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Reportajez

La resaca fue su muerte

“…Viernes social, meterte al antro, están Las Chelas, el Jessy James ahí se va la banda, ahí arremanga el norteño y banda, el BumBum o La Cervecería, en donde empieza la amanecida y el día domingo son las carreras, de caballos al mediodía…. los lunes cuando despierto la cruda casi me mata, pero en veinte minutos, me la curo en La Resaca…”,

canción La Plebada de Mexicali, Banda Chicanora.

La pugna entre
el cártel de Sinaloa

Salazar y Elizarrarás, asesinados en “La Resaca”, eran lugartenientes en Mexicali del cártel  encabezado por Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán. El operativo criminal tuvo apoyo interno en Mexicali. La Procuraduría trabaja sobre dos hipótesis: una purga interna, o una avanzada del cártel de los hermanos Beltrán Leyva

Investigaciones ZETA

Los cinco hombres asesinados en el interior del bar “La Resaca” en Mexicali eran servidores criminales de “El Checo”, identificado por el Consejo Estatal de Seguridad, como Sergio Campos Salcido alias “El Seis”, sicario encargado de controlar el trasiego de droga en la capital para el cártel de Sinaloa, con instrucciones directas de Gonzalo Inzunza Inzunza “El Macho Prieto”.

Según los reportes de las áreas de inteligencia, para administrar las actividades de contrabando y asesinar a sus opositores, Campos tenía bajo sus órdenes a cinco sujetos, tres conocidos sólo por apodos: “El Vaquero”, “El Colorado” y “El Pía”.

Sus otros dos líderes de células, fueron acribillados en el interior de la barra mexicalense el lunes 24 de enero a las 18:30 horas, junto a tres presuntos delincuentes. Los cabecillas asesinados fueron:

1.- Arturo Salazar Aispuro “El Tury”, sobrino del sinaloense Manuel Torres Félix, alias “El Ondeado”, uno de los operadores del cártel de Sinaloa en aquella región y hermano de Javier Torres Félix “El JT”.

Torres Félix trascendió por los sucesivos narcomensajes que envió en el pleito a muerte que libró contra los Beltrán Leyva, y que en octubre del 2009 le costó la vida a uno de sus hijos, Anastasio. “El Tury” era primo de otro de los asesinados, el ex agente de la Policía Estatal Preventiva Guadalupe Salazar Beltrán, cuyo padre también fue baleado en 2005 en medio de un pugna territorial del narcotráfico. Ese año en lugar de investigarlo, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado lo dio de baja por “pérdida de confianza”.

2.- Manuel Alejandro Elizarrarás, ex ministerial, a quien se le vinculó con el grupo de ministeriales ligados al crimen organizado al que pertenecían Hernando Villegas y Sergio Roa Lara, detenidos en Mexicali el 24 de abril del 2009 en un operativo donde se confiscó media tonelada de cocaína en un domicilio de la colonia Prohogar.

También fueron mencionados en el narcovideo donde el ex comandante de la Policía Judicial Ramón Velásquez (muerto en abril de 2007), acepta comandar una célula en Mexicali del cártel de Sinaloa, responsable de una serie de ejecuciones de agentes ministeriales y ex agentes a quienes acusó de haber participado en “ganes de droga” (ZETA 1727).

Manuel Elizarrarás fue acribillado en compañía de su hermano José Alfredo quien también se desempeñó como agente en la Procuraduría del Estado, de acuerdo a datos extraoficiales. Desde hace varias semanas le había pedido a su esposa que no lo acompañara, ya que temía una agresión. Cuando revisaron sus pertenencias, los investigadores se dieron cuenta que estaba en posesión de una licencia de conducir con nombre falso, así que están revisando el apoyo que pudieron haber recibido éste y otros sicarios del cártel de Sinaloa, por parte de la Secretaría de Finanzas en Mexicali para tramitar identificaciones apócrifas. Y si la hermana de estos ex ministeriales corruptos, que actualmente labora en esa dependencia, pudo facilitarles el camino.

La matanza

A “La Resaca”, el grupo de hombres llegó poco después del mediodía del lunes, aunque la parranda la habían iniciado desde la noche anterior en “La Cima” antro-bar, allá por la L. Montejano. La tarde trascurrió entre baldes de medias de cerveza y música de banda en vivo que retumbaba en toda la zona donde confluyen la Calzada Cuauhtémoc y la entrada al fraccionamiento La Fuentes, un área de intenso tráfico todo el día.

