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Años
de plomo
El
16 de marzo de 1978 Aldo Moro, presidente del partido
político Democrazia Cristiana, fue secuestrado por el
grupo armado de las Brigadas Rojas tras matar a toda
su escolta. Su cuerpo sin vida fue encontrado el 9 de
mayo de 1978 dentro del capó de un Renault rojo, en
una calle situada entre la sede de la Democrazia
Cristiana y la del Partido Comunista. Sobre este
acontecimiento, entre los más trágicos y traumáticos
de la historia política de la Italia republicana, se
han realizado ya dos películas - “El caso Moro (Il
caso Moro)”, dirigida en 1986 por Giuseppe Ferrara,
y la reciente “Piazza delle Cinque Lune” de Renzo
Martinelli - y publicado muchos libros. Precisamente
en “El prisionero (Il prigioniero)”, escrito junto
con Paola Tavella por Anna Laura Braghetti, encargada
de vigilar al secuestrado y la casa de la calle
Caetani, se ha inspirado libremente Marco Bellocchio
para realizar la película “Buongiorno, notte”,
cuyo título procede de un verso de Emily Dickinson.
El director de Piacenza ha elegido analizar la relación
entre el secuestrado y sus carceleros a través del
punto de vista de Chiara, la joven terrorista que
vigilaba al prisionero. Por un lado está la vida de
la chica, dividida entre el trabajo en una biblioteca
y la gestión de la casa - hacer la compra, cocinar,
cuidar de sus compañeros - y por otro los ritos del
“juicio” contra Moro y la espera mesiánica de la
sublevación de las masas: se recorren así los
caminos de una disociación latente que de vez en
cuando trasluce en manifestaciones de ira (con un
compañero de trabajo) o conmoción (las lágrimas al
escuchar la carta de Moro al Papa).
Mientras los telediarios muestran la sucesión de los
acontecimientos exteriores (de la pena de muerte
inmediatamente solicitada por algunos políticos al
llamamiento de Pablo VI), la historia deriva hacia su
trágico final. Moro se encamina hacia su muerte, pero
la imaginación nos muestra - en el momento más
bonito de la película - un final distinto: se marcha
libre, andando con paso alegre y decidido por las
calles de la ciudad. “Buongiorno, notte” es una
película lograda, en algunos momentos conmovedora, y
Maya Sansa es su protagonista versátil y muy dotada,
mientras que Roberto Herltizka resulta inolvidable en
la interpretación del doloroso itinerario cristológico
de su personaje.
Francesco
Troiano
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Buongiorno
notte
de
Marco Bellocchio
con Maya Sansa, Roberto Herlitzka, Pier Giorgio
Bellocchio, Luigi Lo Cascio, Giovanni Calcagno, Paolo
Briguglia
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