25 de septiembre de 1963
Santo Domingo

Crónica de costumbres de América Latina

Desde las arenas de Sosúa, nadaba mar adentro. Delante, en barco, iba la banda de música, espantando tiburones.

Ahora el general Toni Imbert está panzón y remolón y raras veces se echa al agua; pero suele volver a la playa de su infancia. Le gusta sentarse en el malecón, hacer puntería, fusilar tiburones. En Sosúa, los tiburones disputan con los pobres las sobras del matadero. El general Imbert tiene simpatía por los pobres. Sentado en el malecón, les arroja billetes de diez dólares.

El general Imbert se parece mucho a su amigo del alma, el general Wessin y Wessin. Aunque estén resfriados, ambos son capaces de reconocer de lejos el olor de un comunista; y ambos han ganado numerosas medallas por levantarse temprano y matar gente atada. Cuando dicen el presidente, ambos se refieren siempre al presidente de los Estados Unidos.

Los generales Imbert y Wessin y Wessin, hijos dominicanos de la Escuela de las Américas de Panamá, engordaron, los dos, al amparo de Trujillo. Después, los dos lo traicionaron. Tras la muerte de Trujillo hubo elecciones y el pueblo votó en masa por Juan Bosch. Ellos no podían permanecer de brazos cruzados. Bosch se negó a comprar aviones de guerra, anunció la reforma agraria y la ley de divorcio y aumentó los salarios obreros. Siete meses duró el muy rojo. Los generales Imbert y Wessin y Wessin y otros generales de la nación han recuperado el poder, panal de rica miel, mediante un fácil cuartelazo en la madrugada.

Los Estados Unidos no demoran en reconocer al nuevo gobierno.

[ Carta de Juan Bosch al pueblo dominicano ]


[ Septiembre | Memoria del Fuego ]
[ Eduardo Galeano ]

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Última revisión: 07/09/02