Normalmente, ese negocio no abre los lunes al público, según pudieron conocer los investigadores, pero sí atienden a “clientes especiales”. Este grupo llevaba más de cinco horas en la parranda.

Cerca de las 17:30 horas, hasta “La Resaca” se acercó un vehículo blanco del que se bajaron tres jóvenes con livais, tenis y pelo corto, enfundados con percheras, un tipo de chalecos antibalas, que en los narcocorridos, los matones de “El Checo” presumen usar como uniformes.

Se dirigieron hasta el lado derecho del local hacia dos mesas, cada una con su balde retacado de botellas. De entre sus ropas los recién llegados sacaron sus armas y empezó la masacre. Precisos los disparos, todos recibieron al menos uno en la cabeza. Manuel Gutiérrez Elizarrarás –ex policía ministerial– se quedó con la escuadra Glock .40 fajada bajo la espalda. José Eduardo Castro, músico de la banda Chicanora, trató de huir y fue alcanzado por las balas en la puerta del bar. En torno a una de las mesas quedaron los cuerpos de Arturo Salazar Aispuro, de apenas 30 años.

A su lado también quedó muerto José Guadalupe Beltrán, de 28 años y ex agente de la Policía Estatal Preventiva. Otro de apellidos Gutiérrez Elizarrarás, José Alfredo, murió en el trayecto al Hospital General.

De los agresores nada se supo, sólo que huyeron rumbo al fraccionamiento Las Fuentes y antes de escapar arrojaron una de las tres armas utilizadas en la agresión, una escuadra .38 Especial.

En el lugar quedaron regados 21 casquillos, siete de la .38 y 14 eran calibre 9 milímetros, estos últimos marca Águila, un modelo que sólo fabrica el Ejército y que abastece a corporaciones policiacas.

Arturo Salazar Aispuro recibió un solo disparo penetrante en el cráneo por la nuca, igualmente con un trayecto de bala de izquierda a derecha, mientras que Guadalupe Salazar Beltrán, ex agente de la Policía Estatal Preventiva y supuesto músico de la banda Chicanora, perdió la vida por un disparo en la cabeza con la misma trayectoria, de atrás para adelante, la cual fue de entrada y salida.

José Alberto Gutiérrez, hermano del ex ministerial, alcanzó a ver a sus agresores ya que se encontraba de frente a la puerta del negocio pero tras la mortífera acción recibió igualmente un impacto de bala en la cabeza, sin embargo el disparo no le quitaría la vida instantáneamente, sino minutos después mientras era atendido en la ambulancia durante el trayecto.

José Eduardo Castro Hernández logró reaccionar y salir del lugar, corrió hasta la puerta principal pero fue alcanzado por tres disparos, uno le atravesó el cuello mientras que los otros se alojaron en el tórax. Alcanzó la puerta y ahí se desplomó. Lentamente un hilo de sangre corrió por la banqueta donde finalmente falleció.

Muchos minutos después de las múltiples detonaciones arribaron al lugar una veintena de elementos de la Policía Municipal y de la Ministerial, quienes acordonaron el área a la espera de la unidad de peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). Durante las cinco horas que tardaron en levantar los cuerpos, ningún elemento de la Policía Estatal Preventiva se presentó, a excepción de dos encapuchados con chalecos supuestamente del área de inteligencia pero igualmente se retiraron al poco tiempo.

Casi dos hora después del ataque, el helicóptero “Centinela” de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM) inició el sobrevuelo por la zona, ¿la razón? La excusa burocrática fue que no contaba con los papeles en orden para operar este 2011.

Ya cerca de las nueve de la noche, a casi tres horas de la matanza, dos vehículos Hummers de la Segunda Región Militar resguardaron la zona, al mismo tiempo comenzaron a llegar algunas mujeres exaltadas por la situación, jóvenes y atractivas, algunas rompieron en llanto al conocer de los hechos, sin embargo una más de pants azul agredió a otra con una cachetada por lo que fueron separadas inmediatamente por elementos de la Policía Ministerial del Estado.

