Francisco de Paula Santander

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Francisco de Paula Santander
Francisco de Paula Santander

Coat of arms of Gran Colombia (1821).svg
2º Presidente de la Gran Colombia[1]
1819 – 1827

Escudo de la Nueva Granada.svg
2º Presidente de la República de la Nueva Granada[1]
7 de octubre de 1832 – 1 de abril de 1837
Precedido por José María Obando
Sucedido por José Ignacio de Márquez

Datos personales
Nacimiento 2 de abril de 1792
La Villa del Rosario de Cúcuta, Virreinato de Nueva Granada
Fallecimiento 6 de mayo de 1840 (48 años)
Bogotá, República de Nueva Granada
Profesión Militar

Francisco de Paula Santander (Villa del Rosario, 2 de abril de 1792[2] - Bogotá, 6 de mayo de 1840), estadista, jurista, revolucionario, militar y político, prócer de la Independencia de Colombia.[3]

Es conocido como "El Hombre de las Leyes".[4] y el "Organizador de la Victoria". Fue Vicepresidente de la Gran Colombia en el período de 1819-1827 (encargado del poder ejecutivo) y Presidente de Nueva Granada entre 1832 y 1837.

Su padre fue Don Juan Agustín Santander y Colmenares -quien había sido gobernador de la Provincia de San Faustino de los Ríos y cultivador de cacao en sus posesiones rurales- y su madre Doña Manuela Antonia de Omaña y Rodríguez.[5]

``Declaro ser un ciudadano de la Villa de Rosario de Cúcuta. Es mi ideosincrasia, lo llevo en la sangre. He forjado aquí mis ideales, mis pensamientos y los defenderé hasta el punto de entregar mi vida (...) Digo esto para desmentir a mis enemigos que han querido negar hasta mi identidad.´´
Francisco de Paula Santander

Contenido

[editar] Primeros años y carrera militar

General Santander. Boceto de Helen Bedout, 1919.
Espada de Francisco de Paula Santander.

Su infancia transcurrió en la comodidad de las haciendas de café, caña de azúcar y cacao que poseía su padre, quien fue gobernador de la Provincia de San Faustino de los Ríos, y descendía de una antigua familia de militares y funcionarios.

En 1805 viaja a Bogota a estudiar en el Colegio Mayor de San Bartolomé. Obtiene la Beca bartolina en 1805 y el grado de Bachiller en Filosofía en 1808, casi culminando sus estudios de Derecho en la Universidad Santo Tomás, en el año 1810, cuando en las calles lo sorprende la Guerra de Independencia.

Ingresó como recluta voluntario en las filas patrióticas y recibió el rango de subteniente-abanderado del batallón de guardias nacionales. Fue parte de la Inspección Militar, de la comisión de Guerra en la Junta Suprema y colaborando con el ascendido a general Antonio Baraya en la campaña del Norte y en la guerra de la federación contra las fuerzas centralistas de Cundinamarca después de haber anexado Mariquita en sus filas, siendo ascendido sucesivamente a teniente y capitán, en menos de un mes (1812) fue herido y hecho prisionero durante el asedio a Bogotá por las fuerzas centralistas al mando de Antonio Nariño, quien lo libera para enviarlo a servir en la campaña del general Bolívar en el norte. En 1813, ya ascendido a sargento mayor, Bolívar le encomendó la defensa de los valles de Cúcuta, donde fue vencido por los realistas aunque les provocó un verdadero dolor de cabeza y tuvo victorias a pesar de la inferioridad cuantitativa o cualitativa, defendiendo o recapturando los valles de Cúcuta y parte de Venezuela, hasta la batalla de Cachirí donde mandó la vanguardia y la descubierta, y donde el general Custodio García Rovira gritó "Firmes, carajo", tras lo cual se vincula a la guerra en Venezuela haciendo y acompañando a Bolívar en la campaña de los Llanos de Caracas, además de hacer la de Barinas, de la Guayana o Apure, y contiendas como Calabozo, El Sombrero, La Puerta o el Rincón de los Toros.

