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el vih/sida y los adolescentes
El VIH/SIDA ha pasado a ser una enfermedad de los jóvenes, puesto
que los jóvenes adultos de 15 a 24 años de edad constituyen la mitad
de aproximadamente 5 millones de nuevos casos que cada año se
agregan a las infecciones con el VIH en todo el mundo. No obstante,
los jóvenes suelen carecer de la información, los conocimientos
prácticos y los servicios que necesitan para protegerse a sí mismo
contra la infección con el VIH. Su provisión tiene importancia
crucial para contrarrestar la epidemia.
Según se estima, cada día unos 6.000 jóvenes se infectan con el
VIH/SIDA—uno cada 14 segundos—y la mayoría de ellos son jóvenes
mujeres. A fines de 2001, se estimaba que 11,8 millones de jóvenes de
15 a 24 años de edad estaban viviendo con el VIH/SIDA, es decir, un
tercio de la cantidad total de personas que viven con el VIH/SIDA
en todo el mundo. De ellos, sólo unos pocos tienen conocimiento
de su propia reacción serológica positiva al VIH(1). (Cuadro 4).
Cuadro
4: Jóvenes de 15 a 24 años de edad que viven con el VIH/SIDA,
por sexo: diciembre de 2001 (2)
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Región
|
Jóvenes mujeres porcentajes
per cent
|
Jóvenes varones porcentajes
per cent
|
Total
|
| África al Sur del Sahara |
67 |
33 |
8,600,000 |
| África septentrional y Oriente
Medio |
41 |
59 |
160,000 |
| Asia oriental y el Pacífico |
49 |
51 |
740,000 |
| Asia meridional |
62 |
38 |
1,100,000 |
| Asia central y Europa oriental |
35 |
65 |
430,000 |
| América Latina y el Caribe |
31 |
69 |
560,000 |
| Países industrializados |
33 |
67 |
240,000 |
| Todo el mundo |
62 |
38 |
11,800,000 |
| Fuente: UNICEF/ONUSIDA/OMS. |
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Además, hay 13 millones de niños menores de 15 años que
han perdido a uno o a ambos progenitores debido al SIDA. De esos
huérfanos, una abrumadora mayoría vive en África. Las proyecciones
para 2010 arrojan 25 millones(3).
Una combinación de factores sociales, biológicos y económicos
contribuye a estimular la pandemia de SIDA:
POBREZA El VIH/SIDA es una enfermedad sumamente correlacionada
con la pobreza. En un estudio sobre 72 países efectuado por el
Banco Mundial se indicó que tanto
el bajo ingreso per cápita como la
gran desigualdad en los ingresos
estaban vinculados con las altas
tasas nacionales de infección con
el VIH; un aumento de 2.000 dólares
en el ingreso per cápita estaba
asociado con una disminución del
4% en las infecciones(4). En 2001, la
Asamblea General de las Naciones
Unidas, reunida en su período
extraordinario de sesiones sobre
el VIH/SIDA, reconoció que “la
pobreza, el subdesarrollo y el
analfabetismo figuran entre los
principales factores que contribuyen
a la propagación del
VIH/SIDA”.
LAS NIÑAS Y LAS MUJERES SON MÁS VULNERABLES Por razones
atinentes a la biología, el género y las normas culturales, las mujeres
son más susceptibles que los varones a la infección con el VIH. Se
estima que hay 7,3 millones de jóvenes mujeres que viven con el
VIH/SIDA, en comparación con 4,5 millones de jóvenes varones.
En África al Sur del Sahara, las dos terceras partes de los jóvenes
de 15 a 19 años de edad que se agregan a las filas de los infectados
son mujeres. Entre las mujeres, el máximo de la prevalencia del
VIH tiende a ocurrir alrededor de los 25 años de edad, es decir,
entre 10 y 15 años antes que el máximo para los varones(5).
Desde el punto de vista biológico, el riesgo de que una mujer se
infecte durante relaciones sexuales sin protección es de 2 a 4 veces
mayor que para un varón(6); las jóvenes mujeres son incluso más
vulnerables debido a que sus aparatos reproductores están aún en
proceso de maduración y que los desgarramientos de sus tejidos
ofrecen un fácil acceso a la infección(7).
Asimismo, las jóvenes enfrentan más altos riesgos sociales.
Cuando tienen relaciones sexuales, tienden a predominar las relaciones
con hombres de más edad y esto aumenta las probabilidades
de que sus compañeros sexuales ya estén infectados. Algunas adolescentes
están muy atraídas hacia los “gavilanes”, hombres mucho
mayores y en mejor posición económica (por lo general, casados)
que ofrecen a las niñas dinero, a cambio de relaciones sexuales.
Lo más común es que las adolescentes con actividad sexual, al
menos en África, tengan compañeros cuyas edades son entre 2 y
10 años superiores, que les ofrecen regalos, como jabón, perfumes,
comidas en restaurantes y adornos. Algunas niñas pobres proporcionan
relaciones sexuales a cambio de dinero para pagar la matrícula
escolar o ayudar a sus familias. Una vez que han entablado relaciones
con esos hombres, que son maestros, chóferes, dueños de
tiendas o incluso agentes de policía, las niñas tienen escaso poder
para negociar el uso de condones(8).
