emperador Otto I hacia el año 995 en Lechfeld, una llanura cercana a la ciudad de Augsburgo.

San Esteban, el primer rey de Hungría, completó la cristianización de los magiares. Paralelamente, se fue constituyendo una sociedad feudal. El poder de los grandes nobles, que desempeñarían un rol decisivo hasta 1918, fue sólo momentaneamente morigerado bajo Andrés II (1222), cuando se sancionó una Carta Magna.

Hacia 1241-42 Hungria fue ocupada por los mongoles(6).

En el año 1301 concluyó la dinastía Arpad(7). La monarquía se tornó electiva, pero los lazos dinásticos influían sobre le elección del soberano.

Desde 1308 el país fue gobernado por la dinastía angevina y a partir de 1386 por otras casas reinantes extranjeras (mayormente a través de una unión personal con Bohemia y Polonia).

El tratado del doble matrimonio en 1515 preparó el advenimiento del gobierno de los Habsburgo, hacia 1526.

Ricardo Accurso.

 Notas

(1) Panonia: antigua región europea, entre el río Danubio e Iliria. Actulamente está repartida entre Austria, Hungría y Yugoeslavia.

(2) Dacia: antigua región europea situada entre el Danubio, el Mar Negro y los Cárpatos. Fue sometida por el emperador romano Trajano.

(3) Hunos: pueblo de orillas del Mar Caspio que invadió Europa liderado por Atila en el siglo V.

(4) Ostrogodos: una de las dos ramas del pueblo germánico de los godos. En el siglo IV fundaron un imperio al norte del Mar del Negro. También se extendieron por el oeste de Europa, llegando hasta el sur de Francia y el sur de Italia.

(5) Avaros: pueblo tártaro de origen uralo-altaico que saqueó a Europa durante tres siglos. El ejército de Carlomagno lo venció en el siglo VIII.

(6) Mongoles: pueblo de origen asiático y de hábitos pastoriles. Las hordas mongolas, especialmente aquellas que conquistaron Rusia y penetraron en Europa, incluían numerosos elementos de origen turquico y de otros pueblos orientales. Los mismos fueron conocidos colectivamente con el nombre de tártaros. Los mongoles establecieron la dinastía Yüan en China, el khanato de la Horda de Oro en Rusia y otros khanatos en Turquestán y Persia.

(7) Arpad: esta dinastía lleva el nombre de su fundador, el jefe de los magiares que vivió aproximadamente entre los años 840 y 907. Lideró el ingreso de su pueblo en Hungría hacia el año 895. Sus descendientes gobernaron Hungría hasta 1301.  

(Volver Arriba)

Regresar

 

 

Los Hunos

Pueblo nómada proveniente del norte de Asia Central. Organizado en hordas, eran jinetes indómitos dedicados al saqueo de los países que asolaban. Su primer mención histórica data del siglo III a.C., cuando debió ser construida la Muralla China para contenerlos. Ocuparon el Imperio Celeste desde el siglo III d.C. hasta el año 581.

      En torno al año 372 d.C. invadieron el valle del Volga y prosiguieron su avance hacia el oeste, motivando el desplazamiento de los ostrogodos y visigodos en la misma dirección. Comenzaron así las grandes invasiones que derivaron en el colapso del Imperio Romano de Occidente.

   Hacia el año 432 forzaron al emperador bizantino Teodosio II a pagar un tributo. Atila, desde su cuartel general en Hungría, obtuvo tributo de casi todos los países de Europa central y oriental, pero terminó siendo derrotado en la Galia (año 451). Los hunos se retiraron hacia el oriente tras su muerte y poco se sabe de ellos a partir de entonces. 

Ricardo Accurso.

 (Volver Arriba)

Regresar

 

 

Los Húngaros

      Como todos los grupos nómades, los húngaros se conformaron por la incorporación de sucesivos estratos a un núcleo primitivo homogéneo denominado ugro, rama étnica próxima a los fineses.

      La forma de vida originaria de este pueblo era el nomadismo. Su nombre aparece registrado por primera vez aproximadamente hacia el año 833 d.C. y su denominación quizá responda al idioma turco. Para esta época su accionar se centra en torno al río Dniéper(1), importante vía comercial.

      Los magiares eran probablemente una de las tribus que conformaban la etnia húngara. A partir del año 896 comenzaron a expandirse por las llanuras del Tisza(2) y del Danubio medio.

      Los antecedentes más directos de la lengua magiar son el vogul y el ostiaco.

      Hacia el año 906 se produce un cambio sustancial en la vida de este pueblo, estableciéndose poblados fijos en las llanuras que a partir de entonces llevan su nombre: Hungría (es decir, la tierra de los húngaros). Desde allí asolan en bandas los territorios circundantes, haciendo del pillaje un elemento fundamental de su economía. A través del mismo, en forma rápida, obtienen el botín y regresan a sus emplazamientos. Además, con la decadencia del Imperio Búlgaro a partir del año 927, la Tracia bizantina quedó a merced de ellos.

      Desde la época en que residían junto a la costa norte del Mar Negro (el Ponto Euxino de los antiguos griegos), comenzó a elevarse por encima de los jefes de horda(3) la figura de un gran señor o jefe máximo. Arpad fue el nombre del primer, o uno de los primeros, jefe supremo, creando una dinastía que llevaría su nombre. Tal supremacía se consolidó tras una serie de luchas internas en torno al año 950. Hacia el año 1001, el príncipe Vaik, descendiente de Arpad, tomó el título de rey y tras su bautismo cristiano pasó a llamarse Esteban. Antes de esta conversión, la aristocracia magiar venía desistiendo de su antigua religión. Una de las causas de este cambio de mentalidad pudo haber sido la catastrófica derrota sufrida a manos de Otto I el 10 de agosto del año 995 en Lechfeld (Baviera), cerca de Augsburgo.

      La Hungria pagana fue disputada por dos equipos de apóstoles. Uno respondía a Roma y otro a Bizancio. Algunos jefes húngaros se hicieron bautizar en Constantinopla. Monasterios de rito griego ortodoxo han subsistido en Hungríahasta avanzado el siglo XI. Las misiones bizantinas, finalmente, tuvieron que retirarse ante el triunfo de los católicos romanos.

      Los príncipes magiares no deseaban dependen de prelados alemanes. Como misioneros, primero, y obispos, luego, preferían a sacerdotes bohemios y, a veces, venecianos. Cuando, hacia el año 1000, el rey Esteban organizó la jerarquía eclesiástica del Estado, lo hizo de acuerdo con el Papa romano, bajo la autoridad de un metropolitano propio.

                                                                                                                           Pablo Font.

 

Notas

(1)     Dniéper o Dniepr deriva de Danáper. Este río nace en la meseta de Valdai, pasa por Kiev (actual capital de Ucrania) y desemboca en el Mar Negro. Tiene 2.265 km. De extensión. Antiguamente era denominado Borístenes.

(2)     Dniéper: río de Europa oriental que nace en los montes Cárpatos. Es el afluente más extenso del Danubio (1.360 km).

(3)     Horda: esta palabra deriva del turco urdu: campamento. Designa a la comunidad nómade diferente de la tribu por lo escaso de sus vínculos sociales.

(Volver Arriba)

Regresar

 

 

 

Las Pirámides Mayas

Extractado del libro "Tiestos Dispersos. Voluntad y Azar

 en la Vida de un Arqueólogo", de Alberto Rex González

        “Por años, al tratar del difícil y apasionante problema de los orígenes de las altas culturas americanas, en el capítulo en que se comparaban las pirámides de América con las orientales, se enseñaba que la principal diferencia entre aquéllas y éstas radicaba en la función a que se destinaban estos monumentos. Es decir, que en el aspecto exterior había mucha similitud, pero mientras las pirámides egipcias, por ejemplo, eran verdaderas tumbas, las de Mesoamérica estuvieron siempre destinadas a servir de base a templos. Este hallazgo de Palenque [se hace referencia a la Tumba Real descubierta por el arqueólogo Alberto Ruz Lhuiller en esa antigua ciudad maya ubicada en el estado mexicano de Chiapas] ha hecho rever otros hallazgos e invalida aquella diferencia. Esto no significa que el problema del origen de la cultura maya y de las altas culturas de América esté definitivamente aclarado. Por el contrario, los interrogantes esenciales siguen en pie.”

 Alberto Rex González (en "Tiestos dispersos. Voluntad y Azar en la Vida de un Arqueólogo")  

Regresar

 

 

Asia Central. Geografía e Historia

    Esta vasta región asiática se extiende entre el Mar Caspio y China occidental. Incluye una población en su mayoría musulmana sunnita y de origen étnico turco e iranio. Sus poblaciones, en buena parte nómades hasta fecha reciente, han estado vinculadas desde época remota y en su mayoría integraron primero el Imperio Ruso y luego la Unión Soviética hasta su disolución en las postrimerías de 1991.  Esta zona ha sido conocida también con el nombre de Turquestán.
   En la actualidad sus sociedades también presentan varios rasgos comunes : inestabilidad política, regímenes fuertemente presidencialistas, enfrentamientos étnicos y tribales, estancamiento o retroceso económico.
   Los territorios que integran esta región de gran importancia económica (sobre todo por sus yacimientos de petróleo y gas, además de otras riquezas minerales) y geopolítica son los siguientes :
* Las ex repúblicas soviéticas de Kazajstán (la segunda en tamaño dentro de la ex Unión Soviética, sólo superada por la inmensa Federación Rusa), Turkmenistán (donde existen cuantiosas reservas de gas, quizá la tercera en importancia a nivel mundial), Uzbekistán (la más desarrollada de estas repúblicas de pasado soviético y sede de antiguas y prestigiosas culturas como las de Bujara y Samarkanda), Tadjikistán (azotada durante los años '90 del siglo pasado por una guerra civil de implicancia regional) y Kirguzistán (cuyo régimen político es el más democrático de la región).
* El Sinkiang, en el extremo occidente de China, habitado por el pueblo uigur (de origen turco y predominantemente musulmán). En este territorio existe un fuerte movimiento que pretende la independencia o al menos mayor autonomía respecto del gobierno central chino.
* El Tibet, anexionado por la China comunista en 1950 y sometido a una fuerte represión cultural.
* Mongolia Interior, ubicada en el norte del estado chino continental o comunista.
* La república de Mongolia o Mongolia Exterior, situada entre la Federación Rusa y China.
* La República Mongola Buriata, integrada en la Federación Rusa.
* Afganistán también suele ser incluido en esta región.

