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Estimación y proyecciones de población
mundial, por variantes
de proyecciones, 1950-2050
Para 2050, los demógrafos de las Naciones Unidas plantean
tres proyecciones de población - "proyección
baja" de 7.900 millones; "proyección mediana"
de 9.300 millones; y "proyección alta" de 10.900
millones -, en que cada variante se basa en hipótesis ligeramente
diferentes acerca de las tasas de natalidad en el futuro .
Fuente: División
de Población de las Naciones Unidas, World Population Prospects
1950-2050: The 2000 Revision.
Después de aumentar muy lentamente durante
la mayor parte de la historia humana, en los últimos 50 años
la población mundial se duplicó con creces y llegó
a 6.000 millones a fines de 1999. Cada año se agrega a la
población mundial mayor cantidad de personas que nunca antes.
Dado que hay una cantidad sin precedentes de jóvenes, esas
cantidades seguirán aumentando durante varios decenios. Según
las proyecciones, todo el aumento se producirá en los que
son hoy países en desarrollo, los cuales hacia 2050 tendrán
más del 85% de la población mundial .
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Hacia 2050, la población mundial habrá aumentado
en un 50%, desde la cantidad actual de 6.100 millones hasta
9.300 millones. Los 48 países menos adelantados casi
triplicarán su población, desde 658 millones hasta
1.800 millones de personas.
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La población mundial está aumentando ahora a
razón de 1,3%, o 77 millones de personas, cada año.
Hay seis países que aportan la mitad de este aumento:
la India (con 21% del aumento total), China, el Pakistán,
Nigeria, Bangladesh e Indonesia.
Las personas tienen vidas más largas y
saludables, y las tasas de mortalidad se han reducido a la mitad
en comparación con las de 1950. Esta menor mortalidad, sumada
a la mayor esperanza de vida, forma parte de las causas del acelerado
crecimiento de la población en los últimos decenios.
Tal vez más llamativos que las cantidades
sean los cambios. La gran magnitud y la velocidad de los cambios
en la estructura de la población mundial no tienen precedentes,
especialmente los aumentos en los grupos más jóvenes
y de mayor edad, y lo propio ocurre con el éxodo hacia las
ciudades.
Aun cuando la población sigue aumentando,
la tasa real de crecimiento es menor y se tiende hacia familias
más pequeñas. Que las tasas de crecimiento de la población
sigan siendo cada vez más lentas depende de las opciones
y las acciones de las personas en los próximos 10 años,
de las políticas gubernamentales en materia de población
y desarrollo y de los compromisos internacionales de reducir la
pobreza y promover los derechos humanos. Es preciso no dar por seguro
que las tasas de crecimiento se reducirán.
En 16 países donde las tasas de fecundidad
son altas, debido al crecimiento demográfico muy acelerado
sus poblaciones - 269 millones en 2000 - se cuadruplicarán
hacia 2050, para totalizar algo más de 1.000 millones de
personas. Esos países son: el Afganistán, Angola,
Burundi, Burkina Faso, el Chad, el Congo, Etiopía, Liberia,
Malawi, Malí, el Níger, la República Democrática
del Congo, Somalia, Sierra Leona, Uganda y el Yemen.
La tasa de crecimiento anual de la población
mundial llegó a un máximo de un 2% a principios del
decenio de 1960. Desde entonces, dicha tasa se ha ido reduciendo
gradualmente, hasta llegar a 1,3%, pero debido al incesante aumento
de la base de población, el número de personas agregadas
a la población mundial fue aumentando de año en año.
Las tasas de crecimiento de la población
varían mucho entre distintas regiones, e incluso entre distintos
países de una misma región. Casi todo el crecimiento
se produce en países en desarrollo y, al mismo tiempo, se
ha hecho más lento o se ha detenido en Europa, América
del Norte y el Japón.
