|
satisfacción de las necesidades
en materia de servicios de salud
reproductiva
El embarazo y la procreación en la adolescencia, con los riesgos que
conllevan, debido a su magnitud plantean un grave problema de
salud pública y también contribuyen al rápido crecimiento de la
población en muchos países. Además, los jóvenes padecen altas tasas
de infecciones de transmisión sexual y VIH/SIDA. Esta situación
subraya la necesidad de proporcionar un acceso mucho mayor a
servicios de salud reproductiva y sexual que sean acogedores para
los jóvenes. Los servicios deberían ofrecerse de manera sensible a
las cuestiones de género y apropiada a los jóvenes, como parte de
acciones de desarrollo coordinadas.
Los jóvenes suelen ser renuentes a solicitar servicios de salud
reproductiva debido a la reprobación por parte
de quienes prestan los servicios y de la comunidad,
así como a su propia incertidumbre y
carencia de conocimientos. Para contrarrestar
esa situación es necesario adoptar diversas
medidas: mejorar el ámbito normativo;
fomentar el apoyo comunitario; abordar las
necesidades de los adolescentes en materia de
información y adquisición de aptitudes; y establecer
servicios adecuados para las diferentes
edades y que respondan a las necesidades.
El diseño de programas que puedan cumplir
con ese cometido, ser sostenibles financieramente y ampliar su
escala es un reto de grandes proporciones. El éxito depende del
liderazgo gubernamental y la puesta en práctica de las medidas, la
aplicación de políticas y leyes positivas y el uso eficaz de las redes
existentes de establecimientos de salud pública, escuelas y otras
organizaciones comunitarias, para llegar a la mayoría de las
poblaciones de jóvenes.
En todo el mundo, el embarazo es una de las principales causas
de defunción de las jóvenes de entre 15 y 19 años de edad; los
principales factores son las complicaciones del parto y del aborto
realizado en malas condiciones(1). Por razones tanto fisiológicas como
sociales, en este grupo de edades las mujeres tienen probabilidades
de perder la vida en el parto dos veces superiores a las de las mujeres
mayores de 20 años. Las niñas menores de 15 años tienen
probabilidades de morir cinco veces superiores a las de las mujeres
de más de 20 años(2).
Las niñas que no están plenamente desarrolladas físicamente
tropiezan con dificultades en las relaciones sexuales, el embarazo y
el trabajo de parto. Entre las jóvenes que dan a luz por primera vez,
es muy común el parto obstruido. Un estudio realizado en Etiopía
comprobó que el parto obstruido era causa de un 46% de las defunciones
debidas a la maternidad(3).
En todo el mundo, hay cada año 14 millones de adolescentes de
entre 15 y 19 años de edad—casadas y solteras—que dan a luz(4). Las
mujeres que comienzan a dar a luz en la adolescencia en general
tienden a tener mayor cantidad de hijos, y con intervalos menores
entre estos, que las mujeres que comienzan más tarde(5).
En Bangladesh, más de la mitad de todas las mujeres tienen su
primer hijo antes de cumplir 19 años(6). En otros países en desarrollo,
entre la cuarta parte y la mitad de todas las
jóvenes dan a luz antes de cumplir 18 años(7).
Los países africanos son los que tienen más
altas tasas de fecundidad en la adolescencia y
mayores variaciones en esas tasas, en comparación
con otras regiones(8).
En el Asia oriental, los aumentos en la edad
al contraer matrimonio y la baja incidencia de
las relaciones sexuales prematrimoniales han
redundado en bajas tasas de procreación entre
las adolescentes(9).
ABORTO REALIZADO EN MALAS CONDICIONES De la cantidad
de abortos en malas condiciones realizados cada año, estimada en
20 millones, que causan unas 78.000 defunciones, corresponde a las
jóvenes de 15 a 19 años de edad al menos la cuarta parte(10). Es desproporcionado
el número de adolescentes que recurren a abortos
realizados en malas condiciones, debido a la limitada disponibilidad
y el alto costo de los procedimientos médicos de alta calidad para
practicar abortos y debido a que entre ellas el número de embarazos
no deseados es mayor que entre las mujeres de más edad(11).