En 1813 Santander no participó en la Campaña Admirable, permaneciendo en la población de La Grita, que había capturado por asalto, en apoyo al coronel Manuel del Castillo el cual se declaró en rebeldía en una campaña que desafió cualquier cálculo racional, pero quedó sorprendido por el genio de Bolívar y cubrió tenazmente la retaguardia cuando la campaña terminó en estrepitoso fracaso por factores como la logística, la contraofensiva de los batallones españoles o la falta de entusiasmo de la juventud comparada con la neogranadina. En 1814 se convierte en coronel y desde 1816 participa en el repliegue del ejército libertador en los llanos, si bien dura poco en la comandancia de este ejército debido a la resistencia de los soldados llaneros a ser dirigidos por un militar ajeno a la región y que previamente había rechazado por considerarse incompetente para dirigir a los llaneros rebeldes a la disciplina militar. Pero entonces de acuerdo con el nombramiento de Páez enterró su espada en el suelo, declaró que prefería morir con ella enterrada antes que consentir que el nombramiento no fuera hecho adecuadamente y se ganó cierto respeto que también ganaría luchando al lado de Páez. Fue comandante de la segunda brigada de caballería, venciendo en El Yagual donde fue crucial, cargó violentamente y también lucharía lanza en mano en la campaña de los Llanos. En 1818 es ascendido a general de brigada, y con experiencia como oficial de Estado Mayor y comandante, mandando entre otros los batallones "Piar", "Apure" y "Bajo Caroní", la 2a brigada de caballería o la 1a división de línea del Bajo Caroní se le encomienda reorganizar las fuerzas en Casanare para la ofensiva final.

Después de acciones como Termópilas de Paya, Pantano de Vargas o Gámeza, donde fue herido al frente de las tropas, y el cruce de Pisba, con su ejército fue la pieza definitiva en el triunfo de Bolívar en la Batalla de Boyacá en 1819, donde rodeó al enemigo, lo persiguió y lo aplastó evitando que pudiera reorganizarse; se le premió con el rango de general de división, y es desde ese momento en que recibe el título de "Organizador de la Victoria" por la forma como logró estructurar y disciplinar las filas que tres años atrás le habían dado la espalda, y las había convertido en el ejército más efectivo de los que participaban en las batallas de la independencia. Además de comandante de compañía, de batallón, de brigada y de división, antes de ser relevado del mando para asumir la Vicepresidencia y el Poder Ejecutivo en ausencia del Libertador, era comandante del cuerpo de ejército de vanguardia y, posiblemente, habría podido ser jefe de Estado Mayor del Ejército Libertador en el Perú cuando "Electo Vicepresidente de Colombia, a la sazón de hallarme en Bogotá a más de 100 leguas de Cúcuta, formé la resolución de renunciar el destino y acompañar al general Bolívar en calidad de Jefe de Estado Mayor General del Ejército Libertador en Quito, como me lo había ofrecido. Me puse en marcha para Cúcuta a hablar con el general Bolívar, que debía venir de Maracaibo, y llegamos casi simultáneamente. Le impuse al efecto de mi resolución […] Bolívar me manifestó su resolución de irse a la Campaña del Sur renunciando a la Presidencia: le obligaba a ello su convicción de no poder gobernar con la Constitución decretada por el Congreso, su genio que lo llamaba al campo de batalla, y los disgustos que le habían causado personalmente en algunas sesiones del mismo Congreso. No pude, ni debía convenir en que no aceptase la Presidencia, e hice todos los esfuerzos imaginables por disuadirlo de tan fatal resolución. Al fin me intimó que la aceptaría si yo aceptaba la Vicepresidencia, y de ningún modo en el caso contrario; a tan fuerte condición, de la cual me hizo un grato recuerdo en carta de Lima que existe en mi poder, yo no debía resistir; aceptamos nuestros nuevos destinos y prestamos juramento correspondiente; él partió de Cúcuta para Bogotá a disponer los preparativos de su campaña, y yo empecé a ejercer las funciones del gobierno auxiliado de los conocimientos y respetabilidad de los secretarios nombrados a solicitud mía, y para cuya admisión los había interesado particularmente".

