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EL OVNI QUE SE ESTRELLÓ EN GALICIA
por el Grupo Fenix

 

En el invierno de 1994 un gigantesco objeto luminoso surca los cielos y acaba estrellándose en la solitaria sierra gallega de Outes. En una operación sin precedentes, un equipo de prestigiosos científicos de la Universidad de Santiago localizaron el punto exacto en el que impactó el ovni. Las conclusiones que aparecen en el informe oficial elaborado al respecto no dejan de ser inquietantes...

18/01/94. 18:15 horas
Parada de autobús de Os Anxeles. Brión, La Coruña.

José Manuel Arca Estévez se encontraba en la parada de Os Anxeles (Brión, La Coruña) esperando el autobús de Santiago, cuando observa surcando el cielo a gran velocidad y con trayectoria descendente un objeto luminoso seguido de una estela brillante. Media hora después, nada más llegar a la Guardia Civil, que emprende el rastreo de la zona temiendo que lo observado por el testigo pudiera tratarse de un accidente. A medida que avanza el día diferentes medios de comunicación gallegos, así como comisarías de policía, cuarteles de la Guardia Civil y otras instituciones comienzan a recibir llamadas de personas que han observado el fenómeno.

Ante el cariz que toman los acontecimientos, SOS Galicia se une a la batida durante los días posteriores. Mientras, continúan apareciendo infinidad de nuevos testimonios procedentes de diversos rincones de La Coruña. Así, Manuel Agra confiesa haber visto el ovni desde Santiso, Enrique Moure y Javier Liaño desde Santiago, Fina Vázquez desde Pardiñas... Docenas de testigos comunican el avistamiento desde lugares tan distantes como Pontevedra, Muros, Lavacolla, Milladoiro... coincidiendo todos ellos en la hora y descripción del incidente.

Durante la investigación conseguimos recabar testimonios adicionales, como el de Carolina Iglesias y otras cinco personas que observaron desde el monte coruñés de O Portiño "una estrella fugaz muy grande y brillante".

Debido a la trascendencia del caso, el profesor José Angel Docobo Durántez, catedrático de Ciencias Físicas y director del Observatorio Astronómico de Santiago, decide comenzar junto a su ayudante, el profesor armenio Vakhtang Tamazian, una exhaustiva investigación.

Tras más de dos años de estudio estos dos científicos publican en colaboración con el profesor checo Znedak Ceplecha y el catedrático de edafología -estudio de los suelos- Francisco Díaz Fierros, un voluminosos informe editado por la universidad compostelana en el cual descartan que el ovni que surco los cielos de Galicia fuese cualquier tipo de objeto conocido, ya fuera natural o artificial. Veamos las principales razones que motivaron esta conclusión:

  1. En base a los numerosos testimonios, los científicos estimaron que el objeto llevaba una velocidad de entre uno y tres kilómetros por segundo, cuando la velocidad normal de un bólido -asteroide, meteorito o cometa- oscila entre los 30 y 70 kilómetros por segundo.

  2. Se puede comprobar que el fenómeno fue observado a menos de dos kilómetros de altura. Sin embargo, a juzgar por su brillo, debería ser visto a una altura de entre cinco y diez kilómetros.

  3. Ni un solo testigo advirtió el ruido característico que producen los bólidos al penetrar en la atmósfera.

Por otro lado, la posibilidad de que pudiera tratarse de una aeronave siniestrada fue también descartada, tal y como manifiestan los científicos en su trabajo.

Los globos sonda o aerostáticos tampoco se ajustan a las características del fenómeno, por lo que la lógica inclina a descartarlos. Ningún avión o helicóptero desapareció en aquellas fechas, restando la única posibilidad de que pudiera tratarse de un satélite artificial, cohete o lanzadera..., hipótesis descartada por un certificado del European Space Center en el cual se señalaba que el día del avistamiento, a las 09.18 hora española, cayó el satélite Navstar 2-07, pero en el Pacífico Sur. La confirmación de este dato vino dada por el Kettering Group, organización dependiente del Centro Espacial Europeo. Según sus expertos, el citado satélite ni tan siquiera llegó a verse en Galicia.

Cataclismo en la sierra de Outes

A las diez de la mañana del 22 de abril de 1994 el profesor Docobo recibió una llamada telefónica de un vecino de la localidad de Cando de Arriba, en el término municipal de Outes. Esta persona denunciaba que meses atrás, y tras escuchar una extraña explosión, algunos vecinos habían encontrado un enorme cráter situado a unos 100 metros de la aldea.

Cuando al día siguiente los científicos llegaron al lugar encontraron un espectáculo dantesco. En la ladera del monte se abría un agujero de 29 metros de largo por 13 ancho y 1,5 de profundidad. Varios árboles de gran tamaño, así como un considerable volumen de tierra, habían sido despedidos a consecuencia del impacto hasta una distancia de 100 metros del lugar.

Tras numerosos estudios -que se detallan en el informe de los científicos- la eventualidad de un posible corrimiento de tierras resultó descartada. Sin embargo no se encontraron en la zona restos de ningún objeto natural o artificial. Las pruebas mineralógicas resaltaban incluso la ausencia de restos, siquiera microscópicos de origen meteórico.

