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desigualdad de género
y salud reproductiva
Para muchos millones de jóvenes, la adolescencia es un momento de
crítica transición en que van adquiriendo experiencia para la vida
por conducto de la escuela, la capacitación para el empleo, las oportunidades
de trabajo, las actividades comunitarias, los grupos de jóvenes
y las relaciones con otros jóvenes. Entre ellos, la mayoría también
tiene sus primeras experiencias sexuales durante la adolescencia.
Los adolescentes aprenden además cuáles son las normas
sociales y de género en vigor en sus comunidades; de esas normas,
algunas protegen la salud y los derechos de los jóvenes y otras, no.
Tales normas colocan a las niñas frente a situaciones especiales,
como restricciones a su independencia y movilidad, desigualdad en
las oportunidades de educación y empleo, presión para contraer
matrimonio cuanto antes y comenzar a procrear en la primera
juventud y desiguales relaciones de poder que constriñen su
posibilidad de controlar sus vidas sexuales y reproductivas.
LA DISCRIMINACIÓN REINA POR DOQUIER En gran parte del
mundo, las familias y las sociedades tratan desigualmente a las
niñas y los varones, lo cual redunda en una desproporción en el
grado en que las niñas están sujetas a privación y falta de oportunidades
y menores niveles de inversiones en su salud(1), su nutrición(2)
y su educación(3). La discriminación por motivos de género continúa
durante la adolescencia y suele ser una característica omnipresente
en la adultez.
Las normas de género reinantes en la sociedad también obstaculizan
el acceso de las adolescentes a las oportunidades de estudio y
empleo. La desigualdad jurídicamente institucionalizada es el
aspecto medular de leyes que excluyen a las niñas y las mujeres
de la propiedad de la tierra y del acceso al dinero y otros recursos
económicos(4), de modo que quedan truncas las posibilidades de
subsanar la discriminación y se crean condiciones propicias a la
violencia y la explotación por motivos de género(5).
Las desiguales relaciones de poder entre mujeres y hombres
redundan en la conculcación frecuente de los derechos humanos
y los derechos a la salud. Entre los casos más persistentes y perniciosos
figuran el matrimonio precoz o en la infancia, la trata de
mujeres con fines sexuales, la violencia y la coacción sexuales y
el corte genital femenino.
Recientes acuerdos internacionales, cambios en las leyes y políticas
nacionales, proyectos de investigación y diversos programas
abordan explícitamente la discriminación contra la niña y la mujer
y cuestionan los valores subyacentes que perpetúan la desigualdad
por motivos de género.
Pese a la tendencia a contraer matrimonio a mayores edades que se
comprueba en varias partes del mundo (véase infra), en los países en
desarrollo, 82 millones de niñas que actualmente tienen entre 10 y
17 años de edad habrán contraído matrimonio antes de cumplir 18
años(6). En algunos países, la mayoría de las niñas ya están casadas
antes de cumplir 18 años; los porcentajes son: 60% en Nepal, 76% en
el Níger y 50% en la India(7).
Entre los factores que perpetúan el matrimonio precoz cabe
mencionar la pobreza, el deseo de los progenitores de asegurar que
las relaciones sexuales se limiten a la pareja conyugal, la ausencia
de oportunidades educacionales o de empleo para las niñas, la
costumbre de la dote y la idea de que lo más importante para las
niñas es su destino como esposas y madres. Las niñas que quedan
embarazadas tal vez sean objeto de presiones extremas por parte
de las familias y las comunidades para que contraigan matrimonio.
La edad en que las personas contraen matrimonio en una determinada
cultura refleja la manera en que se organiza la vida en
familia y las oportunidades de que disponen los jóvenes, tanto
varones como mujeres, al asumir sus responsabilidades en tanto
adultos(8).
El matrimonio precoz infringe varios derechos humanos de la
niña (véase el recuadro 7) y acrecienta en gran medida los riesgos
que corre su salud y las oportunidades de que dispone desde su más
corta edad.
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7 |
DERECHOS DENEGADOS POR EL MATRIMONIO PRECOZ
O EL MATRIMONIO EN LA INFANCIA |
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El matrimonio precoz
de la niña infringe varios derechos garantizados por la Convención
sobre los Derechos del Niño:
- El derecho a la educación (Artículo 28).
