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¡FELICES FIESTAS!
21/12/2009 11:22:34

LA BIBLIOTECA IMAGINARIA


LES DESEAA TODOS SUS AMIGOS Y SEGUIDORES UNAS MUY FELICES FIESTAS NAVIDEÑAS Y UN FANTÁSTICO AÑO 2010


Conversando en diferido con FERNANDO CLEMOT
21/12/2009 11:19:45

Hoy tenemos el gusto de ofreceros en La Biblioteca Imaginaria la interesante entrevista que nos ha concedido Fernando Clemot hace unos días vía email. Fernando Clemot ha tenido un buen año 2009: ha publicado su novela El golfo de los poetas (de la que hablaremos con él a lo largo de este artículo y, como siempre, hallaréis la reseña tras las palabras del escritor) y ha ganado el premio VI Setenil al mejor libro de relatos publicado en España por su libro Estancos del Chiado.


En fin, amigos, que no os entretengo más, aquí os dejo con la entrevista:


¿Cuándo comenzaste a escribir?


Lo mío con la escritura no fue algo vocacional ni nada parecido, de hecho pensando en el tema creo que indudablemente tuve que llegar a escribir de mano de la lectura, ya que desde muy joven sí que fui buen lector. No había escrito nada (con excepción de una historia de romanos que debí escribir con nueve años bajo el influjo de la serie Yo Claudio y Quo Vadis) hasta los veinticuatro años. Por entonces trabajaba en la administración y se organizó un concurso de relato corto en el que fui premiado. Aquello debió mover algo, como esas reacciones químicas de laboratorio, una primera eclosión moderada que afectó a la estructura de la composición, ya que aquel pequeño concurso hizo que me volcara de una forma decidida en la escritura.


¿En qué género te encuentras más cómodo?


En estos momentos en la novela. No escribo cuentos desde hace cinco años. Desde esa fecha hasta ahora he escrito dos novelas y creo que en estos momentos tengo más fresco el tempo de la novela, una forma de escribir no tan inmediata como la que exige el cuento, que creo que demanda un trabajo más de orfebre y de precisión que de largos plazos.


¿Imaginas tu vida sin la literatura?


No en estos momentos. Sobre todo por la lectura ya que, aunque me resulta molesto y me genera angustia, he podido pasar largas temporadas sin escribir. Dejar de leer y escribir sería una limitación excesiva, una carga que llevaría mal, desde luego, aunque creo que como cualquier imposición que limitara mi libertad.





Este año has publicado El golfo de los poetas y te han concedido el premio VI Setenil al mejor libro de relatos publicado en España, ¿qué ha supuesto todo esto para ti?


Posiblemente he ganado una visibilidad que no tenía. Aunque tanto “El golfo de los Poetas” como “Estancos del Chiado” eran libros escritos hace tiempo han sido en este año en que se han editado y han tenido repercusión. Antes había tenido una buena trayectoria en premios de cuentos pero lo del Setenil creo que ha sido una bonita conjunción de elementos, un hecho que posiblemente marque un antes y un después en mi carrera, tanto por la entidad del premio como por el hecho de que lo ganara desde una editorial minúscula y con una distribución manual. También que lo ganaran en años anteriores libros que luego tuvieron una gran notoriedad (en el caso de “Los girasoles ciegos”, o el de Pàmies y Fernández Cubas) y que en la final hubiera nombres y libros de relumbrón ( como los de Bonilla, Millás o Molina Foix) le ha dado una significación especial. Creo que este hecho demuestra que no todo el mundo de los premios literarios apesta (aunque una parte muy grande de los premios de novela están “pasteleados”) y queda todavía un espacio para los premios limpios y los jurados que no se mueven por intereses, amiguismos o manipulaciones. No lo digo porque ganara yo, si hubiera ganado Millás, Bilbao o Márquez hubiera sido igual de justo y limpio todo, pero seguramente al ganar un semidesconocido como yo se hizo todo más expreso.


¿Cómo surgió la idea de escribir “El golfo de los poetas”?


Buena pregunta. He tenido que pensar bastante ya que es una novela que empecé a escribir a principios de 2005 y cuyos primeros momentos tengo perdidos entre tinieblas. Creo recordar que se dibujó primero un escenario general que eran unas vacaciones en familia como fuente de conflictos. Las vacaciones son un escenario de tensiones inigualable: en ningún momento del año estamos más juntos y nos podemos odiar más y mejor que en unas vacaciones. Luego ya ahondé en una personalidad problemática como podía ser la del personaje central, Leo Carver, luego fueron apareciendo su mujer, su hija, y esa amiga o amigo insoportable que siempre hemos tenido que tragar en nuestras parejas. Recuerdo que aquellas primeras semanas busqué la casa donde tenían que pasar las vacaciones, como si realmente fuera a alquilarla, la busqué hasta que encontré unas fotos del tipo de casa que buscaba. Tenía jardín y estaba en cuesta; también tenía una piscina, tres plantas y estaba pintada de color crema. Era la casa de Leo. La memoricé en sus rasgos y también me dibujé un pequeño plano que me puse frente al ordenador. En todo momento traté que el espacio de juego fuera conocido, familiar, y la mejor forma de que eso fuera así era que yo lo sintiera como mío, que tuviera una imagen exacta del lugar donde tenía que moverse buena parte de la novela.