Una posible causa meteorológica fue igualmente descartada, pues en la fecha del impacto -18 de enero de 1994- en toda Galicia los cielos se encontraban despejados en un 85% y con una visibilidad de 15 kilómetros y total ausencia de nubes de desarrollo vertical. Concretamente en Outes tampoco hubo precipitaciones ese día. Lo que sí pudo comprobarse es que el cráter estuvo sometido a una temperatura superior a los 400ºC, lo cual atestigua la violencia del impacto que tuvo lugar en los alrededores de esa pequeña aldea.

Llegados a este punto, los autores del informe se encontraron sin una hipótesis de trabajo válida para explicar el fenómeno, aportando como interpretación principal que todo pudiera ser debido a un ensayo militar secreto. Concretamente en la página 88 del voluminoso trabajo titulado "El objeto luminoso del 18 de enero de 1994 y el suceso de Cando (Outes)" los científicos afirmaban textualmente: "Descartada también la posibilidad de un satélite artificial o cohete, sólo nos queda pensar en un objeto militar. Pero está claro que la consulta al Ejercito del Aire, organismo competente en el tema, debemos dar por concluidas las pesquisas en esa dirección".

¿Un arma de plasma?

Aunque de cara a la opinión pública el profesor José Antonio Docobo plantee la opción de un ensayo militar secreto como una mera hipótesis, en privado es mucho más explícito. En una de las entrevistas que mantuvimos con él nos llegó a decir confidencialmente que creía en la posibilidad de "algún arma de plasma ultrasecreta de la que no tenemos ni idea". Su ayudante, el profesor armenio Vakhtang Tamazian, fue mucho más tajante. El se decantaba al 100% por la teoría del ensayo militar.

Un punto completamente claro para los científicos es que el ovni procedía del Cantábrico, una información de vital importancia, pues ya semanas atrás una persona vinculada al CESID (Centro Superior de Información de la Defensa) nos informó de forma extraoficial que en las fechas del suceso un buque de la Armada había realizado maniobras secretas en el litoral Cantábrico.

A pesar de las múltiples gestiones realizadas para descubrir algo al respecto, el MOA (Mando Operativo Aéreo) negó reiteradamente que se hubieran realizado maniobras militares en la zona por aquellas fechas.

Por su parte, la jefatura de prensa del radar militar del EVA-10 (Escuadrón de Vigilancia Aérea) situado en Barbánza, -¡a escasos 15 kilómetros del lugar del impacto- informó que no había detectado ningún objeto no identificado el día 18 de enero de 1994. Este particular nos fue desmentido hace algunas semanas por un militar que prestó sus servicios en el EVA-10. En una larga entrevista que junto al incansable investigador Manuel Carballal mantuvimos con esta persona, al indicarle la velocidad y la altura a que volaba el ovni estrellado en Outes, certificó sin ningún tipo de duda que el objeto debió de ser necesariamente captado por el radar.

Este no es el único caso de misteriosos impactos de objetos en el noroeste peninsular. El 14 de julio de 1996 un objeto con las mismas características del caído en Outes, y también con trayectoria descendente, surcó los cielos gallegos dejando tras de sí centenares de atónitos testigos. Pero en esta ocasión contamos con un nuevo elemento de trabajo: una filmación del ovni tomada desde una terraza de la compostelana calle de Montero Ríos.

El profesor Docobo y su equipo se encuentran actualmente investigando este caso, al que califican de "alta extrañeza". En unas declaraciones al periódico El Correo Gallego el científico comentaba: "el objeto pudo haberse estrellado en algún punto de Galicia. Yo creo que de estrellarse debió hacerlo entre las localidades coruñesas de Carballo y A Silva... puede que se trate de un ingenio militar".

13/01/97. 5:45 horas
Incidente en la Ría de Noia.

Miguel Bretal conducía un coche de la autoescuela Miguel acompañado de varias alumnas junto a las que se dirigía a Santiago de Compostela para realizar unas prácticas. Cuando se encontraba a la altura de Testal, observaron un extraño objeto luminoso que fue a estrellarse en la ría de Muros-Noia. Miguel todavía no ha salido de su asombro: "El resplandor de esa cosa era enorme -comenta-, pasó a 50 metros de nosotros y llevaba una cola azul enorme". En una reciente entrevista que mantuvimos con él nos confesaba que al impactar el objeto contra la ría "se expandió una enorme llamarada rojiza, pero no escuchamos ningún tipo de ruido. A mi me recordaba mucho a esos misiles de la Guerra del Golfo".

María Jesús Vilas y Concha Domelo, dos alumnas de la autoescuela que fueron también testigos del suceso, prefieren no opinar sobre la naturaleza del fenómeno.

Durante la investigación que realizamos en la zona, pudimos encontrar en la localidad de Porto do Son a otra persona que también fue testigo de la caída del extraño objeto. Juan Carreirán, marino de profesión, pudo ver desde el muelle "una bola luminosa seguida de una cola, que se precipitaba contra el suelo". En la zona de O Courel (Lugo) también existen testigos del misterioso suceso.

 

 


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