En total, en el lugar levantaron y trasladaron siete vehículos para investigación, cuatro de ellos pick up´s de modelos recientes, un Jetta propiedad de las víctimas, además de un sedan marca Nissan Áltima posiblemente de uno de los trabajadores y un Chevrolet Camaro amarillo de reciente modelo el cual pertenecía al dueño del establecimiento, David Noricumbo.

Complicidad policiaca

Más de 30 llamadas se registraron en el centro de comunicación, cómputo, control y comando desde las 18:10:38 horas, en 15 segundos se notificó a las unidades por radio, la municipal fue la primera en responder y después la ministerial, pero las indicaciones de estar enviando patrullas al lugar se empezaron a registrar 10 minutos más tarde.

Los primeros reportes mencionaban que “al parecer” había un muerto en el bar “La Resaca”, tres minutos más tarde otro hombre llamó y aseguró que iba pasando y se dio cuenta que dentro del lugar hubo disparos y gente salió corriendo.

10 minutos después, cuando las unidades empezaron a trasladarse al antro, fue porque el reporte indicaba “agente herido con arma de fuego” y casi de manera instantánea lo cambiaron a “hombre herido”.

En el inter hubo llamadas de voces quejándose porque no habían llegado las patrullas, casi 20 minutos después de la primera denuncia telefónica, los servicios médicos reportaron que eran cuatro personas sin signos vitales y un lesionado.

La descripción de uno de los presuntos responsables, empezó a transmitirse en los primeros 10 minutos, “son tres sujetos con gorros”, uno está vestido “de rojo a rayas”, el otro “es robusto y va de amarillo”, el tercero trae “una sudadera beige con rayas negras” y “se dieron a la fuga en un Pontiac”.

Pero nadie los buscaba.

“Es por fuerza un asunto interno (del cártel de Sinaloa), porque dadas las condiciones de control que Salcido tiene sobre la plaza y los altos niveles de infiltración que existen entre las corporaciones e instituciones locales, es imposible que alguien de fuera pudiera perpetrar un ataque así y darse a la fuga con tanta comodidad y confianza”.

Los tres atacantes entraron a la marisquería-bar, enfundados en pecheras, pero sin capuchas, dejaron tirada un arma larga a un lado del negocio donde perpetraron el ataque y abandonaron el auto –con sus huellas– en la huida, en la esquina de Cuauhtémoc y Justo Sierra.

“Lo hicieron en un lugar público en una zona comercial de tráfico alto, y en una hora prácticamente pico: salida de trabajos, de escuelas, horario en el que se supone se incrementa la presencia de policías municipales. Es evidente que contaron con apoyo de las corporaciones”. Resulta que nadie los interceptó en la huida, ni siquiera se hizo un operativo de búsqueda coordinado. El helicóptero de seguridad pública sobrevoló el área una hora y media después del asesinato.

“En lugar de huir hacia el oriente del bulevar Cuauhtémoc que es menos transitado, se desplazaron hacia el bulevar Justo Sierra que es una vialidad principal”.

Todavía más sospechoso: el circuito interno de seguridad dejó de grabar lo que sucedía al interior de “La Resaca”, muy oportunamente para los homicidas, a las cuatro de la tarde.

Hipótesis y presuntos responsables

En la indagatoria del cuádruple homicidio los agentes trabajan con “una pugna al interior del cártel de Sinaloa” como hipótesis principal, pero tienen demasiados sospechosos.

Recordaron que los Beltrán han atacado recientemente a la gente de “El Macho Prieto” en Sonora. Las áreas de inteligencia conocieron que hace unas cuantas semanas, hasta Puerto Peñasco llegó un numeroso grupo armado para enfrentar a Gonzalo Inzunza, y éste huyó del lugar.

En esa entidad han ocurrido una serie de ejecuciones y enfrentamientos, el último apenas el 12 de diciembre de 2010 cuando fueron encontrados cinco jóvenes de Sinaloa asesinados en un tramo de la carretera hacia Sonoyta, todos con un balazo en la cabeza.