- El derecho a estar protegida contra todas las formas de violencia
física o mental, lesión o abuso, incluido el abuso sexual (Artículo 19)
y contra todas las formas de explotación sexual (Artículo 34).
- El derecho a disfrutar del nivel más alto posible de salud
(Artículo 24).
- El derecho a recibir información y orientación educacional y
profesional (Artículo 28).
- El derecho a procurar, recibir e impartir información e ideas
(Artículo 13).
- El derecho al descanso y el esparcimiento y a la libre participación
en la vida cultural (Artículo 31).
- El derecho a no ser separada contra su voluntad de sus progenitores
(Artículo 9).
- El derecho a la protección contra todas las formas de explotación
que afectan cualquier aspecto del bienestar de la niña (Artículo
36).
Fuentes
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VA EN AUMENTO LA EDAD AL CONTRAER MATRIMONIO En los
últimos 30 años, ha disminuido considerablemente la proporción de
matrimonios en que la mujer tiene menos de 20 años de edad(9). La
reducción ha sido mayor en África: más del 0,75% anual. También
han sido notables, aunque de menor magnitud, las disminuciones
en el Asia meridional y sudoriental y en la región de los Estados
árabes: más del 0,5% anual.
Si bien la iniciación de las relaciones sexuales y el matrimonio
suelen ocurrir más tempranamente entre las mujeres con menor
nivel educacional(10), los aumentos en la matriculación escolar sólo
explican una pequeña parte del aumento documentado en las
edades al contraer matrimonio. Otros factores contribuyentes son
la disminución del número de matrimonios concertados, los
cambios en las leyes matrimoniales(11), los aumentos en la urbanización
y las cambiantes normas acerca de las presuntas ventajas del
matrimonio precoz.
AUMENTO DE LA EDAD DE LOS HOMBRES AL CONTRAER
MATRIMONIO Las diferencias de edad entre hombres y mujeres
al contraer matrimonio (así como la manera en que se decide el
matrimonio y el tipo de unión) pueden afectar pronunciadamente
el equilibrio de poder entre los cónyuges y el grado de cercanía
conyugal. Los hombres se casan mucho más tarde en sus vidas que
las mujeres(12); sólo en el África central y en el Asia centromeridional,
la proporción de jóvenes varones de 15 a 19 años de edad que ya están
casados supera el 5%(13). En los países desarrollados, la proporción de
varones de esas edades que ya están casados es inferior al 1%(14). En
cambio, en África al Sur del Sahara y en el Asia centromeridional,
más de la cuarta parte de las jóvenes de 15 a 19 años de edad—y en
algunos países, más de la mitad(15)—ya están casadas.
En todas las subregiones del mundo en desarrollo, al llegar al
tramo de 20 a 24 años de edad ya han contraído matrimonio entre
el 9% y el 40% de los hombres, en comparación con entre el 24%
y el 75% de las mujeres del mismo grupo de edades(16). En varias
subregiones de África y Asia, más de un 65% de las mujeres de
entre 20 y 24 años de edad ya están casadas(17).
Las diferencias de edad entre cónyuges varían de una región
otra; la diferencia más pequeña—menos de 3 años—se registra en
América Latina, en la mayor parte de Oceanía y en las regiones más
desarrolladas. En África al Sur del Sahara se registran diferencias
superiores a 6 años. Cuanto más joven sea la niña, tanto mayor ha
de ser probablemente la diferencia de edades; en 16 países de África
al Sur del Sahara, los esposos de niñas adolescentes de entre 15 y
19 años de edad son, en promedio, al menos 10 años mayores(18).
Esas diferencias en las edades reflejan expectativas acerca de la
capacidad masculina para obtener ingresos, la fecundidad femenina
y las relaciones de poder, que favorecen a los hombres en detrimento
de las mujeres.
Para muchas niñas, el matrimonio (y su experiencia sexual)
comienza en la juventud, con esposos mucho mayores, escogidos
para ellas por sus progenitores, y a veces con hombres que las
niñas ni siquiera han visto antes del día de la boda.