¿Cuántas veces has estado en el lugar donde transcurre esta historia?


He estado en Carrara, Pisa y toda la zona de costa de Toscana y Liguria bastante. En concreto la zona de Marina di Carrara me pareció un lugar hermoso y evocador. En pleno verano desde la playa hay una vista muy hermosa de las Montañas Blancas, las montañas del mármol con sus explotaciones mineras brillan como si estuvieran nevadas. Luego también desde los miradores que hay en la sierra (en concreto desde el de Campo Cecina sobre las canteras) se puede sacar material para el recuerdo, para una memoria atormentada que brille como el mármol en la oscuridad.


¿Y has escrito allí?


La verdad es que cuando estuve allí no escribí ni una letra aunque sí que bebí bastante y creo que para el lector de “El golfo de los Poetas” le resultará igual de reveladora una circunstancia como la otra. Por aquel entonces escribía muy poco.


¿Te sientes identificado con Leo Carver?


Leo Carver no es un personaje simpático. No es ningún arquetipo ni modelo de nada. Es un personaje extremo que sobrevive como puede a su instinto de destrucción aunque en este precipicio sin fondo en el que vive mantiene una cierta coherencia autodestructiva.


¿Crees que si su vida hubiera sido de otra manera si los hechos terribles de su juventud no hubieran llegado a suceder?


Si Leo Carver no hubiera tenido la historia de Val en la recámara hubiera buscado otra que le sirviera de excusa. Simplemente busca un punto, un elemento que le sitúe en el momento en que las cosas le empezaron a ir mal. Busca un chivo expiatorio en su pasado, un hecho que le haga pensar que si hubiera ido en otra dirección todo hubiera ido mejor. Es difícil reconocer de una forma directa un fracaso ( en este caso su vida) sin buscarle peros y circunstancias que atenúen el peso de nuestra culpa. En este caso la historia de Val es una salida, un recurso mental para ahuyentar un error de peso, un error de fondo.





¿Qué esperas que encuentren los lectores en El golfo de los poetas?


El golfo de los Poetas es una historia intensa y dura, narrada desde un yo hegemónico y ambiguo. Hay un narrador poco fiable. No es evidentemente una historia divertida pero creo que si el lector acierta a entrar en la dinámica mental del narrador puede obtener un acercamiento a un infierno personal. Sería como acercarnos al fuego sin llegar a quemarnos las pestañas. También creo que es una novela que apuesta de forma definitiva por la palabra, por la palabra en su sentido cognitivo más profundo, no como vehículo de una historia sino la palabra como historia misma. Si dejamos de lado el valor de la palabra, del lenguaje, la literatura acabará semejándose cada vez a la imagen y en esa partida tenemos todas las de perder. Si nos limitamos a narrar una historia de forma aséptica convertimos la novela en guión, en pura imagen. En una época en que la imagen tiene un peso atroz la apuesta por la palabra es la apuesta por la literatura de principio.


¿Tienes ya nuevos proyectos?


Tengo una novela acabada y alguna en ciernes. También un libro de cuentos. Me gustaría cerrar en tres novelas un ciclo sobre la memoria y sus mecanismos. La memoria es seguramente el secreto (junto con la vida, el sueño y la muerte) más poderoso que albergamos los seres humanos. Me gustaría escarbar en los mecanismos que hacen que despierten los recuerdos de ese limbo oscuro en el que viven. Cómo funciona la memoria, cómo miente, cómo rellena lo que no ha ocurrido con recuerdos prestados… Creo que es un enigma y un campo de experimentación maravilloso. La memoria y sus secretos daría para una carrera literaria pero me gustaría dar mi granito de arena con este pequeño ciclo.


Muchas gracias, Fernando, por tus respuestas, tu tiempo y tus fotos de la presentación de El golfo de los poetas. Esperamos que el 2010 te sea tan favorable como el 2009, tanto en lo literario como en lo demás.


A vosotros, como siempre, queridos lectores, gracias por estar ahí un semana más.



Cristina Monteoliva


EL GOLFO DE LOS POETAS. Fernando Clemot
21/12/2009 11:15:52

Título: El Golfo de los Poetas


Autor: Fernando Clemot


Editorial: Barataria


Págs: 288


Precio: 17 €



A veces pienso que las casualidades no existen, que tiene que haber algo más para que se den las coincidencias. Tan sólo un ejemplo para reafirmar lo que digo: existen en el mundo lugares mágicos, localizaciones que atraen por igual a novelistas y poetas a lo largo de los siglos. No, no creo que sea casual, pero, ¿qué tendrán estas localizaciones para que resulten tan magnéticos, tan evocadores, tan profundamente inspiradoras? Tal vez lo averigüemos tras la lectura de El golfo de los poetas, la última novela de Fernando Clemot.