  Geografía

   Asia Central está limitada en el norte por una zona de bosques de clima fría y donde predominan las coníferas : la taiga siberiana. 
   Al sur linda con una casi ininterrumpida línea de elevadas cadenas montañosas (6.500 km. de longitud) que se extienden desde China hasta el Mar Negro (el Ponto Euxino de los antiguos griegos), dificultando el acceso al Asia suroriental, al subcontinente indio y a Medio Oriente. Estas cordilleras sólo en ciertas partes resultan obstáculos insuperables para el hombre.  Al sur de esa franja montañosa aparecen dos extensas planicies estrechamente relacionadas a lo largo de la historia con Asia Central : la meseta del Tibet y la meseta de Irán.
    Los límites occidental y oriental resultan más difíciles de precisar.  Hacia el oeste, las praderas de Ucrania (que se prolongan hasta Rumania y Hungría) son una continuación de las estepas de Asia Central y han permitido a través del tiempo las migraciones e invasiones proveniente del oriente de diversos pueblos, como los turcos, magyares y mongoles.
   En esta enorme extensión predominan los desiertos y las estepas. La estepa es una llanura extensa y semiárida, una especie de desiero herbóreo. Esta palabra deriva del ruso step : tierra baja. Apartada de los océanos, sufre una gran escasez de lluvias.   A pesar de este predominio de la aridez o semi-aridez existe una gran variedad física. Asia Central contiene algunas de las cadenas montañosas más altas del mundo y, a la vez, depresiones notables (por ejemplo, en el noreste del Caspio y alrededor de Turfan, en Sinkiang).  Los mismos extremos que el relieve muestra la temperatura.
    Asia Central fue poco conocida por el mundo exterior hasta el s.XVIII, cuando Rusia y China comenzaron a adentrarse en la zona. 
    Suele ser dividida en dos grandes espacios : norte y sur, tomando como divisoria una línea imaginaria a lo largo del río Syr Daria y de las montañas de Tian Chan (o Shan).
    La parte norte aunque posee algunas partes áridas generalmente goza de la humedad necesaria para el desarrollo de la vegetación esteparia que mantiene a pueblos pastoriles, forma de vida tradicional de las tribus turcas y mongolas hasta el arribo de los campesinos rusos y chinos que emprendieron la colonización a partir de fines del s.XIX.
    El sur recibe lluvias insignificantes. Es extremadamente árido, desértico. Antes de las enormes obras de riego soviéticas la mayoría de la población estaba confinada a los oasis y a las franjas ribereñas de ríos o lagos, donde se practicó el cultivo intensivo desde época remota.  Esta zona meridional sufrió influencias de las culturas iraní (o persa) e islámica. Ofreció, a la vez, limitadas atracciones a los pueblos nómades, más allá del botín que constituían sus ricas ciudades. Los nómades no permanecían aquí en gran número porque los pastos eran pobres y la escasez de agua requería de laboriosas obras de regadío.
   Las montañas rodean toda la región desde el sur del Mar Caspio hasta las riberas del lago Baikal. Las más altas son las de Pamir, que se extienden hacia el norte desde el nudo que forman al unirse los montes Karakorun, Himalaya e Hindu Kush o Indu-ko. Estas montañas han sido denominadas "el Techo del Mundo", con picos superiores a los 7.400 m.
   Al norte y oeste del Pamir se extienden otras cadenas montañosas menores que encierran los valles por los que descienden hacia las llanuras dos de los ríos más importantes de la región : el Amu Darya y el Syr Daria. El primero alcanza la planicie en Badakstán, famosa durante el medioevo por sus rubíes, turquesas y sus caballos de pura raza. El segundo lo hace en la fértil Farghana, cuna de los "caballos del cielo" tan apreciados en la China de la dinastía T'ang.
     Al noreste de Pamir extendiéndose en dirección oriental hacia el desierto de Gobi se encuentran los montes Tian Chan (las "montañas celestes" de los chinos), que separan el fértil valle de Ili y la Jungaria, al norte de la árida depresión de Tarim (Kahsgaria). Los montes Tian Chan, Pamir y Kuen cierran la depresión de Tarim por todos sus lados excepto hacia el sur.
   Los montes Tian Chan, al contrario de los Kuen Lun, nunca han impedido la comunicación entre el norte y el sur y en sentido sentido se asemejan al Pamir. No obstante, constituyen una de ls mayores cadenas montañosas de Asia. El pico Khan Tengri alcanza una altura de casi 7000 m.
   Al noroeste de Tian Chan, y con alturas de 3000 m, se alza el Altai, cuna de los pueblos turcos, unido a ese sistema por una serie de cordones montañosos más bajos atravesados por anchos valles, a través de los cuales han pasado una y otra vez los pueblos nomades desde Jungaria y el Gobi hacia lo que hoy se denomina Kazajstán.
   En el norte y este del Altai se hallan las estribaciones oriental y occidental de los montes Sayan y las montañas de la Mongolia Exterior, que se extienden hasta el lago Baikal.
    Así, puede decirse que Asia Central está dividida de suroeste a noreste por una línea irregular de cadenas montañosas que comienza cerca de Herat, en Afganistán occidental, y finaliza en las proximidades de Irkutsk, en Siberia.
       No pocos desiertos atraviesan esta porción de Asia, a saber :
* Ust Urt : entre el Mar Caspio y el Mar Aral.
* Kara Kum : entre Kopet Dahg (estribación septentrional de los montes Elburz orientales) y el río Amu-Darya.
* Kizyl Kum : separa los cursos inferiores del Amu-Darya y del Syr-Darya.
* Betpak Dala : este semi-desierto es denominado la "estepa hambrienta" y se extiende entre el Syr-Darya y el lago Balkhach.
* Gobi : inmenso desierto que separa la Mongolia Interior de la Exterior.
* Takla Makan : al sur de los montes Tian Chan, considerado el yermo de dunas más impresionante del mundo.
   La configuración montañosa y los desiertos del Asia Central han afectado profundamente las migraciones de sus pueblos.

 Pueblos, culturas y funciones históricas

     La tendencia a lo largo de la historia ha sido que los pueblos y las lenguas turcos sustituyeran a sus predecesores. Incluso en el siglo XIII, con la conquista mongol, se modificó poco esta tendencia, aunque las elites tribales turcas en adelante se proclamaran descendientes de Genghis Khan o de los nobles de su corte.
   Asia Central ha sido siempre una región de muy poca densidad de población, excepto en los oasis, lo cual en parte se debe a las condiciones climáticas prevalecientes (aridez) y a las necesidades del nomadismo pastoril, de manera que la ganadería extensiva de la región es la antítesis de la agricultura intensiva de China, dado que los cultivos y las obras hidráulicas conexas exigen gran cantidad de mano de obra. También influiría en la baja densidad poblacional el intenso frío y la gran cantidad de tiempo que los nómades pasan sobre la silla de montar. Ambos factores reducirían la potencia sexual.
    Con la excepción de los uigures de Sinkiang y de los dunganos chinos, la influencia musulmana ha solido permanecer al oeste del Asia Central y el oriente ha sido influenciado por el budismo tibetano y la cultura china.
   En términos de comercio, manufactura y desarrollo artístico e intelectual, la zona más importante de Asia Central ha sido la que rodea a los ríos Amu-Darya y Syr-Darya, que los griegos denominaron respectivamente Oxus y Jaxartes y los árabes Jayhun y Sayhun.
   Al sur del Amu-Darya y extendiéndose hasta la depresión iraní de Dasht-i-kevir se encuentra el país que los árabes denominaban Jorasán (cuya área era mucho más extensa que la moderna provincia persa del mismo nombre) y cuyas principales ciudades en el medioevo (Nishapur, Tus -más tarde reemplazada por Mashdad-, Marv y Herat) eran famosas por su pujante comercio y su artesanía, especialmente en el trabajo del metal.
   Entre los cursos medios de los rios mencionados está el país que los griegos denominaron Transoxania y los árabes Mawarannahr, del cual los centros más importantes durante el esplendor musulmán fueron Samarcanda y Bujara.
   A lo largo del curso inferior del Amu-Darya y al sur del mar de Aral estaba Jorezm (Khwarazm), cuya capital en la alta edad media era Urganj, luego reemplazada por Khiva, que en el siglo XIX había dado su nombre al territorio que la rodeaba.
    Al noroeste de Mawarannahr, al otro lado del Syr-Darya, estaba Shash (el distrito alrededor de Tashkent), cuyas ciudades, igual que las del cercano valle de Fergana, al oeste, eran famosas en el medioevo por sus manufacturas de armas, armaduras y sillas de montar, aunque ninguna de esas ciudades igualaba en importancia y tamaño a las principales urbes de Mawarannahr o de Jorasán. Además, su situación las hizo más vulnerables a los trastornos periódicos producidos periódicamente entre los cercanos pueblos nómades.
   Toda esta zona, además de brindar una gran cantidad de intelectuales musulmanes, artistas y artesanos destacados, ocupó un lugar clave en la organización del comercio transcontinental entre el Lejano Oriente, el Medio Oriente y el mundo mediterráneo.
   Durante muchos siglos el comercio de caravanas (palabra de origen persa, cuyo significado es "grupo de personas que viajan juntas con sus vehículos, especialmente por desiertos y lugares peligrosos) en Asia Central siguió varias rutas diferentes pero las que unían China con el occidente fueron siempre las más importantes.  Las circunstancias políticas afectaban la seguridad o la importancia de las diversas rutas según las épocas.  Por ejemplo, durante la pax mongólica del siglo XIII parece que se prefería utilizar la ruta al norte del Tian Chan -atravesando Mongolia y Jungaria- en lugar de las antiguas vías a través de Kashgaria.  En los siglos XVII y XVIII, cuando la expansión rusa había llegado hasta la zona del lago Baikal, los comerciantes preferían viajar a través de las franjas septentrionales de la estepa para disfrutar de la protección rusa durante una parte del viaje.
   Pero incluso cuando no había peligro de guerra o bandidismo, el viajero debía afrontar enormes incomodidades, peligros y distancias enormes. El transporte se hacía en bestias de carga, más lentas que los barcos y no necesariamente más seguras.
   Asia Central ha cumplido dos funciones históricas distintas y en cierta medida contradictorias a lo largo de la historia. Por un lado, como resultado de su enorme extensión en la que predomina la aridez y la ausencia de vías de comunicación (la mayor parte de los ríos vierten en el Artico), su principal función ha sido la de separar a las culturas de su periferia : china, india, iraní o persa, rusa, etc.  Por otro lado, ha funcionado como un eslabón frágil a través del cual esas mismas culturas adquirieron un conocimiento limitado de sus vecinos e intercambiaron sus mercancías.

Ricardo V. Accurso.

Regresar

 

 

Caso Mahatma Gandhi: Defensa

 de Nathuram Godse ante la Corte

(Esta es la alocución efectuada por Nathuram Godse ante la corte cuando fue juzgado por el asesinato de Mahatma Gandhi)

          Nací en el seno de una devota familia brahmánica. Instintivamente reverencié la religión, la historia y la cultura hindúes. Cuando crecí desarrollé una tendencia hacia el libre pensamiento dejando de lado toda atadura respecto de cualquier ismo, político o religioso. Por eso trabajé activamente en pro de la eliminación de la intocabilidad y del sistema de casta basado meramente en el nacimiento. Abiertamente ingresé en los movimientos anti-casta, sosteniendo que todos los hindúes debían tener un status igual respecto a los derechos sociales y religiosos, debiéndoselos considerar más o menos elevados de acuerdo solamente al mérito y no en base al nacimiento accidental en una casta o profesión determinada. Participé de banquetes anti-casta donde concurrían miles de hindúes: brahmanes, kshatriyas, vaisyas, chamars y banghis. Rompíamos las normas del sistema de casta y comíamos todos juntos.

