LA PALABRA LIBERAL POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

 

EN EL 196º ANIVERSARIO DE LA PALABRA LIBERAL

 

 

“A tiempo que el cabildo gaditano         

 (no el de la catedral, sino el profano)

 de patriotas sin número seguido,

a San Felipe ufano caminaba,

Flamesio condolido

del ruido que sonaba

del liberal concurso que pasaba…”

Eugenio de Tapia.

 

LA PALABRA LIBERAL

 

De hecho, sabemos que la palabra liberal aparece en la literatura castellana hacia 1280 con el sentido que ha tenido tradicionalmente de tolerante, generoso, desprendido, etc., y que es en Cádiz, durante las Cortes celebradas en esta ciudad entre 1810 y 1813 cuando adquiere por primera vez el sentido político con que pasaría a la historia. Así lo confirma Alcalá Galiano cuando dice: “La voz liberal aplicada a un partido o a individuos, es de fecha moderna y española en su origen, pues empezó a ser usada en Cádiz en 1811, y después ha pasado a Francia, a Inglaterra y a otros pueblos”. “En Cádiz -decía Fernando de los Ríos- se pronuncia por vez primera en el mundo, y España se la da al diccionario político la palabra liberal (…) España creó la voz liberal porque era un pueblo hambriento de libertad”. De la palabra liberal arranca la formación del vocablo liberalismo como doctrina política compartida por los liberales, en la que se defiende el principio constitucional frente al absolutismo y la soberanía nacional frente a la real, poniendo al individuo como eje de la política en cuanto que la personalidad humana es fuente de derechos y libertades inviolables.

 

 

Por lo que se refiere a la palabra liberal. Agustín Argüelles la detecta ya en fecha temprana durante las sesiones de la libertad de imprenta, iniciadas en 1810, ya que el Decreto de la Libertad política de la Imprenta es del 10 de noviembre de 1810, Argüelles comentando el hecho escribe: “La frecuencia con que se usaba en las discusiones y debates la palabra liberal, no sólo en su sentido lato, sino con especialidad para expresar todo lo que por su espíritu y tendencia conspiraba al establecimiento y consolidación de la libertad, excitó en la viva y amena fantasía de un escritor coetáneo la idea de usurpar aquel vocablo en una composición poética, tan picante como festiva, para señalar a los diputados que promovían en las Cortes las reformas, aplicando en contraposición el de servil a los que la impugnaban y resistían… Desde entonces liberales y serviles fueron los nombres con que se conocieron respectivamente, así en las Cortes como fuera de ellas, todos los que se manifestaron afectos y contrarios al restablecimiento del gobierno representativo, a las doctrinas que favorecen instituciones constitucionales y una administración ilustrada y vigorosa pero responsable”.

 

El nombre del autor de la composición poética es Eugenio de Tapia, que en sus Ensayos satíricos, tiene un poema titulado “La muerte de la Inquisición”, donde figuran las palabras liberal y servil. Sin embargo, lo nuevo en esta composición poética es la denominación de servil, pues -como ha demostrado Vicente Llorens- “la aparición de las dos nuevas designaciones políticas no fue simultánea”.

 

“Allí en las Cortes de Cádiz -escribe Llorens-, asamblea representativa única entonces en Europa por su carácter y circunstancias, abierta a la libre discusión y al choque de las opiniones más opuestas, es donde liberal podía generalizarse más fácilmente y desembocar en la nueva acepción de 1811″.

 

Hasta 1812, fecha de la composición citada de Tapia, no aparece el término servil, pero una vez aparecido su difusión es rapidísima; en ese mismo año aparece un folleto político en Cádiz que se titula: Un español liberal a los llamados liberales y serviles; poco después una comedia -Liberales y serviles- y en 1813 Blanco White, fiel reflejo de la actualidad política española en Inglaterra, ya la cita en El Español. Por las mismas fechas aparece el término liberalismo, cuya plena aceptación es clara en 1814; en este caso, sin embargo, el camino debió ser inverso: primero surgió servilismo y, sólo después, como contraposición, liberalismo. Al menos eso sugiere un poema de 1813 aparecido en el Diario Militar, Político y Mercantil, de Tarragona, donde se lee: “Si consiste el servilismo / en negarse a la razón / y preferir su opinión / a toda verdad sutil, / yo detesto ser servil. / Pero si el liberalismo / consiste en agenciar / cómo descatolizar / a un pueblo justo y leal, / detesto ser liberal”.

 

Francisco Arias Solis
e-mail:
aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

 

 

El futuro se gana, ganando la libertad.

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Gracias.
 

 

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