[editar] La vicepresidencia de la Gran Colombia

Testamento de Francisco de Paula Santander: Declaro que nací en Villa del Rosario de Cúcuta, de matrimonio legítimamente contraído entre mis padres don Juan Agustín Santander y Colmenares y doña Manuela de Omaña, ya difuntos ambos así como sus ascendientes de familia nobles, que bajo el gobierno Español obtuvieron destinos públicos de honor y distinción. Digo esto para desmentir a mis enemigos que han querido negar hasta mi nacimiento.

Conseguida la independencia es elegido vicepresidente (gobernador) de Cundinamarca, departamento de la Gran Colombia que por ese entonces incluía todo el territorio de la actual Colombia, y desde esta oficina fue el encargado de hacer valer y respetar a las nuevas autoridades republicanas, que eran vistas por muchos como un intento más de independencia que sucumbiría a la metrópoli como le había ocurrido a la Patria Boba. Luego de conseguir el consolidamiento de la autoridad en el territorio de la Nueva Granada, fue ascendido a la vicepresidencia de toda la Gran Colombia en 1821, un cargo que había sido desempeñado infructuosamente durante esos dos años por Francisco Antonio Zea, Antonio Nariño, José María del Castillo y Rada y Germán Roscio, y cuya dificultad radicaba en que acarreaba la jefatura del Estado y del gobierno del país debido a la ausencia del presidente titular, Simón Bolívar, por las guerras de independencia de Ecuador, Perú y la futura Bolivia. Sin embargo, fue más un obstáculo para la campaña, pues la mezquindad que lo caracterizaba en su vida personal se extendió para la administración estatal, negándose repetidamente mediante subterfugios legales a enviarle al libertador los dineros y soldados que éste necesitaba, al contrario, prefería organizar sus propias fuerzas contra posibles reconquistas que llegasen del norte y los apoyos económicos y militares que Bolívar le solicitaba para la campaña de liberación del Perú terminaron llegando a pesar de las necesidades, la economía o la amenaza de la Santa Alianza y obteniendo la aprobación legislativa, sin la cual la independencia de América siempre estaría en riesgo como él mismo declaró al Congreso. Por supuesto, Bolívar nunca aprobó los manejos turbios del empréstito inglés entre otras cosas necesario para el levantamiento de la marina y el clientelismo con el que Santander repartía puestos y beneficios para sí mismo y sus partidarios aunque es interesante observar el gobierno, la administración y el estado. Y además de improvisar y exigir recursos para hacer la guerra al tiempo que (re)construía el país, llegando a escribirle a Bolívar que "hoy me he convertido en Arismendi", y Joaquín Tamayo sostiene que "Para darnos cuenta de la magnitud de la obra santanderista, basta examinar las circunstancias pecuniarias de la Nueva Granada en 1820: el desagrado de sus habitantes a pagar la campaña de Venezuela. El Ejército Libertador se cubría de gloria, mas esa sucesión de triunfos fue posible porque había en el gobierno un hombre lo suficientemente poderoso para satisfacer exigentes necesidades, cobrar los impuestos, y a mano fuerte –llegado el caso– sacar de donde no existía 10 o 20 mil pesos para alimentar a los guerreros. Se ha dicho que Santander fue el burócrata perfecto, mezquino y avaro, pero se olvida que la guerra de la Independencia se hizo como todas las guerras del universo, con dinero, y nada más difícil que convencer a los contribuyentes […] No se engañó Santander respecto a los santafereños. Jamás le perdonaron que tomara sus onzas para vestir al Ejército Libertador, y fue tal su odio, que todavía a fines del siglo XIX le cubrieron de agravios los descendientes remotos de esos comerciantes de Santa Fe", en esta vicepresidencia sostuvo enfrentamientos desde su pasquín El Patriota con Antonio Nariño y su pasquín Los Toros de Fucha lo que puso a prueba al Hombre de las leyes frente a la libertad de prensa ejercida por El Precursor. Durante esa época fue acusado duramente de colaboración en un desfalco a la nación, particularmente por el empréstito obtenido del gobierno británico con una larga historia detrás desastrosa para la deuda externa. A diferencia de años posteriores, el periodismo no sería peligroso de ejercer. Aunque enemigos políticos y militares no corrían con la misma suerte, siempre se le vinculó con el asesinato de Antonio José de Sucre y con la conspiración que pretendía la muerte de Bolívar.