            He leído los discursos y escritos de Dadabhai Nairoji, Vivekanand, Gokhale y Tilak, junto con libros de historia antigua y moderna de India, Inglaterra, Francia, América y Rusia. Estudié además las bases del socialismo y del marxismo. Pero especialmente estudié lo que Veer Savarkar y Ghandi habían escrito y pregonado, dado que a mi entender estas dos ideologías han contribuido a moldear el pensamiento y la acción del pueblo indio durante los últimos 30 años más que ningún otro factor.

            Estas lecturas y reflexiones me llevaron a creer que mi primer deber era servir al hinduísmo y a los hindúes en tanto patriota y ciudadano del mundo. Asegurar la libertad y salvaguardar los justos intereses de 300 millones de hindúes implica la libertad y bienestar de toda la India, la quinta parte de la raza humana. Esta convicción me condujo naturalmente a ser un devoto de la ideología y programa hindú sanghtanista, que –a mi entender- era la única que podía obtener y preservar la independencia nacional del Hindostán, mi madre patria, y permitirle así también servir a la humanidad.

            Desde 1920, esto es, tras la muerte de Lokamanya Tilak, la influencia de Gandhi en el Congreso primero se incrementó y luego fue preponderante. Sus acciones en pos del despertar hindú fueron extraordinarias y se reforzaron con el slogan de la verdad y la no violencia, del cual hacía alarde a través del país. Ninguna persona sensible o ilustrada podía objetar tal slogan. De hecho no hay nada nuevo u original en él. Está implícito en todo movimiento público constitucional. Pero no es más que un mero sueño si se imagina que el conjunto de la humanidad es, o puede llegar a ser, capaz de una adhesión escrupulosa a estos elevados principios en su vida normal de todos los días. Efectivamente, el honor, el deber y el amor por los parientes y amigos y por el propio país nos obligan a pasar por alto la no-violencia y a emplear la fuerza. Nunca podría concebir que una resistencia armada ante una agresión sea injusta. Considero un deber moral y religioso resistir y, si es posible, vencer al enemigo a través del uso de la fuerza. En el Ramayana, Rama mató a Ravana en un combate tumultuoso y liberó a Sita. En el Mahabharata, Krishna mató a Kansa para terminar con su maldad; y Arjuna debió combatir y matar a varios de sus propios amigos y parientes incluyendo al venerado Bhisma porque estaban del lado del agresor. Es mi firme creencia que considerar culpables de violencia a Rama, Krishna y Arjuna, el Mahatma reveló una supina ignorancia sobre los móviles de la conducta humana.

            En una historia más reciente, fue la heroica lucha de Chhatrapati Shivaji que primero desafió y finalmente destruyó la tiranía musulmana en la India. Era esencial para Shivaji derrotar y matar a un agresivo Afzal Khan, si fracasaba hubiera perdido su propia vida. Condenando como patriotas equivocados a grandes guerreros históricos como Shivaji, Rana Pratap y Guru Gobind Sind, Gandhi meramente ha manifestado su engreimiento. Él era, aunque sea paradójico, un violento pacifista que aportó calamidades sin nombre para su país en nombre de la verdad y la no-violencia, mientras Rana Pratap, Shivaji y el Guru permanecerán para siempre en los corazones de sus compatriotas por la libertad que les otorgaron.

            Las provocaciones que se han ido acumulando durante 32 años, que culminaron en su último ayuno pro-musulmán, finalmente me llevaron a la conclusión de que la existencia de Gandhi debía concluir inmediatamente. Gandhi había actuado muy bien en Sudáfrica defendiendo los derechos y el bienestar de la comunidad india. Pero cuando retornó a la India desarrolló una mentalidad subjetiva según la cual él sólo era el juez último de lo que era correcto o incorrecto. Si el país quería su liderazgo, debía aceptar esta infalibilidad; en caso contrario, él se apartaría del Congreso y seguiría su propio camino. Frente a esta actitud no podía haber una tercera vía. El Congreso debía someterse a Gandhi -contentándose en desempeñar un papel secundario ante sus excentricidades, sus caprichos, su metafísica y su visión primitiva- o seguir adelante sin él. Sólo él era el Juez de todo y todos; él era el cerebro que guiaba el movimiento de desobediencia civil; ningún otro podía conocer la técnica de ese movimiento. Él sólo sabía cuando iniciarlo y cuando concluirlo. El movimiento podía triunfar o fracasar, acarrear desastres sin nombre y derrotas políticas pero no alteraban la infalibilidad del Mahatma. “Un Satyagrahi nunca puede fracasar” era su formula al declarar su propia infalibilidad y nadie excepto él mismo sabía qué es un Satyagrahi.

            Así, el Mahatma se convirtió en el juez y jurado de su propia causa. Estas terquedades y locuras infantiles, acompañadas por una extrema austeridad, un trabajo incansable y un carácter elevado, hicieron de Gandhi una figura formidable e irresistible. Mucha gente pensaba que su política era irracional pero debían someterse a Gandhi, como él deseaba, o retirarse del Congreso. En esa posición de tal absoluta irresponsabilidad Gandhi fue culpable de errores garrafales reiterados, de fracaso tras fracaso, de desastre tras desastre.

            La política pro-musulmana de Gandhi aparece de manera descarada en su perversa actitud sobre la cuestión del idioma nacional de la India. Resulta obvio que el Hindi tiene la mayor prioridad para pretender ser aceptado en tanto lengua principal. Cuando comenzó su carrera política en la India, Gandhi dio un gran impulso al Hindi pero como descubrió que los musulmanes no lo querían, se convirtió en un propugnador de lo que se denomina Hindostaní. Cualquiera sabe que no existe ninguna lengua llamada así; no tiene gramática; no tiene diccionario. Es un mero dialecto; es hablado pero no escrito. Es una lengua bastarda, cruza de Hindi y Urdu, y ni siquiera la sofistería del Mahatma pudo tornarla popular. Pero en su afan de satisfacer a los musulmanes insistió que sólo el Hindostaní podía ser la lengua nacional de la India. Sus ciegos seguidores, por supuesto, le apoyaron y ese híbrido lenguaje comenzó a ser utilizado. El encanto y la pureza de la lengua Hindi iba a ser prostituida para agradar a los musulmanes. Todos sus experimentos fueron a expensas de los hindúes.

            Desde agosto de 1946 los ejércitos particulares de la Liga Musulmana comenzaron a masacrar a los hindúes. El entonces Virrey, Lord Wavell, aunque afligido por lo que estaba sucediendo, no usaría sus poderes legales para prevenir las violaciones, los asesinatos y los incendios criminales. La sangre hindú comenzó a ser derramada desde Bengala hasta Karachi con algunas venganzas por parte de los hindúes. El Gobierno Provisional formado en septiembre fue saboteado desde el principio por sus miembros de la Liga Musulmana, pero cuanto más desleales y traidores se tornaban ante el gobierno del cual formaban parte, mayor era el encaprichamiento de Gandhi por ellos. Lord Wavell debió renunciar al no lograr un acuerdo y fue sucedido por Lord Mountbatten.

            El Congreso, que se había jactado de su nacionalismo y de su socialismo, aceptó secretamente la instauración de Pakistán literalmente a punta de bayoneta y se rindió de manera abyecta ante Jinnah. India fue viviseccionada y un tercio del territorio indio se transformó en una tierra extranjera para nosotros a partir del 15 de agosto de 1947. Lord Mountbatten llegó a ser considerado en los círculos del Congreso como el Virrey y Gobernador General más grande que tuvo el país. La fecha oficial para la entrega del poder fue fijada para el 30 de junio de 1948, pero Mountbatten con su cirugía despiadada nos entregó la India fragmentada 10 meses antes. Esto fue lo que Gandhi logró tras 30 años de dictadura indiscutible y esto es lo que el Partido del Congreso llama “libertad” y “transferencia pacífica del poder”. El globo de la unidad hindú-musulmana finalmente estalló y un estado teocrático se estableció con el consentimiento de Nehru y de sus seguidores, y han expresado “la libertad se ganó con sacrificio”- ¿con el sacrificio de quien?  Cuando los más altos líderes del Congreso, con el consentimiento de Gandhi, dividieron y desgarraron el país –al cual consideramos algo sagrado- mi mente fue ganada por una ira horrenda.

            Una de las condiciones impuestas por Gandhi para romper su ayuno a muerte se relacionaba con las mezquitas de Nueva Delhi ocupadas por los refugiados hindúes. Pero cuando los hindúes en Pakistán sufrieron violentos ataques, ni siquiera pronunció una sola palabra para protestar y censurar al gobierno pakistaní o a los musulmanes involucrados. Gandhi era suficientemente sagaz como para saber que emprendiendo un ayuno hasta la muerte, si hubiera impuesto para su levantamiento alguna condición a los musulmanes de Pakistán, difícilmente habría hallado algún muslim que sintiera pena si el ayuno concluía con su muerte. Por esa razón deliberadamente evitó imponer condiciones a los musulmanes. Era consciente que Jinnah no estaba perturbado o influenciado en absoluto por su ayuno y que la Liga Musulmana difícilmente otorgaría algún valor a la voz interior de Gandhi.

            Gandhi es considerado el Padre de la Nación. Pero si es así, faltó a su obligación paternal al actuar de manera engañosa, traidora, y permitir su partición. Sostengo firmemente que Gandhi no cumplió con su deber. Probó ser el Padre de Pakistán. Su voz interior, su poder espiritual y su doctrina de la no-violencia se derrumbaron ante la voluntad de hierro de Jinnah y demostraron no tener poder.

            En síntesis, pensé en mí mismo y preví que caería en la ruina, que lo único que podía esperar de la gente sería el odio, que perdería todo mi honor, más valioso que mi vida, si mataba a Gandhi. Pero al mismo tiempo sentí que la política india con la ausencia de Gandhi seguramente sería más práctica, capaz de responder las agresiones, tornándose poderosa con fuerzas armadas propias. No dudé, arruinaría mi futuro, pero la nación se salvaría de las incursiones de Pakistán. La gente puede incluso pensar que no tengo sentimientos o que estoy loco, pero la nación estará libre para seguir un curso fundado en la razón, necesario para su sólida construcción. Tras haber reflexionado concienzudamente, tomé la decisión final, pero no se la informé a nadie. Tomé coraje y disparé a Gandhi el 30 de enero de 1948, en el campo de plegarias de Birla House.

            Afirmo que mis disparos se dirigieron a la persona cuya política y acción trajeron tormentos y destrucción para millones de hindúes. No existía ningún dispositivo judicial ante el cual se pudiera pedir cuentas al culpable. Por esa razón disparé esos tiros fatales.

            No guardo mala voluntad hacia nadie pero afirmo que no sentía respeto por el presente gobierno debido a su política, la cual ha sido injustamente favorable hacia los musulmanes. Pero al mismo tiempo podía ver claramente que esa política se debía enteramente a la presencia de Gandhi. Debo decir con gran pesar que el Primer Ministro Nehru olvida completamente que sus dichos y sus acciones suelen contradecirse cuando el habla de la India como un estado secular a tiempo y a destiempo, porque resulta significativo que Nehru ha jugado un rol de primer orden en el establecimiento del teocrático estado de Pakistán, y su tarea fue hecha más fácil gracias a la persistente política de apaciguamiento hacia los musulmanes desarrollada por Gandhi.

