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satisfacción de las necesidades
en materia de servicios de salud
reproductiva
En varios países, las asociaciones de planificación de la familia
iniciaron con carácter pionero servicios acogedores para los jóvenes.
La Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF)
ha sido líder en la promoción de la salud reproductiva y sexual de
los adolescentes. En América Latina, se establecieron centros de la
juventud en que se combinaban la información, el asesoramiento y
los servicios de salud reproductiva con oportunidades de recreación,
enseñanza de oficios y otras actividades. Los centros de la juventud
enfrentan algunos problemas fundamentales, entre ellos la sostenibilidad
financiera y la amplitud de la cobertura de servicios(26).
Proyectos posteriores en África arrojaron los mismos resultados(27).
Muchas acciones de ONG parecerían tener mejores perspectivas,
aun cuando no se han realizado evaluaciones rigurosas. Un proyecto
de la organización Action Health International, en las proximidades de
Lagos (Nigeria) parecería atraer grandes cantidades de jóvenes,
varones y niñas, con sus ofrecimientos de educación y servicios en
materia de salud reproductiva, conocimientos para la vida, actividades
especiales de entretenimiento y una revista trimestral(28). Una
ONG en Haití, la FOSREF (Fondation de la santé reproductive et l’éducation
familiale) ofrece una amplia gama de servicios, programas de educación
sobre vida en familia, clubes y concursos. La concurrencia de
jóvenes es nutrida y hay grandes cantidades de jóvenes que solicitan
anticonceptivos(29).
En el Ecuador, una red nacional de clínicas de salud y planificación
de la familia, conducida por el Centro Médico de Orientación y
Planificación Familiar, ha ampliado sus servicios para satisfacer mejor
las necesidades de los adolescentes. Por ejemplo, se han modificado los
horarios de funcionamiento y las tarifas aplicables a los adolescentes.
En cada etapa de ese proyecto hubo participación de los jóvenes(30).
La Asociación de Planificación de la Familia de Jamaica está
procurando mejorar el acceso de los jóvenes campesinos a los servicios
de salud sexual y reproductiva y la información al respecto, y
adaptar sus actividades de modo de satisfacer las necesidades indicadas
por padres, madres, programas locales de la juventud y los
propios adolescentes. Sus programas para los jóvenes se centran en
la educación y el asesoramiento psicosocial y al mismo tiempo proporcionan
anticonceptivos y servicios de diagnóstico y tratamiento
de las infecciones de transmisión sexual, junto con atención ginecológica.
Un centro de recursos para la juventud ofrece programas
educacionales, asesoramiento psicosocial individual y en grupo
y actividades sociales y culturales(31).
En Zambia, los directores de salud de distrito, con el apoyo de
una ONG internacional, están tratando de mejorar los servicios de
salud reproductiva para adolescentes y jóvenes urbanos en clínicas
de la capital, Lusaka. Antes de iniciar el proyecto se realizó una
evaluación para determinar las necesidades de los adolescentes y
crear mayor conciencia comunitaria. Participaron en el proyecto
padres, madres, encargados de prestar servicios, comités comunitarios
de salud y los propios adolescentes(32).
La mayoría de las asociaciones de planificación de la familia en
América Latina y cantidades cada vez mayores en África y en otras
regiones proporcionan servicios acogedores para los jóvenes en
clínicas y servicios de difusión que emplean a jóvenes educadores
de otros jóvenes. En Burkina Faso, por ejemplo, la organización
“Los jóvenes para los jóvenes” apoya a los jóvenes educadores de
otros jóvenes y distribuidores de anticonceptivos, además de servicios
de asesoramiento y diversos servicios de salud reproductiva y
algunas actividades de recreación. Las estadísticas de los servicios
indican que un 82% de quienes visitan el proyecto van en procura
de servicios clínicos o de asesoramiento y que un 77% son mujeres
jóvenes (mientras que los asistentes a otros centros de la juventud
son, en su mayoría, varones)(33).