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ADOLESCENTES AFGANOS EXPRESAN SU OPINIÓN
CONTRARIA AL MATRIMONIO PRECOZ |
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Después de un foro realizado en el Afganistán en el Día Mundial de la Población 2003,
varias adolescentes expresaron su opinión en favor de aplazar el matrimonio
y continuar su educación. Zohal, de 16 años de edad, dijo: “Si mi
padre y mi madre trataran de obligarme a contraer matrimonio, yo me
negaría”, mientras los demás estudiantes asentían en silencio . Los adolescentes
afganos habían oído a líderes gubernamentales cuando estos
afirmaron que el matrimonio precoz cancela las perspectivas educacionales
de las niñas y pone en peligro su salud. Esa franca expresión de
opiniones es infrecuente en un país donde reinan fuertes tradiciones
conservadoras, las hijas traen al matrimonio su dote y el embarazo precoz
contribuye a tasas enormemente altas de mortalidad materna.
Zohal quiere cursar estudios universitarios y estudiar economía.
Aspira a que todas las niñas afganas asistan a la escuela. Agrega:
“Después de 20 años de guerra, nuestro país tiene muchos problemas.
Necesitamos buenos médicos que atiendan a nuestro pueblo.
Necesitamos escuelas; en muchas aldeas no las hay. Para el desarrollo
del Afganistán es preciso que la gente este alfabetizada. Las niñas
deben finalizar sus estudios; ellas tienen derechos humanos”. El
Ministro Adjunto de Salud del Afganistán, la Ministra Adjunta de
Asuntos de la Mujer, el Director General del Departamento de
Alfabetización y el Jefe de Operaciones del UNFPA en el Afganistán,
todos destacaron la importancia de la educación de la niña, la protección
de su salud y el aplazamiento del matrimonio y la procreación.Fuentes
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EDUCACIÓN INTERRUMPIDA En el mundo en desarrollo, las
jóvenes que contraen matrimonio en la primera adolescencia quedan
privadas de mucho de lo que los jóvenes en otros países tienen
asegurado: educación, buena salud y acceso a servicios médicos,
oportunidades económicas y derecho a asociarse con otros jóvenes,
entre otras cosas. Casi inevitablemente, el matrimonio precoz interrumpe
la educación y reduce las oportunidades de independencia
futura mediante el trabajo.
Las adolescentes casadas raramente asisten a la escuela (a
menudo, debido a la legislación o a las prácticas de las escuelas),
y las niñas que no asisten a la escuela, raramente tienen mucho
contacto con personas de su edad o ajenas a sus familias(19).
Según investigaciones realizadas en Bangladesh, debido a las
expectativas de que los esposos tengan un más alto nivel educacional
que sus esposas, los padres y madres quieren evitar una “excesiva
educación” de sus hijas, y las retiran de la escuela(20). Pero la mayor
escolarización contribuye al aplazamiento del matrimonio: por
ejemplo, en la India y el Pakistán, la mayor permanencia de las
niñas en la escuela ha contribuido directamente a que disminuya
la cantidad de matrimonios antes de que cumplan 14 años(21).
Las consecuencias del matrimonio precoz para la salud sexual y
reproductiva de las adolescentes y sus derechos sexuales y reproductivos
son de gran magnitud (véase el Capítulo 4). Aumentan las
posibilidades de contagio con infecciones de transmisión sexual y
VIH. Por lo general, las adolescentes casadas no están en condiciones
de negociar el uso de condones ni de negarse a tener relaciones
sexuales y lo más probable es que sus esposos tengan más edad y
mayor experiencia sexual, y por ende, más probabilidades que los
hombres solteros de estar infectados con el VIH(22). En verdad,
recientes investigaciones en Kenya y Zambia indican que las adolescentes
casadas tienen mayores probabilidades de tener reacción
serológica positiva al VIH que las jóvenes solteras(23).
Con frecuencia, las jóvenes casadas no pueden acudir en
procura de servicios de salud sin el permiso de sus esposos u otros
miembros de su familia; generalmente, carecen de medios independientes
de pagar por esos servicios y pueden estar sujetas a períodos
de depresión. Además, los esposos y las familias aplican una considerable
presión sobre las jóvenes esposas para que éstas queden
embarazadas poco después de haber contraído matrimonio, con lo
cual aumenta el riesgo de defunción o lesión materna y se obstaculiza
la prevención de las infecciones de transmisión sexual y el VIH
mediante el uso sistemático de condones. El alumbramiento precoz
a menudo está correlacionado con altas tasas de pobreza, más bajos
niveles de educación, menor movilidad y menor número de partos
atendidos por personal capacitado(24).