FÍSTULA OBSTÉTRICA Por cada mujer que pierde la vida en el
parto, hay entre 15 y 30 que sobreviven pero padecen discapacidades
crónicas, entre las cuales la más devastadora es la fístula obstétrica.
La fístula es una lesión del canal de parto que causa pérdidas constantes
de orina y/o materia fecal. Las jóvenes menores de 20 años
son especialmente propensas a padecer fístulas cuando no pueden
obtener una operación cesárea durante un parto obstruido y prolongado.
La prevalencia es más alta en comunidades pobres de África y
Asia. Las causas son la procreación precoz, la pobreza, la malnutrición,
la falta de educación y el limitado acceso a la atención
obstétrica de emergencia. Según se estima, en las zonas donde son
elevadas las tasas de mortalidad derivada de la maternidad, hay entre
3 y 4 mujeres que padecen fístulas por cada mil nacidos vivos(12).
|
20 |
F Í STULAS Y ALUMBRAMIENTO
PRECOZ |
|
Cada año, millones de jóvenes quedan embarazadas antes de que sus cuerpos
hayan llegado a la madurez total, lo cual acrecienta
sus riesgos de padecer complicaciones
durante el parto. La fístula obstétrica es la discapacidad
más devastadora que puede sobrevenir a
una joven que sobrevive un parto difícil.
Durante el trabajo de parto obstruido, la presión
prolongada de la cabeza del feto contra la
pelvis de la madre interrumpe la irrigación sanguínea
de los delicados tejidos que rodean su
vejiga, su recto y su vagina. El tejido lesionado se
gangrena y disgrega, dejando un orificio o fístula.
Es frecuente que el niño muera y que la mujer
sufra una incontinencia crónica humillante.
Además, también puede ocurrir que padezca frecuentes
infecciones de la vejiga, úlceras en el
aparato genital y daños en los nervios de sus
piernas.
Esta situación causa conmoción en la vida de
la mujer. En lugar de recibir consuelo por la pérdida
de su hijito, suele ser rechazada por su esposo,
marginada por la comunidad y culpada por su
problema. Si bien algunas mujeres reciben apoyo
de sus familias, otras se ven obligadas a mendigar
para sobrevivir. La reparación quirúrgica de la fístula
tiene una tasa de éxito de hasta 90% y las
mujeres suelen estar en condiciones de tener
más hijos. Lamentablemente, la mayoría de las
mujeres pobres o bien no saben que la operación
quirúrgica es posible, o no tienen acceso, o no la
pueden sufragar.
Hasta hace poco, la estimación del número
de mujeres que padecen fístula en todo el mundo
era de 2 millones. No obstante, un nuevo informe
preparado por el UNFPA y la organización
EngenderHealth indica que esa estimación es muy
baja. En el informe se indica la ocurrencia de la
fístula en nueve países africanos y que en Nigeria solamente tal vez haya un millón de mujeres que
tienen ese problema.
El UNFPA está colaborando con aliados para
la prevención y el tratamiento de la fístula en
África y Asia. Por ejemplo, en el Chad 150 mujeres
se sometieron a operaciones quirúrgicas para
reparar la fístula, con apoyo del UNFPA. En el
pasado, la fístula era común en todo el mundo,
pero actualmente ha desaparecido en regiones
como Europa y América del Norte, debido a la
mejor atención obstétrica. Las fístulas obstétricas
son virtualmente desconocidas en los lugares
donde se desalienta el matrimonio precoz, donde
las jóvenes reciben educación acerca de sus
cuerpos y donde se dispone de atención de personal
capacitado en el parto, inclusive remisiones
de casos de emergencia a establecimientos de
mayor capacidad.Fuentes
|
|
|
 |
|