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Bhopal, cuando el aire mata
Mercè Balada y Mònica Ramoneda | 02/06/2009 - 13:51 horas
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A la ciudad de Bhopal, capital del estado de Madhya Pradesh, allá en la India Central, se la conoce como la "ciudad de los siete lagos", también como "la Bagdad de la India", pero, sobretodo, como la capital de uno de los accidentes químicos más graves ocurridos jamás. Ocurrió a finales de 1984 y provocó la muerte de unas 20 mil personas y afectó a otras 600 mil. Lo más grave del asunto es que nadie asumió nunca ninguna responsabilidad ni hubo respuesta alguna a los daños causados. ¿Cómo se informó en su momento de esta desgracia que luego quedaría impune? Busquémoslo en la hemeroteca.

Diciembre de 1984. La noche del día 2 algo falla en la fábrica de pesticidas que la compañía estadounidense Unión Carbide tiene en Bhopal. Sobre la planta se forma una gran nube que llega a cubrir más de 40 kilómetros y la ciudad entera queda convertida en una gran cámara de gas. Es de noche y nadie logra escapar.

"Más de seis mil personas sufrieron, en alguna medida los efectos tóxicos. Centenares fueron hospitalizados. La mayoría de las víctimas murieron camino de los hospitales que estaban completamente abarrotados" – dirá la crónica del día después.

Los primeros recuentos ya auguran una tragedia histórica. El 4 de diciembre se habla de 350 muertos y miles de enfermos; pero el día 5, la cifra de fallecidos ya ha superado el millar y la de afectados se sitúa en los 20.000.

Los hospitales están saturados y en muchas casas permanecen, en la misma posición que cuando fueron sorprendidos por la nube tóxica, los cadáveres de las víctimas. Y en medio de este escenario desolador, Unión Carbide niega cualquier responsabilidad. La empresa norteamericana dice no saber por qué escapó el gas mortal y, aunque cinco de los responsables de seguridad de la fábrica han sido detenidos, todo apunta a que pasará lo que ya había venido pasando en los últimos años: impunidad. Y es que no era algo nuevo, que "ocurrieran cosas" en la fábrica de Bhopal: "Según se ha podido saber, un escape similar se produjo en esta misma industria en 1978, causando la muerte de 8 obreros. Sin embargo, el Parlamento regional de Madya a pesar de investigar sobre los hechos no llegó a ninguna conclusión, quedando paralizado el informe sin que se conozcan los motivos".

Miedo mundial. El día 7 la cifra de muertos ya es de 2000. Bhopal se ha convertido en una ciudad irreal. Mires donde mires hay muerte, gente con graves quemaduras en los ojos y niños deambulando como sonámbulos por las calles. Y hay miedo, también, mucho miedo. Al tiempo que se incineran los muertos, nadie sabe asegurar a los que se quedaron ciegos si jamás recuperaran la vista y nadie se atreve a predecir los efectos a largo plazo de la nube venenosa.

El gas responsable de tanta muerte es el 'isocianato de metilo', que tiene como elemento básico el Fosgeno, un elemento químico famoso por haber sido utilizado en la Primera Guerra Mundial.

Mientras el Gobierno indio sigue sin determinar si demandará a la compañía multinacional Union Carbide, la tragedia ha conmocionado al mundo y el pánico se extiende. En Catalunya el miedo se concentra en Tarragona, donde se sabe que una fábrica de Bayer también produce isocianatos. Las autoridades, no obstante, se apresuran en desmentir que estén fabricando el mismo gas mortífero de Bhopal y en prometer que las medidas de seguridad de la fábrica catalana son absolutamente fiables.

Las trágicas imágenes que llegan de la India, no obstante, no contribuyen a tranquilizar a los que viven en el Camp de Tarragona.

Se habla ya de 3000 muertos y, desde la Unión Carbide se sigue diciendo que no sabe qué ocurrió. El día 8 de diciembre el presidente de la compañía es detenido. Aunque sólo unas horas. Se le acusa de negligencia y conspiración criminal. Las investigaciones revelan un mantenimiento nefasto de la fábrica, unas tareas de limpieza hechas sin las debidas precauciones y unos trabajadores engañados: "no sabían de los peligros que les amenazaban sino sólo de que el gas producía irritación en los ojos".

El precio de una vida. Diez días después del trágico accidente se siguen sumando muertes y el pánico no desaparece. Expertos norteamericanos tratan de "neutralizar" el gas letal convirtiéndolo en insecticida pero no es tarea fácil. La población desconfía y huye. Y huyen, además, sabiendo que tienen las de perder en la batalla legal que ahora se inicia. "La batalla legal para la indemnización de las víctimas desembocará, se teme, en una solución desigual" – afirma la crónica de La Vanguardia- "Y puesto que no existe un precio fijado universalmente, en el momento de fijar la indemnización de una vida humana la de un norteamericano se estima, generalmente, en 300.000 dólares, mientras que la de un árabe vale solamente 25.000".

Pasan los días y, mientras en una Bhopal desierta se llevan a cabo las tareas de neutralización del gas, van saliendo a la luz los resultados de las investigaciones. El mal uso de agua en las tareas de limpieza provocó la catástrofe en la fábrica que, además, carecía de las medidas de seguridad adecuadas. Pero estas informaciones ya son sólo breves.

Bhopal ya ha pasado a la historia, ya es otro nombre asociado a 'tragedia'. Y también a 'impunidad'. Las víctimas siguen esperando, desde la ceguera y la miseria, que se castigue a los culpables y que lleguen las prometidas indemnizaciones.

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