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Osiel C�rdenas, de mesero y jefe policiaco a uno de los capos m�s sanguinarios y poderosos del narco

Jes�s Hern�ndez en Matamoros | Nacional
2003-03-17 | Hora de creaci�n: 00:00:00 | Ultima modificaci�n: 09:49:15

Luego de ganarse la vida trabajando como mesero y despu�s como mec�nico en un taller de las calles 14 y Morelos, en Matamoros, Osiel C�rdenas Guill�n lleg� a convertirse, en unos cuantos a�os, en uno de los "capos" del narcotr�fico m�s poderoso y sanguinario del pa�s, hasta el pasado viernes que fue detenido por elementos del Ej�rcito Mexicano. Ex jefe de grupo de la Polic�a Judicial Federal, El Chaparrito o El Licenciado, como lo llamaban sus lugartenientes, es parte de una familia integrada por al menos 10 hermanos, de los que, sin embargo, solamente uno lo sigui� en su carrera delictiva: Ezequiel C�rdenas Guill�n. Ezequiel, identificado con la clave de "Tormenta Uno", y quien fung�a como encargado de la plaza de Matamoros, es mencionado como el sustituto de su hermano, aunque tambi�n se le dan posibilidades a Jorge Costilla, El Coss, uno de los hombres fuertes del c�rtel. Actualmente, de 36 a�os, Osiel C�rdenas Guill�n era el cuarto jefe que ten�a el "c�rtel del Golfo". Sus antecesores fueron Juan Nepomuceno Guerra, el fundador de la organizaci�n criminal, Juan Garc�a Abrego y Salvador G�mez Herrera, El Chava G�mez. La historia del c�rtel del Golfo se inici� en 1950 cuando Nepomuceno Guerra, t�o de Juan Garc�a Abrego, comenz� a traficar con whisky por la zona norte de Tamaulipas. Ya retirado y a la edad de 89 a�os, muri� el 11 de julio del 2001 en Brownsville, Texas, a causa de un derrame cerebral. Por su parte, Juan Garc�a Abrego fue detenido el 14 de enero de 1996, en una finca ubicada en el municipio de Ju�rez en Nuevo Le�n, y posteriormente extraditado a Estados Unidos donde permanece actualmente encarcelado. La aprehensi�n de Garc�a Abrego desat� una disputa por el control del mando del c�rtel, el cual asumieron conjuntamente Salvador, El Chava G�mez y el propio C�rdenas Guill�n, quienes se aliaron para evitar que Hugo Baldomero Medina, pudiera arrebatarles el liderazgo. Tras un atentado del que sali� ileso, Hugo Baldomero prefiri� desertar del c�rtel y comenz� a traficar solo, hasta que fue detenido en Tampico hace dos a�os. Presuntas diferencias entre ellos llev� a C�rdenas Guill�n a ejecutar en junio de 1998 a El Chava G�mez y a todos los hombres de confianza de �ste para quedarse con el control total de la organizaci�n, convirti�ndola en una de las m�s sanguinarias del pa�s. A trav�s de c�lulas, identificadas como "Zetas", el capo tom� el control de todas las ciudades importantes de Tamaulipas, a excepci�n de Ciudad Victoria. Design� jefes en cada una de las plazas, y entre los m�s visibles estaban Gregorio Sauceda, La Caramuela, en Reynosa; Mart�n Moreno en Miguel Alem�n y Camargo; El Gordo Lam, en R�o Bravo; El Caris en Nuevo Laredo, y El JC en el sur del estado. C�rdenas Guill�n impuso una era de terror en el estado con la que someti� a autoridades de todos los niveles, a quienes sin embargo, pagaba tambi�n sobornos aunque era �l quien fijaba cantidades y fechas de entrega. "Pagaba lo que quer�a y cuando quer�a", sostienen fuentes policiales. A quienes intentaban opon�rsele los ejecutaba y uno de ellos fue el comandante de la Polic�a Ministerial en Matamoros, Jaime Y��ez Cant�, victimado hace aproximadamente dos a�os junto con su hombre de confianza, a bordo de un autom�vil. El nueve de noviembre de 1999, C�rdenas Guill�n y varios de sus hombres interceptaron en la calle Sexta a dos agentes estadunidenses, uno de la DEA y otro del FBI, quienes acompa�ados del testigo protegido Ra�l Berm�dez, ubicaban varias de sus casas de seguridad en Matamoros. Los narcos intentaron quitarles al testigo pero los polic�as se opusieron advirtiendo que tendr�an que matarlos a ellos