            Acepto ante la corte la total responsabilidad de lo que he hecho y el juez, por supuesto, presentará la sentencia que considere adecuada. No obstante quiero agregar que no deseo clemencia, ni que nadie implore misericordia para mí. Mi confianza sobre el aspecto moral de mi acción no ha sido alterada incluso por las críticas que se han levantado contra la misma. No tengo dudas que los historiadores honestos sopesarán mi acción y hallarán su verdadero valor algún día en el futuro. 

Nathuram Godse.

Regresar

 

 

Bhimrao Ramji Ambedkar

( 1891 - 1956 )

(Biografía) 

    Nacido en India central, el Dr. Ambedkar fue el decimocuarto hijo de una familia de intocables. En 1908 gracias a los esfuerzos de su padre pudo ingresar a la Universidad de Bombay. Este hecho, tan poco común para un joven intocable, fue celebrado públicamente. Cuatro años después se graduó en economía y ciencias políticas y entró en el civil service del estado de Baroda. Una beca del gobierno de este estado le permitió seguir estudiando en la Universidad de Columbia (EE.UU.) entre 1913 y 1917. Allí estudió economía, sociología, historia, filosofía, antropología y ciencias políticas. Luego, de 1920 a 1923, siguió estudiando en Londres y en Alemania. Doctorado en Londres y Nueva York, Ambedkar se convirtió en uno de los indios más calificados de su tiempo.
    De regreso en la India, Ambedkar se estableció en Bombay, donde se dedicó a la enseñanza, la abogacía y el periodismo. Cuando se llevaron adelante, en 1930, las Conferencias de Mesa Redonda en Londres, el Dr. Ambedkar participó representando a los intocables. A su regreso, ayudó a conformar la Bahishkrit Hitakarini Sabha or Depressed Classes Welfare Association, cuyo objetivo era promover la educación, la cultura y mejorar la situación económica de los intocables y las personas de las castas más bajas. Entre 1927 y 1932 esta asociación efectuó una serie de campañas no-violentas a fin de lograr el ingreso de los intocables a los lugares de culto hindúes y de que se les permitiera el uso de los pozos y fuentes de agua públicos. Si bien muchas de estas campañas lograron éxitos parciales, le granjearon a Ambedkar el odio de los hindúes de las castas altas, sobre todo porque en muchos casos las demostraciones culminaban con la quema de las “Leyes de Manú”, el antiguo libro hindú que establecía el sistema de castas. Pero fue su enfrentamiento con Gandhi el que convirtió a Ambedkar, según sus propias palabras, en el hombre más odiado de la India. Durante la Segunda Conferencia de Mesa Redonda en Londres, Ambedkar obtuvo de los ingleses que las castas más bajas tuvieran un electorado separado, a fin de que no fueran manipulados electoralmente sus integrantes por el clientelismo de las castas superiores. Gandhi y el INC se opusieron a ésto, llegando a cuestionar la representatividad de Ambedkar.     Finalmente, Gandhi comenzó una huelga de hambre “hasta la muerte” a fin de que los intocables renunciaran a los electorados separados. Ambedkar fue tratado como traidor y recibió múltiples amenazas contra su vida. Si bien esto no lo atemorizó, era muy difícil cargar con la responsabilidad de la posible muerte del Mahatma. Así, terminó cediendo a cambio de que las castas inferiores tuvieran un cierto número de escaños reservados. Esto se plasmó en un histórico acuerdo conocido como el Pacto de Poona, que también marcó la emergencia de Ambedkar como principal líder de los intocables. Pero también la cuestión tuvo su efecto en el pensamiento de Ambedkar: a partir de allí se volvió más y más escéptico sobre la idea de integrar a los intocables al hinduismo.
En los años siguientes, Ambedkar fundó el Partido Laborista Independiente. Fue electo en las elecciones legislativas provinciales de 1937 como representante por Bombay. Desde su cargo luchó por la abolición de la servidumbre agrícola, defendió el derecho a la huelga de los obreros industriales y promovió el control de la natalidad. Durante la Segunda Guerra Mundial, Ambedkar condenó la ideología nazi como una amenaza para las libertades del pueblo indio y alentó a los intocables a unirse al ejército. Esta postura lo acercó al gobierno colonial, del cual fue designado consejero.
    Con la independencia Ambedkar se convirtió en Ministro de Justicia en el primer gabinete de Nehru, pero su labor fundamental fue la de presidir el comité de redacción de nueva Constitución que debía regir a la India independiente. Prácticamente redactó de su puño y letra la totalidad de la constitución que fue aprobada, con muy pocas enmiendas, en 1949.
En 1951 renunció a su cargo de ministro, y prácticamente allí terminó su carrera política. Fracasó dos veces en obtener una banca en la cámara baja del parlamento y, si bien en 1952 ingresó en la cámara alta representando al estado de Bombay, sus energías se dedicaron a otras cuestiones. Ambedkar había llegado a la conclusión de que la única vía para mejorar la situación de los intocables era apartándolos del hinduismo y haciendo que ingresaran en otra religión. Así, en los años finales de su vida se acercó al budismo que, por definición, rechaza el sistema de castas y promovió la conversión de sus compañeros de casta. Formalmente, Ambedkar se convirtió al budismo seis semanas antes de su muerte, pero en ese breve lapso impulsó la conversión masiva de sus seguidores. En poco tiempo más de un millón de intocables siguieron el camino espiritual de su amado líder, dando lugar a un retorno del budismo a la India. Hay quienes comparan por esto al Dr. Ambedkar con el legendario emperador Asoka, gran difusor del budismo.
    Cabe destacar que el Dr. Ambedkar no sólo pretendió cambiar la religión de los intocables, sino también su denominación: promovió que, en lugar de parias o intocables se autodenominaran dalits, o sea “oprimidos”.

Luis Bou.

Regresar

 

 

Breve Introducción a la 

Historia de la India 

La India (cuyo nombre deriva de Hindhi o Sindhi, el río Indo) es una de las tres penínsulas del sur de Asia (junto con Arabia e Indochina).  Está separada del Tibet por los montes Himalaya. Su clima es cálido y se ve afectado por los monzones (1) que soplan desde el N.E. y el S.O.

Desde 1947 está dividida en dos grandes estados: India y Pakistán (del cual se escindió durante la década de 1970 su parte occidental: Bangladesh). La República India se proclamó en 1950.

Sus habitantes (indios o hindúes) son una mezcla de negroides primitivos con drávidas, que quizá hayan estado relacionados con la cultura heliolítica (2).  Elementos mongoles y arios ingresaron con posterioridad al subcontinente. Los arios lo hicieron desde la meseta del Pamir (3) y a través de Afganistán durante el segundo milenio a. C., estableciéndose básicamente en el valle del Indo.

La India recibió luego diferentes invasiones. Persas, griegos y musulmanes dominaron de manera sucesiva, en mayor o menor medida, la península. A partir del s. XVI sufrió la influencia de portugueses, holandeses, daneses, franceses y británicos. Finalmente, estos dos últimos terminaron disputándose el control de la región. Los británicos lograron imponerse.

El dominio de Albión se viabilizó primero a través de la Compañía de las Indias Orientales (fundada en el año 1600) y luego (tras la revuelta de los cipayos a mediados del s.  XIX) mediante el control directo del gobierno imperial.

Los europeos pudieron imponerse, en buena medida, gracias a las luchas intestinas que desagarraban la península (panorama similar al del continente americano cuando la conquista española).

Desde fines del s. XIX comenzó a tomar fuerza el sentimiento independentista. Hacia 1885 se funda el Congreso Nacional Indio, del cual Gandhi –ya avanzado el s. XX- sería el principal líder.

Hacia 1935 Gran Bretaña concede el gobierno propio a las provincias hindúes y en 1937 Birmania se separa de la India.

La rivalidad entre hindúes y musulmanes (organizados en la Liga Musulmana) sumirá a la península en una guerra civil. Como en el caso de Palestina, los británicos apelan a la partición del territorio para tratar de contentar a los bandos en pugna. De esa manera, en 1947 surgen dos estados: la Unión India (luego República) y Pakistán (en el norte de la península).

Los conflictos limítrofes son una constante en las relaciones entre ambos estados. La disputa de Cachemira (Kashmir) es uno de los puntos fundamentales de esa rivalidad.

En la década de 1970, el Pakistán Oriental se independizó, gracias a la ayuda hindú, del Pakistán Occidental. Se constituyó así el estado de Bangladesh.

Otro factor clave en la historia moderna hindú es el de los sikhs o sijs. Los miembros de esta secta disidente del hinduísmo, fundada por Nanak en el s. XVI, pretenden un estado autónomo y  han protagonizado acontecimientos resonantes (como el asalto de la primer ministro Indira Gandhi, efectuado por miembros de su escolta pertenecientes a los sikhs).  

Ricardo V. Accurso. 

---------------------------------------------------------------

Notas 

  1. El monzón (del árabe mawsin: estación, tiempo fijado para hacer algo) es un viento periódico de dirección alternante. Circula desde las altas presiones de Asia hacia el Océano Indico, en invierno (viento seco) y desde las altas presiones del Océano Indico y del Océano Pacífico hacia las bajas presiones del continente, en verano (viento húmedo). Es decir, unos meses sopla en una dirección y otros en la opuesta.
  2. Cultura prehistórica identificada por algunos autores con el pueblo moreno (sin ser negros) que se desarrolló a través de una vasta extensión, desde el S. O.  de Asia hasta España y Francia, y hacia el  E. hasta las costas del O. Pacífico en América. Sus características principales son la cruz svástica (estilización de su instrumento para encender el fuego) y su abreviatura (la cruz común), la taracea de la piel (incrustaciones de adornos), la momificación, los grandes monumentos de piedra (construcciones megalíticas), la circuncisión y la adoración de la serpiente. A partir de esta cultura se habrían desarrollado notables civilizaciones históricas, como las mesopotámicas y la egipcia.

          El nombre de origen griego remite a la piedra (asociación            con el trabajo de la misma) y al sol (helios).  Esto último            se relacionaría con el culto solar.

3.    Región montañosa del centro de Asia. Es un conjunto de mesetas de 90.000 km2 y 5.000 m  de altura media. Por eso recibe la denominación de “Techo del Mundo”.  Actualmente pertenece mayormente a Tadjikistán, entre Afganistán y China. Desde allí parten los macizos de Karakorum, Hindu-Kush y Tian Shan.

VOLVER ARRIBA

Regresar

 

 

El Dominio Británico en 

la India Oriental

            Con muy pocos, e insignificantes intervalos, el dominio británico -ejercido directamente a través de la Compañía o a través de los príncipes dependientes absolutamente de ella- se extiende desde las montañas que separan la India de Tartaria hasta el Cabo Comorin, esto es, 1º 20 de latitud!