Además, la relativa falta de poder de las adolescentes suele ir
acompañada de violencia en el matrimonio, la que a su vez está
asociada con embarazos no deseados e infecciones de transmisión
sexual(25). Las novias que aún están en la infancia o la adolescencia
tienen muy escasa posibilidad de separarse de cónyuges que las
maltratan y muchas viven aisladas y con muy pocas posibilidades
de obtener el apoyo social o jurídico necesarios para remediar su
situación.
APLAZAMIENTO DEL MATRIMONIO PRECOZ En la mayoría de los
países, la persistencia del alumbramiento precoz es una cuestión de
salud pública. Las medidas para aplazar el matrimonio y aumentar
la edad en el primer alumbramiento abarcan la aplicación de las
leyes existentes, la mayor escolarización y la provisión de capacitación
para el empleo.
El Gobierno de Nepal, en colaboración con el UNFPA, ha educado
a adultos acerca de los daños que puede causar un matrimonio
precoz y ha creado materiales educacionales que alientan a los
progenitores a aplazar el matrimonio de sus hijas hasta después de
cumplir 20 años(26). El Gobierno de China se ha esforzado por reducir
la cantidad de matrimonios muy precoces concertados por los
progenitores(27).
Un distrito de Rajasthán (India septentrional) ha emprendido
una campaña de educación pública en que se alienta a las familias a
prolongar la etapa del compromiso matrimonial— a menudo iniciada
cuando las niñas tienen 7 u 8 años de edad—, antes de que se consume
el matrimonio y las novias pasen a vivir con sus esposos(28). En la
India meridional, la ONG Myrada ha organizado en una comunidad
grupos de niños a fin de abordar el matrimonio en la infancia y el
trabajo en condiciones de esclavitud(29). En colaboración con padres,
madres y otros adultos, los niños pudieron convencer a algunos
empresarios de que liberaran a los niños de la servidumbre laboral,
y también convencer a los padres y madres de que aplazaran el
matrimonio de sus hijas menores de edad.
Otra estrategia para lograr que se aplace el matrimonio y se
amplíen las aptitudes y las opciones en la vida es ofrecer oportunidades
para que las niñas prosigan su educación o tengan un empleo
remunerado. En Bangladesh, debido a la industria de confección de
ropa se ha prolongado el período previo al matrimonio al proporcionar
a las jóvenes mujeres los medios de ganarse la vida(30). También en
Bangladesh, un programa de becas para niñas estudiantes de secundaria
que estipula como condición que las niñas deben seguir
solteras hasta llegar al examen final del décimo grado, ha tenido
tanto éxito que el Gobierno lo ha ampliado y le ha dado alcance
nacional(31). El efecto en cuanto a aplazar el matrimonio fue inmediato
(32). En las zonas que abarca el proyecto, entre 1994 y 2001 se
duplicó con creces la matriculación femenina(33).
Varios estados de la India también han formulado programas de
inversión a largo plazo que ofrecen a las jóvenes sumas de dinero u
obsequios cuando han completado un cierto nivel de escolarización
y siguen siendo solteras(34). Y varios países de Europa oriental, así
como los Estados del Báltico, experimentaron rápidas disminuciones
en las tasas de fecundidad de adolescentes, como resultado del
aumento en la matriculación escolar(35).
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VELAR POR LA SALUD REPRODUCTIVA DE LOS
ADOLESCENTES CASADOS |
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La filial de Pathfinder en Bangladesh ha formulado el Programa para Recién Casados, en virtud
del cual se apoya a las jóvenes parejas para que planifiquen la procreación,
aplacen el primer alumbramiento, espacien sus hijos y acudan en
procura de atención prenatal. En una evaluación preliminar se comprobó
que las recién casadas raramente salen de su hogar y afirman que después
de su casamiento su vida ha empeorado, pues tienen muy poca
libertad. En cambio, los jóvenes varones casados tienen acceso a un
ámbito social mucho más amplio y pasan gran parte de su tiempo libre
fuera del hogar.
Las jóvenes parejas expresaron muchas preocupaciones con respecto
a la sexualidad. Señalaron que el personal de los programas tenía
gran influencia sobre la adopción de sus decisiones. Es preciso seguir
trabajando a fin de reducir las barreras con que tropiezan las jóvenes
para recibir servicios de salud e información fuera del hogar conyugal.Fuentes
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