"Al Pelado le hicimos una canción de amor"

Interior / Tras el alejamiento de su líder, Cordera, Bersuit Vergarabat presenta nuevo disco, al que definen orgullosos como "menos escatológico" que los anteriores. Su defensa de la "horizontalidad": "Ahora somos todos piezas fundamentales".
18.03.2012 | 18:39 Comentar    |    Facebook Twitter
Nuevo Archivo Nuevo Archivo
Por Daniela Rossi - Fotos Euge Kais

El jardín de El Cielito, la quinta rockera del oeste bonaerense, los tiene ahí, sentados al borde de la pileta, "vivitos y coleando", según se describen. Bromean entre ellos, recuerdan viejos tiempos; hablan del presente de la banda, pero no esquivan el pasado. En el hoy aparece "La revuelta", el disco que sacaron después de más de dos años de parate (obligado, dicen ellos). Atrás quedó –aunque sigue muy presente en sus palabras- el alejamiento de quien era el frontman del grupo, Gustavo Cordera.

"La decisión de parar no fue algo consensuado en la banda, fue algo suyo; quiso iniciar un proceso personal al que ninguno se oponía, sino que apoyábamos, podían coexistir. No fue algo hablado y nosotros quedamos así, congelados, paralizados", cuenta Juan Subirá sobre el distanciamiento que se produjo entre 2008 y 2009, cuando él y Cordera grabaron sus respectivos discos y los otros integrantes formaron "De Bueyes", y después el ex líder nunca volvió. "Fue un momento bastante raro y traumático por la incertidumbre, por la falta de plan para seguir", asegura a coro junto con Daniel Suárez y Carlos Martín.

"Adiós querido amigo, no hay mal que por bien no venga / Te juro sigo esperando tu explicación sin reserva", le cantan en "Afónico", el penúltimo tema del disco, que termina con un insulto, un grito de guerra, la única mala palabra que se escucha en el disco: "¡Y está bien puesta!", se ríen y coinciden en que este disco es menos escatológico: "Ese camino que se siguió en un momento fue poco feliz", dice Martín, sobre los discos anteriores.

- ¿Es casual que después de ese tema para Cordera venga "La Revuelta", que habla del regreso?

Martín: –No, claro que no, aunque algunos querían arrancar con "Afónico" (risas).

Suárez: –Le hicimos una canción de amor, una letra para alguien de quien te estás separando, a quien quisiste. Si no preguntale a Calamaro cuándo aparecen esas canciones.

- En la última etapa en que estuvieron juntos, ¿no se dieron cuenta de que él quería alejarse?

Martín: –No, yo no. Estaba tocando en el Luna Park y no me daba cuenta de que sería la última vez de esa manera. Para mí fue una sorpresa total, que se ve que él la tenía muy bien planificada, no la había comentado en ningún momento.

Subirá: –Mientras nosotros ensayábamos adentro, él hacía en este mismo banco las notas de su primer disco solista…

- ¿Sintieron pánico escénico en el regreso a los shows el año pasado?

Subirá: –Pánico no, porque se trabajó mucho para eso. Me gusta pensar la imagen de un equipo de fútbol al que le echaron un jugador que no se puede reemplazar. El partido no termina ahí, hay que reagruparse y seguir.

Suárez: –Es que ningún jugador, por más crack que sea, es más jugador que los colores de su camiseta. Bersuit es así.

Martín: –Incluso podemos hinchar el pecho un poco más, tenemos más espacio para cada uno.

- En este disco trabajaron con "Cachorro" López como productor. ¿Fue brusco el cambio?

Suárez: –Tanto él como antes Cordera son dos main, dos muy grandes. Tuvimos charlas con "Cachorro" de tener que convencerlo de meter un tema, buscar fundamentos. Es muy loco, porque en la selección final de temas hay composiciones de todos, y en cuanto a ritmos hay chacareras, baladas, cumbias. Es muy ecléctico, pero también podría haber salido diferente.

Subirá: –Él también tuvo sus dilemas, no sabía para dónde agarrar. Pero es su rol, tomar decisiones, es muy importante que exista dentro del grupo.

Suárez: –Seguimos funcionando como una cooperativa donde cada voto vale lo mismo que el resto. Estamos más grandes y los cimbronazos sirvieron para mostrar lo importante que es lo humano entre nosotros. La música pasa a hacer una excusa. Es muy raro ser feliz si la persona que tenés a tu lado no lo es, y ahí está el punto, en conformar a todos.

"¡Porque son amigos!", responden de inmediato cuando se les pregunta por los invitados que tuvo el disco, Andrés Calamaro, Vicentico y Ariel Rot. "Son dos maestros, divinos, tienen una humildad hermosa. Son solistas hace años, pero supieron estar en bandas y tienen el compañerismo presente", cuenta Martín. "Andrés nos decía invítenme, pero a tocar el piano, no a cantar, ¡yo quiero estar en la banda!". A Vicentico le presentaron el tema en el que cantó después de ver todos juntos un partido del Barcelona en una de las salas del estudio de Ituzaingó, y Rot aportó una letra y música que, apenas les llegó, los conmovió.

Los Bersuit hoy eligen volver a ser horizontales, sin estridencias ni caras que se vean más que las otras. "Somos todos piezas fundamentales, desde el que canta hasta quien se encarga de que los pijamas estén lavados para cada show, porque cuando intentó ocuparse otro terminamos con un olor a podrido imposible", confiesan. Su realidad la definen, como dice una canción de Subirá: "Están todos los que tienen que estar".