            En la parte norte es una sólida masa de tierra, de casi 800 millas de largo y 400 o 500 de ancho.(1) En la medida que avanzamos hacia el sur se va estrechando y luego se dilata; pero, más estrecha o más ancha, ustedes poseen toda la costa este y noreste de aquel vasto país, desde los límites de Pegu. Bengala, Bahar y  Orissa, con Benares (ahora desgraciadamente de manera directa en nuestras manos), tienen una superficie de 161.978 millas cuadradas inglesas(2), un territorio considerablemente mayor que todo el reino de Francia. Oude, con sus provincias dependientes, tiene una superficie de 53.286 millas cuadradas, poco menos que Inglaterra.

            La región carnática (3) posee 65.948 millas cuadradas, siendo mucho más grande que Inglaterra. El conjunto de los dominios de la Compañía, incluyendo Bombay y Salsette, asciende a 281.412 millas cuadradas, constituyendo un territorio más grande que cualquier estado europeo, exceptuando Rusia y Turquía. En todo ese vasto territorio no hay un hombre que coma un bocado de arroz sin el permiso de la Compañía de las Indias Orientales.

            La población de este gran imperio no es fácil de calcular. Los países que la componen, cuando pasaron a nuestra posesión, estaban muy densamente poblados y contaban con una gran productividad, aunque habían declinado respecto de su antigua prosperidad. Pero la situación empeoró desde que ellos cayeron en nuestras manos. Sin embargo, si tomamos el período inmediatamente anterior a la profunda desolación de la región carnática, y si tenemos en cuenta la destrucción ocasionada por nuestro gobierno, a pesar de todo, la población asciende a unos 30 millones de almas. –más de 4 veces la cantidad de habitantes de la isla de Gran Bretaña.

            Tras tener en cuenta la geografía física y la cantidad de habitantes, ahora pasaremos a describir dicha población. La misma no es un pueblo abyecto y bárbaro, mucho menos unas bandas de salvajes, como los Guaraníes y los Chiquitos, que erran a lo largo del Amazonas o del Río de la Plata, sino un pueblo civilizado desde hace mucho tiempo, que cultivaba ya todas las artes de la vida distinguida mientras nosotros vivíamos aún en los bosques. Han existido príncipes de una gran dignidad, autoridad y opulencia; jefes de tribus y naciones; un antiguo y venerable sacerdocio, depositario de sus leyes, conocimientos e historia, guías de su pueblo en la vida y fuente de consolación en la muerte; una nobleza de gran antigüedad y renombre; una multitud de ciudades, no menores en población y comercio que las más destacadas de Europa; mercaderes y banqueros, casas que han competido en capital con el Banco de Inglaterra, cuyo crédito frecuentemente ha sostenido un estado tambaleante, y preservado a sus gobiernos en medio de guerras y desolación; millones de hábiles fabricantes y técnicos; millones de los más diligentes e inteligentes labradores de la tierra. Allí se encuentran casi todas las religiones profesadas por el hombre –el Brahmanismo, el Islam, el Cristianismo Oriental y Occidental.

            Si debiera tomar en cuenta el conjunto de nuestras posesiones en la India para efectuar una comparación, el paralelo más cercano sería el Imperio Germánico. Nuestras primeras posesiones, por su parte, se podrían comparar con los dominios austríacos, sin sufrir éstos en la comparación. El nabob (4) de Oude podría compararse con el rey de Prusia y el de Arcot, superior en territorio controlado e igual en ingresos, con el elector de Sajonia. Cheyt Sing, el rajá de Benares, puede compararse con el príncipe de Hesse y el rajá de Tanjore con el elector de Baviera. Los Polygars, los Zemindars norteños y otros grandes jefes pueden compararse con el resto de los príncipes, duques, marqueses y obispos del imperio, a quienes menciono para honrarlos.

            Toda esta vasta masa, compuesta de tantas órdenes y clases de hombres, está influida por costumbres, religión, empleo hereditario, a través de todas las combinaciones posibles. Esto hace que el manejo de la India sea una cuestión sumamente crítica y delicada. Pero, no obstante, ha sido conducida de una manera grosera. Incluso algunos de los reformadores parecen haber olvidado que debían hacer algo más aparte de reglamentar el trabajo de los arrendatarios de una finca o el de zapateros.

            Es un imperio de esta extensión, de esta complicada naturaleza, de esta dignidad e importancia, que hemos comparado con Alemania y con e gobierno alemán, no por una semejanza exacta, sino como una suerte de medio término por la cual la India pudiera aproximarse a nuestro entendimiento y de ser posible a nuestro sentimiento, para despertar alguna simpatía por sus infortunados nativos. No seremos susceptibles de tales consideraciones en tanto sigamos observando a ese remoto país a través de una lente empañada e inadecuada. 

------------------------- 

            Bengala, y las provincias que están unidas a ella, es más grande que el reino de Francia, y, al igual que esta última, contiene diversos y fuertes poderes territoriales compuestos de príncipes, grandes señores, de una numerosa nobleza y burguesía, de campesinos libres, de comunidades religiosas. En fecha tan temprana como 1769, los funcionarios de la Compañía de las Indias Orientales percibieron la decadencia en que se habían sumido estas provincias bajo la administración británica, efectuando un memorial sobre dicha decadencia y lo que ellos consideraban eran sus causas. Poco después Mr. Hastings se convirtió en el presidente de Bengala. En vez de administrar un remedio, tras una hambruna horrenda acaecida en 1772, el socorro que el nuevo presidente y el consejo ofrecieron a esta afligida nación fue poner en subasta las tierras de un reino entero. Ofrecieron las tierras de la nobleza toda, de la burguesía y de los campesinos libres al mejor postor. No se otorgó ninguna preferencia a los antiguos propietarios. Debieron luchar contra los usureros, aventureros, agiotistas e intrigantes, o a contentarse con una pensión que los rematadores pensaban asignarles. En esta calamidad general, muchos nobles pensaron (y aparentemente estaban en lo justo) que debían aceptar esa pensión que continuar, bajo el nombre de Zemindras, manteniendo un sistema que arruinaba a sus arrendatarios y a ellos mismos. Posteriormente se produjo otra reforma, y en lugar de devolver las tierras a los antiguos propietarios, se les retiró la mencionada pensión.

            Sirvientes de los británicos, personas (usando la expresión de un jefe hindú paciente y arruinado) “cuyos padres no habrían colocado ni junto a los perros de sus rebaños”, tomaron posesión de dichas tierras. El banian (5) de Mr. Hasting tomo posesión, tras la subasta, de tierras que otorgan una renta de 140.000 libras anuales.

            Semejante expropiación tiene pocos paralelos en la historia y se presenta como un monumento que nos deja pasmados. Les confieso que cuando me enteré de este asunto, mi sorpresa se impuso sobre mi indignación. Quedé tan estupefacto ante tamaña osadía de unos obscuros jóvenes, que habiendo logrado, por vías que no podían entender, un poder cuyos propósitos y límites no veían, agitaban, subvertían y destrozaban los derechos establecidos, las instituciones más antiguas y reverenciadas. Señor, no lo fastidiaré con los detalles de lo que han hecho con esas tierras y esos propietarios; sólo quiero informarle que nada se ha efectuado durante dos períodos para solucionar el problema y que la ligereza e inconstancia de estos falsos legisladores no son una parte menor de las opresiones sufridas bajo su usurpación. No se otorgará estabilidad a la propiedad de los nativos sin una administración en Inglaterra a la vez protectora y estable. El país sufre cada año las miserias de una revolución. Hoy todo es incierto, miseria y confusión. Ya no se encuentran propietarios en esas vastas regiones. Algunos de ellos fueron hasta hace poco grandes príncipes. Poseían tesoros, llevaban armas. Hubo un Zemindar en Bengala (he olvidado su nombre) que, ante la amenaza de una invasión, suministró al Soubah de esas provincias un préstamo de un millón de libras esterlinas. Su familia mendiga hoy en día el desayuno en el bazar. 

Edmund Burke (1729 – 1797): Obras Selectas, Volumen 4.

( Para ver la biografía del autor hacer click aquí )

 ------------------------------------------------------

Notas

(1)         Una milla equivale a 1,609 km.

(2)         Una milla cuadrada equivale a 2,59 km.2

(3)         Región ubicada al norte de Mysore. Durante el s. XVIII fue disputada entre Francia y Gran Bretaña para obtener el predominio en la India.

(4)         Este término deriva de nawab, título de ciertos príncipes mongoles. Luego se aplicó a la persona que había hecho una fortuna en la India y finalmente a toda persona rica.

(5)         Mercader hindú, especialmente de Guzerat. También se aplica al agente de negocios o al financista.

El hindú banya deriva de la palabra sánscrita vanij: mercader.

VOLVER ARRIBA

Regresar

 

 

Kronstadt 1921

En marzo de 1921 los marineros de la fortaleza naval del golfo de Finlandia, el "orgullo y gloria" de la Revolución Rusa según Lev Davidovich Bronstein (alias Trotsky), se levantaron contra el gobierno bolchevique, al cual ellos mismos habían ayudado a llegar al poder pocos años atrás. Bajo el lema "soviets libres" establecieron una comuna revolucionaria que sobrevivió durante 16 días, hasta que se envió un ejército a través de la superficie helada con el fin de aplastarla. Tras una lucha larga y encarnizada, con grandes pérdidas por ambos bandos, los rebeldes fueron sometidos.

El levantamiento provocó de inmediato una apasionada controversia que nunca se apaciguó. ¿Por qué se sublevaron los marineros? Según los bolcheviques, eran agentes de una conspiración de la Guardia Blanca tramada en el oeste de Europa por emigrados rusos y los Aliados que los apoyaban. Sin embargo, para sus simpatizantes estos marineros fueron mártires revolucionarios que lucharon por restaurar la idea del soviet contra la dictadura bolchevique liderada por Lenin y Trotsky (comandante en jefe del Ejército Rojo y propulsor de la militarización del trabajo).  La represión de esta revuelta constituyó, según ese punto de vista, un acto de brutalidad (que, luego se vería, sólo sería uno más y quizá de los de menor envergadura perpetrados por el régimen bolchevique) que descalabró el mito de que la Rusia Soviética era un "Estado de obreros y de campesinos".

En su estudio Kronstadt 1921  (la versión original en inglés es de Princeton University Press  y existe una traducción castellana por parte de la Editorial Proyección de Buenos  Aires efectuada en 1973), el historiador Paul Avrich estudia minuciosamente lo acaecido, incluyéndolo en el contexto correspondiente. 

Para concluir esta breve nota, citamos lo expresado en la página 91, donde Avrich destaca el significado trascendental que tuvo este levantamiento:

 “Desde el comienzo, las autoridades soviéticas comprendieron el peligro que representaba la agitación reinante en Kronstadt. Como el pueblo ruso estaba extremadamente descontento, la revuelta de los marineros podía provocar una conflagración masiva en todo el país. La posibilidad de intervención extranjera agregó una causa más de preocupación, y la  posición estratégica de Kronstadt, a la entrada del río Neva, colocaba a Petrogrado (luego Leningrado y  en la actualidad de nuevo Petrogrado o San Petersburgo) de nuevo en peligro. Memoriosos de los paralelos históricos, los bolcheviques podían recordar muy bien que cuatro años antes estallidos subversivos ocurridos en las fuerzas armadas, junto con las huelgas y manifestaciones que se produjeron en la ex capital, habían conducido a la caída de la autocracia zarista. Ahora su  propio régimen enfrentaba un peligro similar. Si la “Kronstadt Roja” y el “Pedro (Petrogrado) Rojo”  podían volverse contra el gobierno, ¿qué era de esperar del resto del país?