Regiones menos desarrolladas:
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Viven en ellas 4.900 millones de personas;
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Hacia 2050, según las estimaciones, la población
llegará a 8.200 millones (según la variante mediana);
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En el período 1995-2000, la fecundidad era de 3,1 hijos
por mujer;
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Se prevé que en los próximos 50 años,
la población de los países menos adelantados del
mundo se ha de triplicar, pues pasará de 658 millones
a 1.800 millones de habitantes.
Regiones más desarrolladas (Australia,
Nueva Zelandia, el Japón, Europa, América del Norte):
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Viven en ellas 1.200 millones de personas;
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En el período 1995-2000 la fecundidad era de 1,57 hijos
por mujer, muy inferior al nivel de reemplazo, de 2,1 hijos
por mujer;
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Según se prevé, en los próximos 50 años
la población de las regiones más desarrolladas
ha de cambiar poco, pues se prevé que la fecundidad se
ha de mantener por debajo del nivel de reemplazo. En 39 países
con baja fecundidad, la población tendrá menos
magnitud que la actual y esto se percibirá de manera
más patente en Europa oriental.
Austria, el Canadá, Nueva Zelandia y los
Estados Unidos figuran entre los países desarrollados que
tienen mayores tasas de crecimiento demográfico, las cuales
oscilan en torno al 1%, debido en gran parte a la inmigración.
Entre los países con tasas de crecimiento demográfico
cercanas a cero o en disminución figuran Hungría,
Italia, Letonia, Portugal, la Federación de Rusia y España.
El FNUAP realiza operaciones en más de
140 países de África y las regiones de los Estados
árabes y Europa, Asia y el Pacífico, y América
Latina y el Caribe.
Prevenir la propagación del VIH/SIDA es
el reto de desarrollo más grave que enfrenta la programación
del FNUAP en África. La epidemia ha devastado la economía,
disminuye la esperanza de vida y están aumentando las tasas
de mortalidad de menores de un año. Todos los programas que
apoya el FNUAP en los 45 países de África al sur del
Sahara prevén acciones integradas respecto del VIH/SIDA.
Otros retos de gran entidad son las altas tasas de mortalidad derivada
de la maternidad y la salud reproductiva de los adolescentes.
En la mayoría de los países africanos,
actualmente las mujeres aspiran a tener familias más pequeñas
que las de sus madres. Va en aumento el uso de métodos de
planificación de la familia, al igual que el acceso a los
servicios, pero el nivel de uso de anticonceptivos es bajo. No obstante,
muchos gobiernos tropiezan con grandes problemas para ampliar los
servicios de atención de la salud, pues están agobiados
por más de un decenio de declinación de la producción
per cápita de alimentos y el estancamiento de los ingresos
per cápita. Esa carga se agrava debido a las altas tasa de
contagio con el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión
sexual.
El FNUAP presta asistencia a servicios de salud
reproductiva y planificación de la familia, prevención
del contagio con el VIH, ampliación de los medios de acción
de la mujer, salud reproductiva de los adolescentes, eliminación
de la mutilación genital femenina, eliminación de
la violencia por motivos de género, adquisición y
distribución de productos anticonceptivos, capacitación
de agentes de salud, formulación de estrategias y políticas
de población y desarrollo y promoción para movilizar
la voluntad política y los recursos de la comunidad internacional
y de los propios países africanos.
En la región de los Estados árabes,
los países del África septentrional y el Asia occidental,
el progreso es desigual, pues algunos países aún tienen
altas tasas de crecimiento demográfico debido a las altas
tasas de fecundidad y a las grandes cantidades de jóvenes;
en promedio, el 50% de la población tiene menos de 25 años
de edad. La alta incidencia del embarazo no deseado y la persistencia
de la baja condición de la mujer también son motivo
de preocupación. El apoyo del FNUAP a la salud reproductiva
se orienta en particular proporcionar servicios a las campesinas,
reducir la mortalidad derivada de la maternidad impartiendo capacitación
a las parteras y creando sistemas de remisión de pacientes
en casos de embarazos difíciles, y promover la planificación
de la familia. Se realizan tareas de promoción para mejorar
la condición de la mujer.
En Europa oriental y central, la información
y los servicios de salud reproductiva suelen ser de calidad deficiente.