También una mañana de 1819, con "una frialdad que crispaba el alma", sin que le temblara la mano al firmar la orden y sin parpadear, presente ordenó fusilar en la Plaza Mayor al general José María Barreiro con 38 compañeros, no solo temiendo un golpe de mano, sino aplicando la Ley del Talión. Uno de ellos, un civil chapetón llamado Juan Francisco Malpica que había manifestado satisfacción por las ejecuciones en la época de Terror y se había refugiado en la catedral creyéndose protegido desde donde pronosticó el regreso del Mariscal de Campo Pablo Morillo, previa confesión por un sacerdote, Santander ordenó fusilarlo en el acto. Barreiro era el mismo que derrotado en la Batalla de Boyacá, le envió al general Santander su diploma e insignias de masón de alto grado creyendo que era hermano, pero el general neogranadino solamente respondió: “¡La patria por encima de la masonería!”. Hacía mucho apoyando la guerra a muerte de Bolívar, mientras éste intentaba ponerle final antes de Santa Ana y Sámano ejecutó a los prisioneros de Portobelo en la expedición a Panamá (aunque Santander no lo sabía o al menos lo presentía, conocía las ejecuciones en la época de terror como Torres entre otros y la guerra como Gámeza entre otros), el cruel e injusto acto fue repudiado por Bolívar, que le dijo "…Nuestros enemigos no creerán a la verdad, o por lo menos, supondrán artificiosamente que nuestra severidad no es un acto de forzosa justicia, sino una represalia o una venganza gratuita. Pero sea lo que fuere, yo doy las gracias a V. E. por el celo y actividad con que ha procurado salvar la República con esta dolorosa medida…", y por la mayoría de los granadinos, cuando según Laureano García Ortiz: "Santander no era dueño sino del suelo que pisaba, y por esta extensión reducida y por la delgadez e improvisación de sus Fuerzas Armadas, estaba a merced de las empresas del enemigo circundante y de los golpes de mano internos. Más de la mitad de la población granadina, como lo fue la venezolana, era francamente realista, y otra parte lo era ocultamente, en expectativa de la hora propicia para declararse. En la clase alta de Bogotá y entre el numeroso personal de los funcionarios de la Corona, y sus clientes, servidores y favorecidos, predominaban la fe y la decisión monárquica. Para tales gentes, lo sólido y permanente era el Rey; lo pasajero y efímero era la República: la autoridad era inconmovible, la libertad ilusoria. A vista de ellos, Bolívar había venido apresurado a llevarse recursos, en 40 días había recogido todo y con todo se había ido, y de eso darían cuenta también Morillo y Latorre, siempre reforzados desde España y sus Antillas […] Y tal era la realidad y tal la convicción de los militares españoles prisioneros, en libre comunicación e inteligencia con los elementos monárquicos que se ocupaban de preparar el golpe, en combinación con las caballerías de la Sabana”. En un informe para Bolívar, revisaba detalle por detalle su decisión y el efecto, y los "escritos políticos de Santander" recopilado por Jorge Orlando Melo menciona que "El general de división Francisco de Paula Santander, vicepresidente de Cundinamarca, presenta al gobierno de la República y a los pueblos del mundo civilizado los motivos y razones que lo obligaron a ordenar la ejecución de 38 oficiales españoles prisioneros en la campaña de 1819, verificada en la ciudad de Bogotá el 11 de octubre del mismo año. Bogotá, 31 de octubre de 1819".