No era de extrañar, por lo tanto, que se realizaran todos los esfuerzos posibles para desacreditar a los rebeldes. No era tarea fácil, pies Kronstadt había gozado durante largo tiempo de reputación por su fidelidad revolucionaria.” 

Greg Haedowm.

Regresar

 

 

 

 

 

Creencias y Saberes de la Antigua China

La tradición china otorga gran importancia a la orientación de las viviendas, templos, tumbas, palacios y construcciones en general. Esta  práctica se basa en una creencia antiquísima, reconocida oficialmente desde el siglo XI d.C. Se piensa que existen influencias surgidas de la configuración de los terrenos, de la dirección de las corrientes de aguas, de las corrientes magnéticas que atraviesan el suelo, de los fluidos y vapores, y de los astros celestes. Todo eso conforma un sistema de geomancia donde se mezclan principios científicos, prácticas astrológicas, preceptos higiénicos y creencias diversas tomadas del taoísmo y del budismo. Este conjunto se denomina Feng-shui, integrado por un conjunto de reglas minuciosas que sólo los geománticos pueden conocer e interpretar. Resulta indispensable acudir a ellos para concluir la orientación precisa y la situación de un edificio. 

Suele creerse en Occidente que existe una religión de Confucio y que ésta ha sido la del Imperio Chino. No hay tal religión de Confucio. Los chinos consideran a este célebre filósofo como un gran sabio y hombre virtuoso, reverenciándolo a su manera. Confucio no se ha ocupado en ninguno de sus libros de cuestiones teológicas, sino de moral. En China no ha existido religión oficial, en sentido estricto. Cuando se quiere expresar la idea del Ser Supremo o alguna otra a él relativa, se recurre a esta frase vaga: el Cielo. Se amenaza en nombre del cielo, se ofrece premio en nombre del cielo, se implora al cielo. Pero si se pregunta a un chino qué entiende por cielo se encoge de hombros. No lo sabe y no le importa. No puede comprender la importancia que los occidentales otorgan a estas cuestiones. Por eso no ha existido oposición a la introducción de nuevas concepciones religiosas. Además del budismo (originado en la India) y de las doctrinas puramente morales de Confucio, existen en China el judaísmo, el islamismo, el culto de Tao (que suele ser asociado con el racionalismo) y el cristianismo.

 Luis Spissa.

Regresar

 

 

 

La Rebelión de los Boxers

Con este nombre se designa la revuelta nacionalista producida entre 1899 y 1900 provocada por el resentimiento contra los crecientes intereses de las potencias occidentales y de Japón en China. Fue organizada por un grupo denominado I Ho Ch’üan (“puños justos”, “justicieros”, “virtuosos” o “armoniosos”) o Boxers (término inglés que significa “boxeadores”).

Este movimiento xenófobo también iba dirigido contra la dinastía Ching (entonces reinante en China y originaria de Manchuria), pero la emperatriz Tz’u-hsi y su corte lo apoyaron secretamente, esperando servirse de él como arma contra las potencias extranjeras.

Originalmente, los Boxers conformaban una especie de sociedad gimnástica, transformándose luego en una organización político-militar unificadora de las antiguas sociedades secretas.

Los ataques de los Boxers sobre iglesias y chinos cristianos fueron seguidos por el sitio de las legaciones diplomáticas extranjeras.

La penetración europea no se circunscribía a las ciudades chinas costeras, sino que –a través de los misioneros- había llegado a las poblaciones del interior.

Por iniciativa del káiser Guillermo II se conformó una expedición militar internacional (integrada por una combinación de fuerzas británicas, francesas, italianas, alemanas, austríacas, rusas, estadounidenses y japonesas) que ocupó Pekín, la capital del Celeste Imperio. La corte huyó, abandonando a los Boxers. Sus cabecillas fueron castigados y China debió pagar una fuerte indemnización. Además, el gobierno efectuó nuevas y onerosas concesiones ante los vencedores, que incluían el estacionamiento de tropas extranjeras en Pekín y el libre abordamiento de China desde el mar. Las mayores ventajas las obtuvo Rusia, que ocupó toda Manchuria (incluyendo Port Arthur), chocando con las aspiraciones japonesas. La lucha por la posesión de esa región, cuna de la dinastía manchú, provocó la guerra ruso-japonesa de 1905. 

Ricardo V. Accurso.

Regresar

 

 

 

El Tibet y su Anexión por parte de China

      Tibet es una extensa altiplanicie ubicada al SO. de China. Actualmente integra una región autónoma de la República Popular China que lleva su nombre. Además del Tibet propiamente dicho, la misma incluye parte de la región de Sinkiang (conocida antiguamente como Turquestán chino) y la provincia de Tsinghai. Ubicada al SE. del Pamir, presenta una altura media de 5.000 m. y está rodeada de altas montañas (Kuen-Lun, al N.; Himalaya, al S. y Karakorum, al O.). Presenta grandes variaciones térmicas, diurnas y anuales, y una vegetación esteparia. En esta meseta se originan varios ríos de gran importancia: Indo y Brahmaputra (que fluyen hacia la India), Irawadi, Saluen y Mekong (hacia Indochina), Hoang y Yangtse (hacia China).

       En tanto región autónoma limita con India, Nepal y Bhutan. Tiene una extensión de 1.200.000 kms. y su población asciende sólo a poco más de 2.000.000 de habitantes. Su capital es Lhasa. Además de la explotación ganadera, sus principales riquezas son el hierro y el carbón. El Tibet ha sido tradicionalmente un país de pastores, donde uno de cada seis varones era monje budista.

       Entre el siglo III y el IX Tibet contó con una monarquía propia. En el siglo XVII surgió una teocracia a cuyo frente estaba el Dalai Lama. En el siglo XVIII cayó bajo el dominio chino, que lo mantuvo aislado de contactos con el extranjero. Cuando la revolución china de 1911, y con el apoyo de Gran Bretaña, declaró su independencia -la cual no fue reconocida por la república china- y expulsó a los chinos del territorio,

       China comunista invadió la región en 1950, alegando que imperialistas internacionales controlaban el país. Envió un ejército que halló poca resistencia de parte de las escasas fuerzas armadas tibetanas. China comunista prometió respetar las tradiciones religiosas y culturales del país. Supuestamente se permitiría a los tibetanos gestionar sus asuntos internos,  comprometiéndose los mismos a ceder el control del ejército y los asuntos externos a China.

       El proceso de socialización y la ingerencia del gobierno central chino provocaron un gran descontento en el Tibet, estallando una crisis en 1959. El fracaso de la rebelión tibetana hizo que el Dalai Lama de 16 años -líder temporal y espiritual del pequeño estado teocrático, respetado como la encarnación de un ancestro divino- debiera exiliarse tras un pedido de auxilio a las Naciones Unidas que no obtuvo la debida atención.

       En 1965, Tibet pasó a formar la quinta región autónoma china. Se siguieron produciendo algunos movimientos independentistas, que cesaron en la década de 1970 cuando se registró un significativo auge económico y volvieron a renacer en los años ’80. Estos últimos fueron fomentados por la acción internacional del Dalai Lama, quien recibió en 1989 el Premio Nobel de la Paz. 

Luis Spissa.

Regresar

 

 

Los Lidios

El antiguo reino de Lidia se hallaba en el extremo oeste de Asia Menor, en la actual Turquía. Limitaba al norte con Misia, al sur con Caria (el monte Mesogis la separaba de esta región), al este con Frigia y al oeste con las colonias jónicas griegas, que la separaban del mar. En el norte se erigía Temnos y en el interior se encontraban dos celebres montañas: el Tmolo y el Sipilo o Cerauno. Los ríos Hermo, Caistro y Pactolo regaban fértiles llanuras. En las colinas los viñedos producían excelentes vinos. Sardes fue la capital y entre las ciudades principales se destacaban además Apolonia, Tiatira, Magnesia del Sipilo, Hipepa, Metrópolis, Larisa, Filadelfia y Termere. Esmirna, en el golfo Hermo, pasó a poder de los colonos griegos cuando estos se instalaron en la costa del Mar Egeo.

Lidia fue habitada en época temprana por los pelasgos meonios; de allí el antiguo nombre: Meonia.

Según una antigua tradición, Atis, hijo de Manes, habría sido su primer rey. Su hijo Leido la habría independizado del dominio extranjero, dándole su nombre al reino. Entre los príncipes atíades se conocen los nombres de los reyes Meón, Cotis, Atis, Lido, Tmolo, Marsias y Omfalo.

La dinastía de Atis, también según la tradición, fue sucedida por reyes que descendían de Hércules o Heracles. La dinastía heráclida habría gobernado el país por más de 500 años, desde la guerra de Troya hasta comienzos del siglo VII a.C. Su primer monarca fue Argón y el último Candaulo o Kandaules. Entre los heráclidas, además de los dos ya mencionados, se destacaron los monarcas Ardis I, Alyates I y Meles.

Ese linaje fue sustituido por la dinastía mermnada, fundada por Giges. A partir de los mermnades la historia de Lidia resulta más conocida. Sus reyes tuvieron que luchar contra los cimerios, los tracios y las colonias griegas de la costa (Esmirna, Colofón, Efeso y Mileto). Giges era miembro de la guardia real, logrando su ascenso mediante el asesinato de su antecesor Kandaules y el casamiento con su viuda. Giges promovió la expansión territorial del reino. De esa manera Lidia se transformó en la potencia dominante de Asia Menor tras el colapso del reino frigio. El citado monarca debió enfrentar la invasión de los cimerios que ya habían destruido el reino de Midas, en Frigia, famoso por sus riquezas. Recién durante el reinado de Ardis, sucesor de Giges, los cimerios pudieron ser derrotados de manera definitiva.

Ardis también se enfrentó con las colonias griegas situadas a lo largo de la costa egea. Las hostilidades con estos vecinos ya habían comenzado durante el mandato de Giges. Los monarcas lidios pretendían dominar la costa egea y hallaron una feroz resistencia griega, especialmente en Mileto, de donde era oriundo el filósofo Tales. La guerra con esta ciudad helénica se extendió bastante tiempo, concluyendo en el reinado de Aliates (609-560 a.C.). Entonces se firmó un tratado reconociendo la independencia de Mileto. De esa manera, los sucesores de Giges (Ardis, Sadyates, Alyates II y Creso) sometieron a casi todas las ciudades jónicas.

Creso, el último monarca de la dinastía mermnada -que gobernó a mediados del siglo VI a.C.- completó el control sobre las colonias jonias, a excepción de Mileto, instaurando el dominio lidio sobre la parte occidental de Asia Menor o Anatolia, hasta el río Halys.