Los hombres suelen buscar compañeras sexuales más jóvenes,
con pocas probabilidades de estar infectadas con el VIH(9). En algunos
lugares, hay un mito dominante: que las relaciones sexuales con
una virgen pueden curar el SIDA o las infecciones de transmisión
sexual. Ese mito entraña mayores peligros para las jóvenes, víctimas
de relaciones sexuales forzadas o bajo coacción.
RIESGO QUE CORREN LAS JÓVENES CASADAS El matrimonio no
siempre protege a las jóvenes contra la infección con el VIH. Dado
que el porcentaje de jóvenes varones que inician tempranamente su
actividad sexual es muy superior al porcentaje de jóvenes mujeres,
éstas probablemente contraen matrimonio con un hombre que ya
tiene experiencia sexual. En Pune (India) se realizó un estudio en
una clínica para infecciones de transmisión sexual. El estudio comprobó
que de las 4.000 mujeres que acudían a la clínica en busca de
tratamiento, un 25% tenía una infección de transmisión sexual y
un 14% tenía reacción serológica positiva al VIH. Entre el 93% de las
jóvenes casadas, un 91% tenía sólo un compañero sexual: su esposo.
Un estudio realizado en Kisumu (Kenya) comprobó que la mitad
de las mujeres cuyos esposos eran 10 o más años mayores estaban
infectadas con el VIH, en comparación con ninguna de las mujeres
cuyos esposos eran hasta tres años mayores(10). Dentro del matrimonio,
es muy difícil para las mujeres negociar el uso de condones, especialmente
si son mucho más jóvenes que sus esposos.
FALTA DE INFORMACIÓN Y DE CONOCIMIENTOS PRÁCTICOS
PARA SU PROTECCIÓN Debido a que en muchos países, las cuestiones
sexuales son un tema tabú, hay grandes cantidades de jóvenes que
carecen de la información—o los conocimientos prácticos suficientes
—para negarse a tener relaciones sexuales o negociar prácticas
sexuales de menor riesgo. Si bien la mayoría de los jóvenes han
oído acerca del VIH/SIDA, son pocos los que tienen conocimientos
suficientes para protegerse a sí mismos contra la infección.
Las encuestas realizadas en 40 países indican que la mitad de
los jóvenes tienen conceptos erróneos acerca de la manera en que se
transmite el VIH(11). En Ucrania, si bien un 100% de las adolescentes
han oído hablar del SIDA, sólo un 21% conocen tres métodos de
prevención. En Somalia, sólo el 26% de las adolescentes han oído
hablar del SIDA y sólo un 1% saben como protegerse a sí mismas.
En Botswana, donde una de cada tres personas está viviendo con el
VIH/SIDA, virtualmente todos los jóvenes han oído hablar del SIDA
y más del 75% tienen conocimientos sobre tres métodos primarios de
protección. No obstante, un 62% de las jóvenes tenían al menos un
concepto erróneo sobre cómo se transmite el VIH. Es excesivo el
número de jóvenes que piensan que con sólo mirar a una persona
pueden determinar si está infectada con el VIH.
SENTIMIENTOS DE INVENCIBILIDAD Los adolescentes tienden a
subestimar, desestimar o denegar los riesgos de infección con el
VIH. Los estudios de casos realizados por la OMS indican que sólo
entre una quinta parte y un tercio de los jóvenes consideran que
corren algún riesgo(12). Muchos jóvenes no reconocen que el comportamiento
de sus parejas también los hace correr riesgos. Muchos
otros tal vez crean que la infección con el VIH sólo ocurre entre
trabajadoras del sexo, toxicómanos u hombres que tienen relaciones
íntimas con otros hombres. Los sentimientos de invencibilidad,
sumados a la falta de conocimiento sobre las consecuencias del
comportamiento riesgoso, los pueden impulsar a adoptar menos
precauciones para proteger su salud, y su vida./p>
INFECCIONES DE TRANSMISIÓN SEXUAL Las infecciones de
transmisión sexual aumentan considerablemente la probabilidad
de infección con el VIH(13), además de tener otras consecuencias en
materia de salud reproductiva, como dolores crónicos, infecundidad
o embarazos ectópicos que ponen en peligro la vida de la embarazada.
Si bien escasean los datos sobre esas infecciones en los países en
desarrollo, en particular en lo concerniente a los jóvenes, la OMS
estima que al menos una tercera parte de más de 333 millones de
nuevos casos curables que ocurren cada año afectan a personas
menores de 25 años(14). Además, los jóvenes también tienen probabilidades
mucho mayores que los adultos de volver a infectarse después
de haber recibido tratamiento.
