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El FNUAP realiza tareas en todo el mundo para
proporcionar información y servicios de salud reproductiva,
con el propósito de que las personas puedan conservar su
salud y planificar sus familias y sus futuros . Esos servicios abarcan
los de planificación de la familia, atención durante
el embarazo y el parto, asesoramiento psicológico, prevención
de la infecundidad, atención de las consecuencias que tiene
para la salud el aborto realizado en malas condiciones, prevención
y tratamiento de las infecciones del aparato reproductor y las enfermedades
de transmisión sexual, y prevención del VIH/SIDA.
Se presta especial atención a los jóvenes y las poblaciones
de difícil acceso y marginadas.
En muchos países, los habitantes saben
muy poco acerca de la salud y la sexualidad humana o carecen de
acceso a servicios apropiados; se niega a las mujeres la posibilidad
de conducir sus propias vidas, y se espera que las adolescentes
se casen cuanto antes y tengan hijos sin tardanza, en lugar de asistir
a la escuela. Esos factores, y otros, ponen en peligro la salud
de las mujeres y limitan su potencial y el de sus familias. Las
consecuencias son trágicas.
Cada minuto:
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380 mujeres quedan embarazadas; la mitad de ellos no planificaron
el embarazo ni lo desean;
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110 mujeres padecen una complicación del embarazo;
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100 mujeres se someten a un aborto; de esos abortos, 40 se
realizan en malas condiciones;
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11 personas se agregan a las contagiadas con el VIH/SIDA;
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1 mujer pierde la vida por causas relacionadas con el embarazo.
Para las mujeres y los hombres, la salud reproductiva
y la salud sexual constituyen un primer adelanto de importancia
vital hacia la posibilidad de tener más opciones en la vida
y mayores medios de acción, así como la oportunidad
de escapar a la pobreza. Los alumbramientos demasiado precoces,
demasiado tardíos o demasiado próximos entre sí
plantean riesgos de gran magnitud.
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The poorest mothers face the highest risk of death,
as shown by statistics from 100 developing countries
and countries in transition. The maternal mortality
ratio represents the number of deaths to women per
100,000 live births that result from conditions related
to pregnancy, delivery and complications. GNI per
capita is an indicator of the economic productivity
of a nation. This World Bank figure includes purchasing
power parity adjustments.
Source:
WHO, Estimates of Maternal Mortality for 1995, and
The World Bank, World Development Indicators 2001
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Cada año, más de 500.000 mujeres
- una por minuto - pierden la vida a causa de complicaciones
del embarazo y el parto y de esas defunciones maternas, un 99%
ocurren en países en desarrollo; cantidades tal vez 15
veces mayores padecen lesiones o infecciones. Cada año,
más de 50 millones de complicaciones del embarazo causan
enfermedad y discapacidad a largo plazo.
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Dado que hay 40 millones de personas que están
viviendo con el VIH/SIDA y que en 2001 hubo 5 millones de nuevos
contagios, es obvia la urgencia de la situación. De todas
las personas que se contagian con el VIH, la mitad son menores
de 25 años.
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Cada año, 78.000 mujeres pierden la
vida debido a abortos realizados en malas condiciones, casi
todas ellas en países en desarrollo. Los gobiernos han
convenido en reducir el número de embarazos no deseados
y considerar que las repercusiones para la salud de los abortos
en malas condiciones constituyen un grave problema de salud
pública.
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Hay 350 millones de parejas que carecen de
acceso a una opción entre diversos métodos anticonceptivos
seguros y costeables. Estudios realizados en más de 60
países en desarrollo indican que más de 100 millones
de mujeres que actualmente no están utilizando un método
anticonceptivo quieren aplazar el nacimiento de su hijo siguiente
o dejar de tener hijos.
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Al menos una de cada tres mujeres ha sido
apaleada, obligada a entablar relaciones sexuales bajo coacción
o maltratada, con frecuencia por alguien que la mujer conoce.
Cada año, dos millones de niñas corren riesgo
de mutilación genital. Cada año, unas 5.000 mujeres
y niñas son víctimas de los llamados "asesinatos
para restaurar la honra".