El famoso escritor Leo Carver vuelve tras treinta años al Golfo de los Poetas, lugar que marcara su juventud y zona turística italiana ideal para pasar las vacaciones estivales en familia. Sin embargo, las cosas en la familia de Carver no van del todo bien, y ni siquiera la tranquilidad que ofrece un sitio tan bello como éste podrán hacer que las mejoren. ¿Será culpa del sitio y los acontecimientos que sucedieron allí en el pasado? ¿Tal vez Mery, la amiga de Rocío, la compañera de Carver, sea un obstáculo demasiado alto que saltar? ¿O será el propio Carver el que no quiera que las relaciones sean buenas?


El protagonista y narrador de esta historia no es otro que Leo Carver, ese escritor en decadencia que ya sólo escribe best-sellers para mitómanos, el hombre infiel por naturaleza, el que todo tiene que apuntarlo en sus libretas pues ya apenas consigue recordar nada de lo que ha hecho o dejado de hacer recientemente. Se trata éste de un narrador engañoso, demasiado subjetivo, tremendamente influenciado por el alcohol, la autocompasión, los recuerdos que le atormentan desde hace tiempo, la falta de memoria y el egocentrismo. Es un guía atormentado, una sombra de lo que un día fue o él cree que fue, que no deja de darle vueltas a los mismos asuntos, con una intensidad sobrecogedora. A veces parece dirigirse a sí mismo en su discurso, otras veces se dirige a las mujeres a las que ha amado, o más bien, con las que ha compartido lecho, como si de verdad alguna vez le hubieran importado las relaciones que con ella mantuvo.


La mayor parte de la acción tiene lugar en el Golfo de los Poetas, apelativo con el que se conoce al Golfo de la Spezia, un sitio especialmente significativo no sólo para este Leo Carver que vaga sin rumbo por su propia vida, sino para la literatura universal, pues aquí se dieron cita, entre otros poetas e intelectuales, Dante Alighieri, Lord Byron, Percy y Mary Shelley, Cesare Pavese y Marguerite Duras. No sabría decir que atrajo a estos y otros autores justo a este punto geográfico; pero, desde luego, dan ganas de visitarlo después de leer las descripciones que de la zona hace Fernando Clemot, de dar al menos una vuelta por las canteras, las playas y los bares para captar ese magnetismo.


Leo Carver, como decíamos anteriormente, no está sólo en esta idílica localización. Le acompañan, por citar tan sólo algunos de los personajes secundarios, su compañera, Rocío, esa mujer con la que apenas comparte el lecho; Selma, la preciosa hija adolescente de Carver y Mery, ese ser incómodo que no dice ni una palabra en todo el libro, la amiga que se antepone entre Rocío y Carver.


El Golfo de los Poetas, en conclusión, no es tan sólo una obra que nos habla de un hombre decadente y atormentado, un alcohólico sin remedio en busca de la respuesta a una pregunta que lleva muchos años haciéndose, un ser que en realidad no quiere cambiar, sea cual sea esa respuesta; sino también un lugar al que acudir cuando queramos plantearnos hasta qué punto nos engaña nuestra memoria, cuanto de cierto hay en la percepción que tenemos del mundo o porqué nos empeñamos en distorsionarlo todo a nuestro antojo. ¿Acaso no te lo cuestionas tú también a veces?


Nunca he estado en el Golfo de los Poetas, tal vez debería ir un día allí. O tal vez no, porque puede que el sitio real no me agrade tanto como el que he conocido en esta novela. Lo que sí puedo decir es que merece la pena adentrarse en El Golfo de los Poetas de Fernando Clemot. ¿Te lo vas a perder?



Cristina Monteoliva


EL ALQUIMISTA DE GRANADA. Washington Irving
21/12/2009 11:14:12

Título: El alquimista de Granada


Autor: Washington Irving


Traducción y notas: Federico Villalobos


Editorial: Ediciones Traspiés


Págs: 121


Precio: 15 €



Ediciones Traspiés pone en manos de los lectores españoles una pequeña joya de la obra del gran Washington Irving (1783-1859) conocido sobre todo por sus hermosos “Cuentos de la Alhambra”. Descubierto entre las obras de “Bracebridge Hall” “El alquimista de Granada” no es otra cosa que el fruto de azar literario y el buen hacer de su traductor y Federico Villalobos. Y obviamente del buen hacer de Irving. La aventura del hallazgo, su traducción y publicación es compartida como si de una obra de ficción se tratase convirtiéndose así Federico Villalobos en un personaje ficticio de una historia real.


“El alquimista de Granada” es una novela corta que cuenta con un reparto exquisito aunque para algunos solo sea una novelita romántica más. Personajes bien definidos, una trama misteriosa que se va desarrollando con un ritmo entretenido y algunas veces trepidante forman el conjunto del secreto del éxito de esta pequeña obra.


En la novela vemos el cariño primero que Irving sentía por lo morisco y recuerda muchas veces el esplendor perdido de los días árabes. Un estudiante se fija en un viejo alquimista que estudia y busca la piedra filosofal. Él, muy atraído por dichos estudios se va acercando al alquimista. A partir de allí la trama se desarrolla por los senderos tradicionales de la aventura que termina en... es mejor que se acerquen a la obra y lo comprueben.