Cuanto más considero el gobierno de usted, tanto más me confirmo en la idea de que usted es el héroe de la administración americana.
Simón Bolívar en carta a Santander en 1825.[6]

[editar] Crisis con Bolívar

Discurso de Francisco de Paula Santander.

Frente al sector civilista que Santander representaba surgió un sector militarista, renuente a aceptar los formalismos constitucionales y legales y temeroso de que el poder jurídico se sobrepusiera al heroísmo militar, en especial el representado por Bolívar. Entonces se formaron los bandos santanderista o civilista y bolivariano o militarista, lo que distanció cada vez más a los dos líderes. Pero lo que sobre todo los distanció, además de la acusación de robarse el empréstito solicitado a Inglaterra hecha indirectamente jugando tresillo, fueron los hechos a partir de La Cossiata tanto a nivel político como personal.

En 1826 tras su regreso victorioso, se confirmó la elección de Bolívar como presidente y Santander como vicepresidente, pero las diferencias habían llegado a ser muy profundas, al punto de que los bolivarianos respaldaban la implantación de la constitución boliviana en la Gran Colombia, constitución que implicaba el carácter vitalicio de la presidencia y la inexistencia de las elecciones, Santander y sus adeptos preferían mantener la constitución que se había firmado en La Villa del Rosario de Cúcuta. Curiosamente, el 28 octubre de 1827 al recibir la corona cívica el Libertador la tomó en sus manos, manifestó que el pueblo colombiano era el único acreedor a ella, se dirigió al general Santander, colocó la corona en sus sienes y manifestó que: "El Vicepresidente, como el primero del pueblo, merece esta corona".

[editar] Presidente de Nueva Granada

Casa de Francisco de Paula Santander.

En 1830 sucedieron la renuncia y muerte de Bolívar y la disolución de la Gran Colombia, y resultando en el poder el sector civilista, se decidió llamar a Santander para que asumiera tras la firma de la constitución de 1832, la presidencia de la república de forma interina. Así mismo, el general fue restituido en sus honores y rangos militares, de los cuales había sido despojado cuando el destierro. La noticia de su elección presidencial la recibió estando en Nueva York, y por esto, pese a ser elegido el 9 de marzo, solo se posesionó al llegar a Bogotá, meses después, el 7 de octubre de 1832.

Santander en el billete de 2000 Pesos en Colombia.

Su mandato interino finalizo el 1 de abril de 1833, pero fue elegido como Presidente de Nueva Granada en propiedad para el cuatrienio siguiente. Durante su administración, apoyado por dirigentes de la talla de Vicente Azuero, su principal colaborador, ejerció una política de carácter liberal, como la que había ejercido siendo vicepresidente de la Gran Colombia. Su gobierno tuvo la responsabilidad de darle la estabilidad necesaria al nuevo Estado y para ello intervino fuertemente en las reformas a la hacienda y la educación, y desarrolló y fortaleció las relaciones diplomáticas del nuevo país.

[editar] Educación Pública

Estatua del General Francisco de Paula Santander en Medellín.

La principal preocupación y obsesión de Santander fue la educación pública, pues consideraba que había sido la razón de ser de la revolución y que una nación en formación necesitaba primordialmente hombres capaces de sacarla adelante, y para fortalecerla creó los llamados colegios santanderinos, dedicados no solo a la educación media (la básica se ofrecía en las escuelas) sino a la universitaria con cátedras de teología, filosofía, medicina o derecho. Muchos de los colegios creados en ese tiempo existen todavía, algunos como colegios de educación secundaria y otros como universidades. En total creo 20 "grandes colegios" en las capitales de la mayoría de las provincias. Los colegios fueron creados con un espíritu liberal y laicista, incluyendo un fuerte corte utilitarista, con base en la lectura de Bentham aunque con perspectiva crítica. Decretó universidades, colegios y centros culturales en Venezuela, Cundinamarca y Quito, la Universidad del Cauca y la Universidad Central (actual Universidad Nacional).