Mientras tanto, esos países y los del Asia central han registrado
entre 1995 y 2001 los aumentos más pronunciados de todo el
mundo en las tasas de contagio con el VIH. La pobreza y la exclusión
social siguen marginando a muchas personas. En muchos países
con economías en transición, están declinando
los niveles de salud a medida que se van desintegrando los sistemas
de apoyo social. Con recursos limitados, el FNUAP apoya la maternidad
sin riesgo, proporciona productos esenciales de salud reproductiva,
inclusive anticonceptivos para la planificación de la familia
y condones para la prevención del contagio con el VIH, y
suministra botiquines de salud reproductiva de emergencia para situaciones
de crisis.
En la vasta región de Asia y el Pacífico,
es evidente el notable progreso en la reducción de las tasas
de mortalidad de menores de un año y de niños en general
y de mortalidad derivada de la maternidad; no obstante, la falta
de equidad y la pobreza siguen obstaculizando el desarrollo en muchos
países. Mientras los países del Asia oriental y sudoriental
continúan su recuperación económica tras la
crisis financiera de 1997, sus programas sociales siguen resintiéndose.
En los países insulares del Pacifico, la prestación
de servicios de salud reproductiva con buena eficacia en función
de los costos sigue siendo un problema, que se agrava frente a las
necesidades de una población joven.
En toda la región, las acciones para mejorar
la condición jurídica y social de la mujer, inclusive
el mejor acceso a los servicios de salud reproductiva y educación,
son imprescindibles para mejorar el papel de la mujer en las decisiones
acerca de la procreación. Si bien en el Pakistán las
tasas de fecundidad siguen siendo altas, en Bangladesh está
ahora disminuyendo sostenidamente el tamaño de la familia.
En la India la situación es compleja, pues hay altas tasas
en la zona septentrional del país y tasas bajas en la zona
meridional.
La combinación del buen acceso a servicios
de planificación de la familia y los altos niveles de educación
de las mujeres ha propiciado la disminución de las tasas
de fecundidad en la zona meridional de la India y en Sri Lanka.
Particularmente en la República de Corea y en Tailandia,
la disminución en el tamaño de la familia se atribuye
al acceso a servicios de buena calidad de planificación de
la familia de utilización voluntaria y a los niveles cada
vez más altos de educación femenina.
El FNUAP realiza operaciones en 36 países
de la región, respondiendo a situaciones diversas con una
gama completa de programas de salud reproductiva. Entre las prioridades
principales figuran la planificación de la familia, la maternidad
sin riesgo, la salud reproductiva de los adolescentes y la prevención
de las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.
La equidad de género y la pobreza son cuestiones intersectoriales
de gran importancia. La División de Asuntos Técnicos
se encarga de la gestión de las numerosas actividades realizadas
en la región y así ayuda a las oficinas en los países
en la rendición de cuentas y el mantenimiento de la calidad
en todo el proceso de programación. Varios Equipos de Servicios
Técnicos a los Países (CST) desempeñan un importante
papel de asesoramiento técnico.
Los países de América Latina y el
Caribe difieren entre sí, pero muchos presentan altas tasas
de mortalidad derivada de la maternidad y también de pobreza
y exclusión social de poblaciones indígenas y grupos
marginados. La tasa de contagio con el VIH en el Caribe ocupa el
segundo lugar entre las más altas del mundo.
La esperanza de vida en América Latina
está cercana a la de los países industrializados del
Norte y la mortalidad de menores de un año es la menor entre
todas las regiones del mundo en desarrollo. En parte a consecuencia
del alto nivel de participación del sector privado y de las
ONG, sigue habiendo diferencias notables en lo tocante al acceso
a servicios dentro de muchos países de América Latina,
en función de la situación económica de quienes
solicitan los servicios.
El FNUAP apoya programas de salud reproductiva
en toda la región, haciendo particular hincapié en
la equidad de género y el papel de los hombres como aliados
responsables en la planificación de la familia y la prevención
de las enfermedades de transmisión sexual, inclusive el VIH/SIDA.

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