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Los refugiados, las personas internamente
desplazadas y otras personas atrapadas en situaciones de conflicto
o emergencia enfrentan especiales amenazas contra sus derechos
reproductivos, desde sus necesidades de planificación
de la familia hasta las de obtener tratamiento y asesoramiento
en casos de violencia sexual y violación.
Son numerosos los países que actualmente
ofrecen servicios de planificación de la familia y salud
reproductiva e información al respecto, en beneficio de mujeres,
hombres y jóvenes. También ofrecen asesoramiento psicológico,
aseguran la calidad de la atención y proporcionan servicios
más accesibles y más acogedores para los jóvenes.
Esos servicios voluntarios ayudan a las personas a adoptar decisiones
responsables y bien fundamentadas.
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En los últimos 30 años, merced
al desarrollo de métodos anticonceptivos modernos, las
personas han adquirido más libertad para planificar sus
familias y mayores posibilidades de hacerlo.
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El uso de anticonceptivos ha aumentado, desde
menos del 10% de las parejas hace 30 años hasta un 60%
de las parejas en la actualidad.
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Dos tercios de todos los países han
introducido medidas normativas o legislativas para promover
la equidad e igualdad de género y la ampliación
de los medios de acción de la mujer, inclusive en lo
concerniente a la herencia, los derechos a la propiedad, el
empleo y la protección contra la violencia por motivos
de género.
Pero es largo el camino que aún queda por
recorrer. Las defunciones y las enfermedades resultantes del embarazo
y el parto, las altas tasas de contagio con el VIH entre los jóvenes,
los embarazos no deseados y los abortos realizados en malas condiciones
figuran entre los mayores problemas de salud reproductiva con que
se tropieza hoy.
La planificación de la familia, la maternidad
sin riesgo y la prevención de enfermedades de transmisión
sexual, incluso el VIH/SIDA, son cuestiones fundamentales en la
programación del FNUAP para la salud reproductiva. Sus beneficios
son innegables: salvar vidas, proteger la salud, promover los derechos
reproductivos y ampliar los medios de ación de las mujeres
y las niñas para que tengan vidas saludables y productivas.
La salud reproductiva mejora pronunciadamente
cuando se respetan los derechos reproductivos. Los dirigentes de
179 países prometieron proteger y promover los derechos reproductivos
de las mujeres, los hombres y los jóvenes en el Programa
de Acción de la CIPD, que en el Principio 8, párrafos
7.2 y 7.3:
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Afirma el derecho de todas las parejas y todos
los individuos a decidir libre y responsablemente el número
y el espaciamiento de sus hijos y el momento de tenerlos, así
como a disponer de la información y los medios de hacerlo.
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Afirma el derecho de todas las personas a
disfrutar del más alto nivel de salud sexual y salud
reproductiva.
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Afirma el derecho de todos los individuos
a adoptar decisiones relativas a la reproducción en forma
libre de discriminación, coacción y violencia,
como se expresa en los documentos de derechos humanos.
-
Afirma que la salud reproductiva es un estado
general de bienestar físico, mental y social, y no de
mera ausencia de enfermedades o dolencias, y que esto entraña
la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y
sin riesgos y de procrear, y la libertad para decidir hacerlo
o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia.
Anteriormente, el derecho a planificar el número
de hijos y el espaciamiento entre ellos había sido reconocido
en 1968 en Teherán, en la Conferencia Internacional sobre
Derechos Humanos, y ampliado en 1974 en Bucarest, en la Conferencia
Mundial de Población.
Si bien en los últimos decenios los adelantos
relativos a la salud de la mujer han producido resultados - entre
ellos, la decuplicación con creces del uso de anticonceptivos
en todo el mundo y la disminución en el tamaño de
las familias - en África al sur del Sahara, más de
la cuarta parte de todas las embarazadas aún carecen de atención
prenatal y casi la mitad de ellas dan a luz sin la asistencia de
personal de salud calificado . Esos problemas persisten con diferentes
niveles de gravedad en muchos países en desarrollo. La participación
de los hombres puede ser una poderosa fuerza de progreso en el reconocimiento
de los derechos de la mujer.
Para lograr una mejor salud reproductiva es necesario
poder ejercer el derecho de decidir libre y responsablemente el
número y el espaciamiento de los hijos. La planificación
de la familia ha sido uno de los grandes éxitos en los programas
de desarrollo; no obstante, subsisten las necesidades insatisfechas
y persisten y están muy difundidas las percepciones erróneas
al respecto.