Escenas de acción, dramas amorosos y heroísmos extremos hacen de El alquimista de granada una lectura entretenida y no exenta de sus desafíos morales. La Inquisición, y el Catolicismo en esa terrible institución, son dibujados y tenidos por cosa terrible por el autor que consigue con la literatura lo imposible en la realidad. Lean y encuentren.


Una excelente introducción y un glosario de nombres de alquimistas y demás personajes citados hacen que comprendamos mejor la historia de este antiguo arte que busca, la eterna juventud y la sabiduría por la vía de las ciencias.


Estamos de acuerdo con Federico Villalobos en que la gran escena es el alegato valiente y quijotesco de alquimista ante el tribunal de la Inquisición, alegato emocionante y aleccionador para estos días en los que nada vale la pena para que lo defendamos.


Una novela para disfrutar, para soñar. Una novelita a la vieja usanza de las grandes aventuras como “El final de Norma” de Pedro Antonio de Alarcón o “Kim” de Kipling por su brevedad. Caben a pesar de las pocas páginas de esta novela un universo complejo y perdido ya que inició Irving sin saberlo y que sería el precedente magnífico de sus célebres “Cuentos de la Alhambra”.



Pedro Crenes Castro


FAMA. Daniel Kehlman
21/12/2009 11:12:38

Título: Fama


Autor: Daniel Kehlman


Traducción: Helena Cosano


Editorial: Anagrama


Págs: 192


Precio: 15 €



¿Quiénes somos? Parece que esta pregunta que nos venimos repitiendo desde el inicio de los tiempos sigue sin encontrar una respuesta satisfactoria, como se encarga de demostrarnos Daniel Kelhman con «Fama». Gracias a las nuevas tecnologías, el ser humano hoy más que nunca – aunque siempre ha sentido la necesidad de ser otros –, puede permitirse la multiplicidad vital, trazar distintas líneas a través del espacio y el tiempo, retomar viejas amistades o crear nuevas con seres de los que quizá sólo sepamos un nick.


Pero la pregunta trasciende la experiencia humana para cuestionar la misma identidad de la obra. ¿Qué es «Fama»? ¿Nueve relatos que se van autorrelacionando? ¿Una novela con nueve capítulos? La solapa del libro, donde podemos encontrar la biografía del autor, me dio una pista que he seguido y que me ha aclarado muchos aspectos de esta obra.


Allí dice que «Fama» “se adentra en el territorio del relato posmoderno con nueve historias que sumadas forman una «novela sin protagonista»”. Relato posmoderno, ahí estaba la clave. Y es que «Fama» puede ser catalogada, perfectamente, como una novela posmoderna, siendo la primera de las características de este tipo de relatos, precisamente, la hibridación genérica (Zabalgoitia, 2007)[1].


Una segunda característica es la función de los personajes, que aunque convencionales en apariencia, suelen tener “un perfil paródico, metaficcional e intertextual”. No encontramos un protagonista de «Fama», sino una serie de personajes que, de forma coral, van apareciendo y desapareciendo a lo largo del texto. La función de este “personaje colectivo” es reflejar nuestra sociedad, en un amplio espectro, desde el actor y escritor famoso al informático anónimo obsesionado con los foros en internet. Encontramos parodia, encontramos metaficción (“en cuanto invita a la autorreflexividad, a la autocrítica”) y encontramos intertextualidad, pues los personajes van desvelando su forma de ser, normalmente, no en las historias que protagonizan, sino en sus apariciones en otros textos.


Una tercera característica, el papel del lector, un papel privilegiado, pues es el lector el que da sentido al conjunto, pues es el único que posee todos los datos, todos los detalles, el único que tiene una visión global. A diferencia de los autores omniscientes, Kehlman abdica de su posición a favor del lector.


Una cuarta es el carácter innovador, “un más allá de la norma literaria establecida, una clara búsqueda de la experimentación […] además de un marcado carácter lúdico y metaficcional […] creación de mundos posibles únicos, alternativos al mundo real, y muy a menudo contradictorios a éste” (Zabalgoitia, 2007). Quien lea «Fama» comprobará cómo cumple con esta característica.


Y una quinta y última: el final de las historias. Entramos en el terreno de las interpretaciones varias. No representan la realidad a la manera clásica, ni la niegan como los relatos modernos, sino que presenta realidades posibles, de una manera abierta, “para que cada lector la asuma y decodifique con sus propias competencias”.


Durante la lectura de «Fama» no pude evitar acordarme de películas como «Pulp Fiction» o «Babel», por la estructura fragmentaria, por la forma elegida de narración. Es una experiencia intelectualmente excitante, que puede gustar más o menos, pero que seguro no deja indiferente a ningún lector. Una novela que refleja, de una forma excelente, el momento en el que ha sido producida.



Raúl Rubio Millares







[1] ZABALGOITIA, M. (2007), en http://bilboquet.es/B7REAL/PAG/GLENDA.html. Este artículo sintetiza de forma muy clara las características referidas. Es muy recomendable su lectura para todos aquellos que deseen profundizar en el tema, pues cuenta con una amplia bibliografía.


