Independencia

 

                                El Zócalo, ciudad de México, pintado por Casimiro Castro en 1869.                                                                                                                                                                        En el siglo XVIII, muchos hombres y mujeres sintieron que la razón era una luz poderosa que acababa con las tinieblas de la ignorancia, el atraso y la pobreza. Por eso llamamos a este tiempo Siglo de las Luces o de la Ilustración. Al principio esto sucedió en Inglaterra y Francia; luego en el resto de Europa y en América. Los pensadores ilustrados estaban en favor de la libertad y de la igualdad de todos los hombres ante la ley; querían acabar con los privilegios (las ventajas) de los reyes, los nobles y la iglesia.

Como sabes, en el Siglo de las Luces la Nueva España tuvo cierto crecimiento económico, basado en la minería, que benefició casi exclusivamente a los españoles y a unos pocos criollos. Al mismo tiempo, las reformas borbónicas significaron fuertes represiones, creció la desigualdad entre los ricos y los pobres, y la aspiración de los criollos de ocupar cargos públicos importantes permaneció insatifecha. Además, hubo intensas sequías. Todo esto hizo crecer el malestar social.

Fuente: SEP, Historia Cuarto Grado, México, 2009, pág. 87.

La consumación de la Independencia


Mientras Hidalgo y Morelos combatían por la independencia, en España el pueblo luchaba para expulsar a los franceses, que los habían invadido en 1808. El gobierno provisional que habían formado los españoles convocó a una junta de representantes de todo el imperio, incluyendo las colonias, que se reuniría en el puerto de Cádiz.

En los dominios españoles de América hubo gran interés, pues era la primera vez que se tomaba en cuenta a los criollos. A las Cortes de Cádiz (nombre que se dio al congreso de representantes de todo el imperio español) acudieron diecisiete representantes de la Nueva España. Estos diputados exigieron que los españoles y los hispanoamericanos fueran iguales ante la ley; que se suprimieran las castas (la discriminación a quienes eran hijos de las mezclas entre españoles, indios y negros); se abrieran más caminos, escuelas e industrias; que los habitantes de la Nueva España pudieran participar en su gobierno; que hubiera libertad de imprenta y se declarara que la soberanía (el derecho a mandar, la autoridad para gobernar) reside en el pueblo.

La Constitución Política de la Monarquía Española, como se llamó el documento que produjeron las Cortes, se promulgó en marzo de 1812. El documento limitó los poderes del rey y estableció que todos los habitantes del imperio, nacidos en España o en América, eran iguales; también eliminó el tributo (impuesto debido en productos) que pagaban los indígenas.

Un sector importarte de diputados y americanos, conocidos como Liberales, querían que la situación cambiara, no obstante, otro grupo,  llamado Conservador, quería que las cosas se quedaran como estaban.

Con la Constitución de Cádiz en vigor, los territorios de América tenían derecho a enviar representantes a España para defender sus intereses. Sin embargo, cuando las tropas de Napoleón fueron expulsadas de España, en 1814, subió al trono Fernando VII y se negó a gobernar conforme a la Constitución.

Los liberales fueron perseguidos y encarcelados por el gobierno del rey Fernando VII. En 1820 lograron el apoyo de una parte del ejército y obligaron a Fernando VII a que gobernara de acuerdo con la Constitución de Cádiz. Aunque el rey no tardó en deshacerse de ella y volvió a mandar como déspota, ese breve tiempo en que se vio obligado a aceptar la Constitución tuvo consecuencias muy importantes en la Nueva España.


Fuente: SEP, Historia Cuarto Grado, México, 2009, pág. 100 a 103

 
El Siglo de las Luces