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350 millones de personas carecen de acceso
a una gama de métodos anticonceptivos seguros, eficaces
y de costo asequible.
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Al menos 120 millones de mujeres aspiran a
utilizar métodos de planificación de la familia
pero carecen de acceso a los servicios y la información
al respecto, o del apoyo de sus esposos y sus comunidades.
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En todo el mundo, están usando anticonceptivos
650 millones de mujeres en edad de procrear (un 62% de más
de 1.000 millones de mujeres que están casadas o en unión).
En las regiones más desarrolladas, un 70% de las mujeres
casadas utilizan un método anticonceptivo mientras que
en las regiones menos desarrolladas, la proporción es
de 60%. En África, sólo el 25% de las mujeres
casadas están utilizando anticonceptivos, mientras que
en América Latina y el Caribe la prevalencia del uso
de anticonceptivos es bastante alta: 66% y 69%, respectivamente
.
El FNUAP apoya programas voluntarios de planificación
de la familia que redundan en familias más saludables y más
pequeñas, facultan a las mujeres para efectuar opciones y
alientan a los hombres a asumir un papel responsable, como compañeros
interesados.
Salvar vidas de mujeres logrando mitigar los riesgos
del parto es cuestión de alta prioridad. Sería posible
prevenir la inmensa mayoría de los casos de defunción
y discapacidad si las mujeres tuvieran acceso a un tratamiento médico
básico y servicios de emergencia durante el embarazo, el
parto y el período de postparto. Las acciones para la maternidad
sin riesgo también salvan las vidas de menores de un año
y de niños en general.
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Cada año, más de 500.000 mujeres
pierden la vida debido al embarazo y cantidades 15 veces mayores
sufren complicaciones agudas.
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En la mayoría de los países
en desarrollo, las complicaciones del embarazo y el parto son
la causa principal de muerte y discapacidad de las mujeres de
entre 15 y 49 años de edad. Cuando una madre muere, aumentan
las probabilidades de que sus hijos también mueran.
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En los países en desarrollo, las mujeres
tienen 30 veces más probabilidades de morir por causas
relativas al embarazo o el parto que sus homólogas en
países desarrollados.
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Sólo un 53% de los partos en países
en desarrollo cuentan con la asistencia de un profesional calificado.
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Al satisfacer las necesidades insatisfechas
de anticonceptivos sería posible reducir en un 20%, o
más, la mortalidad derivada de la maternidad.
Es posible prevenir la mayoría de las defunciones
derivadas de la maternidad cuando las mujeres disponen de:
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Atención durante el embarazo (prenatal)
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Personal capacitado para la atención
del parto
-
Acceso a la atención obstétrica
de emergencia
-
Atención después del parto (de
puerperio o postparto) para casos de hemorragia, hipertensión
e infección
En situaciones de conflicto y desastre natural,
el FNUAP proporciona productos esenciales para la atención
de emergencia de la salud reproductiva, de modo de aumentar las
condiciones de seguridad del parto.
Una cuestión motivo de grave preocupación
en lo atinente a la maternidad sin riesgo es la fístula obstétrica.
Este desatendido problema tiene graves consecuencias físicas
y sociales y afecta al menos a 2 millones de mujeres. Ocurre como
resultado del parto prolongado y obstruido, a menudo en mujeres
muy jóvenes que aún no han llegado a una total madurez
física. Los tejidos desgarrados entre la pared vaginal y
las de la vejiga o el recto causan incontinencia, infecciones y
ulceraciones. Las mujeres suelen ser objeto de ostracismo y abandono
y sus hijitos por lo común mueren a causa del parto obstruido.
Para combatir este problema, que en los países industrializados
ha sido casi eliminado, el FNUAP ha iniciado una campaña
internacional para prevenir la fístula y aumentar el acceso
a su reparación por medios quirúrgicos.
Según se estima, cada año hay 333
millones de nuevos casos de enfermedades de transmisión sexual.
En todo el mundo, la carga de esas enfermedades sobre la mujer es
más de cinco veces superior a la que pesa sobre el hombre.
En muchos casos, se trata de más de una infección.
Casi dos tercios de los casos de infecundidad pueden atribuirse
a las enfermedades de transmisión sexual.