El costo y la sostenibilidad son problemas clave en la provisión
de servicios separados para los jóvenes. La asociación colombiana de
planificación de la familia, PROFAMILIA, pionera desde hace largo
tiempo en la prestación de servicios de salud reproductiva a los
jóvenes, integró los servicios para los jóvenes en 13 clínicas que
atienden a adultos, en poblados y ciudades de tamaño mediano de
todo el país. Utilizaron locales, materiales y personal existentes,
en lugar de efectuar inversiones en nuevos locales y más personal.
Todos los encargados de prestar servicios recibieron capacitación
especializada. Se realizaron tareas de promoción en la comunidad
y en organismos gubernamentales. Durante los primeros seis meses,
las visitas de adolescentes a las clínicas participantes aumentaron
en un 37% y las pruebas de detección del embarazo de adolescentes
aumentaron en un 64%(34).
Las dependencias gubernamentales de salud en varios niveles
han comenzado tareas de planificación para ampliar los servicios
acogedores para los jóvenes en establecimientos de salud pública.
En la Federación de Rusia, un proyecto apoyado por el UNFPA
proporcionó asistencia integral a centros de salud en seis ciudades
y alentó las actitudes públicas positivas con respecto al acceso de los
adolescentes a la información sobre salud reproductiva. Los jóvenes
contribuyeron al diseño de esos centros y aseguraron una buena
asistencia. Entre los factores de atracción cabe mencionar el personal
con buenas dotes de comunicación, el asesoramiento individual y
en grupo, la reducción del tiempo de espera, la provisión gratuita
de anticonceptivos y los vínculos con otras fuentes de servicios
sociales. Un factor clave facilitante fue la labor de promoción ante
maestros, padres y madres(35).
En Jamaica, un proyecto titulado Youth.now (Los jóvenes, ahora)
trata de aplicar políticas y directrices nacionales, mejorar los conocimientos
teóricos y prácticos sobre salud reproductiva, estimular el
cambio en las actitudes y las normas y aumentar el acceso a los
servicios de calidad. Ofrece capacitación en institutos de formación
de enfermeras y parteras y ha establecido clínicas independientes
y otras vinculadas a escuelas, en los sectores privado y público(36).
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SATISFACCIÓN DE LAS NECESIDADES DE LAS JÓVENES
CASADAS |
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Hay numerosas adolescentes casadas. En los casos típicos, el matrimonio precoz va acompañado de fuertes presiones
culturales para comenzar a tener familia tan pronto como sea
posible. Los planificadores de programas que se encuentran frente a
esas normas sociales y tropiezan con barreras para llegar a las jóvenes,
tienen problemas para promover que se aplace el primer alumbramiento,
o el segundo, cuando son demasiado precoces.
Un programa, en Bangladesh, ya ha logrado promover la buena
salud reproductiva en el grupo destinatario. La organización Pathfinder
International ha colaborado con varias ONG durante más de un decenio
para llegar a las parejas más jóvenes antes de que comiencen a tener
hijos. En este programa están registradas todas las parejas de recién
casados, que reciben la visita de trabajadores sociales, los cuales establecen
relaciones con la pareja y sus parientes y al mismo tiempo
proporciona información y, de ser apropiado, servicios y remisión a
otros establecimientos. Como resultado, en las zonas cubiertas por el
programa, el uso de anticonceptivos entre adolescentes recién casados
aumentó desde 19% en 1993 hasta 39% en 1997.Fuentes
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SERVICIOS DE SALUD EN EL SECTOR PRIVADO Algunos programas
han aprovechado la preferencia que tienen algunos jóvenes,
cuando pueden costearla, de utilizar servicios de salud en el sector
privado, que aseguran el carácter confidencial y privado de las consultas
(37). Puede citarse como ejemplo un programa de vales en Kenya
y Zimbabwe(38) y el uso de parteras en ejercicio independiente de la
profesión a fin de proporcionar servicios acogedores para los jóvenes
en Zambia(39). Este enfoque puede ser más viable que lo que se
suponía anteriormente, frente a recientes comprobaciones de que
las jóvenes están tan dispuestas como las mujeres de mayor edad a
abonar precios más altos cuando los servicios son confidenciales y
las pacientes son tratadas con respeto y dignidad(40).
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