PARTE 1
PARTE 2
PARTE 3
TERREMOTO DE 1906
El violento sismo que redujo el puerto a escombros, alcanzó una intensidad de 8,6º en la escala de Richter. El movimiento telúrico, que tuvo su epicentro frente a las costas de Valparaíso habría dejado dos mil muertos.
En los terremotos más intensos sufridos por Valparaíso: Activa y eficaz colaboración han prestado las Compañías y el Cuerpo entero durante estos terremotos, tanto extinguiendo los numerosos y violentos incendios que se producen, como auxiliando a sus víctimas. Así sucedió en el de 1906 cuando la ciudad quedó destruida por la serie de terremotos de la noche del 16 de agosto.

Los voluntarios acudieron a sus cuarteles para sacar el material y dirigirse a los numerosos incendios en donde, mientras combatían al fuego, también removían escombros, socorrían víctimas y servían de policías para proteger las propiedades de los damnificados.

Idénticas entereza y participación cumplieron las Compañías de Voluntarios en los fuertes terremotos, sucedidos en Valparaíso, los años 1965, 1971 y 1985 por lo que los actuales servidores de la ciudad, a través del Cuerpo de Bomberos, han reeditado los heroísmos de sus antepasados: Así, a comienzos, como a mediados y también a fines del presente siglo, la Institución de los “Caballeros del Fuego” ha entregado a la ciudad una amplia cuota de sacrificio como, además, de mártires que han dado su vida por los habitantes de este querido Puerto.

A continuación se citamos algunos documentos periodísticos de la época:

La noche del 16 de agosto fue una noche de horror que privó a Chile de su puerto principal. Este importante centro comercial de la América del Sur, recibió un golpe tan recio, ha quedado en tal forma destruido que le serán necesarios muchos años e ingentes esfuerzos económicos para poder reconstituirse y recuperar su pasada esplendidez de señora del Pacífico austral.

Iglesias, edificios públicos, palacios, monumentos, todo, todo ha caído al impulso incontenible del terremoto y contemplando la ciudad desde los cerros o desde los buques no se ven en pie más que unos cuantos edificios ruinosos y desplomados y un montón interminable de escombros desde el Puerto hasta Bellavista y el Barón.

Los vapores que se encontraban próximos al malecón sintieron golpes de abajo hacia arriba. El vapor "Turinguía" sufrió daños en las planchas de la pasarela de la sala de máquinas, las que fueron violentamente despedidas por los aires, haciendo agua el casco. Otro vapor dañado fue el "Varda" que estuvo a punto de partirse en dos. El vapor inglés "Iron" que había zarpado 30 minutos antes del terremoto sintió el impacto como si se hubiese estrellado contra una roca.

En el muelle fue volcada una grúa de cincuenta toneladas. Los daños en el Almendral fueron totales. Decenas de incendios se declararon de inmediato, especialmente en los cerros del puerto.

Frente a la catástrofe, el Capitán Luis Gómez Carreño fue el encargado de la noble tarea de salvar a esa población de las consecuencias terribles de la desmoralización. Ninguno mejor que él podía tomar el mando de las fuerzas encargadas de salvar, al amparo de la ley marcial, del pillaje y de los horrores del saqueo a los habitantes de Valparaíso. Debió sin embargo el Capitán Gómez lamentar la muerte de varios de sus hombres que entregaron esa noche sus vidas en el cumplimiento del deber los que perecieron al tratar de prestar auxilio a los heridos que se encontraban atrapados bajo los escombros.

 
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