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Falla de Alhama de Murcia (segmento Puerto Lumbreras-Lorca): La Falla de A. de Murcia es una de las fallas activas de mayor longitud y a lo largo de su traza se han identificado en trabajos previos paleoterremotos ocurridos durante el Cuaternario con magnitudes superiores a MW 6.0. Además varios terremotos históricos de intensidad MSK igual o superior a VII se han registrado previsiblemente sobre su traza. Es además una falla que presenta actividad instrumental moderada a lo largo de toda su traza excepto en el segmento Pto. Lumbreras-Lorca donde esta sismicidad es muy escasa. Este segmento precisamente ha sido cargado de esfuerzos según muestra el mapa debido fundamentalmente al terremoto de Vera de 1518 y a los terremotos de Lorca y Totana. 

Falla de Alhama de Murcia (segmento Alhama-Alcantarilla): Otro sector de la Falla de Alhama que ha sido cargado de esfuerzos de Coulomb es el segmento más oriental (Alhama-Alcantarilla) y próximo a la ciudad de Murcia. Este aumento de esfuerzos estaría asociado a los terremotos de Lorquí, Ceutí y Cotillas de principios de siglo. El cambio de probabilidad o grado de adelanto del siguiente terremoto en este segmento de la Falla de A. de Murcia sería mayor que el citado para el segmento Pto. Lumbreras-Lorca puesto que los terremotos que controlaron estos cambios de esfuerzos son bastante más antiguos en el sector de Lorca y Vera y por tanto ha transcurrido más tiempo para que el aumento de esfuerzos se haya ido disipando.

Falla de Crevillente (Segmento de Campo Coy): La Falla de Crevillente a pesar de tener un grado de actividad tectónica y sísmica inferior al de otras fallas que atraviesan la Región de Murcia es sin embargo la falla que presenta mayores dimensiones y está compuesta por los segmentos de mayores longitudes. Este le confiere un potencial sismogenético a tener en cuenta. El segmento de Campo Coy situado en el sector occidental de la falla ha sido cargado de esfuerzos de Coulomb por las series de terremotos de Bullas 2.002 y La Paca 2.005 así como por el terremoto de Cehegín de 1.948. La cercanía en el tiempo de estos eventos hace especialmente interesante el seguimiento de la actividad sísmica futura de este segmento de la falla de Crevillente.

Falla de Crevillente (segmento Fortuna-Abanilla) y fallas adyacentes del valle del Segura: Este sector de la Falla de crevillente presenta un especial interés puesto que fue cargado de esfuerzos de forma notable por el terremoto de Torrevieja de 1829, tal como muestra tanto el mapa sobre planos idealmente orientados como el mapa sobre planos paralelos. Además, los terremotos de Lorquí, Ceutí y Cotillas de principios del siglo XX se produjeron en la zona de lóbulo de aumento generado por el terremoto de Torrevieja. Estamos por tanto en una zona donde parece que la tasa de actividad sísmica aumentó significativamente después de 1829. Es por tanto necesario el seguimiento futuro de la actividad sísmica a lo largo del valle del Segura en este sector y a lo largo de la traza de la Falla de Crevillente.

Falla de Socovos-Calasparra (segmento de Calasparra): El terremoto de Cehegín de 1948 ha sido interpretado como generado por una falla de desgarre sinestral de dirección NE-SO. La modificación de esfuerzos que generó afecta a un segmento de la falla de Socovos-Calasparra que es una falla de desgarre dextral de gran longitud y dirección NO-SE.

Falla de Palomares (sector Norte): La Falla de Palomares es una falla de desgarre NNE-SSO que se sitúa en su mayor parte en la provincia de Almería. Es una de las candidatas más claras a ser la responsable del terremoto de Vera de 1518. El cambio de esfuerzos inducido por este terremoto aumentó el esfuerzo de Coulomb en el sector más septentrional de la falla. Sin embargo, el largo tiempo transcurrido desde el terremoto puede haber favorecido la disipación parcial de ese aumento.

Fallas de Torrevieja y San Miguel: Finalmente otra zona en la que los esfuerzos de Coulomb históricos han aumentado sobre todo a profundidades pequeñas es la zona de Torrevieja. En esta zona se produjo uno de los terremotos de mayor magnitud ocurridos en el Sureste de la Cordillera Bética en el periodo histórico. Varios estudios así como la disposición de las isosistas y datos geológicos apoyan a la falla del Bajo-Segura como la responsable del terremoto. Asumiendo esta fuente el cambio de esfuerzos generado por ella habría cargado de esfuerzos a las fallas de desgarre NO-SE más superficiales de la zona como son las fallas de Torrevieja y de San Miguel. A pesar de situarse fuera de la Comunidad de Murcia potenciales reactivaciones de estas fallas que se sitúan bastante próximas a la capital murciana tendrían efectos significativos en la Región de Murcia. Es por ello que también se requiere un seguimiento especial de la sismicidad instrumental futura en esta zona para identificar posibles cambios de tasa de actividad sísmica.