NOTICIAS/PROMOCIÓNATE. Dicciembre 2009 (III)
17/12/2009 11:16:59

EDICIONES ZEPPELIN


Rafael Rossello se ha puesto en contacto con La Biblioteca Imaginaria para darnos a conocer, entre otras cosas, su sello editorial. Aquí van sus palabras:


Ediciones Zeppelin, sello editorial de Marbella Zeppelin, se ha creado con la idea de dar oportunidad a los miles de escritores que hay en España, y fuera de España, de que puedan ver sus obras publicadas y distribuidas por toda nuestra geografía.
Para ello Ediciones Zeppelín se constituye como coeditora de todas estas obras haciendo, al mismo tiempo, al autor partícipe de este sello editorial.
Ediciones Zeppelín ofrece a los autores hacerse cargo de la maquetación, diseño, impresión, gestiones de ISBN y depósito legal de la obra, asesoramiento y distribución por toda la geografía española. Es decir, el autor se convierte en editor de su propia obra, pero amparado por una editorial que, como es obvio, tiene firmado un acuerdo con una importante distribuidora para que esa obra esté en los principales puntos de venta de España. Lógicamente el autor, al ser coeditor de su propia obra, no se reduce a cobrar los derechos de autor, que como sabes son mínimos, sino que cobra un tanto por ciento importante del precio de venta del libro al público con lo que se le puede asegurar la recuperación del capital que ha invertido en su edición si la obra se vende normalmente.


Es más o menos, por decirlo con otras palabras, la asociación del autor a la editorial para esa obra determinada.


El costo obviamente depende del número de páginas, por lo que se hace un presupuesto. Las ediciones son de 1500 ejemplares y, como ya te he dicho, distribución a nivel nacional.


Más información en rafaelrossello@hotmail.com



RODRIGO FRESÁN EN EL PÚBLICO LEE


El escritor argentino Rodrigo Fresán, autor de “El fondo del cielo” (Editorial Mondadori), es el invitado al programa EL PÚBLICO LEE, que presenta Jesús Vigorra y que se emite el domingo 20 de diciembre en CANAL SUR 2 a partir de las 19:30 horas. Más información del programa en http://blogs.canalsur.es/elpublicolee/


Si quieres ver EL PÚBLICO LEE en internet, entra en http://www.radiotelevisionandalucia...es/tvcarta


En este momento en televisión a la carta se pueden ver los programasde EL PÚBLICO LEE en los que estuvieron como invitadosaMichael Jacobs, con "De la Alhambra a Tombuctú";Andrés Neuman, con "El viajero del siglo", Ángeles Caso, con "Contra el viento" yEmilio Lledó, con "Ser quien eres".


En la sección Este mes de Televisión a la carta, durante todo diciembre, contamos con el programa emitido en marzo de 2004 en el que estuvo como invitado Antonio Muñoz Molina, con su obra "Ventanas de Manhattan".


Para colgar tus vídeos con tus opiniones literarias, entra en www.youtube.com/user/elpublicolee


EMISIONES DE EL PÚBLICO LEE TEMPORADA 2009-2010


Canal Sur 2 -Domingos, 19:30 horas; Redifusión: Miércoles, 01:30 horas (madrugada del martes al miércoles) y Miércoles, 11:00 horas


Andalucía TV - Sábados, 20:00 horas


TV a la carta (internet): www.radiotelevisionandalucia.es/



Presentación de DANIELA EN CUARTO MENGUANTE en GRANADA


El jueves 17 de diciembre, a las 20.30 horas, tendrá lugar en la sala cultural de la Librería Gala (Almona de San Juan de Dios, 15 - Granada) la presentación del libro Daniela en Cuarto Menguante, obra de la autora granadina Sonia Ruíz editada por Arcopress (grupo Almuzara) que supone la segunda entrega de las aventuras de la joven granadina Daniela.



PRESENTACIÓN DEL PREMIO DE POESÍA ERÓTICA ATENEO GUIPUZCOANO


El jueves 17 de diciembre, a las 19.30 horas tendrá lugar en la Biblioteca Manuel Alvar (C/Azcona, 42 – Madrid) la Presentación del Premio de Poesía Erótica Ateneo Guipuzcoano, el cual ha recaído en la autora Fátima Frutos por su obra “De carne y Hambre” (publicado por Hurga y Fierro Editores).


IBN GABIROL.CABALLERO DE LA PALABRA. Ibn Gabirol
17/12/2009 11:12:35

Título: Ibn Gabirol. Caballero de la palabra


Autor: Ibn Gabirol (edición de Eduardo Paniagua)


Editorial: Almuzara


Págs: 64 + cd


Precio: 20 €



La editorial Almuzara vuelve a regalarnos dentro de la “colección poesía y música” otra verdadera joya interartística, ya que en ella se conjugan de manera brillante no sólo la poesía de uno de los grandes místicos hispano-hebreos con la genial interpretación que Eduardo Paniagua hace de la música española medieval, sino también un recorrido iconográfico de enorme valor documental y artístico.


Si bien, tal y como defendía R. Wellek, “hemos de entender la suma total de las actividades culturales del hombre como todo un sistema de series que evolucionan por sí mismas, cada una con su conjunto de normas propias, que no sean forzosamente idénticas a las de la serie vecina”, en este recital musicado de la poesía de Ibn Gabirol todo parece formar un deleitable cuadro de simultaneidades.


