Hace 35 años

A. Serrano González

El pasado 27 de febrero se cumplieron 35 años del fallecimiento del escritor Carlos Brandt, filósofo, ensayista, historiador, novelista, biógrafo, musicólogo, algo de lo más parecido a los grandes hombres que produjeron el renacimiento, capaces de abarcar todo el saber de su época y poner en ello toda su conciencia, todos sus sentimientos y todo su corazón. La cultura ramplona actual, adherida al grupismo, a los grupos politiqueros de todos los colores, sobre todo los viejos rojillos hoy devenidos a un desvaído rosado, para quienes sólo cuentan los compinches, que se atrevieron a señalar a Gallegos como: "un escritor de la burguesía", y a un Andrés Eloy Blanco, como: "un poeta menor", que obligó a Miguel Otero Silva a salir al paso y reivindicar al amigo, compañero y hermano en la poesía.

Le vi pocos días antes de su muerte, alto, más bien, muy alto, ya cercano a los 90 años, erguido, igual a como habla sido toda su vida, un practicante del vegetarianismo y del naturismo. Encarcelado por el general Gómez, sale al exilio y va a vivir a España, y en Barcelona se relaciona con el grupo naturista "Generación Consciente", animado por grupos anarquistas, en cuya revista se hace una pluma fija y admirada, colaboración mantenida al mismo tiempo que escribe libros y viaja por toda Europa dejando amigos con los que mantendrá una copiosa correspondencia. Bernard Shaw, León Tolstoy, Elmer Lee, Benedit Lust, el escritor Evalenko, quien lo tradujo al ruso. Angel Cappelletti en su magistral libro "El anarquismo en América Latina", hace alusión a la relación de Brandt con el anarquismo ibérico de la siguiente manera: "...colaboraba en Estudios, Tiempos Nuevos y en otros órganos de la prensa libertaria española".

Su primer libro: "La Belleza de la Mujer", un ensayo ético-estético sobre la hermosura femenina, no era la visión del machista prepotente, era la del hombre sensible que ve en la mujer el complemento del hombre para perpetuar la belleza de la naturaleza dentro de la vida humana. Era tan explendente la belleza que aquellas páginas ofrecían que una escritora austríaca, Paula Konsten, hizo una traducción al alemán entusiasmada por la calidad del libro, y fue después de efectuada la traducción cuando por carta a Carlos Brandt, le comunicó su determinación, justificando su impulso por la extraordinaria impresión que el texto le había producido. Alguien ha dicho: "Carlos Brandt entró a formar parte de los escritores en boga de la Europa de entonces y uno de los primeros sudamericanos que ocupó la atención de personalidades destacadas en las letras y en la ciencia europea". Sus libros fueron no sólo sincera expresión de su manera de pensar sino polémicos por cuanto atacaban premisas y comportamientos, sin importarle la categoría del personaje o la colectividad a quien, siempre con altura, implacablemente criticaba. Su erudición y el estilo de sus razonamientos, hacían más efectiva la crítica siempre en función de una depuración moralista, pero carente de puritanismos o pensamientos dogmáticos a ultranza.

La mayoría de sus libros los escribió en España, Italia, Francia, Bélgica, Alemania, Holanda y los Estados Unidos. Escribió directamente en alemán, francés, inglés e italiano. Su primer trabajo publicado en inglés fue el tratado de derecho: "Hight and Right" apreciado y difundido por sus valores conceptuales, por los más importantes círculos jurídicos de los Estados Unidos.

Publica en 1913, "Fundamentos de la Moral", traducida al inglés con el titulo de "The Vital Problem", obra que le valió el titulo de Doctor Honoris Causa en Filosofía, concedido por la American School of' Naturopathy, de Nueva York. La claridad de los planteamientos y la exhaustiva investigación en el campo del pensamiento aportado por este libro mereció que el físico Albert Einstein dijese: "La ley de la Conservación de la Vida expuesto por Brandt, es al mundo moral lo que mi teoría de la velocidad de la luz es al mundo físico". Viniendo de quien viene este reconocimiento laudatorio, no puede caber duda alguna de que el libro de Brandt estaba sobrado de méritos. La personalidad humana, su honestidad y profundidad como escritor, la alta moral de que estaba revestido, la ética de su conducta, queda diluida en sus libros y los miles de artículos en periódicos y revistas.

Una lista completa de sus libros nos dice del alto valor de cuanto nos dejó para que hoy su nombre pase sin un recuerdo. La Belleza de la Mujer, El Modernismo. El Problema Vital. La Clave del Misterio. Diógenes, el atleta de la Voluntad. Giordano Bruno, el mártir más auténtico de la historia. Spinoza y el panteísmo. La Epoca del Terror. Patología Racional. Beethoven, Cervantes, el titán de la literatura. El Sendero de la Salud. El Misterioso Almirante. Camino de Perfección. La Paz Universal. Los Enigma de la Ciencia. Leonardo da Vinci. La Superstición Médica. El Vegetarianismo. El Fundamento de la Moral. Siluetas Luminosas. Bajo la Tiranía de Cipriano Castro.

Pocos son los venezolanos que han dejado una obra tan amplia de cultura y saber, Carlos Brandt tue un venezolano que dió brillo al gentilicio del suelo que lo vió nacer. Hoy que tanto se habla de rehacer a Venezuela, bueno seria recordar este nombre para las actuales y futuras generaciones.

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