Los lidios conformaron un poderoso imperio comercial, contando con una importante riqueza agrícola, ganadera y mineral. Se destacaban los cultivos cereales y las plantaciones de frutales. Los yacimientos de metales preciosos, fundamentalmente de oro y plata, facilitaban en gran medida la actividad comercial de los lidios.  A ellos se le atribuye la invención de la moneda. Durante el siglo VI a.C. los monarcas lirios acuñaban monedas de ambos metales. Hacia fines de ese siglo el empleo de la moneda se expandió por toda Asia Menor.

El imperio lidio terminó colapsando abruptamente en la segunda mitad del siglo V a.C. como consecuencia de las modificaciones políticas producidas en el este. Lidia fue víctima de la expansión persa. La fama de los grandes tesoros y minas lidios despertaron la codicia del conquistador persa Ciro (quien no sólo derrotó al ejército de ese reino sino que también tomo prisionero al mismo Creso). Lidia fue incorporada al imperio persa y la ciudad de Sardes se transformó en el centro administrativo del mismo en Occidente.

El macedonio Alejandro Magno hacia el año 334 a.C. liberó a Lidia del control persa pero el país continuó pagando un tributo y se vió sometido al control administrativo del sátrapa local. Tras la muerte de Alejandro, Lidia integró el reino seléucida (llamado así por Seleuco, uno de los generales de  Alejandro que heredó una parte del vasto pero efímero imperio erigido por el macedonio). Luego, con posterioridad a la batalla de Magnesia (a principios del siglo II a.C.), pasó a integrar el reino de Pérgamo y a fines de la misma centuria fue incluida en la provincia romana  de Asia. 

Cultura 

A pesar de que los lidios se habían impuesto sobre las colonias jonias mediante el uso de la fuerza, no parece que los griegos hayan sentido una gran animadversión hacia los mismos. Algunos de los lidios eran muy apreciados, como Creso. Éste era un ferviente admirador de la cultura griega, adoptó muchas costumbres helénicas, colaboró en la restauración del templo de la diosa Artemisa en Éfeso y donó valiosos regalos al santuario de Apolo en Delfos.

El intercambio cultural entre Lidia y Grecia era intenso, tomando los griegos varios elementos culturales lidios, sobre todo en la música y la literatura. Se ha planteado que el inventor de la lira fue un lidio llamado Terprando, quien habría emigrado a Esparta, dando origen así a esa tradición musical. 

De acuerdo a Heródoto, los griegos también adoptaron algunos juegos creados por los lidios.

Una muestra elevada de la cultura lidia es la ciudad de Sardes, capital del imperio. Cerca de allí se erige la necrópolis de Bin-Tepe (“las mil colinas”), conformada por enormes tumbas de túmulos.  En  esa “ciudad de los  muertos” se enterraba a los reyes y nobles. El túmulo más grandioso, que supuestamente contiene la tumba del rey Aliates, presenta una altura de 64 metros, siendo el más grande de los que se conservan del mundo antiguo.           

Lengua 

La base de nuestro conocimiento del idioma lidio consiste en 64 inscripciones, la mayoría de las cuales se encuentran en las tumbas de la necrópolis próxima a Sardes. Datan de los siglos VI y V a.C.  

Mucho se desconoce de la lengua lidia, que era de origen indoeuropeo. La gran familia lingüística indoeuropea incluye la antigua lengua de la India (el sánscrito), el persa, el armenio, el eslavo, varios idiomas bálticos (como el lituano), el griego, el albanés, las lenguas itálicas (entre las cuales se  halla el latín), el celta, el germano, el tocario (que se hablaba en Asia Central) y varias lenguas ya extintas que se hablaban en la península de los Balcanes (como el ilirio) o en Asia Menor (el hitita, el luvita, el frigio y el lidio).

La lengua lidia aparentemente estaba relacionada con el hitita y el luvita de la Edad del Bronce final en Anatolia. 

Luis Spissa.

Regresar

 

 

 

La Dinastía Manchú o CH'ing

       Fue la última dinastía china. Gobernó desde 1644 hasta 1912, cuando se estableció la república. Se originó entre los manchúes, un pueblo del norte de la China que da nombre a la región de Manchuria o Manchukuo.(1) Bajo el emperador Ch’ien Lung –que reinó entre 1736 y 1796- el imperio alcanzó su máxima dimensión, extendiéndose en el norte más allá del río Amur y en el sur a través de Indochina.

       En el siglo XIX esta dinastía se opuso fuertemente al comercio exterior controlado por los extranjeros pero debió finalmente, mediante una serie de guerras en las cuales fue derrotada, permitir la apertura de una serie de puertos y otorgar derechos extraterritoriales a varias potencias extranjeras.

      Los intentos reformistas del emperador Kwang Hsü en 1889 destinados al fortalecimiento del país fueron bloqueados por la emperatriz viuda Tz’u Hsi(2) y los sectores sociales que ella representaba.

      La revolución de 1911 provocó la abdicación de Pu Yi, el último emperador. Pu Yi nació (1906) y murió en Pekín (1967). Destronado cuando era un niño, luego fue nombrado en la década de 1930 por los japoneses emperador del estado de Manchukuo, una especie de protectorado japonés. Al final de la II Guerra Mundial fue hecho prisionero por los rusos y entregado a la República Popular China, que lo dejó en libertad hacia 1959. 

Ricardo V. Accurso. 

Notas 

(1) Manchuria abarca las actuales provincias chinas de Heilungkiang, Kirin y Lianoning. Integró el imperio chino bajo la dinastía de los manchúes. Durante un corto lapso (1899-1905) fue controlada por el imperio ruso. Retornó a poder chino en 1906. Hacia 1931, cuando la segunda guerra chino-japonesa, fue conquistada por Japón, que la declaró estado independiente en 1932 bajo el nombre de Manchukuo. Tras la II Guerra Mundial volvió a formar parte del estado chino.

(2) Tz’u Hsi o Tsu Hsi nació en 1934 y murió en 1908. Fue esposa del emperador Hsien Feng (muerto en 1861) y madre del emperador T’ung Chih. Tras la muerte de éste en 1875 hizo coronar a su nieto Kwang Hsü. Al no compartir las ideas reformistas del mismo, provocó su abdicación en 1898. En tanto mandataria efectiva se caracterizó por una política anti-occidental y promovió la rebelión de los boxers.

Regresar

 

 

 

 

Georgia. Geografía e Historia

      El nombre de este país en lengua georgiana es Sak‘art‘velo y en ruso Gruzija. Es un estado independiente ubicado en la parte occidental del Cáucaso. Cuenta con 69.700 km2 y 5.503.000 habitantes (1994). La densidad habitacional es de 78,4 hab. Por km2.  Limita al N con Rusia, al O con el Mar Negro, al S con Turquía y Armenia y al E con Azerbaiján. La capital es Tiflis o Tbilisi (1.260.000 habs.). Sus ciudades principales, además de la capital, son Kutaísi (centro textil y metalúrgico sobre el Rioni), Batumi (a orillas del mar Negro, donde se refina y exporta el petróleo que llega por el oleoducto desde Bakú, en Azerbaiján), Sujumi (puerto y balneario del mar Negro), Poti, Gori, y Rustavi. La mayor parte de la religión practica la versión ortodoxa del cristianismo. La Iglesia Georgiana es una de las más antiguas del cristianismo ortodoxo oriental.
     La lengua georgiana integra el grupo meridional de las lenguas caucásicas.
 
     Geografía: La mayor parte de su territorio es montañoso. Dentro de sus límites entra casi totalmente el Gran Cáucaso, cuya parte axial es la Cordillera Principal del Cáucaso. En los límites de Georgia se encuentran los Alpes de Abjazia, con formas de relieve alpino. El Cáucaso Central tiene altitudes superiores a los 5000 m.  Hacia el S se extiende el sistema montañoso del Pequeño Cáucaso. Entre las estribaciones del Cáucaso se extienden numerosos valles y llanuras muy fértiles. Entre el Gran Cáucaso, la cordillera de Surami y las montañas de Adjaria se halla la llanura de Cólquida, en el curso inferior del río Rioni.  En la parte montañosa, los inviernos son relativamente templados y los veranos frescos.
     Los ríos principales son el Rioni, el Inguri, el Terek, el Kodori y el Mtkvari (o Kura).  Alimentados por las nieves del Cáucaso, tienen un caudal abundante en todas las estaciones. De ellos, sólo el Kura con sus afluentes es tributario del mar Caspio. El Rioni, el Inguri, el Kodori y el Bsib desembocan en el Mar Negro, así como el Çoruh, que en la mayor parte de su curso atraviesa el territorio turco.
    La vegetación de la Cólquida es básicamente un bosque de follaje caduco. En la montaña, por encima de los 600 m, predominan los robledales y más arriba el bosque del haya oriental.  Entre los 1500 y 2300 m aparece el bosque de coníferas subalpinas.
    Georgia es un país esencialmente agrícola y minero. El clima es continental seco en el sur y en el este del país. En la porción occidental es clima es templado y húmedo o, directamente, subtropical, lo cual permite óptimas cosechas de frutas subtropicales. Son muy importantes los cultivos de cítricos, vid, almendros, tabaco, seda y té. La rareza de los productos subtropicales en el ámbito del imperio zarista y luego de la Unión Soviética han hecho que se vendieran muy bien en Moscú y en las principales capitales de los estados que han integrado esa vasta formación estatal.
    La industria de transformación y la ganadería tiene un papel destacado.     La zona principal de cultivo está en la Cólquida y en los valles de Georgia oriental. En el ámbito de la minería, el manganeso de Ciatura tiene una importancia mundial, junto con los grandes yacimientos de carbón de Tkibuli y Tkvarceli.  Georgia posee gran parte de las reservas mundiales de manganeso. Además de ese mineral y del carbón, abunda el petróleo, el cobre, el hierro y el zinc.
    Los principales centros industriales son la capital y Rustavi. Es notable la producción de energía eléctrica. La misma ha favorecido el desarrollo de las industrias metalúrgica, alimenticia y maderera, entre otras.
    En 1989 cerca del 70% de la población era georgiana. El resto está compuesto por las minorías armenia, rusa, turca-azerí y griega, entre otras. Además, forman parte del estado georgiano los territorios de Abjazia, Adjaria y Osetia meridional, habitados por pueblos no georgianos.
 