Nacido en Málaga en 1021, Abu Ayyub Sulayman ibn Yahia ibn Gabirol es uno de los más grandes poetas de la Edad Media, siendo a la vez un gran desconocido. Su poesía, tapizada de ideas neoplatónicas y místicas, es tan elevada como sus tratados filosóficos (La Fuente de la Vida o el Libro de la corrección de los caracteres). En sus composiciones poéticas podemos admirar profundidades que sólo algunos “elegidos” pueden evocar (“En mi alma se encuentra encerrada la esfera del cielo/ y la esfera del mundo en aquella se encuentra guardada”).


Por su parte, Eduardo Paniagua, con un gran número de libros, recitales y exposiciones a su espalda, nos regala una muestra de la mejor música medieval. Es autor de varios adaptaciones literarias y musicales como la que aquí presentamos (concretamente las relativas a Rumi, Ibn Arabí y Rabindranath Tagore) además de otras interpretaciones de música clásica especialmente del periodo andalusí (Morada del corazón, Maimónides, El agua de la Alhambra, Cantigas de Toledo, Elogio a la muerte de Salah Bey, etc.). Al genio y la experiencia del autor hay que añadir la voz enigmática con la que Grian recita los poemas de Ibn Gabirol y una colección de imágenes del pueblo judío de Sefarad sacadas de los mejores museos, fondos universitarios y archivos históricos y patrimoniales, cuya belleza sólo es comparable a los contenidos que ilustra.


Esta selección de música hispano-judía está articulada en torno a una bipartición que atiende a “dos estados de escucha” como el propio autor nos advierte: de 1 a 6 responden a los llamados Estados de contracción o Desfallecimiento por la ausencia del Amado (según la mística sufí), mientras que de 7 a 14 responden a los Estados de expansión o Gozo de la Presencia del Amado.


En un estado en el que la sublimación artística no deja lugar a otro tipo de entendimiento que no sea el mero deleite, tal vez la razón nos pregunte “asombrada” lo mismo que le preguntó a Ibn Gabirol: ¿por qué queremos “volar hacia las esferas”?.


Ya nos lo advertía su sobrenombre, Ibn Gabirol “Caballero de la Palabra”.



David Porcel Bueno


LA ÚLTIMA COSTA. Franciso Brines
17/12/2009 11:10:46

Título: La última costa


Autor: Francisco Brines


Editorial: Tusquets


Págs: 104


Precio: 9,62 €



No voy a extenderme mucho, puesto que Francisco Brines tiene ya una posición sólida en la poesía española y ha tenido y tendrá mejores críticos literarios que yo, que sólo busco expresar algunas de las sensaciones que me ha producido esta muy particular obra suya. Imbricado (perdón por el maquinesco adjetivo) un poco a la fuerza en la Generación de los 50, ha sido siempre antes que social: vivencial, íntimo, con una lírica desolada pero límpida. En su poemario “La última costa” encontramos la serena melancolía que es particular en Brines, el eterno juego que nos plantea con el tiempo y con lo ya perdido. Pero ahora es diferente: ya no se trata de la juventud o de la belleza perdida en el recuerdo; se trata de un presente que también se nos pierde entre las manos. He aquí el óxido, el veneno del tiempo que ni siquiera la muerte ni tampoco la fe pueden curar. En sus poemas se busca amar el cansancio de ese último presente, el resuello de ese oleaje en la última costa, como una forma de olvido también; por ello el pájaro se convierte en un símbolo recurrente.


Nunca, por otra parte, Brines nos ha proporcionado, salvo en este último trabajo, una visión tan oscura de la existencia, o mejor dicho: de esa vida que supuestamente ya está hecha (¿la madurez?) pero que sin embargo no llena, hasta el punto de que, ante el espejo, continúas preguntándote quién eres. Baste sacar a colación el poema titulado “Metáfora de un destino” del cual extraigo los que creo los versos más representativos:



Hay que seguir, una vez más, la sombra


por el nocturno callejón,


y al desaparecer la sombra en lo más negro,


en la abyecta humedad de los orines,


llegar a ella con miedo, en la anulada oscuridad,


y después esperar, en un minuto vacío que es eterno,


el temblor del placer a la espalda del mundo


para afirmar la vida…



Esta sombra sobre sombra, esta antagonía vital le aleja no sólo de su generación (si alguna vez la tuvo) sino también de posiciones estéticas suyas anteriores y lo acerca, sin embargo, a una actitud más moderna pero sin excesos de actualidad, por supuesto. El lenguaje poético de Brines siempre ha sido como un susurro en mitad de un jardín. Quizás ahora ese susurro nos diga al oído algún secreto helado sobre la vida que antes no nos decía. Un secreto sombrío y molesto. Puesto que ahora ya no quedan ascuas y la ceniza es mucha, ¿quién puede atreverse a negarse a oír ese secreto?


Esto es todo (y nada) lo que quería decir sobre la que posiblemente sea la obra más radical del autor de “El otoño de las rosas” e “Insistencias en Luzbel”.



