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La promoción es una de las tres esferas
programáticas básicas del FNUAP. Es un instrumento
primordial para el cambio en las políticas, las leyes y los
programas, de conformidad con las metas y principios de la CIPD,
para alentar en todo el mundo acciones en pro de la igualdad de
género y la ampliación de los medios de acción
de la mujer, así como el acceso universal a servicios de
salud reproductiva, incluidos los de planificación de la
familia y prevención del VIH/SIDA.
El FNUAP es el principal paladín del Programa
de Acción de la CIPD. Las acciones de promoción también
se guían por la Plataforma de Acción, aprobada en
1995 por la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, y por las
medidas clave aprobadas en 1999, en la CIPD+5. Al promover los principios
de la CIPD, el FNUAP está contribuyendo a los Objetivos de
Desarrollo del Milenio, de las Naciones Unidas, aprobados en 2000,
en lo concerniente a reducir la mortalidad derivada de la maternidad
y de la mortalidad menores de un año y de niños en
general; aumentar el nivel educacional; ampliar los medios de acción
de la mujer y frenar la propagación del VIH/SIDA.
Las alianzas proporcionan la modalidad más
importante de apoyo para el logro de metas comunes. A lo largo de
los años, el FNUAP ha creado una red fuerte y diversificada
de aliados, integrada por gobiernos, ONG, organismos de las Naciones
Unidas, entidades del sector privado y particulares. Las alianzas
y las coaliciones, desde el nivel mundial hasta el nivel local,
conllevan la mejor esperanza de abordar los problemas relativos
a la pobreza, la exclusión y la mala salud; problemas como
la mortalidad derivada de la maternidad, que se considera de alta
prioridad en todo el mundo. Las redes y alianzas de todo tipo han
evolucionado después de la Conferencia Internacional sobre
la Población y el Desarrollo y han ido aumentando para satisfacer
las metas de salud reproductiva.
Los donantes hacen posible la labor del Fondo
y las firmes alianzas con las ONG multiplican los efectos de su
misión. Diversos grupos locales ejecutan programas apoyados
por el FNUAP a nivel de la comunidad y los aliados internacionales
recaudan fondos y crean conciencia acerca de las cuestiones de salud
reproductiva a nivel mundial. Sigue aumentando la cooperación
con otros organismos de las Naciones Unidas y el FNUAP está
estableciendo vínculos cada vez mayores con fundaciones,
empresas y organizaciones del sector privado.
El FNUAP asigna prioridad a mantener en el temario
mundial las cuestiones de población, salud reproductiva y
derechos reproductivos. El FNUAP asume funciones de liderazgo en
la promoción de la salud reproductiva y los derechos reproductivos,
y asegura que no queden soslayados frente a los numerosos problemas
de desarrollo y que se reconozca cabalmente su contribución
al desarrollo. A escala nacional, el FNUAP ayuda a los gobiernos
a formular políticas y estrategias a fin de velar por que
se satisfagan, actualmente y en el futuro, las necesidades en materia
de salud reproductiva y población.
Si bien hubo notables adelantos en la ejecución
de las acciones estipuladas en El Cairo, el apoyo de donantes internacionales
a programas de salud reproductiva es muy inferior al necesario.
Los países en desarrollo siguen careciendo de los recursos
para aplicar plenamente el Programa de Acción de la CIPD
(El Cairo, 1994). El FNUAP ha exhortado a los 179 gobiernos que
aprobaron el Programa de Acción a dar cumplimiento a sus
compromisos de aportar cada año 17.000 millones de dólares
para lograr el acceso universal a servicios básicos de salud
reproductiva.
Hasta el momento, de los 17.000 millones de dólares
convenidos en la CIPD, en El Cairo, los gobiernos han aportado unos
11.000 millones de dólares. Mientras los países en
desarrollo han alcanzado un 80% de la meta de aportar 11.300 millones
de dólares, los países desarrollados ni siquiera han
llegado al 50% de los 5.700 millones que deben aportar.
Thoraya Obaid, Directora Ejecutiva del FNUAP,
ha exhortado a los países desarrollados, en particular, a
que cumplan con sus promesas. Dijo: "Es hora de que los países
desarrollados lleven a la práctica sus compromisos y aumenten
la asistencia para el desarrollo, de conformidad con lo acordado
en El Cairo. Los compromisos de combatir la pobreza y la desigualdad
deben ir acompañados de recursos. Si no se diera cumplimiento
a las metas financieras convenidas, ello desbarataría el
logro de los objetivos internacionales de desarrollo, especialmente
en los países más pobres".
El FNUAP cuenta con el apoyo de dos fuentes primordiales:
gobiernos y organizaciones intergubernamentales, además de
grupos del sector privado y particulares. El Fondo se financia por
completo con contribuciones voluntarias.
El total del ingreso para 2001 (cifras provisionales)
fue de 396,5 millones de dólares, en comparación con
367,4 millones de dólares en 2000. Este total abarca "recursos
ordinarios" de 268,7 millones de dólares, que registraron
un aumento de 1,8% en comparación con 2000. Los recursos
ordinarios proporcionan la base de la labor del Fondo, pues apoyan
sostenidamente los programas realizados en países en desarrollo,
primordialmente por conducto de contribuciones de los gobiernos.
También se utilizan para el apoyo programático y la
gestión y administración de la organización.
El ingreso también abarca "otros recursos" de 123,5
millones de dólares, es decir, un aumento del 19% en comparación
con 2000 . Los "otros recursos" se reservan para actividades
específicas. El ingreso a otros recursos abarca fondos fiduciarios,
disposiciones de participación en la financiación
de los gastos de programas y otros fondos restringidos.
Esta cuantía de financiación sigue
siendo muy inferior a la lograda en 1995, cuando llegaron a su máximo
los compromisos de efectuar aportaciones para poner en práctica
el Programa de Acción de la CIPD. Los recursos básicos
siguen siendo inferiores al monto que arrojaron las proyecciones
del marco de financiación multianual (MYFF) del Fondo, de
310 millones de dólares. En este cálculo tampoco se
toma en cuenta la creciente demanda de servicios del FNUAP ni el
evidente retroceso en cuanto al cumplimiento de los compromisos
asumidos en El Cairo.
La financiación insuficiente tiene consecuencias
muy tangibles: persistencia de las altas tasas de embarazo no deseado;
recurso continuo al aborto; aumento de la mortalidad de menores
de un año y de niños en general; aumento de la mortalidad
derivada de la maternidad; acelerada proliferación de la
pandemia del VIH/SIDA; y más lenta aplicación del
enfoque centrado en el cliente para los servicios de salud reproductiva.
La mayor dependencia respecto del sector privado no debe privar
a los pobres de servicios de salud. En última instancia,
si no se frena el crecimiento de la población, su aceleración
cancelará los adelantos ya logrados en otras esferas de importancia
crucial, como escuelas, servicios de atención primaria de
la salud, vivienda costeable, transporte público y sistema
vial, así como el ordenamiento de recursos naturales de importancia
crítica.
Progreso hacia las metas de financiación
establecidas en la CIPD


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