[editar] Economía

En cuanto a la hacienda y la economía nacional, el gobierno de Santander fue el primero en empezar a desmontar la estructura fiscal de la Colonia, al eliminar los impuestos de alcabala y los derechos de explotación (monopolio del Estado sobre la minería); si bien se mantuvo el monopolio existente sobre el cultivo del tabaco, se promovió su exportación, así como la de café y algodón, y en menor medida la del resto de productos agrícolas del país.

La uniformidad de la moneda y la primera ley que reglamentó la jubilación de los empleados públicos se lograron en 1835. Al terminar su mandato el presidente Santander tenía su casa en orden, hasta el punto que no había déficit, pero parte del cuerpo diplomático nunca le perdonó que redujera los gastos en representación republicana y simple aunque ciertamente majestuosa y elegante.

[editar] Relaciones exteriores

General Santander, por Santiago Martínez Delgado.

La preocupación principal de la diplomacia granadina fue la de lograr el reconocimiento de la nación en el exterior. Durante el mandato de Santander se continuó estimulando la marina mercante, se firmó el primer tratado de amistad con el también naciente gobierno de Venezuela (1833) y se logró el reconocimiento de la Santa Sede, convirtiéndose la Nueva Granada en la primera nación de Hispanoamérica en lograr tal reconocimiento (1835). Previamente ya había obtenido el reconocimiento de Colombia por la Gran Bretaña, los Estados Unidos y el Vaticano, lo cual obtuvo con firmeza, y también, además de conseguir el patronato en 1826 amenazó al Papa "con una organización de la Iglesia en forma absolutamente independiente de Roma".

[editar] Oposición

El dotar a los colegios de textos del liberal inglés Jeremías Bentham y las medidas abiertamente liberales que empezó a adoptar el gobierno, provocó la reacción de los sectores más moderados de los civilistas, encabezados por el ex vicepresidente José Ignacio de Márquez, que se convirtieron junto a los reductos bolivarianos en la oposición al gobierno, y este conjunto político fue posteriormente llamado el grupo de los ministeriales y finalmente daría origen al Partido Conservador Colombiano. Los sectores más progresistas, encabezados por Vicente Azuero y José María Obando, entre otros, que se quedaron respaldando la gestión de Santander, se convertirían en el Partido Liberal Colombiano. Al mismo tiempo,Santander también ha sido considerado fundador del partido liberal y Bolivar fundador del partido conservador.

[editar] Hechos post gobierno

La muerte de Francisco de Paula Santander en Bogotá.

Rechazando la reelección en la Presidencia, cuando terminaba su mandato no logró unir a sus seguidores en torno de un solo candidato y el triunfo fue para José Ignacio de Márquez.En este periodo de tiempo Santander se quejaba de fuertes cólicos y los doctores no encontraban razon de sus dolores. Se convirtió entonces en senador y presidente del Congreso de Nueva Granada; así mismo lideró la oposición a Márquez y cuando se preparaba para iniciar su campaña por la reelección, el mismo día de pronunciar un brillante discurso que era típico de su oratoria cayó gravemente enfermo y falleció en la ciudad de Bogotá después de una larga agonía y de delirios. Haciendo su testamento, tuvo un arrepentimiento: "Ojalá hubiera querido a Dios tanto como quise a mi patria".