José Leandro Ayllón


SIETE POETAS VASCOS. Varios autores
17/12/2009 11:09:39

Título: Siete poetas vascos


Coordinador de la edición: José Ángel Irigaray


Editorial: Pamiela


Págs: 162


Precio: 18 €



“Es algo difícil de explicar”. El pasado domingo realizaba quien escribe esta afirmación en una red social de Internet mientras seguía la final de ‘bertsolaris’ que tuvo lugar en el Bilbao Exhibition Center de Barakaldo ante 14.500 espectadores; una cifra difícilmente digerible para los que están acostumbrados a que un recital de poesía sea un encuentro endogámico de veinte personas en el que se sirve la merienda y se recuerdan tiempos mejores. Y eso que para los que desconocen la lengua vasca (es el caso), un concurso de ‘bertso’ podría pasar por una declamación monótona, y levemente musicada, de frases que el público parece seguir con expectación, y media sonrisa, y aplaudir estruendosamente de vez en cuando, se entiende que cuando el recitador ha conseguido una rima especialmente afortunada. Pero por supuesto el ‘bertsolarismo’ es mucho más. En primer lugar, la expectación que despierta entre las personas de clase popular da la medida de algo que acertadamente se recuerda en la introducción de esta antología, la afición de los vascos por la poesía, particularmente oral, y la consideración que el bardo tiene en Euskadi frente a otras partes de la península donde siempre fue un proscrito.


‘Siete poetas vascos’, sin embargo, trata de poner luz en el páramo de la poesía escrita vasca. Páramo, por lo menos, hasta el siglo XX, precedido por algunos ilustres antecesores que tratan de seguir las corrientes literarias que conforman las poéticas nacionales más potentes del continente: la francesa, la alemana, la inglesa y la española. Pero frente a la vitalidad de la poesía popular, oral, que se crea y alimenta de pueblo en pueblo, la poesía escrita en euskera deberá esperar al siglo XX, y particularmente a su segunda mitad, para florecer y poder competir en calidad y variedad con la de cualquier otra literatura. De ello habla bien este florilegio, de poetas que sin perder de vista el sustrato local del que se alimentan (poemas de la tierra, profundamente intensos y personales) a la vez dialogan con los movimientos líricos de la modernidad. Parten en muchos casos de sus inicios musicales (es el caso de Xabier Lete) y se alimentan de nombres como T.S. Eliot, Dylan Thomas, Kavafis, Pessoa, Rilke, pero también de las letras y ritmos del rock and roll, por ejemplo, aunando el pasado rural con el presente urbano y amalgamando las letras de los cantautores con los poemas.


La plantilla de esta escueta antología (apenas medio centenar de poemas) es, a primera vista, impresionante: Luigi Anselmi, Bernardo Atxaga, Jon Gerediaga, Tere Irastortza, Xabier Lete, Xabier Montoia y Joseba Sarrionandia componen un plantel lírico “destacado y significativos en el campo de la lírica vasca actual”, como recuerda el compilador José Ángel Irigaray. Sin embargo su presencia sorprendente, y algo trashumante, desvela también la principal debilidad de la selección. La propia editorial reconoce, en un arrebato de sinceridad que le honra, que el único criterio seguido en la compilación ha sido que los autores hubieran “publicado parte de la obra en Pamiela”, lo cual supone a la postre unir a escritores de estilos, trayectorias, edades e incluso ideologías diferentes en un solo volumen que acaba provocando cierta dispersión y confusión.


Por otra parte, frente a la acusación que una escritora vasca lanzaba hace poco desde un periódico de que en Euskadi los ‘intelectuales’ habían decidido darle la espalda al llamado ‘conflicto vasco’, el lector de estas páginas encontrará en ella poemas políticos, vivamente políticos, incluso irreverentemente políticos, como es ese poema de Sarrionandia titulado ‘Literatura y revolución’ en el que se pregunta retóricamente de qué sirve la cultura en las cárceles donde se practica la tortura, o ‘Zeitung’ en el que Xabier Montoia lee en un periódico alemán la frase “Baskenland; zwölf morde” y afirma que, aunque se desconozca una lengua, ese par de palabras “es suficiente” para transmitir el horror de los muertos en la inacabable espiral vasca de dolor y violencia.


Pero junto a ello, la mayor parte de la lírica de estos poetas (narrativa, muy contemplativa, agriamente sincera y directa en sus motivos y estructuras) contiene una visión disociada de la vida, de un mundo tradicional (rural y eterno) que se va irremediablemente y es sustituido por otro impersonal (urbano y fugaz) en el que el hombre no encuentra su ser. Jon Gerediaga habla en ‘La estirpe de Tántalo’ de “tímidos saludos entre dos desconocidos”, de la aparente necesidad de que el mundo “estuviera más cerca” y Atxaga, en un emotivo poema, cuenta la aventura de un erizo que conoce todas las palabras necesarias para su superviviencia (águila, caracol, lombriz, insecto, araña), pero que desconoce el peligro que supone la nueva carretera que han trazado frente a su morada y muere atropellado. Por si eso fuera poco, Luigi Anselmi viene a reclamar en ‘Anarquía’ que el mar y la tierra se levanten contra su creación y ahogen “de una vez por todas la tierra y su semilla pestilente”.


