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Raimundo Lulio

(RAMÓN LLULL)

«Doctor Illuminatus», filósofo, poeta y teólogo, nacido en Palma de Mallorca entre 1232 y 1236; muerto en Túnez, 29 de Junio de 1315. Probablemente un cortesano en la corte del rey Jaime de Aragón hasta los 30 años de edad, cuando se convirtió en eremita y más tarde en terciario de la Orden de San Francisco. Desde entonces pareció inspirado con extraordinario fervor por la conversión del mundo mahometano. Para este fin estudió lenguas orientales y la refutación de la filosofía árabe, especialmente la de Averroes. Fundó una escuela en Mallorca para los miembros de esta comunidad, donde se daba una especial atención al árabe y al caldeo. Más tarde enseñó en París. Hacia 1291 llegó a Túnez predicando a los sarracenos, disputando con ellos sobre filosofía, y tras otra breve estancia en París, volvió al Oriente como misionero. Después de padecer muchas penalidades y privaciones, retornó a Europa en 1311 para exponer ante el Concilio de Viena su plan de conversión de los musulmanes. De nuevo volvió a Túnez en 1315, donde murió apedreado por los sarracenos.

La actividad literaria de Raimundo se inspiró en sus propuestas misioneras y esfuerzos educativos. En los numerosos escritos surgidos de su ágil pluma (alrededor de 300), tanto en catalán como en latín, se esforzó por mostrar los errores del averroísmo y por exponer la teología cristiana de tal manera que los mismos sarracenos pudiesen ver la verdad sin error. Con este propósito inventó un aparato mecánico, una máquina lógica, en la que los sujetos y predicados de las proposiciones teológicas se organizaban en círculos, cuadrados, triángulos y otras figuras geométricas, de tal manera que moviendo una palanca, girando una manivela o rotando una rueda, las proposiciones convendrían por sí mismas en lo afirmativo o lo negativo y, por tanto, probarían por sí mismas su verdad. Este dispositivo fue llamado Ars Generalis Ultima o Ars Magna, y para su descripción y explicación dedicó la mayor parte de sus trabajos. Subrayando este esquema, se trataba de una filosofía teorética, o mejor, una teosofía, puesto que el elemento esencial en el método de Raimundo era la identificación de teología con filosofía. Los escolásticos del siglo XIII mantenían que, si bien las dos ciencias estaban de acuerdo, puesto que lo que es verdadero en filosofía no puede ser falso en teología, o viceversa, se trata de dos ciencias distintas, diferenciándose especialmente en que la teología hace uso de la revelación como fuente, mientras que la filosofía se apoya sobre la sola razón.

Los árabes estuvieron completamente en desacuerdo con él, manteniendo el doble nivel de verdad, según el cual lo que es falso en filosofía puede ser verdadero en teología. Raimundo, llevado por el celo de refutar a los árabes, se fue al extremo opuesto. Sostuvo que no hay distinción entre filosofía y teología, entre razón y fe, resolviendo uno de los más grandes misterios mediante la prueba de significados de demostración lógica y el uso del Ars Magna. Ésta, en efecto, disolvía toda distinción entre verdad natural y sobrenatural. A diferencia de Abelardo, sin embargo, el racionalismo de Raimundo era de tipo místico: enseñaba expresamente que, para el entendimiento de las más altas verdades, la razón necesita ser ayudada por la fe; que una vez que la fe ha inundado el alma con su resplandor, persuasión, ilustración y fortaleza, «es tan capaz de mostrar que hay tres personas en un solo Dios como de probar que no hay tres dioses». «Contando con la gracia de Dios», escribió, «tengo la intención de probar los artículos de la fe con razones convincentes» («Opera», Strasburg. ed., p. 966). Por otro lado, sostiene que, si bien la razón necesita de la asistencia divina, la fe necesita también de la razón; la fe puede engañarnos a no ser que se guíe por la razón. Quien se apoya en la sola fe es como un hombre ciego que, apoyándose en el sentido del tacto, puede encontrar de vez en cuando lo que quiere, pero frecuentemente fracasa; para tener certeza de haber encontrado su objeto necesita tanto de la vista como del tacto. Así, Raimundo sostiene que un hombre, para encontrar la verdad sobre Dios, debe de tomar en consideración tanto la fe como la razón.

Estos principios fueron difundidos por los seguidores de Raimundo, conocidos como lulistas, quienes por un tiempo tuvieron gran influencia, especialmente en España, donde se desempeñaron con éxito fundando cátedras en las Universidades de Barcelona y Valencia para la difusión de las doctrinas del «Doctor Iluminado». Sin embargo, las autoridades eclesiásticas reconocieron las peligrosas consecuencias que se seguían de la distinción entre verdad natural y sobrenatural. Como consecuencia, a pesar de su laudable celo y su corona de martirio, Raimundo no fue canonizado. Su misticismo racionalista fue condenado formalmente por Gregorio XI en 1736 y la condena fue ratificada por Pablo IV. Las obras de Raimundo fueron publicadas en 10 tomos en Maguncia, 1721-1742. Hay, además, varias ediciones de parte de sus escritos. Sus poemas y tratados populares, escritos en catalán, tuvieron una amplia difusión ya en sus días y su estilo ganó un lugar de honor en la historia de la literatura medieval española. La edición más conocida de sus obras, en la que describe su máquina lógica, es la edición de Estrasburgo de 1651. La «Revista Lulliana», un periódico dedicado a la exposición de la filosofía de Raimundo, surgió en Barcelona en 1901.

RIBEIRA, Orígenes de la filosofía de Ramón Lulio (Madrid, 1899); DENIFLE in Arch. f. Litt. u. Kirchengesch. (1888), 352; DE WULF, History of Medieval Phil., tr. COFFEY (New York, 1909), 403 sqq.; TURNER, History of Philosophy (Boston, 1903), 394 sqq.

WILLIAN TURNER
Transcrito por Raymond Bonomi
Traducido por José Demetrio Jiménez, OSA


The Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur +John Cardinal Farley, Archbishop of New York



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