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Cada día, se contagian con una enfermedad
de transmisión sexual 500.000 personas jóvenes,
en su mayoría en el grupo de edades de 20 a 24 años,
al cual le sigue por orden de magnitud el grupo de 15 a 19 años.
Además, la mitad de todos los nuevos contagios con el
VIH ocurren entre los jóvenes.
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La presencia de una o más enfermedades
de transmisión sexual incrementa de dos a nueve veces
el riesgo de contagiarse con el VIH. Los condones contribuyen
a reducir este riesgo.
Los jóvenes son particularmente vulnerables
a las enfermedades de transmisión sexual. Muchos no saben
casi nada al respecto y son renuentes a acudir en busca de servicios.
Los que inician actividades sexuales más temprano tienen
mayores probabilidades de cambiar de pareja sexual y corren el riesgo
de estar más expuestos al contagio.
Para las mujeres de todas las edades, la mayor
susceptibilidad a las enfermedades de transmisión sexual
se debe a factores de índole tanto biológica como
social. Esas enfermedades causan complicaciones del embarazo, sepsis,
abortos espontáneos, alumbramientos prematuros, nacimiento
de niños muertos e infecciones congénitas. Otros problemas
son las inflamaciones pelvianas y el cáncer de cuello de
útero.
El FNUAP apoya la prevención y el tratamiento
de las enfermedades de transmisión sexual mediante programas
de salud reproductiva, incluidos los de planificación de
la familia, maternidad sin riesgo, salud reproductiva de los adolescentes
y prevención del VIH/SIDA.
La mejora de la calidad de la atención
- y del acceso a ella - es un propósito presente en todas
las esferas de la labor del Fondo y una consideración constante
en la prestación de los servicios. Se están realizando
estudios sobre la planificación de la familia a fin de determinar
si los métodos disponibles satisfacen las necesidades particulares
de cada usuario; y se supervisan, país por país, los
suministros de anticonceptivos. El monitoreo contribuye a velar
por que los suministros tengan un máximo de vida útil
y que se disponga de una amplia gama de servicios y de diversos
anticonceptivos, a fin de responder a las necesidades individuales.
En los programas en beneficio de los adolescentes, se presta atención
a asegurar que los servicios sean acogedores para los jóvenes,
apropiados para sus edades y que promuevan su participación.
A fin de mejorar sustancialmente la calidad de
la atención, el FNUAP apoya acciones para profundizar la
conciencia de los jóvenes acerca de los derechos reproductivos
y su capacidad para influir en las decisiones acerca de los servicios
de salud. La calidad acrecienta la eficacia de cualquier servicio.
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Nunca podría destacarse lo suficiente
la importancia de la calidad en los servicios de planificación
de la familia: sería posible evitar hasta un tercio de
las defunciones derivadas de la maternidad (tasas de mortalidad)
y de las lesiones e infecciones (tasas de morbilidad) si todas
las mujeres tuvieran acceso a un conjunto de servicios modernos,
seguros y eficaces de planificación de la familia que
posibilitaran evitar los embarazos no deseados.
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Las mujeres del grupo Ngobe, indígenas
de Panamá, están superando su marginación
en virtud de un programa del FNUAP que aumenta su acceso a los
servicios de salud reproductiva, proporciona capacitación
a los agentes de salud y crea conciencia mediante actividades
en 32 comunidades.
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En Nigeria, el FNUAP ha realizado un proyecto
modelo en virtud del cual se moderniza y equipa a 900 establecimientos
de atención primaria de la salud y se capacita a 900
parteras para que adquieran conocimientos prácticos que
salvan vidas. Esas actividades acrecentarán el número
de alumbramientos atendidos por personal capacitado y ampliarán
los servicios de planificación de la familia.
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En todo el Sudán, un importante proyecto
del Ministerio de Salud con el apoyo del FNUAP impartió
capacitación a parteras de aldea. Se suministraron materiales
de capacitación a muchas aldeas, donde las parteras desempeñan
un papel central en la atención del embarazo, el parto
y el postparto.
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En la India, Kirguistán, Mauritania,
Nepal, el Perú y Tanzanía, se procura mejorar
la calidad de los servicios de salud sexual y salud reproductiva
intensificando la cooperación entre el FNUAP y las ONG
aliadas.

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