Un estudio realizado en Sudáfrica demostró que las probabilidades
de que las adolescentes contrajeran infecciones de transmisión sexual
eran superiores en un 30% a las de los varones de la misma edad,
debido a que tenían relaciones con hombres de más edad, que
probablemente padecían infecciones de transmisión sexual(15).
Los estudios sobre gonorrea en países escogidos del Oriente
Medio y África comprobaron que las más altas tasas de infección se
registraban en el grupo de 15 a 19 años de edad(16). En estudios realizados
en la Argentina, Botswana, Filipinas, el Perú, la República
de Corea y Tailandia se comprobó que una gran minoría de jóvenes,
mayormente varones, han experimentado síntomas de infecciones
de transmisión sexual(17).
En general, los jóvenes tienen escasos conocimientos acerca
de las infecciones de transmisión sexual. En un estudio sobre jóvenes
trabajadoras del sexo en Camboya se comprobó que sus limitados
conocimientos se basaban en una combinación de hechos objetivos,
mitos y rumores no siempre correctos(18). Una lamentable idea errónea
de muchos jóvenes, que se comprobó en Kampala (Uganda) y en la
ciudad Ho Chi Minh (Viet Nam) es que los síntomas desaparecerán
con el correr del tiempo o con una buena higiene personal (al igual
que el VIH). Esta creencia también era compartida por una de cada
cinco estudiantes universitarias en Ilorin (Nigeria), 30% de los
jóvenes en algunas zonas de Chile y la mitad de los jóvenes, varones
y mujeres, en algunas localidades de Guatemala(19).
Lo probable es que los jóvenes busquen remedios tradicionales
para las infecciones de transmisión sexual o que hagan caso omiso
de los síntomas. Esta pauta se atribuye a sentimientos de culpabilidad
por haberse contagiado y al estigma que tiende a asignárseles en los
centros de salud, inclusive en las clínicas que dispensan tratamiento
para las infecciones de transmisión sexual.
USO DE ALCOHOL Y DROGAS Compartir las agujas para inyectarse
drogas es un medio sumamente eficiente de propagar el VIH,
debido a que se introduce el virus directamente en el torrente
circulatorio. Al combinar el consumo de drogas con las relaciones
sexuales a cambio de dinero, se proporciona un puente para el
VIH, desde los toxicómanos por vía endovenosa hacia la comunidad
en general.
El consumo de drogas suele comenzar en la adolescencia. En
Nepal, donde la mitad de los 50.000 toxicómanos del país tienen
entre 16 y 25 años de edad, la incidencia del VIH entre los toxicómanos
por vía endovenosa aumentó desde el 2% en 1995 hasta casi el 50%
en 1998(20). La epidemia de VIH en la Federación de Rusia es la que
crece con mayor rapidez en el mundo, impulsada por la creciente
cantidad de jóvenes toxicómanos. En China, las más altas tasas de
VIH se registran entre toxicómanos por vía endovenosa, que suelen
ser hombres jóvenes.
Va en aumento el número de toxicómanos, en particular en
Europa oriental y central, y lo propio ocurre con el número de
usuarios ocasionales. Según las cifras correspondientes al año 2000
proporcionadas por el ONUSIDA, los toxicómanos por vía endovenosa
constituyen más de la mitad de los casos de VIH en la Argentina,
Bahrein, China, España, la Federación de Rusia, Georgia, el Irán,
Italia, Kazajstán, Letonia, Moldova, Portugal y Ucrania(21).
El consumo de alcohol también puede impulsar la epidemia de
VIH, al aumentar los comportamientos sexuales riesgosos. Un estudio
realizado en Rwanda comprobó que los jóvenes de entre 15 y 24
años de edad que consumían alcohol tenían menos probabilidades
de abstenerse de las relaciones sexuales(22). En un estudio sobre
adolescentes en Jamaica, se comprobó que los que habían experimentado
con bebidas alcohólicas tenían posibilidades 2,4 veces
mayores que los demás de tener actividades sexuales, a igualdad
de otros factores(23).
INTERACCIÓN CON LA TUBERCULOSIS En todo el mundo, la
tuberculosis es la principal causa de defunción de los pacientes de
SIDA; un tercio de todos ellos están tuberculosos. Los infectados con
el VIH tienen probabilidades mucho mayores que los demás—según
algunas estimaciones, 800 veces superiores—de presentar tuberculosis
activa(24). En Kenya, entre 1990 y 1996 se duplicó la prevalencia,
tanto del VIH como de la tuberculosis(25).
Los jóvenes deberían estar vacunados para prevenir la tuberculosis
(26). En la mayoría de los casos, la tuberculosis es tratable
utilizando terapias de observación directa. Si se dispensa un tratamiento
a medias, o erróneo, esto puede conducir a una tuberculosis
resistente a los medicamentos, y el tratamiento se hace mucho más
difícil y más costoso. Por consiguiente, los programas de lucha contra
la tuberculosis, incluidos los que benefician a los jóvenes, deben
formar parte de las estrategias de prevención y atención del SIDA.
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