Casi al mismo tiempo, elementos de la II Región Militar detuvieron a tres hombres que viajaban en una camioneta Expedition. En el vehículo localizaron un verdadero arsenal que incluía lanzacohetes, granadas y cientos de cargadores. Detuvieron a tres hombres: Ramón Angulo, Martín Flores y Sergio Amador, quienes declararon que las armas llegaron vía aérea y eran para “El Macho Prieto”. Con estos antecedentes, tienen como principales sospechosos a:

1.-“El G2” de apellidos Serrano Galván y hermano de Víctor “El G1. Pero apoyado por “grupos más pesados de los hermanos Beltrán Leyva”.

El 4 de diciembre del 2008 se suscitó un enfrentamiento en la zona de Nuevo Mexicali entre el grupo de Víctor Serrano Galván, “El G1” y agentes de la Policía Municipal. En el lugar quedaron varios de los sicarios muertos; Serrano alcanzó a escapar –herido de una pierna– hasta una Clínica de San Luis Río Colorado, donde finalmente fue detenido.

Según lo declarado por “El G1” sus secuaces trataron de matar a Arturo Salazar “ya que sé que Arturo ha matado a varias gentes y los tira en mis terrenos para que me echen la culpa, siendo que Arturo se dedica actividades ilícitas y me enteré que fueron Arturo y su gente los que dieron muerte a los agentes de la Policía Ministerial del Estado”.

Se refiere al atentado sufrido por Arturo Salazar (asesinado el lunes en “La Resaca”) a fines de septiembre del 2008 en la colonia José Ortiz de Domínguez, frente a una tienda de abarrotes por la avenida Saturno, donde quedaron tres vehículos rociados de balas y resultó con un rozón el propio Salazar, quien fue interrogado por agentes de la Policía Ministerial pero sólo en calidad de agredido (ZETA 1811, 13 diciembre 2008).

La referencia del crimen de ministeriales tiene que ver con el asesinato en octubre de 2008 en la zona de Palaco de los agentes Alejandro Ocaraza e Ismael Rincón.

2.- José Antonio Soto Gastélum “El Tigre” y Eduardo Guajardo Hernández “El Güicho”, porque ganarían debilitando a los subalternos de “El Checo” y la forma de “operar sucia e indisciplinada es común entre los ex Teos”.
Pero en la Procuraduría no descartan a:

3.- Ramón Torres González “El R1”, quien sería el equivalente de Campos Salcido pero en San Luis Río Colorado; así como a su principal operador, Francisco Javier Martínez Mandujano. “Aunque la impunidad haga que sea más lógica una purga interna, no se puede descartar el traslado a Mexicali del cruento enfrentamiento del Cártel de Sinaloa contra el grupo de los Beltrán Leyva en Sinaloa y Sonora”, comentó un investigador a ZETA.

El análisis balístico pericial de los casquillos levantados en la escena indica que las armas no se habían usado previamente en homicidios ni en Mexicali ni en Tijuana.

Los investigadores están desconcertados por lo sucedido el lunes en “La Resaca” porque tanto Arturo Salazar como Juan Manuel Elizarrarás, estaban claramente identificados como parte de la organización criminal posicionada en el municipio:

“Se supone que aquí no hay otras gentes y si las hay no son gente tan pesada como para aventarse un tiro tan quirúrgico, tan preciso como éste que se aventaron, todos los muertos tenían sus balazos en la cabeza, en la nuca o en la pura frente”, concluyó el investigador.

Decomisos del Ejército
Media tonelada de cocaína

En el retén Cucapah, localizado en el kilómetro 176.5 de la carretera federal número dos de tramo Sonoyta-San Luis Río Colorado, elementos militares detectaron 580 paquetes de cocaína conteniendo 621 kilos del alcaloide, el decomiso más cuantioso de esta droga desde que el general Alfonso Duarte Múgica comanda la 2ª. Zona Militar.

El enervante fue localizado el 23 de enero, por elementos militares en un cargamento de latas que se transportaba en camión de caja cerrada y tenía como destino final en México, la ciudad de Tijuana. El vehículo era conducido por un hombre que se identificó como Jared Antonio Morales Díaz y además de la coca transportaba 77 paquetes con 48.350 kilos de crystal.

El mismo día en el puesto militar del ejido Las Lágrimas en Puerto Peñasco, Sonora el conductor de un camión dio una vuelta repentina para huir en sentido contrario, al ser perseguido por los soldados decidió abandonar la unidad. En el interior localizaron 453 paquetes 4.434 toneladas de marihuana. El tráiler tiene inscrito como razón social, "Sergio Mendoza García".