Leía esta antología con el fondo del concurso de ‘bertsolaris’ y pensé también cuánto había en ellos de afinidad y cercanía a la poética tradicional vasca, a esa fugacidad del verso que nace dispuesto para vivir y morir en el aire. En muchos poemas se nos recuerda que lo que no existe “es lo fundamental”, se nos avisa de lo efímero de la belleza. ‘Siete poetas vascos’ puede ayudar a los que han crecido traumatizados por la servidumbre que la poesía escrita impone por dejar la impronta de versos destinados a trascender a dejar de preocuparse y disfrutar del hecho creativo libre, de la alegre belleza natural que surge, simplemente, al detenerse y contemplar “aquellos grandes soles de poniente/al final de dorados veranos/ahora perdidos para siempre”. La poesía vasca ofrece siempre al lector que se acerca a ella una lección de sencillez.



Iván Alonso


LADRONES DE BICICLETAS. Luigi Bartolini
17/12/2009 11:07:57

Título: Ladrones de bicicletas


Autor: Luigi Bartolini


Traducción: Pepa Linares


Editorial: Sajalín Editores


Págs: 184


Precio: 15,50 €



Seguro que tú, que comienzas a leer esta reseña, has sufrido alguna vez en tu vida cualquier tipo de robo. El hurto, por mínimo que sea, deja siempre un mal sabor de boca, esa sensación de impotencia y rabia al descubrir el engaño y, en consecuencia, unas terribles ganas de resarcirte. Normalmente la cosa acaba en la consiguiente denuncia ante la policía, a la espera de que el objeto te sea devuelto. ¿O no? ¿Acaso te atreverías a seguir por todos tus medios al ladrón para recuperar el bien sustraído? ¿De verdad serías tan osado como Luigi Bartolini tras sus Ladrones de bicicletas?


En fin, amigos, este es el caso: Luigi Bartolini deja un momento su bicicleta a la puerta de un comercio romano cuando un ladrón se monta en ella y se fuga tan frescamente arropado por sus astutos compinches. Bartolini ya posee otra bicicleta, y sabe lo difícil que será encontrar la sustraída en las calles de una Roma tremendamente empobrecida, donde el robo y posterior venta de bicicletas está tan al orden del día como otros delitos; aún así, el escritor decide no darse por vencido hasta recuperar su medio de transporte. ¿Crees que lo conseguirá?


El protagonista de esta historia que podríamos tomar por novela si no se nos señalara continuamente que se trata de una aventura real, narrador y al mismo tiempo escritor no es otro que el propio Luigi Bartolini, un hombre osado que se define a sí mismo como escritor (poeta, se llama también a veces), periodista (y resalta su valentía a la hora de condenar al fascismo cuando éste era el movimiento imperante), filósofo y pintor. Bartolini, como pronto descubriréis, no escatima en medios a la hora de contarnos las cosas tal y como fueron en los días que pasó buscando su bicicleta por las peores calles de Roma. Además, este ser sin igual tampoco presenta reparos a la hora de describirse como individuo con todo lujo de detalles, de manera que es muy probable que lleguéis a la misma conclusión que yo: Bartolini es todo un personaje en sí mismo, un pícaro no sólo capaz de ir tras los bandidos hasta el fin del mundo si hace falta, sino también de, como sabremos al final de la obra, de enzarzarse en una disputa con el director Vittorio de Sicca, el encargado de llevar esta otra a la gran pantalla. Y es que Bartolini no era hombre que pudiera callarse cuando algo no le parecía correcto, y si bien la película del director italiano conservaba el título de la obra del escritor, no se parecía en mucho a la historia original que saliera el puño y letra del autor (cosa que no me extraña en absoluto, ya que he constatado que, por desgracia, es lo que suele pasar con las adaptaciones de obras escritas al cine).


Volviendo a la obra literaria que nos ocupa, os diré que gracias a la ágil pluma de tan soberbio escritor, de este audaz hombre carente de modestia y con más de un defecto que no pasaría desapercibido en nuestros días, no sólo disfrutaremos de un rato de lo más entretenido entre sucias callejuelas y pillos rateros, sino que también, y más importante, conoceremos la realidad de un país empobrecido, y más concreto el de una ciudad, la de Roma, donde los burgueses son continuamente asaltados por los ladrones, las muchachas humildes no tienen otra salida que ofrecer su cuerpo a los soldados de todas las nacionalidades y colores, y la policía es tan paleta y corrupta que casi sería mejor que no existiera. No podemos olvidar que estas cosas sucedieron en el pasado, pero que, además, y esto es lo más terrible, aún suceden hoy en día. Así, pues, adentrémonos (yo diría que es casi una obligación que tenemos los lectores) en obras como ésta para aprender y no repetir los errores.


A mí me robaron la cartera una vez y ni por asomo se me ocurrió ir a buscar al ladrón. No sé si hubiera sido algo tan inútil como temerario, prefiero ni pensar en ello. El caso es que suena insólito, más hoy en día, aventurarse a perseguir a los pillos. Pero si Luigi Bartollini no lo hubiera hecho, nunca hubiera escrito Ladrones de bicicletas, una pieza imprescindible del neorrealismo italiano que hoy os recomiendo.



Cristina Monteoliva


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