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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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Ibérica, Peninsula
Categoria:
Geografía
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    Así se llama corrientemente a la más occidental de las tres penínsulas que Europa proyecta por el S. Algunos geógrafos opinan, no sin fundamento, que mejor sería llamarla península Hispánica, en recuerdo de la Hispania romana que abarcaba ambos Estados actuales: España (v.) y Portugal (v.). Pero los portugueses, y en parte también los catalanes, sienten recelos en llamarla hispánica, prefiriendo el apelativo ibérica. Las expresiones Hesperia y península Hespérica, empleadas por algunos geólogos, no han tenido fortuna, como tampoco, esta vez por inadecuada, la de península Pirenaica usada por Willkomm y otros autores germánicos en la segunda mitad del s. XIX.

      Tiene una extensión de 580.335 Km2, distribuidos entre España (491.258), Portugal (88.620), Andorra (422) y Gibraltar (5,5). Se halla situada entre el Atlántico al O, el Mediterráneo al E, Francia al N (de la que la separan los Pirineos) y África al S, de cuyo continente sólo queda aislada, en el estrecho de Gibraltar, por un brazo de mar de unos 14-15 Km. de anchura mínima. De acuerdo con su latitud (43° 47' 50" N en la Estaca de Vares y 35° 59' 50" N en la Punta de Tarifa) es la más subtropical de las tres penínsulas mediterráneas europeas. Se extiende en longitud desde el meridiano del cabo de Creus (3° 19' 5" E) hasta el del cabo de Roca (9° 29' 50" O), que es la punta más occidental, el verdadero finisterrae, de Europa. Respecto a esta vieja parte del mundo, la situación de la p. I. es excéntrica pero crucial (Europa-África, Mediterráneo-Atlántico) en las relaciones intercontinentales y oceánicas.

      La p. I. es esencialmente mediterránea por su relieve, los aspectos bioclimáticos y los modos de vida rurales. Dentro del mundo mediterráneo, su personalidad es acusada debido en parte a su configuración horizontal y vertical; sus costas poco recortadas, la altitud media elevada y la ordenación de los elementos mayores de su relieve (Meseta Central, v., rodeada por montañas, flanqueada por tres fosas o depresiones y con dos grandes cordilleras externas, los Pirineos, v., las Cordilleras Béticas, v.) le confieren el carácter de continente en miniatura.

      La p. I. es de fuertes contrastes geográficos. Las montañas pertenecen a los más variados tipos estructurales: germánico, como el Macizo Galaico y la Cordillera Central; sajónico, como la Cordillera Cantábrica (v.) al O de Santander y buena parte del Sistema Ibérico (v.); jurásico, como las Montañas Vascas y las Cadenas Subbéticas; y alpino, como la Cordillera Penibética. Por lo que atañe al roquedo, Hernández Pacheco puso de manifiesto cuán distintas son, fisiográficamente, las tres Hispanias que él distinguía: la silícea, la calcárea y la arcillosa. Desde el punto de vista climático, los contrastes son todavía mayores y más ricos en consecuencias geográficas, habida cuenta de que se traducen en otros tantos contrastes de vegetación natural y cultivos agrícolas; de un lado, hay que distinguir entre las regiones del interior, de régimen térmico semicontinental, y las periférico-litorales, que tienen amplitudes u oscilaciones de temperaturas moderadas; de otro, y sobre todo, en la p. I. contrastan netamente, por cuanto atañe a la cantidad y al régimen de las precipitaciones, el Norte y el Noroeste (Portugal septentrional, Galicia, Asturias, Santander y Vascongadas), que forman la mayor porción de lo que Brunhes llamara la Iberia húmeda; y el resto, calificado por el mismo geógrafo francés de Iberia seca, la cual se transforma en subdesértica hacia las costas alicantino-murcianas, que constituyen la región más árida de Europa. No menores son los contrastes demográficos, de tipos de poblamiento y económicos entre unas y otras partes de la p. I., especialmente entre el centro y la periferia y, dentro de ésta, entre el Norte y Oeste y el Sur y Este. Por todo ello ha sido calificada de paraíso de los geógrafos y geólogos.

      El problema de la división de la p. I. en regiones geográficas está aún por resolver. Dependerá del criterio o de los criterios que se adopten el que se haga una u otra división regional de las tierras peninsulares. Es lógico que, si nos basamos en criterios físicos, la división será distinta a la efectuada con criterios históricos. Y aun en el primer caso se pueden elegir argumentos bioclimáticos o geomorfológicos. 'Por otro lado, la posible compartimentación regional de la p. I., como de cualquier otro país, dependerá del concepto que se tenga de región y en particular de si se la considera como un territorio de caracteres geográficos parecidos o formado por piezas diversas y complementarias: Cataluña, p. ej., es una región histórica formada por comarcas geográficamente muy diferentes. Lautensach basa la división regional de la p. I. primeramente en criterios bioclimáticos, y así separa las regiones de la Iberia siempre húmeda (Norte de Galicia, Asturias, Cantabria y Pirineos) de las correspondientes a la Iberia de veranos secos, en la que se incluyen las regiones centrales, las de la periferia occidental, periferia oriental y periferia sur y sudeste. Vilá diferencia las regiones periféricas (el Norte, desde Navarra a Galicia, Portugal, Andalucía y la fachada oriental) de las interiores (depresión ibérica, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, y el borde occidental de la meseta desde León hasta Extremadura) procurando conservar las divisiones históricas; así, p. ej., si Lautensach separa la Cataluña histórica en tres regiones, Vilá la estudia en su integridad. Resulta, pues, muy difícil adoptar un criterio ecléctico que satisfaga los puntos de vista de todos los científicos.
A. FLORISTÁN SAMANES.
    BIBL.: Geografía de España y Portugal, dir. M. TERÁN, Barcelona 1952-67; P. BIROT y P. GABERT, La Méditerranée et le Moyen Orient, I, 2 ed. París 1964; H. LAUTENSAcH, Geografía de España y Portugal, Barcelona 1967; 1. VILÁ VALENTI, La Península Ibérica, Barcelona 1968.

     

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio

 
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