    Historia: Habitada desde la época neolítica, Georgia se formó en el s. III con dos reinos: en la parte occidental, el de la Cólquida (s. VI a. C.), y, en el oriente, el de Iberia (siglos IV– III a. C.). La capital se estableció en Mtskhet.  Previamente, entre los siglos XII y VII a. C. habían surgido tres reinos: Kalethia, al este; Karthia, en el centro; y Cólquida, al oeste. Los dos primeros luego se unieron formando el reino de Iberia.
    La ciudad griega de Mileto colonizó la Cólquida.
    En el año 66 a. C., la Cólquida se unió con el reino vecino de Lask. Al año siguiente, Pompeyo sometió la Cólquida e Iberia, convirtiéndose Georgia en un estado vasallo de Roma.
    Hacia el año 300 los persasa sasánidas conquistaron Iberia. En el s. V el legendario Gorgasal unificó Georgia y estableció la capital en Tbilisi, pero un siglo después retornó a manos sasánidas.
    El cristianismo penetró a partir del s. IV y fue un elemento de unificación étnica. Dominada sucesivamente, hasta el s. VII, por persas y bizantinos, cayó en poder de los árabes hacia el s. IX.  La reconquista fue iniciada por la dinastía bagrátida. Bagrat III (975-1014) unificó el reino.
    Georgia alcanzó una época de esplendor bajo los reinados de Jorge III (1156-1184) y de su hija Thamar (1184-1213), pero en el mismo siglo XIII fue destruida por los mongoles. Tras la decadencia mongola, Alejandro I Bragation (1412-1442) recuperó la independencia, pero poco antes de morir dividió el reino entre sus hijos.
    Luego de varios intentos, los turcos otomanos se apoderaron de Tbilisi en 1578, pero fueron seguidamente derrotados por los persas, que recuperaron Georgia central y oriental. A partir de 1636 el país se dividió en dos reinos (persa y otomano). Los persas permitieron la formación de un estado vasallo gobernado por los Bragation.
    Heraclio II (1762-1789) pretendió independizarse de los persas, buscando el apoyo de Catalina II de Rusia. A tal efecto, firmó en 1783 el tratado de Georgiejvsk, lo cual facilitó su anexión al Imperio Ruso. En 1801, efectivamente, el zar Alejandro I se anexó la Georgia persa y entre 1810 y 1878 se incorporó la otomana. Surgió a partir de allí un movimiento de resistencia nacional, pese o a consecuencia de la rusificación llevada a cabo durante el s. XIX.
    Las revoluciones que sacudieron el imperio zarista en 1905 y 1917 adquirieron en Georgia tintes nacionalistas. La fracción menchevique del partido socialdemócrata  creó en septiembre de 1917 la República Federal Trancaucásica, junto con Armenia y Azerbaiján. Cuando ésta se disolvió (1918), Georgia buscó el apoyo de Alemania; y luego, al finalizar la Primer Guerra Mundial, de Gran Bretaña. En 1921 los aliados reconocieron la independencia de Georgia, pero pocos días antes, Stalin (georgiano de nacimiento), ordenó a las tropas soviéticas la invasión de Georgia, que pasó a integrar la República Socialista Soviética Federal de Transcaucasia. En 1924 fue aplastado un alzamiento nacionalista, desencadenándose una gran purga, renovada en 1936.
    Tras la disolución de la República de Transcaucasia, Georgia pasó a ser una de las quince repúblicas de la URSS en 1936.
    En la década de 1980, la apertura auspiciada por el presidente soviético Mijail Gorbachov (la perestroika) permitió la eclosión del nacionalismo georgiano, pero también hizo aflorar los conflictos interétnicos con los abjazios y los osetios. El Soviet Supremo de Georgia promulgó la independencia de la república en abril de 1991.  En mayo, Zviat Gamsajurdia fue electo presidente, pero fue depuesto tras una guerra civil en enero de 1992. Un consejo militar implantó un consejo de estado presidido por el ex ministro de relaciones exteriores soviético Eduard Sevarnadze, confirmado en el cargo en las siguientes elecciones. 
En 1992 estalló un nuevo conflicto interno por el intento secesionista de la república autónoma de Abjazia.
 Luis Spissa.

Regresar

 

 

 

 

 

 

Gnosticismo

 Párrafo Extractado

del Libro de César Vidal Manzanares

"Diccionario de las 3 Religiones Monoteístas:

 Judaismo, Crisitianismo e Islam"

(Madrid, Ed. Alianza, 1993).

Movimiento filosófico-religioso precristiano, fruto del posible sincretismo de elementos iranios con otros mesopotámicos y originarios de la tradición ocultista judía. Existió un gnosticismo judío que ha prevalecido en la Cabala y en algunos escritos de los jasidim pero que, muy dificilmente, se puede decir que encaje con el pensamiento bíblico y rabínico posterior.

También existió un gnosticismo que se denominó cristiano aunque, en realidad, se enfrentaba con las doctrinas fundamentales del Nuevo Testamento. La carta paulina a los Colosenses, así como la 1ª de Juan, constituyen una apología cristiana contra el gnosticismo, estando la segunda dirigida a evitar una lectura gnóstica del Evangelio de Juan. Así, se caracterizaba fundamentalmente por la negación de la encarnación, muerte y resurrección de Jesús; la consideración negativa de la creacíón material (atribuida a un dios perverso); la negación del canon completo de las Escrituras unida a la aceptación de algunos libros de corte gnóstico; y el rechazo de la ética, la sacramentología y la eclesiología cristianas en favor de la práctica de una serie de ritos de corte mágico y de la adquisición de la gnosis (conocimiento) que permitiría trascender de este mundo material a otro espiritual.

Ocasionalmente se ha hablado de una posible influencia gnóstica en la concepción cristiana del salvador que desciende del cielo. A tenor de las fuentes que nos son conocidas, tal supuesto es imposible, y, en todo caso, podría haberse dado el supuesto inverso, ya que, de hecho, el gnosticismo no conoce la idea de un salvador que desciende hasta el siglo II d. C., y cuando entonces hace referencia a é se trata ya de un gnosticismo que se ha apropiado de algunas categorías cristianas.

Sólo de manera indirecta podríamos hablar de un gnosticismo en el islam que se identificaría, grosso modo, no sólo con el sufismo sino también con numerosas prácticas, de origen anterior a Mahoma, relacionadas con la magia y el ocultismo.

 César Vidal Manzanares: Diccionario de las tres religiones monoteístas: Judaísmo, Cristianismo e Islam (Madrid, Alianza, 1993).

Este historiador español es autor de un libro titulado Los evangelios gnósticos (Barcelona, 1991).

Regresar

 

 

 

 

 

 

 

Fray Bartolomé de Las Casas

     El eclesiástico Bartolomé de Las Casas nació en Sevilla (1474) y murió en Madrid (1566). Es decir, vivió 92 años.

     Estudió en Salamanca y en 1502 se trasladó a América. Se afincó en Santo Domingo, ordenándose allí de sacerdote. En 1511 pasó a Cuba, donde de inmediato se destacó por su amor a los indígenas. Recibíó en un repartimiento una encomienda, pero la vendió por considerar injusto el gobierno de los colonos (1514). Desde entonces se dedicó de manera entusiasta a la defensa de los aborígenes. A tal efecto emprendió varios viajes a España para interesar a la corte en su misión de mejorar el trato dispensado a los indios. El cardenal Cisneros y el emperador Carlos V le ayudaron para que redactara nuevas disposiciones legales que protegieran a los naturales. Los colonos hicieron todo lo posible para que Las Casas fracasara y se viera desprestigiado.

     Ordenado fraile dominicano en 1522, alentó proyectos de colonización pacífica (1535-1540). Entre 1540 y 15444 vivió en la península ibérica, impulsando las Leyes Nuevas de 1542, que buscaban suprimir la encomienda de indígenas. Fue nombrado por el emperador obispo de Chiapas (México) en 1543 y combatió el incumplimiento de las Leyes Nuevas. Promovió el respeto hacia las culturas autóctonas y negó al emperador el derecho de destruirlos.

     Hacia 1546 regresó por vez última a España, retirándose en 1551 al convento de San Gregorio de Valladolid. En 1562 se estableció en Madrid.

     Entre sus obras en defensa de los indígenas se destacan: Historia de las Indias (iniciada entre 1523 y 1530), Destrucción de las Indias (1541-42), Confesionario (1544) y Sobre los indios esclavos (1547).

     Es constante y viva la polémica entre los historiadores al valorar la obra de Las Casas, yendo desde los más apasionados apologistas hasta los detractores más acerbos.

Luis Spissa.

Regresar

 

 

 

 

 

 

Abjazia

Abjazia es una República Autònoma dentro de la República de Georgia, en el ángulo noroeste de la depresión del Rioni, entre el Cáucaso y el Mar Negro. Tiene una superficie de 8.600 km2 y poco más de medio millón de habitantes. La capital es Sukhumi. Está compuesta por tres regiones: el litoral, las sierras y la zona axial paleozoica del Cáucaso, que alcanza los 3 000-4 000 m. El clima es mediterráneo lluvioso de tendencia subtropical. Las actividades económicas descollantes son la agricultura y la minería de hulla. Una sexta parte de la población es de la etnia abjazia. El resto está integrado por georgianos, armenios y rusos. 

Abjazia aparece con este nombre en el siglo VIII, en el territorio de la antigua Cólquida. Diversos pueblos han atravesado y se asentado en este rincón del Cáucaso. Colonias de griegos jonios se establecieron allí bajo el control de Mitrídates. Luego ejercieron su dominio los romanos, los bizantinos, los persas sasánidas, los árabes, los mongoles. Hacia principios del siglo XIX los rusos desplazaron a los dominadores turcos otomanos. En 1921 -tras la revolución rusa- se convirtió en una república soviética. Diez años después fue integrada a Georgia en calidad de república autónoma. En 1992 el parlamento local proclamará la soberanía de la república, iniciándose un conflicto armado con la autoridad georgiana.

Ricardo V. Accurso.

Regresar

 

 

 

 

 

Carpócrates de Alejandría

     El filósofo neoplatónico Carpócrates, que vivió en el Siglo II d.C., fue el fundador de una secta gnóstica que floreció en Alejandría. Esta ciudad egipcia, patria de Carpócrates, llegó a ser durante la época helenística y durante buena parte del Imperio Romano uno de los principales centros culturales del Mundo Antiguo, adquiriendo gran fama por su biblioteca, su museo y el cultivo de las ciencias y la filosofía.

     El nombre Carpócrates es de origen griego y significa "poderoso en frutos" ( de karpós "fruto" y cratos "poderoso"). Los seguidores de Carpócrates fueron denominados carpocracianos. Su inspirador predicaba la preexistencia y la transmigración de las almas, sosteniendo además que los espíritus superiores tienen el don de recordar sus vidas anteriores.

     De acuerdo a Carpócrates el fin supremo del hombre religioso debe ser la unión con lo Divino, la cual lograron Pitágoras, Platón, Aristóteles y Jesús, careciendo de importancia el cuerpo y todas las cosas materiales. Los carpocracianos creían que a través de esa unión con lo absoluto o divinidads el hombre podía, primero, despreciar todos los objetos materiales y los deseos mundanos y, segundo, concentrarse en la meditación sobre la Unidad Divina. De esa manera, el alma se liberaba de  todas las ataduras externas y lograba la Ascesis, la unión con la Divinidad.

     Al igual que los ebionitas, Carpócrates creía que Jesús era hijo natural de José y María, que había sido el hombre perfecto; de allí su calidad de Redentor, y que había dejado una doctrina para quienes se mostraran dignos de ella.

     Epífanes, hijo de Carpócrates, y una mujer de nombre Marcelina lograron que la secta se extendiera hasta Roma. San Ireneo, obispo de Lyon (Francia), muerto hacia el año 200, acusó a los carpocracianos de practicar la magia y de negar la distinción entre el bien y el mal.

   Cabe mencionar, por último, que tanto Carpócrates como su hijo Epífanes propugnaban la propiedad común de los bienes y de las mujeres.

José Spissamiglia.

 Regresar