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Caballito

Ubicado en el corazón geográfico de la ciudad de Buenos Aires, el barrio de Caballito no fue hasta la primera década del siglo XX sino un barrio periférico, refugio de los porteños en búsqueda del descanso de sus quintas. A mitad de camino entre el antiguo casco colonial de Buenos Aires y el tradicional poblado de San José de Flores, fue la llegada del subterráneo en 1914 lo que lanzó una carrera de progreso y transformaciones, que elevaron a este barrio a la categoría de céntrico.

Los primeros registos que conservan la memoria del barrio se remontan a los títulos de Hernandarias, cuando otorgó diversos terrenos a los capitanes don Pedro Hurtado de Mendoza, don Diego de Trigueros, don Domingo Gribeo, el regidor don Juan de Vergara y don Bernardo de León, quienes probablemente jamás vieron sus propiedades en toda su vida. Hacia el siglo XVIII, estas tierras ya se encontraban trabajadas por esclavos negros, que cultivaban diversas quintas con productos como duraznos, membrillos, vides, etc. Existían también algunos pocos hornos para producir ladrillos pero, salvo dos importantes chacras (la de los Jesuitas y la de la familia Berois) el perfil se planteaba desolador. El fraccionamiento de las heredades llevó a la zona a convertirse en un espacio de quintas que raramente superaban las 10 hectáreas.

PulperiaA mediados del siglo XIX aparecen varias casas edificadas por propietarios, cuyos nombres nos han llegado hasta el presente: Naón, Muñoz, Capanegra, Páez, Miller, etcétera. Estas se ubicaron a la vera de la actual Avenida Rivadavia, nombre que adoptó en 1857 el otrora Camino Real (o de las Torres, Reconquista, de la Plata o Federación) Una nueva fisonomía iba tomando el lugar, con la paulatina llegada de inmigrantes, así como el continuo transitar de carretas y galeras.

Es así que iban surgiendo a lo largo de este camino varias pulperías, refugio de carreteros, cocheros y gauchos. En 1821, un vecino llamado Nicolás Vila instalaba una en las actuales esquinas sudoeste de Emilio Mitre y Rivadavia. Esta pulpería pasaría a la historia por un hecho significativo: Vila adquiriría en un corralón, de un tal Galeano, una antigua ballenera que desarmó íntegramente y cuya madera utilizó para la construcción de las cercas y palenques. A su vez, el palo de la embarcación fue utilizado en la misma esquina donde puso a su tope el famoso caballito de latón, que terminaría dando el nombre al popular barrio. En 1828, Nicolás Vila moría asesinado por una partida en la puerta de su establecimiento, lo cual condujo a su desaparición.

CaballitoDon Luis Naón adquiriría la tradicional veleta que se emplazó en una nueva pulpería que se inauguró en la esquina noroeste de Cucha-Cucha y Rivadavia. Este solar fue testigo de varios acontecimientos de relativa importancia, como las frustradas negociaciones de las fuerzas federales de Hilario Lagos con los representantes del gobierno porteño. Mientras tanto, la tradicional veleta del Caballito pasaría por otras pulperías, terminando sus días en el actual complejo museológico Enrique Udaondo de Luján. Una réplica de esta veleta, obra del escultor y vecino del parque, Luis Perlotti, se puede observar como recuerdo sobre el mástil instalado en la plaza Primera Junta.

En 1857, debido a los esfuerzos y visión de un grupo de pioneros como don Manuel José Guerrico, don Norberto de la Riestra, don Mariano Miró y don Felipe Llavallol, se inauguraría el Ferrocarril del Oeste, el primer tendido ferroviario que contaría la República Argentina. Partía éste desde el actual emplazamiento del Teatro Colón y, tras pasar por delante del Parque de Artillería, continuaría por las calles Lavalle hasta Callao. Allí, con una curva que coincide con el actual Pasaje Rauch, subía por la Avenida Pueyrredón hasta Bartolomé Mitre donde empalmaba con el actual trazado ferroviario que sale de la estación Once. El recorrido llegaría hasta Floresta, contando con cuatro estaciones intermedias (Once, Almagro, Caballito y Flores). El 5 de abril de 1857, la primer locomotora, “La Porteña”, atravesaría la zona de Caballito en un recorrido de ensayo, siendo finalmente el 29 de agosto su inauguración oficial. Este medio de transporte sería testigo de importantes acontecimientos históricos, además de dar al barrio nuevos bríos para su crecimiento. En 1871, con la aparición de la terrible epidemia de fiebre amarilla que desoló Buenos Aires, Caballito fue uno de los lugares preferidos de los asustados porteños que escapaban a la mortal enfermedad.