Su autopsia revelo que murio a causa de calculos biliares razón por la cual sentia los fuertes cólicos

[editar] Familia

Su padre don Juan Agustín Santander y Colmenares, que también fue capitán de los comuneros en Cúcuta, murió cuando era muy joven. Su tío don José Salvador fue nombrado líder de la insurrección en Táchira. Su padre le pidió a su tío el presbítero don Nicolás Mauricio de Omaña y Rodríguez, que tuvo un papel importante en el comienzo de la revolución, que lo apadrinara en el ingreso al semiespartano Colegio de San Bartolomé, del que era vicerrector. Su madre doña Manuela Antonia de Omaña y Rodríguez murió en 1819 por una vejez prematura consecuencia de la época del Terror, en la que estuvo encerrada en su casa con su hermana, y antes de morir manifestó que estaba feliz de haber vivido lo suficiente para ver libre a la patria, muerte que provocó una tristeza inmensa. Su hermana Josefa, también conocida cariñosamente como "Josefita" por quien sentía profundo afecto y cuyos vínculos se fortalecieron con la muerte de su madre, contrajo nupcias con el coronel venezolano José María Briceño Méndez, un veterano oficial herido en combate quien era hijo del coronel Pedro Briceño del Pumar, que murió en 1819 en la Guayana, hermano del general Pedro Briceño Méndez y un hermano suyo murió en combate como coronel, otro murió en cautiverio como teniente coronel, otro sobrevivió la guerra como coronel y otro murió desterrado como capellán. Este matrimonio tuvo siete hijos, y los padrinos fueron el general Santander y su pareja Nicolasa Ibáñez. Dejó descendencia.

[editar] Gabinete

[editar] Vicepresidencia de la Nueva Granada (1819-1821)

Doctor Estanislao Vergara Sanz de Santamaría, secretario del Interior y Justicia. Soldado dr. Alejandro Osorio Uribe, secretario de Hacienda y Guerra. Doctor Vicente Azuero Plata, asesor de Hacienda y auditor de Guerra. General dr. Luis Eduardo Azuola, intendente general de Rentas. General dr. José Miguel Pey, superintendente de la Casa de Moneda.

[editar] Vicepresidencia de la Gran Colombia (1821-1827)

Doctor Pedro Gual, secretario de Relaciones Exteriores de 1821 a 1825. Doctor José Rafael Revenga, enviado extraordinario ante la Corte de Londres y secretario de Relaciones Exteriores de 1825 a 1827. Doctor José Manuel Restrepo, secretario del Interior. Doctor José María del Castillo y Rada, secretario de Hacienda. General Pedro Briceño Méndez, secretario de Guerra y Marina de 1821 a 1825. General Carlos Soublette, secretario de Guerra y Marina de 1825 a 1827. Almirante general Lino de Clemente, secretario de Marina de septiembre a noviembre de 1826. Doctor José Félix de Restrepo, representante de la Alta Corte de Justicia en el Consejo de Gobierno.

[editar] Presidencia de la Nueva Granada (1832-1837)

Doctor José Ignacio de Márquez, Vicepresidente de 1831 a 1833 y de 1835 a 1837. Capitán dr. Joaquín Mosquera, Vicepresidente de 1833 a 1835. Capitán de ingenieros dr. Alejandro Vélez, secretario del Interior y Relaciones Exteriores de octubre de 1832 a abril de 1833. Soldado dr. José Rafael Mosquera, secretario del Interior y Relaciones Exteriores de abril a agosto de 1833. Coronel de ingenieros Lino de Pombo, secretario del Interior y Relaciones Exteriores de agosto de 1833 a marzo de 1837. Teniente coronel dr. Francisco Soto, secretario de Hacienda. Doctor Simón Burgos, secretario interino de Hacienda de junio a septiembre de 1833. General José Hilario López, secretario de Guerra y Marina de octubre de 1832 a junio de 1833. General Antonio Obando, secretario de Guerra y Marina de junio de 1833 a abril de 1837. Doctor Rufino Cuervo, gobernador de Cundinamarca. Doctor Manuel José Mosquera, arzobispo de Bogotá.

[editar] Frases célebres

[editar] De Santander

[editar] Acerca de Santander

[editar] Referencias

Libros

Internet

http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/mayo1990/mayo1.htm

[editar] Véase también

Acerca de

Lugares

Instituciones educativas

Otros próceres

[editar] Enlaces externos

Herramientas personales
Espacios de nombres
Variantes
Acciones
Navegación
Imprimir/exportar
Herramientas
En otros idiomas