Previamente, el 20 de enero en: el aeropuerto de Mexicali en el área de paquetería de Aeroméxico, incautaron 279 gramos de heroína; Nogales, Sonora, 60 kilogramos de marihuana. Y en Banori, Sonora105 kilos de marihuana; y en Agua Prieta, Sonora detuvieron a Refugio Valenzuela Aispuro con vestuario y equipo tipo militar, 15 armas, 71 cargadores y más de 4 mil 500 cuartuchos.

El 21 de enero en: el Ejido Chapultepec, en Ensenada Baja California, decomisaron 17 tambos con 2 mil 800 litros de combustible para aeronaves; y en Naco, Sonora un remolque con estructura tipo catapulta y nueve paquetes de marihuana.

Durante el 22 de enero en Nogales, Sonora aseguraron cuatro uniformes tipo militar, dos chalecos antibalas, dos armas, 9 cargadores y 133 cartuchos. Y en San Luis Río Colorado en dos operativos, incautaron primero 12 paquetes con 120 kilogramos de marihuana y posteriormente en un camión que transportaba muebles encontraron 189 kilos de crystal, 35 de cocaína, 11 de heroína y 1.100 kilos de goma de opio.

Por este asunto quedaron detenidos el michoacano Felipe Blanco Cervantes y la mexicalense Xiomara Olachea Ritchie. La carga ilícita procedía de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, y tenía registrado como destino Tijuana.

Adicionalmente, el jueves 27 de enero presentaron en Mexicali un decomiso de 733 kilogramos de marihuana efectuado en un patrullaje sobre la línea fronteriza en las inmediaciones de la Bomba “cero” cercano a la salida Mexicali-Tijuana. El operativo se realizó cuando los tripulantes de una camioneta Tahoe de color blanco se percataron de las fuerzas castrenses dejando el vehículo abandonado en la zona, los paquetes se encontraban marcados con las iniciales T84 y F. 


Quién es “El Checo”

De acuerdo a los archivos de las corporaciones bajacalifornianas, Sergio Campos Salcido es un tipo moreno, bajo de estatura que se distingue por su discreción en el desenvolvimiento público, no usa autos ni vestimenta ostentosa.

Aseguran no tener fotografías del capo a pesar de que opera criminalmente desde los noventas en la capital bajacaliforniana.

Los reportes oficiales indican que era hermano de Rigoberto Campos Salcido “El Rigo” o “El Manos Mochas” y sobrino de Manuel Salcido Uzueta “El Cochiloco”.

“El Rigo” servía criminalmente al cártel de Sinaloa, en los noventas fue  mutilado en un primer atentando y asesinado en un segundo ataque,  por sicarios al servicio del Cártel de los hermanos Arellano Félix por negarse abandonar Tijuana como plaza de tráfico de drogas.

Y “El Cochiloco” operó para los diferentes capos de la droga cuando traficaban de manera conjunta. Su función era mover la droga de Jalisco hacia el norte del país. En los ochentas fue identificado públicamente como traficante y asesino, lo mataron en 1991. Con ese respaldó llegó “El Checo” a Mexicali en la misma época.

Campos Salcido resistió los embates del Cártel Arellano, que no pudieron conseguir la plaza de Mexicali, y traficó impunemente sin señalamientos hasta 1998, año en que el gobierno de Estado Unidos a través de un informe del Departamento de Estado,  lo colocó en el organigrama criminal junto a su entonces esposa, Raquel Trujillo Yáñez.

Los señalaron como lava-dólares del narco y congelaron algunas cuentas.

En el informe, explicaba cómo los distintos cárteles lavaban el dinero de las drogas en Estados Unidos y el capítulo correspondiente a “El Checo”  lo titularon “Operativo Calecia”, y aseguraban que era líder de una organización criminal que desde entonces vendía cientos de kilos de cocaína a Estados Unidos, que había heredado de su hermano Benito Ramos Salcido. Y que en la distribución de droga y lavado de dinero les ayudaba la viuda de “Benito”, Claudia Mendoza Ibarra, a través de la empresa CLRA INC., esta última y el administrador de la empresa John L. Markin fueron procesados aquel año y desde entonces los esposos Salcido, son considerados prófugos en Estados Unidos.