La vida del barrio siguió acompañando en menor o mayor medida el devenir histórico del país. El ferrocarril amplió los horizontes de la ciudad y acercó lo que eran lejanos barrios de la periferia; aunque este barrio aparecía como una especie de punto intermedio entre el centro y la progresista zona de San José de Flores. Sin embargo, sería un impacto muy importante para Caballito la inauguración, el 1° de noviembre de 1871, de una línea de tranvías, merced a la visión y al espíritu emprendedor de don Mariano Billinghurst. A su inauguración asistió quien era el Presidente de la República, Domingo Faustino Sarmiento, con una presencia masiva de una población que se apostaban en los costados de la Avenida Rivadavia. Con los frentes de las viviendas engalanadas, banderas y flores, los primeros coches salieron desde la calle 25 de Mayo poco después del mediodía, encabezados por una banda y algunas unidades con las autoridades nacionales, municipales y funcionarios diversos. Acompañados por una nutrida cantidad de jinetes que se cruzaban por delante de la formación, a fin de poder saludar al Presidente, llegarían al centro de San José de Flores, donde más de 5.000 ciudadanos vivaron a sus gobernantes, continuando los festejos hasta la noche, con un improvisado baile en un Club del barrio. Hacia 1897 ya aparecerían los primeros “tramways” eléctricos…

El barrio mutaría de ser ámbito de grandes chacras, algunas quintas de la tradicional aristocracia porteña o aisladas casas de miserable aspecto. Un nuevo tejido urbano se iba configurando así, donde los baldíos empezaban a llenarse con viviendas que albergaban a infinidad de inmigrantes llegados de Europa. Los habitantes de Caballito se enlazaban por medio de sus tranvías con diversos puntos de la ciudad, empezando a configurarse la identidad de un barrio cosmopolita, con vida propia. No sería raro entónces que la desaparición del tranvía de sus calles, hacia 1962, no estuviera excenta de cierto pesar y nostalgia, apenas recordado hoy por su tradicional tramway histórico que los fines de semanas sale de la plaza de Primera Junta.

El crecimiento del barrio se complementaría con la apertura de diversas instituciones públicas o privadas. Así, hacia 1880, se edificaría, en la esquina de Florencio Balcarce, el Palacio Videla Dorna, el cual sería convertida en 1899 en sede de la primera Escuela Naval (trasladada a Río Santiago en 1909). La mansión de José Bernasconi, donde se instaló la otra cabecera del primer llamado telefónico realizado entre el Presidente Julio A. Roca y su ministro Bernardo de Irigoyen. La casa de don Tomás Devoto, convertido posteriormente en la segunda sede de la tradicional Escuela Normal N° 4, es hoy vecina a nuestra feria de coleccionistas. Otras casonas se fueron ubicando al frente de la avenida Rivadavia: las familias Güiraldes, Peralta, Canale, Meyer Pellegrini, etc. No podemos pasar por alto la apertura del “Club Ciclista Italiano”, hoy denominado simplemente Italiano, el 29 de diciembre de 1898. Su actual sede, prácticamente enfrentada a una de las esquinas del Parque Rivadavia, fue adquirida hacia 1910, aunque recién en 1922 se levantó el magnífico edificio que alberga las actividades de este tradicional centro.

El 1° de julio de 1914 se produce uno de los hechos que transformaría definitivamente el perfil del barrio. Este día se inauguraría la estación Primera Junta de la línea A, la primera construída en esta ciudad en su historia. A partir de este día, este barrio de casas bajas, quintas y señoriales casonas quedaría directamente vinculado al resto de la ciudad. El fácil acceso y salida con este medio “moderno” elevó los valores de los terrenos, muy especialmente aquellos cercanos a las estaciones de esta línea.

CaballitoCaballito es hoy uno de los barrios más densamente poblados de Buenos Aires. Su crecimiento se acentuaría con la apertura de importantes avenidas como Juan Bautista Alberdi, Gaona, La Plata, José María Moreno, Honorio Pueyrredón, a cuyos bordes se pueden apreciar imponentes edificios de altura. El eje comercial que va desde la avenida La Plata hasta Primera Junta, estando el Parque Rivadavia en su recorrido, es uno de los puntos comerciales más destacados de la ciudad, con galerías tan tradicionales como la Rivadavia y la París (en cuyo interior podemos apreciar murales originales del pintor Castagnino), y centros de compras como el otrora Hogar Obrero.

Finalmente, no podemos dejar de recomendar la visita a algunos de los más tradicionales bares de la zona, destacándose el clásico “El Coleccionista”, ubicado justamente enfrente a nuestra Feria, ámbito muy frecuentado por nuestros amigos filatélicos y numismáticos y que, sin duda, han sido quienes le dieron su actual nombre.

Tal vez, como curiosidad, cabe señalar que en esa misma esquina de Florencio Balcarce y la Avenida Rivadavia vivió quien fuera el escritor Conrado Nalé Roxlo…