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satisfacción de las necesidades
en materia de servicios de salud
reproductiva
Desde que se celebró en 1994 la CIPD, se han intensificado los esfuerzos
por proporcionar a los jóvenes servicios apropiados de salud sexual
y reproductiva. Esas nuevas iniciativas han respondido a pruebas
de que los jóvenes suelen sentirse no muy bien recibidos en las
clínicas tradicionales de planificación de la familia o salud reproductiva,
y a la creciente conciencia de las necesidades y derechos
especiales de los jóvenes en materia de salud sexual y reproductiva.
Entre las numerosas barreras que obstan a los servicios para los
jóvenes cabe mencionar: limitaciones jurídicas y normativas relativas
a la edad y el estado civil; temor a ser vistos, debido a que no se
respeta el carácter privado y confidencial de la consulta; temor a
ser tratados descortésmente; incomodidad en los horarios y la
ubicación de los establecimientos; y altos costos. Además, muchos
jóvenes no comprenden cabalmente sus propias necesidades, saben
muy poco acerca de los servicios disponibles o están desalentados
por la vergüenza o el bochorno(19).
A fin de superar esos obstáculos, se están utilizando diversos
modelos programáticos de provisión de “servicios acogedores para
los jóvenes”, sobre la base de pruebas que documentan lo que los
jóvenes quieren (véase el Recuadro 21). Esos modelos varían de una
región a otra.
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21 |
CARACTERÍSTICAS DE LOS SERVICIOS ACOGEDORES
PARA LOS JÓVENES |
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Los encargados de prestar servicios:
- Personal especialmente capacitado.
- Respeto por los jóvenes.
- Preservación del carácter privado y confidencial de la consulta.
- Reserva de tiempo suficiente para la interacción entre el cliente y
el encargado de los servicios.
- Posibilidad de que los jóvenes reciban orientación de otros jóvenes.
Los establecimientos de salud:
- Reserva de espacios separados u horarios especiales.
- Horarios y ubicación cómodos.
- Espacio adecuado y suficiente privacidad.
- Ámbito confortable.
El diseño programático:
- Participación de los jóvenes en el diseño, la difusión y la prestación
de los servicios, y continua retroinformación.
- Recepción de clientes sin cita previa o concertación rápida de citas.
- Ausencia de hacinamiento y tiempos de espera breves.
- Honorarios costeables.
- Publicidad y captación para informar y tranquilizar a los jóvenes.
- Buena acogida a los adolescentes y jóvenes varones y prestación
de servicios.
- Amplia gama de servicios disponibles.
- Disponibilidad de remisión a otros establecimientos, de ser
necesarios.
Otras posibles características:
- Materiales educacionales para que los jóvenes se lleven consigo.
- Intercambios de ideas en grupo.
- Posibilidad de aplazar el examen pelviano y los análisis de sangre.
- Maneras alternativas de tener acceso a la información, el asesoramiento
y los servicios.
Fuentes
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Los países, en su mayoría, ya disponen de una red de establecimientos
de salud que puede adaptarse para satisfacer la necesidades
de los adolescentes, especialmente necesidades de tratamiento que
se satisfacen mejor en clínicas dotadas de equipo adecuado y personal
suficiente. Además, después de la CIPD se han ensayado otros
enfoques que tienen buenas posibilidades, entre ellos, la captación
de jóvenes por otros jóvenes, la comercialización social de condones
en lugares no tradicionales (como quioscos, estaciones de autobús,
discotecas y estaciones de servicio de automotores), clínicas móviles
y programas en escuelas y lugares de trabajo.
En los países en desarrollo, esas actividades se han organizado
mayormente sólo en pequeña escala. Los proyectos en escala más
grande realizados en países desarrollados han probado que los jóvenes
acudirán a recibir servicios que satisfagan sus necesidades, si
hay apoyo comunitario que posibilite el establecimiento y la utilización
de dichos servicios. Se han elaborado nuevos instrumentos de
evaluación para determinar cuáles son los ajustes necesarios a fin
de que las clínicas sean más acogedoras para los jóvenes, y se han
preparado currículos para capacitar al personal con respecto a las
necesidades especiales de los adolescentes, haciendo hincapié en la
eficaz comunicación y el asesoramiento acogedor para los jóvenes.
El apoyo comunitario a los servicios acogedores para los jóvenes
tiene importancia crítica a los fines de su utilización efectiva. Por
consiguiente, es imprescindible realizar actividades de promoción y
tratar de involucrar a las comunidades, especialmente en las sociedades
más conservadoras.
Una de las necesidades más básicas es lograr una mejor evaluación
de los logros programáticos. Hay pocas evaluaciones de calidad
de proyectos que presten servicios acogedores para los jóvenes y la
mayoría de ellas se realizaron dentro de períodos muy breves. Los
buenos programas llevan tiempo, particularmente porque dependen
de que haya encargados capacitados y sensibles que deben ajustarse
a las necesidades de una nueva generación.
ELIMINACIÓN DE LOS OBSTÁCULOS JURÍDICOS La Ley Nacional
de la Juventud de Venezuela, promulgada en 2002, garantiza que
los jóvenes tienen derecho a los servicios de salud, información y
educación acerca de la salud sexual y reproductiva, la procreación
responsable y voluntaria sin riesgo y el acceso al tratamiento de
infecciones de transmisión sexual(20). También en 2002, Costa Rica y
Panamá enmendaron sus leyes a fin de reforzar el derecho de las
madres adolescentes a la atención, la información y la orientación(21).
En la constitución de Sudáfrica posterior al apartheid, aprobada
en 1996, se afirman los derechos universales a la opción reproductiva
y a la atención de la salud reproductiva. En virtud de la legislación
sudafricana, toda persona de 14 ó más años de edad tiene derecho a
recibir servicios anticonceptivos(22).
En 2002, la Argentina creó un Programa Nacional de Salud
Sexual y Procreación Responsable a fin de promover la salud sexual
de los adolescentes, y la prevención de los embarazos no deseados y
las infecciones de transmisión sexual, inclusive el VIH/SIDA, asegurando
el acceso a la información y los servicios(23). En el año 2000, la
India aprobó una política de población que prevé la educación sobre
la sexualidad y los servicios para adolescentes(24).
A fin de abordar los obstáculos con que tropiezan los jóvenes
que tratan de conciliar la educación y la procreación, Chile en 2000
y Portugal en 2001 aprobaron leyes que garantizan los derechos de
los jóvenes padres y madres a la educación y una mayor flexibilidad
dentro de las instituciones educacionales para satisfacer las dobles
demandas de estudiar y criar a los hijos(25).
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