Las autoridades mexicanas colaboraron con aquella investigación pero sin mayores resultados.

Corridos

“El Checo”

No es un brujo ni hechicero,
pero hace muy buenas limpias.
No trae ramas, ni amuletos,
porque ésa no es su línea.
Limpieza a sangre y fuego,
rutina de todos los días.
Un estilo muy sinaloense,
ajusta, encobija y mata.
Él hace el trabajo sucio,
me gusta, aparte me pagan.
Platicando nos entendemos
y si no pues con mis balas.
Radios de alta frecuencia,
son las claves las que rifan.
Números y también señas,
orden que viene de arriba.
Pura gente del MZ,
pa´ que calcule la medida.
Qué fuertes están los vientos,
que rozan El Centinela
En la plaza está el boleto,
pura gente de alta escuela.
Muy amigos de los amigos,
de El Uno también La Queta.
Altamente muy peligroso,
catalogado por el gobierno.
Pero se quedaron cortos,
nunca se lo describieron.
No hay señas ni hay retratos,
pero saben que es el bueno.
Ni pa’ Dios ni para el diablo,
porque se cocina aparte.
Su contrato está sellado,
por el cártel sinaloense.
No se la pega de héroe,
siempre anda con su gente.


“El 6”

Al césar lo que es del césar, así dice ese gran dicho.
Otra vez de nueva cuenta lo que no estaba perdido,
la plaza de Mexicali, regresa a nuestros dominios.
Sin tropiezos ni temor, va resguardando la plaza,
con respaldo de los grandes, para asegurar la carga
6 el número de clave, para llevar el mensaje.
Un pariente en California, es el que me echa la mano,
y una M muy mayor es la que envía el encargo,
y un Macho para alinear, a los que la hacen de bravos.
El poder es necesario, así dice el compa Checo,
ser valiente hacia el hombre y se hace de respeto.
Pistola de oro macizo, lista para cualquier ruido,
un saludo a Los Ántrax, que controlan Culiacán,
especial al compa R, es amigo de verdad.
Pecheras camuflajeadas, corrido que se oye más,
12 meses tiene el año, y el 5to es el mejor,
un saludo verdadero, de todito corazón.
Y  que el cártel siga tocando los corridos del señor.


“Checo recargado”

Checo las cuentas, checo la plaza,
checo el desierto y al 100 con mi raza,
por aire y por mar y también por tierra
de aquí para allá cuido de la empresa.
Soy negociante intermediario
puro pa´ delante la gente del macho
en un 2 x 3 multiplicado mi clave es el 6.
La arena del desierto ya tiene dueño,
como si lo fuera yo la peleo,
a visto bandera con los punteros,
al toque de queda fuego contra fuego,
todos preparados, declino y rejunto posición de asalto
y estamos en 1,
las dunas de arena son mi terreno y en las tormentas
ahí me atrinchero.
Una 45 bañada en oro
borra al enemigo y los pinta de rojo
del Tío soy aliado y tengo su apoyo
y por el Chavo también respondo
porque es mi gente, porque es mi sangre, porque hay amigos
 y éstos son grandes,
yo se los digo, por si no lo saben cuidare la plaza de  Mexicali.
No usa chequera, pues no va a los bancos,
lleva las cuentas porque es su trabajo,
se quedan de a 6 porque hay niveles,
cuando todos van pues el ya viene,
en las trifulcas arregla en caliente bombero y sin armas es inteligente,
sabe escuchar pa´ ser escuchado y al que habla de más lo deja callado
La fuerza del rifle retumba en segundos,
presión antiaéreo, invento de los rusos,
ay, ven comando de francotiradores,
tiene como respaldo El Indio y El Tony,
bases de mando y jala los retenes, por eso El Caimán por demás la mueve,
espalda por espalda arriesgan la vida equipo con garra,  puro grandes ligas,
Checo las cuentas, checo la frontera,
checo el desierto en tiempos de guerra,
lo que he logrado fue con el tiempo
y hasta aventurado no le pongo presión.
Será por su rango, será por su estilo o será que el mando
es su destino,
en un 2 x 3 mi clave es el 6 checo recargado.


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