tambi�n. Ese incidente propici� que el gobierno norteamericano colocara al capo en la lista de los 10 m�s buscados y fijara una recompensa de dos millones de d�lares por su cabeza. Las autoridades le imputan adem�s la autor�a material del asesinato del comandante de la Polic�a Judicial Federal, Jaime Rajid Guti�rrez Arreola, ocurrido en la carretera ribere�a, cerca de Reynosa frente a un paraje conocido como "La Playita". El crimen del jefe policiaco provoc� el arresto de varios funcionarios de la PGR, entre ellos el delegado en la entidad, Carmen Oralio Castro Aparicio y el subdelegado de la Polic�a Judicial Federal, Aurelio Soto Huerta. Tambi�n se le acusa del homicidio del periodista matamorense Sa�l Mart�nez, quien apareci� amordazado y con un balazo en la cabeza, dentro de su camioneta en el municipio de R�o Bravo. Al inicio de la actual administraci�n federal, el Ej�rcito desat� una embestida contra el c�rtel del Golfo, que cobr� como primer v�ctima a Gilberto Garc�a Mena, El June y 20 de sus lugartenientes, detenidos en un macroperativo policiaco-militar en su rancho del poblado "Guardados de Abajo" del municipio de Camargo, el nueve de abril del 2001. Luego de ese operativo, la arremetida contra el c�rtel del Golfo continu� a trav�s de cateos masivos principalmente en Miguel Alem�n y Reynosa. En esta �ltima ciudad, los narcotraficantes llegaron incluso a enfrentar a los militares para evitar ser detenidos. Hace aproximadamente tres meses, en Matamoros, presuntos militares y agentes de la UEDO, ejecutaron a Arturo Guzm�n Decena, alias Z-1, considerado el hombre m�s cercano a C�rdenas. Un mes despu�s, cuatro agentes de la PGR, adscritos a la AFI y a la UEDO, desaparecieron en el trayecto de Reynosa a Miguel Alem�n, y se cree que fueron secuestrados y ejecutados por �rdenes de C�rdenas Guill�n en venganza por la muerte de Guzm�n Decena. El 27 de diciembre pasado, un comando de falsos militares y agentes federales, irrumpi� al penal de Santa Adelaida en Matamoros, para rescatar a los reos Manuel Alqu�mides Garc�a, Daniel P�rez Rojas, Enrique Gonz�lez Rodr�guez, y Deyanira Flores Montellanos. Un d�a despu�s de la fuga, la PGR arraig� al director del Penal, Reynaldo P�rez Barquierena y 20 custodios, quienes podr�an ser consignados en las pr�ximas horas por delincuencia organizada y otros delitos. Sus guardaespaldas se confiaron La noche del jueves, en la residencia de la avenida Del Ni�o entre las calles Virgo con Capricornio, del fraccionamiento Sat�lite, Osiel C�rdenas Guill�n hab�a tenido una fiesta que se extendi� hasta el amanecer, por lo que se presume que eso origin� que su gente cayera en confianza. "Tal vez por eso no se dieron cuenta cuando el Ej�rcito comenz� a rodear la zona donde est� enclavada la residencia. Si hubieran estado atentos como siempre lo hac�an, de sobrevigilar hasta tres cuadras el lugar donde estaba Osiel, se habr�an percatado del operativo", dijo una fuente policial. Para cuando los guardaespaldas del capo quisieron reaccionar era demasiado tarde, y C�rdenas Guill�n fue detenido. Los narcotraficantes tampoco previeron que la PGR preparaba un operativo porque desde hace varios d�as hab�an llegado a Matamoros alrededor de 50 agentes de la AFI, en una acci�n inusual. Hace aproximadamente cuatro d�as, al cumplirse tres meses de la ejecuci�n de Arturo Guzm�n Decena, Z-1, en el lugar del crimen, en las calles Nueve y Herrera, frente al restaurante "Pisa y Corre" aparecieron varias coronas y veladoras con la leyenda "siempre te recordaremos. Tu familia los Zetas. Militares y agentes de la AFI, patearon las ofrendas y las retiraron, pero al siguiente d�a aparecieron otras, en lo que para muchos era como un reto del c�rtel del Golfo hacia las autoridades. "Era como si le estuvieran diciendo al Ej�rcito y a la UEDO, "aqu� estamos", dice un reportero matamorense.





 
 
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